Santa Laura: En 1960 se cierran las faenas por baja demanda de nitrato. Más de tres mil trabajadores y sus familias tuvieron que salir de los campamentos.

Ya a mediados de los años 50 Corfo analizó la mejor forma de desarmar las cientos de ex oficinas salitreras abandonadas en la zona norte.

Las demandas presentadas en la huelga de los 18 peniques

El 16 de diciembre los trabajadores que participaron en la gran huelga de 1907 presentaron sus demandas:
– Aceptar que mientras se supriman las fichas y se emita dinero sencillo, cada Oficina representada y suscrita por su gerente respectivo reciba las fichas de otra Oficina y las cancele a la par. Pagarán una multa de $50.000 las empresas que se nieguen a recibir las fichas a la par.

– Pago de los jornales a razón de un cambio fijo de 18 peniques. Libertad de comercio en la Oficina en forma amplia y absoluta.

– Cierre general con reja de fierro de todos los cachuchos y chulladores de las Oficinas Salitreras, so pena de pagar de 5 a 10.000 pesos de indemnización a cada obrero que se malogre a consecuencia de no haberse cumplido esta obligación (era común que los trabajadores cayeran dentro de la maquinaria).

– En cada oficina habrá una balanza y una vara al lado afuera de la pulpería y tienda para confrontar pesos y medidas.

– Conceder local gratuito para fundar escuelas nocturnas para obreros, siempre que algunos de ellos lo pida con tal objeto.

– Que el Administrador no pueda hacer arrojar a la rampa el caliche decomisado y aprovecharlo después en los cachuchos.

– Que el Administrador, ni ningún empleado de la Oficina, pueda despedir a los obreros que han tomado parte en el presente movimiento, ni a los jefes, sin un desahucio de 2 a 3 meses, o una indemnización en cambio de 300 a 500 pesos.

– Que en el futuro sea obligatorio para obreros y patrones un desahucio de 15 días cuando se ponga término al contrato.

El documento petitorio finaliza con «este acuerdo, una vez aceptado, se reducirá a escritura pública y será firmado por los patrones y por los representantes que designen los obreros».

Oficinas salitreras en la región de Tarapacá

A pesar de las diferentes épocas en que fueron construidas y habitadas, Humberstone, Santa Laura y Victoria tienen en común que las tres fueron catalogadas en su tiempo como «oficinas modelos» y que poseían la mejor tecnología en la industria del nitrato.
Las tres produjeron grandes expectativas en los trabajadores y las tres tuvieron un final lento y tortuoso.


Humberstone
Humberstone tuvo su predecesora, La Palma, que fue construida en 1862 por la Peruvian Nitrate Co. Diez años después fue levantada muy cerca de ahí, Santa Laura. Ambas simbolizaban lo mejor que existía a fines del siglo XIX. Sin embargo, sus vidas entrelazadas iban a separarse luego de la Primera Guerra Mundial. Después de pasar por manos de distintos propietarios, Humberstone fue declarado como improductivo y los dueños prefirieron cerrar la faena y despedir a sus dos mil empleados.
En 1934 fue adquirida por la Compañía Salitrera de Tarapacá, la que inició una remodelación total de la maestranza y la construcción de un nuevo campamento para obreros. La inversión fue gigantesca. En menos de diez meses fue levantado el rancho de empleados, un hotel, la nueva pulpería, mercado, iglesia, un pequeño hospital y una biblioteca. La mayoría de estas construcciones permanece en pie hasta la actualidad.
El cambio de nombre de La Palma a Santiago Humberstone ocurrió el 21 de mayo de 1934, cuando ejecutivos de la capital e inversionistas extranjeros llegaron hasta la oficina para asistir a un almuerzo privado en donde se oficializó la nueva denominación de la oficina.
Según el pampino Gerónimo Caballero, a la ceremonia no asistió el célebre industrial Santiago Humberstone, porque su complicado estado de salud no le permitía subir a la pampa. Dos años después fueron construidos el teatro y la piscina Olímpica.

Santa Laura

Mientras Humberstone hacía gala de su nuevo rostro. Santa Laura permanecía activa sin grandes problemas para sus empleados y trabajadores.
En 1960 se cierran las faenas por baja demanda de nitrato. Más de tres mil trabajadores y sus familias tuvieron que salir de los campamentos.
Ya a mediados de los años 50 Corfo analizó la mejor forma de desarmar las cientos de ex oficinas salitreras abandonadas en la zona norte.

El ocaso

Fue así como, luego de paralizado Humberstone, el empresario y ex pampino Isidoro Andía adquirió los bienes salitreros existentes en el cantón «Nebraska». Su intención era sacar dividendos con la madera y fierros oxidados, para así cubrir la inversión. Con ello viene el desmantelamiento progresivo de cinco salitreras que se prolonga por ocho años hasta que en 1970 el Estado declara Monumento Nacional a Santa Laura y Humberstone.
En 1985 Andía se declaró en quiebra y el Síndico toma el control de los bienes del empresario.
En medio de juicios y demandas, las oficinas comenzaron a sufrir el rigor del abandono y de saqueadores, ya que el Estado no podía habilitar vigilancia y los Andía no tenían cómo velar por toda la extensión.
Tal situación hizo que la opinión pública presionara por su cuidado, algo más que complejo, ya que si bien el suelo era del Fisco, las estructuras eran de privados.
Así las cosas, el 3 de diciembre de 1994 se da vida a la Corporación Museo del Salitre, entidad cuyo objetivo era preservar las antiguas estructuras. A su cruzada se sumaron además representantes de la Zona Franca, Universidad Arturo Prat, el Obispado de Iquique y agrupaciones sociales de pampinos.
Esa institución tiene actualmente a su cargo la conservación de las ex oficinas y busca que sean declaradas Patrimonio de la Humanidad.

Un recorrido por la pampa

El desierto de La Primera Región está plagado de los restos de oficinas salitreras que funcionaron entre el siglo XIX y XX. De algunas sólo quedan recuerdos fotográficos; otras persisten entre el fuerte sol y las inclemencias del tiempo.

Ramírez

La oficina Ramírez perteneció al Cantón de Huara. Estaba cerca de Huara y sus vecinas más próximas eran San José y Mapocho. Fue tasada por el gobierno de Perú en 75 mil soles de plata y perteneció a la Compañía de Salitres Liverpool, cuyo dueño era John Thomas North.
Ramírez tiene el triste hito de ser escenario de un fusilamiento obrero por parte de las tropas del coronel Robles. Esto ocurrió meses antes que se desatara la Revolución de 1891.

Unión

La oficina Unión pertenecía al Cantón de San Francisco. El gobierno del Perú la tasó en 8.700 soles. Durante su vida útil tuvo varios dueños. En 1875 fue de Flora de Díaz, 1882 Glavich y Stiepovicg, 1889 Sociedad Nacional La Unión, 1912 Marcos Cicarelli. En 1933 pasó a manos del gobierno chileno a través de la Cosach.

Sebastopol

La oficina Sebastopol perteneció al Cantón de Yungay y en ella se vivieron grandes cambios tecnológicos de producción. En 1853 aplican por primera vez el sistema de vapor directo para elaborar salitre y en 1856 se separa el yodo de las aguas madres. Ambos procedimientos los implanta Pedro Gamboni.
En 1908 Sebastopol perteneció al Cantón de La Noria y era de propiedad de la sociedad Hidalgo y Cía. Su producción era embarcada por Iquique.

Peña Chica

La oficina Peña Chica pertenecía al Cantón de la Peña. Está ubicada muy cerca de Humberstone. Fue tasada por el gobierno peruano en 385 mil soles. En 1910 su dueño era J. Matth Gildemeister. Su producción era embarcada por Iquique.

Primitiva

La oficina Primitiva pertenecía al Cantón de Negreiros. Fue propiedad de John Thomas North. Por un lapso breve su administrador fue Santiago Humberstone. Hacia 1910 perteneció a la Compañía de Salitres y Ferrocarril Agua Santa. Primitiva tuvo la fama de ser una de las más grandes y desarrollas en su tiempo, tanto que ella alojaron North, el famoso periodista británico William H. Russel, el dibujante Melton Prior y el presidente José Manuel Balmaceda.

Democracia

La oficina Democracia pertenecía al Cantón de Negreiros. En su mejor tiempo producía 1.500 quintales de salitre diarios con una ley del 96 por ciento. Inició sus faenas 1885 con 200 trabajadores que vivían en un caserío compuesto por 115 habitaciones. Consumía 3.000 pies cúbicos de agua al día en la elaboración del salitre. Su producción la embarcó por Caleta Buena. Los primeros dueños fueron Granja y Cía, pero en 1913 pasa a manos de la Compañía de Salitres y Ferrocarril Agua Santa.

Angela

La oficina Angela pertenecía al Cantón de Santa Catalina. Perteneció a la sociedad compuesta por Loayza y Abascal. Transportaba su producción por ferrocarril hasta el puerto de Piasagua. En su mejor época produjo 2.000 quintales diarios de salitre, con una ley del 96 por ciento. Esta oficina estaba cerca de Santa Catalina y era vecina de La Patria.

¿Qué radios transmitieron desde las oficinas salitreras?

Como todo avance tecnológico, las ondas de la amplitud modulada llegaron paulatinamente a las oficinas salitreras de la Región de Tarapacá. En un principio el uso fue escuchar las transmisiones de radios que podían recibirse en la pampa. Luego, al ver el potencial de comunicación que tenía la radio, varias oficinas salitreras desarrollaron sus propios proyectos de radio difusión.

Acá algunos de ellos. La radiotelefonía no estuvo ajena a la vida pampina.

¿La oficina Alianza tuvo su radioemisora?

Así es. En la oficina Alianza existió la radio «Juan Bosco» que sólo transmitía unas cuantas horas diarias. Al terminar su programación habitual el locutor se despedía diciendo «Buenas noches, Chile; Buenas noches, América», a pesar que la estación apenas alcanzaba cubrir el perímetro de la salitrera.

RADIO1
Receptor de radio en oficina Santa Laura

¿La oficina Victoria tuvo radio?

La radio «León XII» transmitió desde la oficina Victoria. La emisora era mantenida por los padres Oblatos.

La radio ofrecía variada programación desde noticias locales, enlaces con Santiago, música ranchera y, obviamente, la transmisión de la misa dominical.

¿Cuándo llegó la radio a la oficina Humberstone?

En 1936 llegó el primer receptor de radio a la oficina salitrera Santiago Humberstone.

Este dato lo manejamos de primera mano. Gerónimo Caballero, administrativo pampino, entregó su testimonio.

Una radio General Electric llegó en 1936 a la oficina. El receptor fue instalado en el despacho administrativo. Sintonizaban la radio «Nuevo Mundo» de Argentina.

Los administradores de la salitrera dispusieron nueve altavoces por todo el campamento para que el único receptor de radio fuese escuchado por toda la población.

Por la tarde una gran cantidad de familias concurrían hasta la plaza para estar al tanto de las noticias trasandinas.

En 1940 la administración adquirió los equipos y lanzó la difusora Humberstone. Para entonces varias familias en el campamento contaban con su propio receptor para escuchar las transmisiones locales que incluía noticias, avisos y música ranchera.

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Oficinas salitreras en la región de Tarapacá

A pesar de las diferentes épocas en que fueron construidas y habitadas, Humberstone, Santa Laura y Victoria tienen en común que las tres fueron catalogadas en su tiempo como «oficinas modelos» y que poseían la mejor tecnología en la industria del nitrato.
Las tres produjeron grandes expectativas en los trabajadores y las tres tuvieron un final lento y tortuoso.


Humberstone
Humberstone tuvo su predecesora, La Palma, que fue construida en 1862 por la Peruvian Nitrate Co. Diez años después fue levantada muy cerca de ahí, Santa Laura. Ambas simbolizaban lo mejor que existía a fines del siglo XIX. Sin embargo, sus vidas entrelazadas iban a separarse luego de la Primera Guerra Mundial. Después de pasar por manos de distintos propietarios, Humberstone fue declarado como improductivo y los dueños prefirieron cerrar la faena y despedir a sus dos mil empleados.
En 1934 fue adquirida por la Compañía Salitrera de Tarapacá, la que inició una remodelación total de la maestranza y la construcción de un nuevo campamento para obreros. La inversión fue gigantesca. En menos de diez meses fue levantado el rancho de empleados, un hotel, la nueva pulpería, mercado, iglesia, un pequeño hospital y una biblioteca. La mayoría de estas construcciones permanece en pie hasta la actualidad.
El cambio de nombre de La Palma a Santiago Humberstone ocurrió el 21 de mayo de 1934, cuando ejecutivos de la capital e inversionistas extranjeros llegaron hasta la oficina para asistir a un almuerzo privado en donde se oficializó la nueva denominación de la oficina.
Según el pampino Gerónimo Caballero, a la ceremonia no asistió el célebre industrial Santiago Humberstone, porque su complicado estado de salud no le permitía subir a la pampa. Dos años después fueron construidos el teatro y la piscina Olímpica.

Santa Laura

Mientras Humberstone hacía gala de su nuevo rostro. Santa Laura permanecía activa sin grandes problemas para sus empleados y trabajadores.
En 1960 se cierran las faenas por baja demanda de nitrato. Más de tres mil trabajadores y sus familias tuvieron que salir de los campamentos.
Ya a mediados de los años 50 Corfo analizó la mejor forma de desarmar las cientos de ex oficinas salitreras abandonadas en la zona norte.

El ocaso

Fue así como, luego de paralizado Humberstone, el empresario y ex pampino Isidoro Andía adquirió los bienes salitreros existentes en el cantón «Nebraska». Su intención era sacar dividendos con la madera y fierros oxidados, para así cubrir la inversión. Con ello viene el desmantelamiento progresivo de cinco salitreras que se prolonga por ocho años hasta que en 1970 el Estado declara Monumento Nacional a Santa Laura y Humberstone.
En 1985 Andía se declaró en quiebra y el Síndico toma el control de los bienes del empresario.
En medio de juicios y demandas, las oficinas comenzaron a sufrir el rigor del abandono y de saqueadores, ya que el Estado no podía habilitar vigilancia y los Andía no tenían cómo velar por toda la extensión.
Tal situación hizo que la opinión pública presionara por su cuidado, algo más que complejo, ya que si bien el suelo era del Fisco, las estructuras eran de privados.
Así las cosas, el 3 de diciembre de 1994 se da vida a la Corporación Museo del Salitre, entidad cuyo objetivo era preservar las antiguas estructuras. A su cruzada se sumaron además representantes de la Zona Franca, Universidad Arturo Prat, el Obispado de Iquique y agrupaciones sociales de pampinos.
Esa institución tiene actualmente a su cargo la conservación de las ex oficinas y busca que sean declaradas Patrimonio de la Humanidad.

Un recorrido por la pampa

El desierto de La Primera Región está plagado de los restos de oficinas salitreras que funcionaron entre el siglo XIX y XX. De algunas sólo quedan recuerdos fotográficos; otras persisten entre el fuerte sol y las inclemencias del tiempo.

Ramírez

La oficina Ramírez perteneció al Cantón de Huara. Estaba cerca de Huara y sus vecinas más próximas eran San José y Mapocho. Fue tasada por el gobierno de Perú en 75 mil soles de plata y perteneció a la Compañía de Salitres Liverpool, cuyo dueño era John Thomas North.
Ramírez tiene el triste hito de ser escenario de un fusilamiento obrero por parte de las tropas del coronel Robles. Esto ocurrió meses antes que se desatara la Revolución de 1891.

Unión

La oficina Unión pertenecía al Cantón de San Francisco. El gobierno del Perú la tasó en 8.700 soles. Durante su vida útil tuvo varios dueños. En 1875 fue de Flora de Díaz, 1882 Glavich y Stiepovicg, 1889 Sociedad Nacional La Unión, 1912 Marcos Cicarelli. En 1933 pasó a manos del gobierno chileno a través de la Cosach.

Sebastopol

La oficina Sebastopol perteneció al Cantón de Yungay y en ella se vivieron grandes cambios tecnológicos de producción. En 1853 aplican por primera vez el sistema de vapor directo para elaborar salitre y en 1856 se separa el yodo de las aguas madres. Ambos procedimientos los implanta Pedro Gamboni.
En 1908 Sebastopol perteneció al Cantón de La Noria y era de propiedad de la sociedad Hidalgo y Cía. Su producción era embarcada por Iquique.

Peña Chica

La oficina Peña Chica pertenecía al Cantón de la Peña. Está ubicada muy cerca de Humberstone. Fue tasada por el gobierno peruano en 385 mil soles. En 1910 su dueño era J. Matth Gildemeister. Su producción era embarcada por Iquique.

Primitiva

La oficina Primitiva pertenecía al Cantón de Negreiros. Fue propiedad de John Thomas North. Por un lapso breve su administrador fue Santiago Humberstone. Hacia 1910 perteneció a la Compañía de Salitres y Ferrocarril Agua Santa. Primitiva tuvo la fama de ser una de las más grandes y desarrollas en su tiempo, tanto que ella alojaron North, el famoso periodista británico William H. Russel, el dibujante Melton Prior y el presidente José Manuel Balmaceda.

Democracia

La oficina Democracia pertenecía al Cantón de Negreiros. En su mejor tiempo producía 1.500 quintales de salitre diarios con una ley del 96 por ciento. Inició sus faenas 1885 con 200 trabajadores que vivían en un caserío compuesto por 115 habitaciones. Consumía 3.000 pies cúbicos de agua al día en la elaboración del salitre. Su producción la embarcó por Caleta Buena. Los primeros dueños fueron Granja y Cía, pero en 1913 pasa a manos de la Compañía de Salitres y Ferrocarril Agua Santa.

Angela

La oficina Angela pertenecía al Cantón de Santa Catalina. Perteneció a la sociedad compuesta por Loayza y Abascal. Transportaba su producción por ferrocarril hasta el puerto de Piasagua. En su mejor época produjo 2.000 quintales diarios de salitre, con una ley del 96 por ciento. Esta oficina estaba cerca de Santa Catalina y era vecina de La Patria.