La ocupación de Iquique durante la Guerra del Pacífico

El 22 de noviembre de 1879, el coronel peruano Miguel de los Ríos se reunió con el Cuerpo Consular acreditado en Iquique y le comunicó, que por orden superior, debía  evacuar la plaza de Iquique y no podía dejar la fuerza indispensable para mantener el orden y garantizar las vidas y propiedades de las familias que permanecían neutrales en la guerra. Por consiguiente solicitó a los cónsules que colaboraran en la protección de la ciudad y de sus habitantes. Indicó que los prisioneros chilenos tomados en «el combate de la Esmeralda» quedaban en libertad, sólo por el hecho de evacuarse la plaza.
Los cónsules aceptaron las peticiones del coronel Ríos y se comprometieron a formar un Cuerpo de Guardias de Propiedad. La base de este organismo fueron las compañías de bomberos que funcionaban en la ciudad.
El Cuerpo Consular se trasladó en pleno hasta el acorazado Cochrane, nave chilena que mantenía el bloqueo al puerto de Iquique.
El 23 de noviembre desembarcaron en Iquique 115 hombres de la Covadonga. El comandante Latorre  nombró jefe de la plaza al segundo comandante del Cochrane, capitán Gahona, ya cargo de la custodia de la población quedó el teniente Juan Simpson.
La Covadonga fue enviada a Pisagua para que informar de lo sucedido en Iquique a Rafael Sotomayor, ministro en Campaña.
Sotomayor se presentó en Iquique el 23 de noviembre. Realizó un discurso y luego nombró a Patricio Lynch como jefe de la ciudad. Más adelante el gobierno confirmó el cargo.

Vicealmirante Patricio Lynch. Tuvo a cargo Iquique luego que las autoridades peruanas abandonaran la ciudad.

El Municipio de Iquique

El primer Consejo Municipal se instaló en Iquique el 28 de octubre de 1873. Estuvo formado por un alcalde, un teniente y tres regidores. A pesar del escaso presupuesto que disponían, realizaron una obra de progreso comunal como fue dotar de alumbrado público a las calles, plazas casas particulares. Este consejo funcionó hasta 1875.
El segundo municipio se gestó por la ley de 23 de febrero de 1875. Iquique pasó a ser la capital  de la provincial del litoral de Tarapacá. Los concejos municipales que funcionaban en la antigua capital, San Lorenzo de Tarapacá, se trasladaron a Iquique.
El Concejo Departamental se instaló en Iquique el 3 de enero de 1876. Esta formado por 26 concejales. Fue su presidente José Gutiérrez de la Fuente, secretario Guillermo Billinnhurst. En tanto que Edurdo de Lapeyrouse fue concejal permanente.
Entre las obras realizadas  por este Concejo a favor de la ciudad estuvieron el traslado de los mataderos del sector sur al norte y la reedificación  de los sectores centrales de Iquique destruidos por los incendios.
También dispusieron un nuevo trazado de las calles, proyectándolas  más anchas para prevenir futuros desastres y la prohibición de tránsito de los carros del ferrocarril después de las 18 horas y también ordenó la limpieza de los patios y azoteas de las casas, además de entregar recursos para levantar la catedral de Iquique.
En 1876 el presupuesto del Concejo Departamental era de 12 mil osles, de los cuales sólo se cubrían 10.000 soles gracas a las contribuciones que pagaban los industriales.
El Concejo Provincial se instaló en Iquique el 4 de febrero en 1876. Estaba formado por 28 concejales. Entre ellos elegía una junta directiva que incluía cargos como un alcalde, un teniente alcalde, un inspector de policía municipal, un inspector de instrucción primaria, un instructor de Estado Civil y un inspector de mercados aguas, obras e higiene.
El alcalde del concejo fue Alfonso de Ugarte,
Todas estas instituciones funcionaron, además de los concejos de distrito, en forma regular hasta 1879, cuando se desata la Guerra de 1879.

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Iquique, 10.000 años de historia
Capítulo 11

La Guerra del Pacífico: Punto de vista de la Región de Tarapacá, Chile

La Guerra del Pacífico: La lucha por el control del salitre

A mediados del siglo XIX en Iquique y Pisagua, los dos puertos más importantes para el embarque de salitre hacia el mundo, la situación era de tranquilidad a pesar que el estado peruano se encontraba en una crisis económica debido a que le precio de su principal riqueza, el guano, iba de pica en los mercados mundiales.
Al mismo tiempo, el gobierno no recibía grandes divisas provenientes del salitre que, hasta el momento, se encontraba en manos de privados. Durante todo el siglo XIX la actividad salitrera tuvo impuestos intermitentes sobre la actividad. En este escenario surge el conflicto del gobierno peruano con los industriales salitreros. Uno de sus temores radicaba en el aumento progresivo de inversiones chilenas, inglesas y alemanas, en desmedro de los connacionales. Sin embargo, lo más alarmante era la bancarrota financiera del Estado.
El presidente de Perú, Manuel Pardo, decretó el Estanco del Salitre. Para ello el estado peruano empezó a comprar toda la producción en el mismo muelle en donde eran embarcados los quintales. El objetivo era revenderlos a un precio mayor hacia el extranjero.
La idea fracasó rotundamente debido a que parte de las salitreras eran de propiedad de sociedades chilenas que eran controladas por bancos con sede en Valparaíso. Estas entidades cortaron de inmediato los créditos a las oficinas salitreras dejando al borde de la quiebra a estas empresas. Para evitar la crisis del sector, el gobierno peruano desistió de su acción.
La arremetida ocurrió tres años después cuando en 1878 el presidente Mariano Ignacio Prado, decretó la expropiación de las salitreras mediante el pago de bonos o certificados a dos años plazo y gravó con un impuesto extraordinario a los productores independientes. Esta decisión significó una gigantesca fuga de capitales y endeudó al fisco peruano. La medida tampoco logró su objetivo.
Hacía más de una década que las compañías salitreras realizaban prospecciones en Atacama, Bolivia, encontrando caliche de buena calidad. Comenzaron su producción en forma inmediata. De esta manera ya tenían nuevos territorios para desarrollar sus industrias sin pagar al gobierno peruano.
En Tarapacá, mientras tanto, la presión contra el gobierno era grande. Los dueños de los certificados salitreros temían que los documentos no fueran cancelados en el plazo estipulado.
Paralelamente Chile y Bolivia mantenían desde 1866 un pacto para la explotación de Atacama libre de impuesto. El escenario cambió cuando Bolivia impuso un nuevo impuesto a la Compañía de Salitreras y Ferrocarril de Antofagasta, desconociendo el tratado suscrito.
La empresa se negó a cancelar ese tributo por lo que el fisco boliviano decretó el embargo de la compañía y la liquidación de sus bienes. En ese momento Chile pide la reivindicación de sus territorios comprendidos desde el río Loa hacia el sur.

El 14 de febrero de 1879 la Armada de Chile desembarca en Antofagasta y toma posesión del puerto. La Guerra del Pacífico había comenzado.

Iquique, Campo de Batalla

La ocupación de Antofagasta fue el primer paso que dio Chile para reivindicar sus territorios en el desierto de Atacama. A los pocos días de ocurrido el desembarco de tropas comandadas por el coronel Emilio Sotomayor, Perú dio a conocer la existencia de un pacto secreto suscrito con Bolivia en 1873.
En ese instante, el conflicto que se había limitado a Bolivia y Chile se transforma en una contienda que amenazaba con arrastrar a otros países latinoamericanos. Gracias a la pericia diplomática chilena y la llegada de nuevas embarcaciones para la armada nacional los de más países mantuvieron su neutralidad. Cuando las informaciones procedentes de Atacama se esparcían por territorio chileno, las tropas de Sotomayor subieron hasta la localidad de Calama el 23 de marzo recuperando de esta manera todo el territorio, entre el paralelo 24 grados hasta el río Loa, que hacia 50 años Bolivia ocupaba para desarrollar la incipiente industria salitrera.
En tanto, la ocupación de Antofagasta y Calama llegó a oídos bolivianos a fin de mes. Bolivia declara oficialmente la guerra a Chile. Durante un mes la situación se mantuvo en una tensa espera. Sólo el 5 de abril, aniversario de la batalla de Maipú, Chile declara la guerra a sus dos oponentes.
Ese mismo día comienza definitivamente la campaña marítima con el bloqueo de Iquique a primera hora del día. Hasta el lejano puerto llegó la Escuadra Nacional dirigida por el almirante, Juan Williams Rebolledo.
El primer encuentro naval ocurre frente a caleta Chipana el 12 de abril en donde la cañonera Magallanes enfrentó a las peruanas Unión y Pilcomayo. Luego de varias horas de escaramuzas ambas embarcaciones enemigas se retiraron del lugar.
Durante las cuatro semanas siguientes ocurren enfrentamiento en que buques peruanos atacan puertos y bombardean embarcaciones comerciales chilenas, mientras que la escuadra Nacional esperaba en Iquique ordenes provenientes de Santiago para atacar El Callao, puerto que estaba convertido en una verdadera fortaleza que cobijaba las principales naves peruanas. En esos días habían llegado informaciones indicando que la escuadra de Perú se encontraba en reparaciones y alistándose para un inminente ataque a gran escala. A principios de mayo, el comandante de la Escuadra Nacional decide ir hasta El Callao con el objetivo de lograr un combate frontal con las naves peruanas. En Iquique deja a la Esmeralda y la Covadonga bloqueando al puerto.
Sin embargo, en esa fecha, Perú ya se encontraba preparado para el contraataque. Se presume que las naves chilenas y peruanas se cruzaron el 19 de mayo en alta mar sin que ninguna de ellas se diera cuenta de la situación. Una espesa bruma impidió la visibilidad.
Cuando las naves chilenas Blanco Encalada, Cochrane y O’Higgins llegan a El Callao el 22 de mayo de 1879 vieron que las principales naves enemigas, el Huáscar e Independencia, no estaban atracadas. El Combate Naval de Iquique había ocurrido un día antes.

Combate Naval de Iquique: Heroísmo y valor sobre el mar

Comerciantes, trabajadores, niños y dueñas de casa corrieron hasta la playa para ver la llegada del Huáscar y la Independencia en la mañana del 21 de mayo de 1879, cuando se cumplía un mes y medio de bloqueo que naves chilenas al puerto de Iquique.
Pasado el mediodía, esta situación cambiaría drásticamente con el hundimiento de la Esmeralda y la muerte del capitán Arturo Prat y el resto de la tripulación.
En esa mañana la Covadonga, comandada por Carlos Condell, patrullaba el exterior de la bahía, mientras la Esmeralda permanecía cerca de la costa desarrollando reparaciones menores. Cerca de las ocho de lamañana el vigía de la Covadonga detectó “humos al norte” que fueron identificados minutos después como el Huáscar y la Independencia. Inmediatamente notificaron a Prat sobre esta noticia.
Luego de dar la orden de alerta, Prat arengó a su tripulación de cubierta. “Muchachos, la contienda es desigual. Nunca se ha arriado nuestra bandera ante el enemigo, y espero que esta no sea la ocasión de hacerlo. Mientras yo viva esa bandera flameará en su lugar y si yo muero, mis oficiales sabrán cumplir con su deber ¡Viva Chile!”.
De inmediato cayó entre ambas naves chilenas la primera granada del Huáscar, comandado por Miguel Grau. Prat se acercó aún más a tiera para así evitar que el acorazado peruano no lanzara las balas ente el peligro de herir a sus compatriotas en el puerto. En tanto que laCovadonga salió de la bahía iquiqueña lo más apegada a la costa, al mismo tiempo que la Independencia, comandada por Guillermo Moore, lo perseguía de cerca.
En tanto el transporte Lamar tomó rumbo hacia el sur, también muy apegado a la costa. Su capacidad bélica era tan reducida que no era un objetivo certero ante los ojos peruanos.
El ataque por mar del Huáscar fue complementado por el fuego que desde tierra lanzaron las baterías peruanas dirigidas por el jefe del Estado Mayor en Iquique, coronelBenavides. Una de las granada mató a tres tripulantes y un segundo impacto eliminó a otros tres chilenos.
Por más de una hora y media se prolongó el combate sin que la Esmeralda sufriera daños por los cañones peruanos. La corbeta correspondía con cañones de 40 libras. Sus balas rebotan en la cubierta de acero delHuáscar.
El teniente segundo Ignacio Serrano estaba a cargo de la batería de ataque contra el acorazado, el teniente Juan Francisco Sánchez, estaba atento a la contraofensiva hacia tierra. Prat permanecía en el puesto de mando y Luis Uribe en proa dirigiendo a sus hombres.
Cerca de las once de la mañana el ataque peruano subía en intensidad. Uno de los impactos originó un incendio en la cubierta de la corbeta. Después la nave se quedó sin calderas y con un agujero en su estructura que iba de babor a estribor. Sin embargo, sus hombres continuaban con un insistente ataque de artillería pesada y fusilería que no causaba estragos en elHuáscar.
A las 11.40 horas Grau decidió atacar con el espolón del Huáscar. El acorazado se lanzó contra la corbeta que alcanzó a virar unos cuántos metros para recibir el primer impacto a la altura de la toldilla, mientras que los cañones despedazaron a 40 marineros.
De inmediato Prat saló al abordaje sólo secundado por el sargento por Juan de Dios Aldea. Su grito de combate fue ahogado por el ensordecedor sonido del choque de ambas naves y el fuego cruzado.Grau separó inmediatamente el buque imposibilitando que otros marinos siguieran a Prat. Alcanzó a dar unos cuantos pasos cuando un proyectos lo hirió. Por un momento alcanzó a apoyarse con una rodilla, sin embargo, la irrupción de un marinero peruano lo acribilló instantáneamente. En tanto que el sargento Aldea se apoyaba moribundo en uno de los palos del monitor peruano.
El segundo comandante de la Esmeralda, Luis Uribe, no logró evitar el segundo espolonazo. El impacto produjo la inundación de la sala de máquinas de la corbeta. Ignacio Serrano saltó al abordaje junto a otros doce marinos que fueron cayendo uno a uno en la cubierta delHuáscar.
Para ese momento, la Esmeralda se encontraba completamente detenida, sumergiéndose y con la mitad de su tripulación masacrada.
Veinte minutos después Grau dio el tercer y último espolonazo en el centro de la nave. La fuerza del golpe la partió en dos. En medio del caos, el cornea Gaspar Cabrales, un niño de 13 años, continuaba tocando la campana de zafarrancho cuando un cañonazo lo mató en forma instantánea. Un compañero del menor, cabo de marina Crispín Reyes, tomó el puesto y continuó con el trabajo hasta que murió acribillado por el fuego peruano., El marinero Pantaleón Cortés lo reemplazó hasta el final del combate.
Mientras el barco se hundía, el guardiamarina Riquelme, disparó el último cañonazo. A las 12.10 horas, la Esmeralda desapareció bajo las aguas iquiqueñas. La bandera chilena fue lo último que cubrió el océano.
Sólo sobrevivieron 59 marinos de los 200 que componían la tripulación de la Esmeralda. Los que salvaron dieron su testimonio de lo que ocurrió durante la mañana del 21 de mayo de 1879.
Tripulación de la Esmeralda
Capitán de corbeta Arturo Prat.
Tenientes primero Luis Uribe y Juan Francisco Sánchez.
Teniente segundo Ignacio Serrano.
Guardiamarinas Ernesto Riquelme, Arturo Fernández Vial, Vicente Zegers y Arturo Wilson.
Cirujano Primero Teniente, Cornelio Guzmán.
Ayudante de Cirujano, Germán Segura.
Contador, Juan D. Goñi.
Ingenieros Eduardo Hyatt , Vicente Mudilla, Dionisio Manterola e I. Gutiérrez de la Fuente.
Jefe de la Guarnición, subteniente Antonio Hurtado.
Segundo jefe sargento primero, Juan de Dios Aldea.


Chile domina el Pacífico

Combate de Punta Gruesa y Angamos

La corbeta Esmeralda estaba sumergida bajo aguas iquiqueñas mientras que su compañera, la Covadonga, continuaba escapando del ataque peruano. Su menor tamaño era una ventaja táctica que su comandante Carlos Condell aprovechó desde el primer momento. Se mantuvo durante toda la persecución lo más cerca de la costa que su pequeño calado le permitía.
De esta manera ambas naves llegaron hasta las inmediaciones de Punta Gruesa en donde Condell sintió que su nave, de sólo 412 toneladas, encalló con una roca. Inmediatamente el marino inició una maniobra táctica y obligó a la independencia, de 2 mil toneladas, pasar por unos roqueríos. El acorazado encalló. Condell aprovechó la acción y disparó seis tiros de cañón. El ataque fue fatal para la embarcación peruana, que hizo agua casi de inmediato. A los pocos minutos arriaron la bandera y se rindieron ante los chilenos.
Sin embargo, la Covadonga se dirigió de inmediato hacia Iquique para auxiliar a la Esmeralda. A medio camino divisó el Huáscar que navegaba en dirección contraria. Para evitar un enfrentamiento directo con el acorazado, Carlos Condell, tomó rumbo hacia Antofagasta, sabiendo que la suerte de la corbeta ya estaba consumada.
En Punta Gruesa quedó impactado por el estado en que se encontraba la Independencia. Luego de rescatar a los sobrevivientes y quemar la embarcación regresó a Iquique en donde la gente les dio una gran bienvenida.

RESTOS MORTALES
En Iquique permanecían como prisioneros Uribe, Sánchez, Wilson, Zegers, Fernández Vial, y 51 marineros que fueron rescatados por los botes del Huáscar, luego que la Esmeralda zozobrara. Serrano falleció esa misma tarde. En tanto que el sargento Juan de Dios Aldea murió tres días después, tras una larga agonía.
Los Cadáveres recuperados de las aguas eran depositados en la calle existente entre el antiguo muelle de pasajeros y el edificio de la ex Aduana. Miembros de la colonia española tomaron la iniciativa y decidieron dar cristiana sepultura a las víctimas del combate. Los libros de historia identifican a Eduardo Llanos y a Benigno Parada como las personas que organizaron los entierros en el cementerio de la ciudad.
La impresión de la gesta de Prat y sus hombres caló profundo tanto entre los peruanos, chilenos y en distintos puntos del mundo. El mismo almirante Grau recogió la espada y los efectos personales del capitán Arturo Prat y los envió a la viuda Carmela Carvajal junto a una carta.
El mensaje decía que Prat “fue víctima de su temerario arrojo en defensa y gloria de la bandera de su patria”.

El CONTROL DEL MAR
Luego del fracaso de sus incursiones en Arica y El Callao, para sorprender a la armada peruana, la Escuadra Chilena comandada por el almirante Juan Williams Rebolledo regresaba a Iquique con los rumores del hundimiento de la Esmeralda y la victoria obtenida en Punta Gruesa. Con la destrucciòn de la Independencia, Perú perdía el 50 por ciento de su poderío naval. Desde ese momento el Huáscar se convirtió en el príncipe objetivo para reducir y lograr el dominio del mar.
Luego de persecuciones y ataque menores en Antofagasta, el Huáscar regresó rápidamente hasta que Iquique al escuchar que la Escuadra Chilena se dirigía a esa aguas.
El Cochrane y el Abtao se quedaron atrás debido a que tenían escasa reservas de carbón para sus calderas, por lo que el Blanco Encalada y Magallanes decidieron enfrentar al acorazado. La persecución de los peruanos se prolongó por lapso de 8 horas sin que ningún bando lograra reducir al enemigo.
Luego ocurrió el Segundo Combate Naval de Iquique el 9 y 10 de julio de 1879 entre la cañonera Magallanes y el monitor Huáscar.
Durante cinco meses de permanentes correrías por la costa el Huáscar fue capturado frente a Mejillones, en Punta Angamos, el 8 de octubre de ese mismo año. El camino quedó abierto para el avance del Ejército en tierra enemiga.

Campaña de Tarapacá, El Ejército entra en acción

Mientras Iquique permanecía aún bajo el dominio peruano, el Ejército chileno comenzó el movimiento de las tropas hacia el puerto de Pisagua. El objetivo era tomar los territorios aledaños y luego bajar desde el norte hasta la capital de la provincia.
La campaña de Tarapacá comenzó el 2 de noviembre de 1879 bajo las órdenes del comandante en jefe del Ejército, general Erasmo Escala. El primer objetivo estaba definido: Pisagua.
Para realizar esta acción -el primer desembarco anfibio de la historia a nivel mundial- las tropas compuestas por 9 mil 500 hombres, partieron desde Antofagasta en 14 vapores y un velero, siendo escoltados por el Cochrane, Magallanes, O’Higgins, la Covadonga y el buque insignia de la escuadra nacional, el Amazonas. El jefe encargado del transporte de las fuerzas chilenas era el vicealmirante Patricio Lynch, quien viajaba en el Itata.
A las siete de la mañana comienza el ataque de los chilenos, los buques cargan su artillería contra los dos fuertes existentes en los extremos norte y sur del puerto de Pisagua. El bombardeo se extiende hasta las 10 horas cuando llegan las naves con los primeros 450 hombres destinados a tomar la playa y las instalaciones más cercanas a la costa.
En medio de un fuerte fuego y los constantes cañonazos hacia los fuertes peruanos, el grupo de avanzada logró apoderarse de un peñasco y esperaron 45 minutos hasta el arribo del segundo grupo de mil 300 soldados. Con este contingente inician la escalada de los cerros para tomarse las principales posiciones enemigas, logrando la retirada de los peruanos en poco más de dos horas. A las tres de la tarde Pisagua era de dominio chileno.
La primera preocupación del general Escala era conseguir agua para las topas. Con este objetivo un escuadrón de caballería al mando del general José Francisco Vergara avanzó hacia el interior siguiendo la línea férrea. En el sector de Pampa Germania se enfrentan a un contingente de 160 aliados peruano-bolivianos el 6 de noviembre. Logran dominar las inmediaciones de la oficina Agua Santa y Dolores. Su ubicación fue conocida por el enemigo. El grueso de las tropas aliadas estaban acantonadas en La Noria y Pozo Almonte e inician su larga caminata en busca de los chilenos.
Dos semanas después de ocupada Pisagua y reabastecida la tropa, los chilenos subieron hasta la estación Dolores y se atrincheraron en el cerro San Francisco con la intención de proteger las aguadas existentes en el sector. Ya el 10 de noviembre había cerca de seis mil chilenos bajo el mando del coronel Emilio Sotomayor esperando a los aliados que venían de Pozo Almonte.
El 19 de noviembre derrotaron al Ejército de Perú-Boliviano, que se retiró a la sierra.
Mientras tanto Iquique quedó desprotegido luego que el jefe de la plaza de ese puerto, general José Miguel Rin, recibió órdenes del alto mando para reunirse en la Quebrada de Tarapacá con las tropas sobrevivientes de la Batalla de Dolores.
Los peruanos dejaron la ciudad a cargo de los cónsules residentes, quienes subieron al Cochrane y pusieron a Iquique a disposición del almirante Juan José Latorre. El 23 de noviembre llegó al puerto el ministro de Guerra, Rafael Sotomayor, quien tomó posesión oficialmente de Iquique y designó al capitán de navío Patricio Lynch como comandante de armas y gobernador civil y militar de la plaza.
Dos días después, personas respetables de la sociedad iquiqueña se reunieron para constituir la municipalidad de Iquique el 25 de noviembre de1879.
La junta municipal fue convocada por Lynch, quien presidía el organismo. En la primera sesión se determinaron los cargos.
Como alcalde fue designado Eduardo de Lapeyrouse; Máimo Rosenstock, teniente alcalde; los síndicos G.H. Schmidt y Eduardo Llanos; Ugo Rossi, inspector de policía, higiene y mercado; J.J. Watson inspectos de hospital, cementerio y camas; Carlos Frerant, inspector de cárceles; Mauricio Jewel, inspector de espectáculos, ornato y aguas; y Marcos J. Aguirre, secretario.
Cuatro días después el coronel Emilio Sotomayor subió a la pampa para ocupar la quebrada de Tarapacá. El militar pensaba que las tropas aliadas era pocas. Sin embargo, se llevó una sorpresa cuando vio que el número de soldados ascendía a los 4 mil. A pesar de esta derrota en Tarapacá, Chile ratificó su soberanía en la provincia luego que el ejército del Perú se retirara hacia el norte.
En menos de un mes se había ocupado la provincia de Tarapacá. El próximo paso era Tacna y la fortaleza que representaba el Morro de Arica.

Avanzando en territorio peruano

Entre el 25 de febrero y el 18 de marzo de 1880, más de doce mil soldados chilenos bajo el mando del general Manuel Baquedano desembarcaron en el puerto de Ilo, ubicado al norte de Tacna. En un largo trayecto por pleno desierto llegaron a la localidad d Moquehua donde el enemigo se había retirado para parapetarse en Los Angeles, sitio de altura que dominaba todo el valle. El combate de Los Angeles comenzó al anochecer del 21 de marzo en forma silenciosa ascendiendo sin que los aliados se percataran de la acción. A las 10.30 de la mañana los peruanos se declararon derrotados y huyeron hacia Arequipa.
Luego continuó la ocupación de Bellavista y de inmediato el Ejército avanzó hacia Tacna en donde se desencadenó la total derrota de los aliados en la batalla de Alianza ocurrida el 26 de mayo. La pelea se prolongó durante toda la mañana en un extenso campo en donde los aliados lograron mantener su posición durante largas horas hasta que el Ejército chileno logró debilitarlos atacando por distintos frentes a la vez.
Con esta nueva derrota de los aliados el ejército boliviano se retiró de la guerra y dejó a Perú en un posición complicada.
Chile no esperó. Inmediatamente avanzó hacia Arica en donde se tomaron la fortificación del Morro de Arica en 55 minutos. La fuerza de ataque chilena fue comandada por el coronel Pedro Lagos. En tanto que el Morro de Arica estaba bajo el mando del coronel Francisco Bolognesi.
El asalto y toma de la fortificación, ocurrida el 7 de junio de 1880, marcó el fin de la guerra en la provincia de Tarapacá.
Más adelante vino la campaña de Lima con la Batalla de Chorrillos el 13 de enero de 1881 y la batalla de Miraflores el 15 de enero de ese mismo año. Con estas acciones los chilenos ocuparon la capital de Perú. Por su parte, la resistencia se trasladó a la sierra donde se extendió la guerra. El 26 de julio ocurrió la Batalla de Sangra y el 9y 10 de julio de 1881 acontece la Batalla de Concepción.El último enfrentamiento de la guerra ocurrió en Huamachuco el 10 de julio de 1883.

Desarrollo económico y social de Iquique en el siglo XIX

Iquique, de caleta a puerto mayor


Potosí, como polo de desarrollo minero y Arica, considerado puerto de salida de la producción del Alto Perú, mantuvieron a la caleta de Iquique en un segundo plano de importancia hasta el primer tercio del siglo XIX.
El primer indicio de desarrollo vino con la incipiente industria salitrera. El empresario español Sebastián de Ugarrisa mandó a construir bodegas para guardar su cargamento y cobijar insumos destinados al proceso productivo del caliche. Ya en 1811 había un funcionario de aduanas que se encargaba de organizar los embarques.
En 1820 el pueblo contaba con 500 habitantes aproximadamente. El investigador Francisco Marull Bermúdez, explica en su libro «Historia de la antigua provincia de Tarapacá», que en esa época los extranjeros y peruanos de Iquique vivían muy cerca de la costa en el sector de La Puntilla, en donde actualmente se ubican las dependencias de la Cuarta Zona Naval. Los mestizos tenían sus casas en la zona de El Morro, mientras que los changos, al ver el aumento del tráfico mercantil del incipiente puerto, se trasladaron más al sur hasta instalare en la península de Cavancha.
Parte de este ambiente fue capturado por las impresiones que escribió el naturalista Charles Darwin cuando recaló en Iquique el 12 de julio de 1835. En su bitácora de viaje dejó de manifiesto su impresión por las pequeñas viviendas que estaban ubicadas bajo los faldeos del farellón costero.
También caracterizó la flora, la geografía y la situación social que había en el poblado durante esa época.

APOYO GUBERNAMENTAL


Dos puntos claves incidieron en el desarrollo de la caleta. El primero de ellos ocurrió 1828 cuando comenzó a regir el decreto que permitía la exportación de salitre hacia los mercados extranjeros Sólo en 1830 se sintió realmente el desarrollo de Iquique cuando se enviaron los primeros quintales de salitre directamente a Europa, anteriormente sólo había cubierto las necesidades de Perú y Chile. En ese año las embarcaciones llegaron a Inglaterra, Francia, Alemania e Italia.
El segundo impulso clave ocurrió en 1855 cuando elevaron a Iquique a la categoría de puerto mayor. En ese instante la extracción a gran escala de guano y la cada vez más poderosa producción de salitre auguraban un excelente futuro para el recién nacido terminal marítimo.
Un año después Iquique contaba con agua de mar destilada para el consumo humano y servía como puerto de tránsito y depósito para la zona de Bolivia.
En ese tiempo la isla Serrano había sido unida al continente de una manera rudimentaria y era llamada Isla de Cuadros porque pertenecía a una distinguida familia peruana de ese apellido.
A mediados del siglo XIX los habitantes del litoral tarapaqueño alcanzaban a las tres mil personas, principalmente dedicados a la pesca, comercio, extracción de guano y el embarque de buques.
En uno de los trabajos publicados por el historiador Adolfo Ibáñez en la revista Norte Grande de la Universidad Católica de Chile, establece que el crecimiento de Iquique también se reflejó en la división política. En 1857 fue creada la Provincia de Tarapacá, como una de las cuatro que formaban el Departamento de Moquegua. Esta provincia contaba con cinco distritos, entre los cuales estaba Iquique.
En 1861, debido al auge de la actividad salitrera, comenzó la construcción de un ferrocarril que facilitó la salida del mineral hasta el puerto. La obra fue inaugurada diez años después, el 28 de julio de 1871, y ostentaba una extensa red que puso en contacto a Iquique con varias salitreras de la zona. El movimiento se intensificó y con ello las divisas para el poblado.
Con este último avance, la población creció vertiginosamente. En 1862 contaba con dos mil 500 habitantes, en 1872 eran cinco mil personas y en 1876, llegaban a casi las diez mil. Este desarrollo repercutió después en cambios en la división política. En 1877 la Provincia de Tarapacá, con sede en Iquique, pasó a denominarse Departamento Litoral.
Parte de este desarrollo se refleja en la construcción de la Torre del Reloj de la Plaza Prat que fue diseñado en 1877 por el ingeniero francés Eduardo Layperouse , quien llegó a ser uno de los primeros alcaldes del municipio iquiqueños cuando éste pasó a dominio chileno en 1879.

Incendios y terremotos en Iquique

El rápido avance del puerto de Iquique fue detenido por constantes catástrofes naturales y grandes incendios que hicieron estragos dentro de la población. El 13 de agosto de 1868 ocurrió el gran terremoto de Iquique que también afectó a Arequipa, Moquegua, Tacna y Arica. El sismo derrumbó en Iquique decenas de casas y la posterior salida del mar provocó graves daños estructurales en el puerto.
Con la destrucción de los muelles el precio del salitre aumentó de 10 a 15 chelines, lo que generó mayores divisas ante la escasez obligatoria del mineral. Este fue otro factor que incidió en el crecimiento de las oficinas salitreras. Es así como entre 1870 y 1877 aumentó en forma explosiva la demanda de salitre e Perú y Europa. En 1875 fondearon mil 249 barcos en Iquique.
Ese mismo año, en la madrugada del 8 de octubre se registró un incendio de proporciones que destruyó 20 manzanas de la ciudad.
Luego en 1877 un sismo de gran intensidad se sintió en Iquique y Patillos dejando nuevamente al puerto sumido en la destrucción. Dos años después, las crónicas establecen para el 9 de mayo de 1879, pocos días antes del Combate Naval de Iquique, otro tsunami que afecto seriamente las instalaciones portuarias.
En 1880, la historia se repite durante plena Guerra del Pacífico y cuando Iquique llevaba pocos meses ocupada por tropas chilenas, un incendio de proporciones épicas consumió en unas cuantas horas treinta manzanas del centro de la ciudad. El siniestro redujo considerablemente la capacidad comercial y mercantil de la ciudad, como también su número de habitantes.
Ya para ese entonces el conflicto bélico entre Chile, Perú y Bolivia había causado grandes cambios en la tranquila vida de la gente iquiqueña.

Video en Youtube desata guerra virtual entre chilenos y peruanos

Video en Youtube desata guerra virtual entre chilenos y peruanos

Abril 3, 2008 · No hay comentarios

Sólo tres minutos y quince segundos fueron suficientes para desatar una virtual guerra de declaraciones entre chilenos y peruanos en el popular sitio de internet para intercambio de videos Youtube.
En el popular sitio donde los usuarios suben sus producciones visuales o videos caseros, fue publicado un clip que recrea una guerra ficticia entre Chile y Perú que ocurre el 18 de septiembre de 2009, días después que el tribunal de La Haya supuestamente confirmara la posición chilena en el diferendo del límite marítimo entre Chile y Perú.
Según el video, subido a Youtube por el usuario “chileanrendorseg”, el conflicto comienza cuando fragatas peruanas ingresan a territorio marítimo chileno. El maniobra es informada a la Presidenta Bachelet, mientras la fragata Almirante Lynch que patrullaba el sector se prepara para el inminente combate. La Presidenta da la orden de detener el avance de las naves peruanas. Chile abre fuego, lanza tres misiles y hunde a las fragata Mariategui y Aguirre y dañando al destructor Ferré. Siguiendo el relato ficticio, la Armada avanza hasta el puerto de Ilo en donde está el Crucero Grau. Perú respondió con la presencia de aviones Mirage y Chile los enfrentó con los F-16. El combate aéreo es ganado por Chile. De esta manera el cielo está libre y las naves chilenas pueden avanzar hacia Ilo.
Incluso el video incluye una escena donde el presidente peruano Alan García intenta escapar en un avión que es derribado. También el Ejército avanza en territorio peruano. En ese instante, sigue el insólito relato, La Moneda recibe llamadas de Perú y luego esa nación ofrece la capitulación. La supuesta guerra que muestra el video dura siete horas. Las consecuencias de la guerra es que Perú desmantela su aparataje militar, indemniza a Chile por los daños de guerra y Chile se encarga de la defensa del país vecino, mientras Perú conserva su independencia
Al final el video explica claramente que la producción es ficción y que sólo demuestra una hipótesis de conflicto. A pesar de esta aclaración y una broma donde pide que no salga publicado en el periódico La Razón, el video fue tomado en serio y recibió miles de apoyos y ataques.
El video ha sido visto casi 58 mil veces y más de 1.500 personas han dejado su comentario desde que el material fue subido hace once meses.
También este material ha sido replicado en varios foros que existen en Internet y la discusión se ha extendido en estos sitios.
El 23 de diciembre apareció un nuevo video que fue confeccionado como respuesta a la creación chilena. En esta nueva versión de la ficticia Guerra, es la nación vecina quien se defiende del ataque chileno cuando el tribunal de La Haya favorece las pretensiones peruanas.
El video peruano está divido en dos partes. En total duran poco más de diez minutos, en el cual relatan detalladamente los pasos a seguir de la marina y fuerza aérea peruana, enumerando el modelo de sus naves y también del armamento que posee las fuerzas armadas de esa nación. Desde su publicación hace tres meses, ya ha sido vistos más de 33.400 veces y recibido más de mil comentarios.
El usuario que subió la versión peruana de esta guerra ficticia usa el nombre de “guachimanpacheco” y creó su cuenta un día antes de subir el polémico video. Existen en su cuenta otros cuatro videos también de referencia bélica y patriótica.
En tanto que el usuario chileno quien subió el primer video sobre esta guerra ficticia tiene su cuenta activa hace un año, ha subido cinco videos. Entre ello está un reportaje de Chilevisión cuando los ex presidentes visitaron la facultad de Derecho de la Universidad de Chile el año pasado. También replica un video que critica el gobierno chino y la realización de las olimpiadas en ese país oriental.
En ambos casos, no hubo respuesta por la creación de estos videos sobre la ficticia guerra entre Chile y Perú.




Superar la guerra

Para el sociólogo Bernardo Guerrero el problema de fondo radica en que si población es capaz de superar la Guerra del Pacífico que ocurrió a fines del siglo XIX. Sostiene que hay que seguir el modelo europeo “que ha superado el tema de las fronteras y tiene una moneda única”.
El sociólogo afirma que la solución es la educación y “relajar los ímpetus nacionalistas y eso es labor de los tres países, Chile, Perú y Bolivia. Los tres estados deberían enseñar de un modo ético lo que fue la guerra y no es base a la creación de estereotipos”.
Sobre este video argumenta que “las conductas bélicas no solucionan los problemas. Los ambientes de buena vecindad se construyen en base al respeto. De hecho separa a las naciones y crea climas bélicos que atentan contra los discursos de integración”.

Cooperación por sobre el conflicto

Para el historiador Sergio González Miranda, los videos que recrean fantasías bélicas sólo tienen importancia para sus realizadores. “Las relaciones diplomáticas y militares están en manos del Ejecutivo y de los altos mandos, quienes tienen un enfoque geopolítico muy diferente a los creadores de estos videos”.
Sostiene que “las hipótesis de conflicto en la región son cada vez menos probables, especialmente entre países que tienen una perspectiva de desarrollo compartido”.
Al ser consultado respecto a que los comentarios escritos en Internet son más fuertes que en la vida real, González sostiene que “el conocimiento cara a cara es importante para derribar prejuicios y estereotipo, lamentablemente la enseñanza de la historia en los dos países no ha colaborado en aproximar a ambos pueblos”.

Relación entre países

La participación de las personas al momento de comentar en el video de ficción bélica no forma parte de un proceso de sana convivencia. El candidato a doctor en historia Iberoamericana, Patricio�Rivera, afirma que esta participación al estar lejana a la esfera pública, es decir del�Estado, y ser sólo ficción al margen de la razón, “se queda sólo en eso”.
Explica que a pesar que todos entienden que es ficción, manifiesta un sentimiento “que a todos luces es nacionalista y señala la alerta de un sector de la ciudadanía, pero es sólo un sector de Chile y Perú”.

Cónsul peruano: “No existe tal odio”

A pesar de no haber visto el video en cuestión, el cónsul de Perú en Iquique, Alejandro León Pazos, afirmó que este tipo de publicaciones influyen directa o indirectamente en el inconsciente colectivo.
León sostuvo que no existe odio entre las naciones chilenas y peruanas.
Su análisis sobre esta situación se centró en que un video o la palabra escrita en un medio de comunicación es “más fuerte” que los comentarios que se realizan de palabra. Bajo esa perspectiva afirmó que un video influye en la opinión, criterio y ánimo de la gente.
“Salir a responder cualquier cosa es un error. Es darle más importancia a lo que se debe dar a determinadas cosas”, dijo.


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