Casa del Deportista de Iquique

Alrededor de 18 años debió esperar la comunidad para contar con un recinto que acogiera los grandes espectáculos deportivos, frecuentes en las décadas del 50 y 60.

La Casa del Deportista «Guillermo Valenzuela Koster», enclavada en un comienzo en calle Tarapacá entre Barros Arana y Vivar.

El coliseo de cemento y emociones, diseñado por el arquitecto Mario Bravo, costó mucho sudor y demasiadas lágrimas a los dirigentes de antaño.

Lo básico fue adquirir los terrenos. El alcalde Pedro Munga los vendió al Consejo Local de Deportes, presidido por el doctor Juan Lombardi, en un lejano 13 de diciembre de 1949. La compra se concretó en 150 mil pesos y el sitio correspondía a el ex Mercado.

Los dirigentes de esa época acordaron que el recinto sería para el Consejo y se destinaría a las disciplinas del boxeo, básquetbol, vóleibol y tenis de mesa.

El martes 5 de septiembre de 1950 el arquitecto Mario Bravo dio a conocer el diseño estructural, precisando que el Estadio tendría una capacidad de 3.400 espectadores, con un campo de juego, graderías altas y bajas, salas de reuniones y locales de ventas. La inversión alcanzaría a los cinco millones de pesos, contando con un aporte inicial de un millón de pesos.

El sueño ideado por el destacado dirigente del boxeo, doctor Raúl Sierralta Escola, en 1946, se hacía realidad ese día de septiembre.

En los primeros meses de 1952 comenzó la construcción del recinto y su inauguración oficial fue en 1968 pese a que sus instalaciones albergaron numerosos espectáculos deportivos anteriores a su entrega.

En 1956 fue entregada a la comunidad pero su construcción tenía cemento por calle Tarapacá y madera por calle Serrano, hasta llegar al término de las obras en 1968.

La obra gruesa comenzó en 1982 y en 1984 fue inaugurada oficialmente con la infraestructura que utilizó hasta el año 2000, año en que fue vendida y demolida, para construir un nuevo edificio de moderna arquitectura en el sector sur de la ciudad, en el Complejo Deportivo Tadeo Haencke.

Los recursos económicos para la construcción del coliseo en calle Tarapacá fueron generados por la venta de la línea férrea de Caleta Buena a Pisagua, más los aportes dados por el Gobierno a través de los excedentes del cobre y el bono especial de 10 pesos por cada evento deportivo, que el Consejo dispuso para ese objetivo.

Reparaciones

La Casa del Deportista «Guillermo Valenzuela Koster» fue remodelada en dos ocasiones después de la inauguración. En 1993 el Consejo Local de Deportes, presidido por Adrián Rivas Acevedo, invirtió más de 10 millones de pesos en el cambio del piso y butacas de plateas.

Sin embargo, la gran inversión se realizó entre enero y junio de 1997 por la realización del Campeonato Sudamericano de Básquetbol Femenino Adulto. Más de 100 millones de pesos se invirtieron en las reparaciones de los baños y duchas, piso, vestuarios, techumbre, butacas y pintura interior y exterior de todo el recinto.

45 años de historia

La última actividad que se realizó en la Casa del Deportista fue el sábado 10 de marzo de 2000, con una velada internacional de boxeo entre los seleccionados de la Asociación Centros de Iquique (ABCI) y el representativo de Lima, Perú.

El baloncesto puso fin a sus actividades con el torneo interregional de menores organizado por el Club Unión Morro. «Los anfitriones ganaron en la final a la Escuela de Básquetbol de Antofagasta, en el denominado campeonato Adiós a la Casa del Deportista, mientras que la asociación local cerró su competencia con la disputa del título de la temporada 2000 en categoría adulto damas, venciendo Puchuldiza a Unión Morro en un partido extra», recordó Adrián Rivas, actual presidente del Consejo Local de Deportes.

Agregó que «también, hay que destacar que en la Casa del Deportista estuvo dos veces para el 1 de mayo, el Presidente Augusto Pinochet. También lo hizo el mandatario Patricio Aylwin y Ricardo Lagos cuando era candidato».

Otro hecho que resaltó en la historia de la Casa del Deportista fue la presencia de Fidel Castro. En 1971, cuando el presidente cubano hizo una gira por el país pasó por el recinto «y como buen deportista se puso la camiseta del desaparecido Club Iquitados y, con las botas puestas, comenzó a lanzar el balón a uno de los cestos».

Luego de 45 años, la casa del Deportista fue puesta en venta y demolida a mediados del año 2000. Un nuevo recinto, acorde con el siglo XXI, fue levantado en los terrenos del complejo deportivo «Tadeo Haencke».

La Nueva Casa del Deportista está ubicada en la intersección de calles Castro Ramos y Rancagua. Tuvo un costo de mil millones de pesos y fue financiado por el municipio y el gobierno regional.

Cuenta con un moderno sistema de iluminación y marcadores electrónicos; amplios camarines, servicios higiénicos y graderías que permiten albergar hasta 3.000 personas. En la parte más cercana a la cancha posee un moderno sistema de asientos replegables que permiten ampliar el espacio de juego dependiendo de la necesidad de los organizadores.

El moderno edificio fue entregado la segunda semana de abril de 2001 al Consejo Local de Deportes, organismo propietario, quien la inauguró en junio de ese año con un torneo de básquetbol de categoría internacional.

Guillermo Valenzuela Koster

El nombre del desaparecido dirigente Guillermo Valenzuela Koster quedó grabado en la historia deportiva de la «Tierra de Campeones». Su importante labor, cumplida en las décadas del 40 y 50, lo elevaron a las páginas de oro del deporte.

Fue un activo y destacado dirigente de Deportivo Vialidad y luego de su querido Norteamérica, para el cual incluso ayudó a construir la sede social y multicancha.

Sin embargo, se le recuerda sobre todo porque durante su mandato como presidente del Consejo Local de Deportes, fueron adquiridos los terrenos y luego se inició la construcción de la Casa del Deportista.

Asumió como timonel del deporte local el 7 de febrero de 1950, pero su labor previa como director y vicepresidente, especialmente en la década del 40, lo llevaron al más alto cargo.

Fue reelecto en cuatro oportunidades como presidente y la muerte lo sorprendió en ese puesto el 26 de julio de 1956. El Consejo decretó un duelo oficial que se extendió por ocho días, además, José Ortiz, representante del boxeo en Santiago, propuso que la Casa del Deportista fuera bautizada con su nombre, petición acogida por todos los dirigentes y delegados del Consejo Local de Deportes.

Una placa puesta en el frontis del recinto recuerda el nombre del ilustre dirigente deportivo.

Guillermo Valenzuela Koster

El nombre del desaparecido dirigente Guillermo Valenzuela Koster quedó grabado en la historia deportiva de la «Tierra de Campeones». Su importante labor, cumplida en las décadas del 40 y 50, lo elevaron a las páginas de oro del deporte.

Fue un activo y destacado dirigente de Deportivo Vialidad y luego de su querido Norteamérica, para el cual incluso ayudó a construir la sede social y multicancha.

Sin embargo, se le recuerda sobre todo porque durante su mandato como presidente del Consejo Local de Deportes, fueron adquiridos los terrenos y luego se inició la construcción de la Casa del Deportista.

Asumió como timonel del deporte local el 7 de febrero de 1950, pero su labor previa como director y vicepresidente, especialmente en la década del 40, lo llevaron al más alto cargo.

Fue reelecto en cuatro oportunidades como presidente y la muerte lo sorprendió en ese puesto el 26 de julio de 1956. El Consejo decretó un duelo oficial que se extendió por ocho días, además, José Ortiz, representante del boxeo en Santiago, propuso que la Casa del Deportista fuera bautizada con su nombre, petición acogida por todos los dirigentes y delegados del Consejo Local de Deportes.

Una placa puesta en el frontis del recinto recuerda el nombre del ilustre dirigente deportivo.

Historia de la Afi

La Asociación de Fútbol de Iquique fue fundada el 21 de enero de 1915. Sus inicios se remontan a un torneo con los clubes Yungay, Maestranza, Norteamérica y los desaparecidos Victoria, Marítimos, Red Star, National y Universo.

Posteriormente se integran Unión Morro, Estrella de Chile, Rápido y Sportiva Italiana, dando al certamen mayor excelencia, dado que la mayoría de los clubes se reforzó con futbolistas pampinos, quienes se destacaron por su calidad y técnica en el juego.

Durante muchos años la AFI se destacó también a nivel nacional donde las selecciones de Iquique obtuvieron títulos de Chile. A esos triunfos logrados en las décadas del 30 y 40 se debe la denominación de «Tierra de Campeones», acuñada como sinónimo de Iquique.

Actualmente se recuerda con orgullo los campeonatos nacionales de 1929, 1935, 1937 y el glorioso 1943, cuando la selección iquiqueña, formada sólo por amateurs, derrota al campeón profesional Unión Española por 2 a 1 en el Estadio Nacional de Santiago.

En 1947 se logra por primera vez un triunfo nacional en Iquique y después las copas siguen llegando: 1955, 1965 y 1978, nuevamente en el mítico municipal iquiqueño.

Figuras

De esos equipos ganadores se recuerdan nombres claves como Manuel Arancibia, primer jugador iquiqueño que brilló en un club profesional; Oscar Soto, quien en 1943 anotó los dos goles que le dieron el título absoluto ante Unión Española en Santiago; Santiago Salfate, campeón de Chile en 1937 y luego estrella de Colo Colo.

Inolvidable es Roberto «Mono» Sola, arquero eterno y campeón nacional de Iquique. Logró los cetros de 1943, 1947 y 1955. Idéntico récord tiene el desaparecido mediocampista Natalio «Cabezón» Barrera, campeón de 1937,1943 y 1947.

A ellos debemos sumar el nombre del «gringo» Freddy Wood, campeón de Chile en fútbol en 1943, en básquetbol en 1941 y 1942; vicecampeón nacional en waterpolo y natación. Nació el 21 de diciembre de 1917 y en 1991 la «Tierra de Campeones» le entregó el reconocimiento al deportista más destacado amateur.

Las calles de Iquique

La historia de Iquique es un recorrido por acontecimientos, hitos y personajes que forjaron el desarrollo de la ciudad. También es la constante fundación de calles y plazas que permiten dar un homenaje a las personas o recordar los hechos que marcaron la zona.

Sin embargo, desde que la ciudad pasó a manos de la administración chilena, las calles y plazas han sufrido el cambio de sus nombres.

A fines de 1910, dos cronistas de la época escribieron la primera historia de las calles de Iquique. Francisco Javier Ovalle y Juan de Dios Yávar tuvieron un gran trabajo para rastrear nombres que nacieron antes de la Guerra del Pacífico. Ellos tuvieron la tarea de buscar los inicios, de formar la «genealogía de las calles». Por ejemplo de Tacna a Obispo Labbé y Huancavélica en Avenida Baquedano.

En la década del 40, esta tarea la prosiguieron Carlos Alfaro y Miguel Bustos.

Para el sociólogo Bernardo Guerrero el cambio de nombre no es al azar. «Es el intento por marcar el territorio ocupado. Es el afán por construir fronteras aún dentro de lo ocupado».

Este proceso de cambio no termina. La playa peruana ahora se conoce como Ike-Ike. Luego del pronunciamiento militar hubo cambios. El pasaje Luis Emilio Recabarren cambió por Los Capitanes. El pasaje Ernesto «Che» Guevara se transformó en Cabo Larrondo, un conocido carabinero que vivió en Iquique. La calle Elias Laffertte pasó a llamarse genéricamente 10 Oriente.

Otra posibilidad es bautizar la calle casi al mismo tiempo en que es transcurrida. Eso ocurre en las tomas de terreno que ocurrieron en Iquique y Alto Hospicio. Los propios vecinos deciden en consenso nombrar las calles. Reunir un tema en común como árboles, flores o ciudades del extranjero y comienzan a llenar de nombres una población.

En el sector de El Boro, La Negra y La Pampa, en tanto, los nombres hacen referencia al esfuerzo y tesón de los vecinos que levantaron sus casas en medio del desierto.

El bautizar calles es una manera de crear historia. Es mostrar que la ciudad avanza a pasos agigantados.

Las calles de Iquique

La historia de Iquique es un recorrido por acontecimientos, hitos y personajes que forjaron el desarrollo de la ciudad. También es la constante fundación de calles y plazas que permiten dar un homenaje a las personas o recordar los hechos que marcaron la zona.

Sin embargo, desde que la ciudad pasó a manos de la administración chilena, las calles y plazas han sufrido el cambio de sus nombres.

A fines de 1910, dos cronistas de la época escribieron la primera historia de las calles de Iquique. Francisco Javier Ovalle y Juan de Dios Yávar tuvieron un gran trabajo para rastrear nombres que nacieron antes de la Guerra del Pacífico. Ellos tuvieron la tarea de buscar los inicios, de formar la «genealogía de las calles». Por ejemplo de Tacna a Obispo Labbé y Huancavélica en Avenida Baquedano.

En la década del 40, esta tarea la prosiguieron Carlos Alfaro y Miguel Bustos.

Para el sociólogo Bernardo Guerrero el cambio de nombre no es al azar. «Es el intento por marcar el territorio ocupado. Es el afán por construir fronteras aún dentro de lo ocupado».

Este proceso de cambio no termina. La playa peruana ahora se conoce como Ike-Ike. Luego del pronunciamiento militar hubo cambios. El pasaje Luis Emilio Recabarren cambió por Los Capitanes. El pasaje Ernesto «Che» Guevara se transformó en Cabo Larrondo, un conocido carabinero que vivió en Iquique. La calle Elias Laffertte pasó a llamarse genéricamente 10 Oriente.

Otra posibilidad es bautizar la calle casi al mismo tiempo en que es transcurrida. Eso ocurre en las tomas de terreno que ocurrieron en Iquique y Alto Hospicio. Los propios vecinos deciden en consenso nombrar las calles. Reunir un tema en común como árboles, flores o ciudades del extranjero y comienzan a llenar de nombres una población.

En el sector de El Boro, La Negra y La Pampa, en tanto, los nombres hacen referencia al esfuerzo y tesón de los vecinos que levantaron sus casas en medio del desierto.

El bautizar calles es una manera de crear historia. Es mostrar que la ciudad avanza a pasos agigantados.