Primera Crisis Pesquera

Iquique Siglo XX

Capítulo 48

Primera Crisis Pesquera

Hasta mediados de los 60 la industria era auspiciosa y nadie pensaba en la posibilidad que surgiera una crisis en las pesqueras. Pero esta llegó desencadenada por la sobre explotación de los recursos.

En consecuencia, en 1966 las pesqueras más pequeñas enfrentaron graves problemas por la falta de cardúmenes que sustentaran su actividad. Sólo las industrias más grandes lograron sobrevivir e, incluso, lograron fortalecerse al absorver a las más chicas.

En este periodo surgieron como líderes del mercado las Pesqueras Coloso y Guanaye. También Angellini se reagrupó con las empresas Iquique, Indo y Eperva.

En 1967 el desembarque total sólo llega a las 509 mil toneladas anuales. Entre el 69 y el 70 la cifra bajó hasta las 348 mil toneladas. Para entonces la flota iquiqueña alcanzaba las 123 naves, de las cuales 79 correspondían a la captura de anchoveta y 8 de atún. Sin embargo, un tercio, o sea 36 embarcaciones, permanecían inactivas porque no tenían qué pescar.

En el área de la pesca artesanal, sin embargo, Iquique continúa siendo líder con una cuota de 70 toneladas.

RECUPERACION

A principios de los 70, la actividad pesquera tiene otro repunte debido principalmente el aumento de recursos y a la llegada de inversiones extranjeras que acarrearon consigo mejoras en la tecnología de captura y de procesamiento de productos.

En este aspecto destacan fondos sudafricanos que crearon la Pesquera del Norte, cuyas embarcaciones presentaban grandes adelantos para detectar los cardúmenes y capturarlos con redes más amplias y fuertes. Si antes era necesario una hora para levantar la red hasta cubierta, con la tecnología esta faena se realizaba en veinte minutos.

José Cáceres, tripulante con más de 20 años de experiencia en el mar, explica que las jornadas de trabajo, a pesar que de su extensión, era más productivas que en la actualidad.

«Antes con una pasada en la red llenábamos el barco, ahora que los barcos tiene más capacidad hay que hacer diez pasadas».

Eperva, Empresa Pesquera de Tarapacá, Sociedad Pesquera Delucchi, Indo, Pesquera Iquique, Coloso y Guanaye, eran las principales firman que operaban en la ciudad.

En 1973 el desembarque de peces a puerto llegaba sólo a las 166 mil 808 toneladas anuales; un año después sobrepasó las 340 mil toneladas. A esas alturas, las pesqueras producían cas 71 toneladas de harina de pescado y poco más de 2 mi toneladas de aceite.

EL NUEVO AUGE

En 1980 el desembarque de pescado sobrepasó el millón 100 mil toneladas anuales, siendo la anchoa, caballa, jurel, y sardina española, los principales productos extraídos.

Estos productos eran elaborados por nueve empresas fabricantes de harina y aceite de pescado, tres conserveras, y cinco congeladoras. Las nuevas empresas que se agregaban al extenso listado eran Arpeex, Pesquera del Norte, Frigomar, Skorpio y Oceánica.

En 1984 el volumen de captura llegó al millón 800 mil toneladas anuales, cubriendo el 59 por ciento la producción nacional. A estas alturas el empleo directo sobrepasaba los 6 mil trabajadores, teniendo un aumento explosivo en siete años del 66 por ciento.

Pero la década del 80 finalizó con un oscuro augurio: los primeros indicios del fenómeno de El Niño que produjo una baja importante en los recursos marinos.

En 1993 los barcos industriales en la región ascendían a los 161 y funcionaban en la zona 29 plantas. Ese mismo año los efectos de la crisis se hacen sentir. La producción iquiqueña sólo llega a las 839 toneladas. De ahí en adelante la producción va en picada llegando a 1998 con un desembarque de 103 toneladas de pescado. Ese año se hace un catastro de los trabajadores que participan de la industria y las cifras a nivel regional son alarmantes: pescadores, 142; tripulantes, 113; buzos mariscadores, 508; recolectores, 349; y armadores, 560. En total, alcanzaban los 1.793.

Indice: Iquique Siglo XX

Primera Crisis Pesquera

Iquique Siglo XX

Capítulo 48

Primera Crisis Pesquera

Hasta mediados de los 60 la industria era auspiciosa y nadie pensaba en la posibilidad que surgiera una crisis en las pesqueras. Pero esta llegó desencadenada por la sobre explotación de los recursos.

En consecuencia, en 1966 las pesqueras más pequeñas enfrentaron graves problemas por la falta de cardúmenes que sustentaran su actividad. Sólo las industrias más grandes lograron sobrevivir e, incluso, lograron fortalecerse al absorver a las más chicas.

En este periodo surgieron como líderes del mercado las Pesqueras Coloso y Guanaye. También Angellini se reagrupó con las empresas Iquique, Indo y Eperva.

En 1967 el desembarque total sólo llega a las 509 mil toneladas anuales. Entre el 69 y el 70 la cifra bajó hasta las 348 mil toneladas. Para entonces la flota iquiqueña alcanzaba las 123 naves, de las cuales 79 correspondían a la captura de anchoveta y 8 de atún. Sin embargo, un tercio, o sea 36 embarcaciones, permanecían inactivas porque no tenían qué pescar.

En el área de la pesca artesanal, sin embargo, Iquique continúa siendo líder con una cuota de 70 toneladas.

RECUPERACION

A principios de los 70, la actividad pesquera tiene otro repunte debido principalmente el aumento de recursos y a la llegada de inversiones extranjeras que acarrearon consigo mejoras en la tecnología de captura y de procesamiento de productos.

En este aspecto destacan fondos sudafricanos que crearon la Pesquera del Norte, cuyas embarcaciones presentaban grandes adelantos para detectar los cardúmenes y capturarlos con redes más amplias y fuertes. Si antes era necesario una hora para levantar la red hasta cubierta, con la tecnología esta faena se realizaba en veinte minutos.

José Cáceres, tripulante con más de 20 años de experiencia en el mar, explica que las jornadas de trabajo, a pesar que de su extensión, era más productivas que en la actualidad.

«Antes con una pasada en la red llenábamos el barco, ahora que los barcos tiene más capacidad hay que hacer diez pasadas».

Eperva, Empresa Pesquera de Tarapacá, Sociedad Pesquera Delucchi, Indo, Pesquera Iquique, Coloso y Guanaye, eran las principales firman que operaban en la ciudad.

En 1973 el desembarque de peces a puerto llegaba sólo a las 166 mil 808 toneladas anuales; un año después sobrepasó las 340 mil toneladas. A esas alturas, las pesqueras producían cas 71 toneladas de harina de pescado y poco más de 2 mi toneladas de aceite.

EL NUEVO AUGE

En 1980 el desembarque de pescado sobrepasó el millón 100 mil toneladas anuales, siendo la anchoa, caballa, jurel, y sardina española, los principales productos extraídos.

Estos productos eran elaborados por nueve empresas fabricantes de harina y aceite de pescado, tres conserveras, y cinco congeladoras. Las nuevas empresas que se agregaban al extenso listado eran Arpeex, Pesquera del Norte, Frigomar, Skorpio y Oceánica.

En 1984 el volumen de captura llegó al millón 800 mil toneladas anuales, cubriendo el 59 por ciento la producción nacional. A estas alturas el empleo directo sobrepasaba los 6 mil trabajadores, teniendo un aumento explosivo en siete años del 66 por ciento.

Pero la década del 80 finalizó con un oscuro augurio: los primeros indicios del fenómeno de El Niño que produjo una baja importante en los recursos marinos.

En 1993 los barcos industriales en la región ascendían a los 161 y funcionaban en la zona 29 plantas. Ese mismo año los efectos de la crisis se hacen sentir. La producción iquiqueña sólo llega a las 839 toneladas. De ahí en adelante la producción va en picada llegando a 1998 con un desembarque de 103 toneladas de pescado. Ese año se hace un catastro de los trabajadores que participan de la industria y las cifras a nivel regional son alarmantes: pescadores, 142; tripulantes, 113; buzos mariscadores, 508; recolectores, 349; y armadores, 560. En total, alcanzaban los 1.793.

Indice: Iquique Siglo XX

Primera Crisis Pesquera

Iquique Siglo XX

Capítulo 48

Primera Crisis Pesquera

Hasta mediados de los 60 la industria era auspiciosa y nadie pensaba en la posibilidad que surgiera una crisis en las pesqueras. Pero esta llegó desencadenada por la sobre explotación de los recursos.

En consecuencia, en 1966 las pesqueras más pequeñas enfrentaron graves problemas por la falta de cardúmenes que sustentaran su actividad. Sólo las industrias más grandes lograron sobrevivir e, incluso, lograron fortalecerse al absorver a las más chicas.

En este periodo surgieron como líderes del mercado las Pesqueras Coloso y Guanaye. También Angellini se reagrupó con las empresas Iquique, Indo y Eperva.

En 1967 el desembarque total sólo llega a las 509 mil toneladas anuales. Entre el 69 y el 70 la cifra bajó hasta las 348 mil toneladas. Para entonces la flota iquiqueña alcanzaba las 123 naves, de las cuales 79 correspondían a la captura de anchoveta y 8 de atún. Sin embargo, un tercio, o sea 36 embarcaciones, permanecían inactivas porque no tenían qué pescar.

En el área de la pesca artesanal, sin embargo, Iquique continúa siendo líder con una cuota de 70 toneladas.

RECUPERACION

A principios de los 70, la actividad pesquera tiene otro repunte debido principalmente el aumento de recursos y a la llegada de inversiones extranjeras que acarrearon consigo mejoras en la tecnología de captura y de procesamiento de productos.

En este aspecto destacan fondos sudafricanos que crearon la Pesquera del Norte, cuyas embarcaciones presentaban grandes adelantos para detectar los cardúmenes y capturarlos con redes más amplias y fuertes. Si antes era necesario una hora para levantar la red hasta cubierta, con la tecnología esta faena se realizaba en veinte minutos.

José Cáceres, tripulante con más de 20 años de experiencia en el mar, explica que las jornadas de trabajo, a pesar que de su extensión, era más productivas que en la actualidad.

«Antes con una pasada en la red llenábamos el barco, ahora que los barcos tiene más capacidad hay que hacer diez pasadas».

Eperva, Empresa Pesquera de Tarapacá, Sociedad Pesquera Delucchi, Indo, Pesquera Iquique, Coloso y Guanaye, eran las principales firman que operaban en la ciudad.

En 1973 el desembarque de peces a puerto llegaba sólo a las 166 mil 808 toneladas anuales; un año después sobrepasó las 340 mil toneladas. A esas alturas, las pesqueras producían cas 71 toneladas de harina de pescado y poco más de 2 mi toneladas de aceite.

EL NUEVO AUGE

En 1980 el desembarque de pescado sobrepasó el millón 100 mil toneladas anuales, siendo la anchoa, caballa, jurel, y sardina española, los principales productos extraídos.

Estos productos eran elaborados por nueve empresas fabricantes de harina y aceite de pescado, tres conserveras, y cinco congeladoras. Las nuevas empresas que se agregaban al extenso listado eran Arpeex, Pesquera del Norte, Frigomar, Skorpio y Oceánica.

En 1984 el volumen de captura llegó al millón 800 mil toneladas anuales, cubriendo el 59 por ciento la producción nacional. A estas alturas el empleo directo sobrepasaba los 6 mil trabajadores, teniendo un aumento explosivo en siete años del 66 por ciento.

Pero la década del 80 finalizó con un oscuro augurio: los primeros indicios del fenómeno de El Niño que produjo una baja importante en los recursos marinos.

En 1993 los barcos industriales en la región ascendían a los 161 y funcionaban en la zona 29 plantas. Ese mismo año los efectos de la crisis se hacen sentir. La producción iquiqueña sólo llega a las 839 toneladas. De ahí en adelante la producción va en picada llegando a 1998 con un desembarque de 103 toneladas de pescado. Ese año se hace un catastro de los trabajadores que participan de la industria y las cifras a nivel regional son alarmantes: pescadores, 142; tripulantes, 113; buzos mariscadores, 508; recolectores, 349; y armadores, 560. En total, alcanzaban los 1.793.

Indice: Iquique Siglo XX

La realidad pesquera en Iquique

El objetivo de Sernapesca es lograr diversificar la industria, especialmente en el tema de productos congelados y en conserva.
El director regional de la entidad fiscalizadora, Alfredo Sanhueza, afirma que la actividad pesquera industrial y artesanal se encuentra en buen pie.
La pesca en Iquique está determinada por contraste, desde la gran industria hasta los artesanales, de grandes goletas a pequeños botes, de la producción de harina de pescado a propuestas para desarrollar la acuicultura en la región.
Para el director regional de Sernapesca, Alfredo Sanhueza, este sector productivo se encuentra en buen pie, sustentando la economía local y creando nuevos proyectos para desarrollar la industria en el mediano plazo.
El interés del gobierno es dar un nuevo impulso a la industria pesquera, que diversifique sus productos y que no se limite a la producción de harina de Pescado. La idea es agregar valor a los insumos que se preparan en Iquique. Esta iniciativa tiene como objetivo las conservas y productos congelados.
Sanhueza afirma que la industria pesquera está en buen pie. El 2002 fue un año estable y el 2003 las cifras son auspiciosas.
De acuerdo al informe que el gobierno entregó a principios de año indicó que la actividad pesquera en la Primera Región aumentó en un 58 por ciento respecto al 2001. Durante el año pasado la pesca pelágica desembarcó 1.265.163 toneladas de anchovetas, jurel, caballa, y sardina.
De este total, el 72% fue desembarcado por Iquique y el 28% por el puerto de Arica.
El sector industrial desembarcó 1.157.228 toneladas, con el 91% del mercado y el sector artesanal, en tanto, 107.935 toneladas, correspondiente a extracción en lanchas, lo cual significó un aumento de 108% respecto al año 2001.
La producción fue derivada en su mayoría al mercado asiático, seguido por la comunidad europea, mientras que en un porcentaje menor a países de Sudamérica, principalmente Perú.
ACUICULTURA
Desde mediados del siglo XX, Iquique ha volcado parte de su actividad económica hacia el mar, específicamente a la pesca pelágica y la producción de harina de pescado para los mercados de Asia y Estados Unidos.
Sin embargo, esta tradición está a punto de cambiar. La acuicultura en la zona costera de Iquique es una alternativa que ven con buenos ojos algunos inversionistas nacionales. Sernapesca, está a cargo de llevar adelante las gestiones para desarrollar esta iniciativa y regular su funcionamiento.
Actualmente existe ocho solicitudes para invertir en el sector. Además, a fines de mayo se llevó a cabo un seminario sobre este tema en la ciudad. En la oportunidad hubo gran interés de los empresarios por participar en la acuicultura de la región.
El director regional del Sernapesca afirma que esta actividad no está desarrollada en la Primera y Segunda Región, pues sólo en la Región de Atacama existen cultivos de ostras y otros moluscos. A su juicio, las aguas iquiqueñas están condicionadas para entregar este tipo de productos.
Hace dos meses que Sernapesca tiene definidas las areas donde será posible llevar adelante esta actividad económica. Estos sectores están alejados de áreas de manejo de pescadores artesanales, puertos y caletas de pescadores. Ahora, el siguiente paso es ver si los empresarios invierten.
Recordó además que existe en el sector de Los Verdes una empresa que desarrolla la acuicultura. Sarmenia Cultivos Marinos Ltda., funciona desde 1984, constituyéndose en la entidad más antigua en el rubro que trabaja en la Región.
Sus esfuerzos han estado dirigidos principalmente al cultivo y comercialización de ostión y ostra del Pacífico.
Sin embargo, a partir del 2001, Sernapesca entregó la autorización para que experimentaran con cultivos del recurso loco. Esta iniciativa era de prueba y, según la entidad fiscalizadora, no hubo en primer momento interés de comercializar el producto. Se espera que en los próximos meses se desarrolle un nuevo cultivo y que se otorguen los permisos para vender el recurso.
Otro proyecto que se desarrolla en la zona lo lleva adelante la Universidad Arturo Prat con la experimentación de peces locales como el San Pedro. Todos estos trabajos tienen como objetivo revisar la viabilidad de desarrollar proyectos comerciales.
FISCALIZACION
Uno de los trabajos más importantes de Sernapesca es la fiscalización de locales, pescadores e intermediarios en la venta de productos del mar. En las próximas semanas intensificará su trabajo de control con el apoyo de Carabineros, el Servicio de Salud de Iquique, el Servicio de Impuestos Internos y Policía de Investigaciones. Su principal preocupación en estos momentos es el tráfico ilegal del recurso loco, especialmente el contrabando que camiones y embarcaciones realizan hacia el mercado peruano.
Recordó que el loco está en veda y que su extracción a pequeñas cuotas que pescadores artesanales puede utilizar siempre y cuando cumplan con todas las exigencias de Sernapesca, relacionadas con época del año, número de ejemplares y tamaño del mismo.
Sanhueza explicó que los pescadores que trabajan en las áreas de manejo tienen que declarar las unidades de extraen directamente al fiscalizador de Sernapesca. Para ello deben indicar día y horas que ocuparán para capturar su cuota. “Se entregan todos los papeles, se hace un conteo y las personas tienen que entregar boleta por su venta del loco”.
Por regla general la extracción del loco en estas condiciones es ocupado por restaurantes. “Es por ello que el trabajo con las policías y el Servicio de Impuestos Internos es importante. Si la gente compra loco y no recibe boleta, es muy probable que el molusco haya sido extraído ilegalmente”.
MANEJO
Otro tema que ha desarrollado Sernapesca en el último tiempo es la organización y fiscalización de las áreas de manejo, que corresponden literalmente a zonas marinas que son entregadas a organizaciones de pescadores artesanales para que exploten sus recursos de forma ordena y sustentable en el tiempo.
Actualmente en la región existen 10 áreas de manejo. Dos se encuentran en Arica y el resto en la zona de Iquique, específicamente las caletas de Pisagua, Caramucho, Chanavayita, San Marcos y Chipana.
Sanhueza indicó que este sistema ha funcionado bien como una manera de asegurar una base mínima de recursos para los pescadores artesanales y que no puede ser tocada por las goletas pesqueras u otras personas que no estén incluidas dentro del sindicato y organización que recibió la administración del área.

La realidad pesquera en Iquique

El objetivo de Sernapesca es lograr diversificar la industria, especialmente en el tema de productos congelados y en conserva.
El director regional de la entidad fiscalizadora, Alfredo Sanhueza, afirma que la actividad pesquera industrial y artesanal se encuentra en buen pie.
La pesca en Iquique está determinada por contraste, desde la gran industria hasta los artesanales, de grandes goletas a pequeños botes, de la producción de harina de pescado a propuestas para desarrollar la acuicultura en la región.
Para el director regional de Sernapesca, Alfredo Sanhueza, este sector productivo se encuentra en buen pie, sustentando la economía local y creando nuevos proyectos para desarrollar la industria en el mediano plazo.
El interés del gobierno es dar un nuevo impulso a la industria pesquera, que diversifique sus productos y que no se limite a la producción de harina de Pescado. La idea es agregar valor a los insumos que se preparan en Iquique. Esta iniciativa tiene como objetivo las conservas y productos congelados.
Sanhueza afirma que la industria pesquera está en buen pie. El 2002 fue un año estable y el 2003 las cifras son auspiciosas.
De acuerdo al informe que el gobierno entregó a principios de año indicó que la actividad pesquera en la Primera Región aumentó en un 58 por ciento respecto al 2001. Durante el año pasado la pesca pelágica desembarcó 1.265.163 toneladas de anchovetas, jurel, caballa, y sardina.
De este total, el 72% fue desembarcado por Iquique y el 28% por el puerto de Arica.
El sector industrial desembarcó 1.157.228 toneladas, con el 91% del mercado y el sector artesanal, en tanto, 107.935 toneladas, correspondiente a extracción en lanchas, lo cual significó un aumento de 108% respecto al año 2001.
La producción fue derivada en su mayoría al mercado asiático, seguido por la comunidad europea, mientras que en un porcentaje menor a países de Sudamérica, principalmente Perú.
ACUICULTURA
Desde mediados del siglo XX, Iquique ha volcado parte de su actividad económica hacia el mar, específicamente a la pesca pelágica y la producción de harina de pescado para los mercados de Asia y Estados Unidos.
Sin embargo, esta tradición está a punto de cambiar. La acuicultura en la zona costera de Iquique es una alternativa que ven con buenos ojos algunos inversionistas nacionales. Sernapesca, está a cargo de llevar adelante las gestiones para desarrollar esta iniciativa y regular su funcionamiento.
Actualmente existe ocho solicitudes para invertir en el sector. Además, a fines de mayo se llevó a cabo un seminario sobre este tema en la ciudad. En la oportunidad hubo gran interés de los empresarios por participar en la acuicultura de la región.
El director regional del Sernapesca afirma que esta actividad no está desarrollada en la Primera y Segunda Región, pues sólo en la Región de Atacama existen cultivos de ostras y otros moluscos. A su juicio, las aguas iquiqueñas están condicionadas para entregar este tipo de productos.
Hace dos meses que Sernapesca tiene definidas las areas donde será posible llevar adelante esta actividad económica. Estos sectores están alejados de áreas de manejo de pescadores artesanales, puertos y caletas de pescadores. Ahora, el siguiente paso es ver si los empresarios invierten.
Recordó además que existe en el sector de Los Verdes una empresa que desarrolla la acuicultura. Sarmenia Cultivos Marinos Ltda., funciona desde 1984, constituyéndose en la entidad más antigua en el rubro que trabaja en la Región.
Sus esfuerzos han estado dirigidos principalmente al cultivo y comercialización de ostión y ostra del Pacífico.
Sin embargo, a partir del 2001, Sernapesca entregó la autorización para que experimentaran con cultivos del recurso loco. Esta iniciativa era de prueba y, según la entidad fiscalizadora, no hubo en primer momento interés de comercializar el producto. Se espera que en los próximos meses se desarrolle un nuevo cultivo y que se otorguen los permisos para vender el recurso.
Otro proyecto que se desarrolla en la zona lo lleva adelante la Universidad Arturo Prat con la experimentación de peces locales como el San Pedro. Todos estos trabajos tienen como objetivo revisar la viabilidad de desarrollar proyectos comerciales.
FISCALIZACION
Uno de los trabajos más importantes de Sernapesca es la fiscalización de locales, pescadores e intermediarios en la venta de productos del mar. En las próximas semanas intensificará su trabajo de control con el apoyo de Carabineros, el Servicio de Salud de Iquique, el Servicio de Impuestos Internos y Policía de Investigaciones. Su principal preocupación en estos momentos es el tráfico ilegal del recurso loco, especialmente el contrabando que camiones y embarcaciones realizan hacia el mercado peruano.
Recordó que el loco está en veda y que su extracción a pequeñas cuotas que pescadores artesanales puede utilizar siempre y cuando cumplan con todas las exigencias de Sernapesca, relacionadas con época del año, número de ejemplares y tamaño del mismo.
Sanhueza explicó que los pescadores que trabajan en las áreas de manejo tienen que declarar las unidades de extraen directamente al fiscalizador de Sernapesca. Para ello deben indicar día y horas que ocuparán para capturar su cuota. “Se entregan todos los papeles, se hace un conteo y las personas tienen que entregar boleta por su venta del loco”.
Por regla general la extracción del loco en estas condiciones es ocupado por restaurantes. “Es por ello que el trabajo con las policías y el Servicio de Impuestos Internos es importante. Si la gente compra loco y no recibe boleta, es muy probable que el molusco haya sido extraído ilegalmente”.
MANEJO
Otro tema que ha desarrollado Sernapesca en el último tiempo es la organización y fiscalización de las áreas de manejo, que corresponden literalmente a zonas marinas que son entregadas a organizaciones de pescadores artesanales para que exploten sus recursos de forma ordena y sustentable en el tiempo.
Actualmente en la región existen 10 áreas de manejo. Dos se encuentran en Arica y el resto en la zona de Iquique, específicamente las caletas de Pisagua, Caramucho, Chanavayita, San Marcos y Chipana.
Sanhueza indicó que este sistema ha funcionado bien como una manera de asegurar una base mínima de recursos para los pescadores artesanales y que no puede ser tocada por las goletas pesqueras u otras personas que no estén incluidas dentro del sindicato y organización que recibió la administración del área.