¿Qué radios transmitieron desde las oficinas salitreras?

Como todo avance tecnológico, las ondas de la amplitud modulada llegaron paulatinamente a las oficinas salitreras de la Región de Tarapacá. En un principio el uso fue escuchar las transmisiones de radios que podían recibirse en la pampa. Luego, al ver el potencial de comunicación que tenía la radio, varias oficinas salitreras desarrollaron sus propios proyectos de radio difusión.

Acá algunos de ellos. La radiotelefonía no estuvo ajena a la vida pampina.

¿La oficina Alianza tuvo su radioemisora?

Así es. En la oficina Alianza existió la radio «Juan Bosco» que sólo transmitía unas cuantas horas diarias. Al terminar su programación habitual el locutor se despedía diciendo «Buenas noches, Chile; Buenas noches, América», a pesar que la estación apenas alcanzaba cubrir el perímetro de la salitrera.

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Receptor de radio en oficina Santa Laura

¿La oficina Victoria tuvo radio?

La radio «León XII» transmitió desde la oficina Victoria. La emisora era mantenida por los padres Oblatos.

La radio ofrecía variada programación desde noticias locales, enlaces con Santiago, música ranchera y, obviamente, la transmisión de la misa dominical.

¿Cuándo llegó la radio a la oficina Humberstone?

En 1936 llegó el primer receptor de radio a la oficina salitrera Santiago Humberstone.

Este dato lo manejamos de primera mano. Gerónimo Caballero, administrativo pampino, entregó su testimonio.

Una radio General Electric llegó en 1936 a la oficina. El receptor fue instalado en el despacho administrativo. Sintonizaban la radio «Nuevo Mundo» de Argentina.

Los administradores de la salitrera dispusieron nueve altavoces por todo el campamento para que el único receptor de radio fuese escuchado por toda la población.

Por la tarde una gran cantidad de familias concurrían hasta la plaza para estar al tanto de las noticias trasandinas.

En 1940 la administración adquirió los equipos y lanzó la difusora Humberstone. Para entonces varias familias en el campamento contaban con su propio receptor para escuchar las transmisiones locales que incluía noticias, avisos y música ranchera.

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Testimonio pampino

Humberstone
Los hermanos Ociel y Reinaldo Fernández vivieron su niñez y juventud en la oficina Santiago Humberstone. Su testimonio de vida en esta salitrera refleja la añoranza y el cariño de miles de pampinos que están repartidos por todo Chile.

Los hermanos Fernández fueron testigos de los últimos días de la salitrera. «Cuando nos fuimos le pusimos el candado a la oficina», recuerdan con cariño.

Ociel Fernández califica su infancia como una etapa bonita donde «nosotros hacíamos los juguetes y las pelotas eran de trapo. Había tres piscinas una chica, otra  mediana y la más grande, ojalá alguna vez la llenen para que pese a los años volvamos a meternos y demostrar que en Humberstone éramos buenos nadadores».

Catorce fueron los hermanos Fernández que vivieron en la casa 26 de calle Michimalongo. Dicho inmueble sigue en pie. Reginaldo afirma que «cuando la familia empezó a crecer, la compañía nos cambió a la calle Sargento Aldea».

La plaza de Humberstone era el centro de la actividad social. «a través de parlantes escuchábamos mambos que bailábamos entre amigos, porque a las niñas no les daban permiso y cuando ya estábamos más grandes recién podíamos ir a los bailables en el hotel. Pero igual había que pedir permiso a las mamás de las niñas para sacarlas a bailar».

Estos pampinos comenzaron a trabajar a los 15 años limpiando los camarines y tras bambalinas del teatro, o pegando afiches de los estrenos cinematográficos. Su labor se fue ampliando a boletero y también fueron «cojos» es decir, estaban encargados de colocar los rollos de película para todas las funciones.

«Salíamos del teatro a las once de la noche y la camanchaca no nos dejaba ver».

En 1960 cuando la oficina Humberstone dejó de funcionar, la familia Fernández emigró a Antofagasta.

«Pero nunca nos olvidamos de la pampa, de la vida solidaria, de ese estilo especial que nos marcó a todos».

La vida al interior de una salitrera

Los empleados salitreros
IQUIQUENOS-DESCANSO

El segundo estrato social de la pampa lo constituían los empleados o administrativos y sus familias. Ellos vivían en el rancho de los empleados que quedaba en el centro del campamento. De esta manera dividían la oficina entre los sectores más pobres con los más pudientes. El rancho de los empleados disponía servicios básicos con arranques domiciliarios de agua. Había mayor cantidad de espacio y existían mejores lugares para la entretención. Todas estas comodidades hacían más llevadera la vida en la pampa.

El Barrio Americano 
 Más allá se emplazaba del rancho de los empleados se encontraba el Barrio Americano. Consistía en extensos jardines con casas de estilo georgiano que eran construidas para los jefes extranjeros y sus familias. Dependiendo de la oficina, disponían de canchas de tenis, fútbol e incluso piscinas. A este sector era impedido el paso de los obreros. Este rígido sistema clasista se disolvió paulatinamente, mejorando así la convivencia entre todos los habitantes de la oficina. Entre la década del 50 y 60 la vida en la pampa fue más agradable y placentera, a pesar que era común presenciar la muerte y el cierre de las salitreras más pequeñas.