El investigador iquiqueño Mario Zolezzi afirma que Pisagua tuvo un rol importante en la Revolución de 1891. «Durante el desarrollo de la Guerra Civil, Pisagua volvió a ser escenario bélico».
La acción del 21 de enero favoreció a las fuerzas del gobierno balmacedista.
La segunda acción se desarrolló el 6 de febrero de 1891 entre las fuerzas gobiernistas, al mando del teniente coronel Mario A. Valenzuela, quien ocupaba Pisagua, y los revolucionarios al mando del coronel Estanislao del Canto.
La escuadra revolucionaria, formada por los barcos Cochrane, O’Higgins, Amazonas y Cachapoal, rompió fuego a las seis de la mañana sobre Pisagua. El bombardeo cubrió el desembarco de dos columnas en la caleta Playa Blanca, con un total de 200 hombres, al mando del teniente coronel Manuel Aguirre.
Otra columna de 200 hombres desembarcó en Punta Pichalo, bajo las órdenes del mayor Julio R. Moraga. Las tropas gobiernistas fueron desarmadas exceptuando la Caballería, que huyó al interior. Se rindieron y fueron hecho prisioneros 12 oficiales y 164 soldados con 6 cañones y 160 fusiles.
Las bajas revolucionarias fueron 8 muertos y diez heridos; los gobiernistas tuvieron 12 muertos y 29 heridos.
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El Rey del Salitre

Trabajadores que participaron en construcción de los estanques de Tarapacá Water Works, empresa perteneciente a John Thomas North.
La figura de North fue polémica. Fue conocido como el «Rey del Salitre» y que su acción en había «northinizado» la región de Tarapacá. De la misma manera, algunos libros de historia establecen a este industrial inglés como uno de los gestores que desencadenaron la Revolución de 1891.
Desde Inglaterra generó presiones en distintos sectores de la sociedad chilena para desencadenar la Guerra Civil y con ello resguardar sus intereses comerciales.
Esta situación responde a que el presidente José Manuel Balmaceda, en su plan de gobierno, manifestaba su interés en controlar la industria salitrera.
John Thomas North llegó a Chile en 1866 cuando tenía 24 años, contratado como técnico mecánico, para armar equipo ferroviario de Carrizal Bajo y Caldera. Entre 1868 y 1875 trabajó en Iquique y Pisagua en las maestranzas y oficinas salitreras, todas ellas de capital inglés.
Con ahorro y préstamos de amigos fundó, en 1875, la Compañía de Aguas de Iquique. Esta empresa fue el inicio de su éxito económico. Luego adquirió los certificados de las salitreras y en 1881 North se convierte en dueño indiscutido de las oficinas Primitiva, Peruana, Ramírez, Buen Retiro, Jazpampa y Virginia.
En 1882 regresó a Londres. Durante los siguientes ocho años capitalizó su imperio económico ofreciendo acciones en la bolsa de Londres y controlando en forma directa o indirecta quince salitreras, cuatro empresas ferroviarias dependientes de la Nitrate Railways, también estaban la Tarapacá Waterworks, Banks of Tarapacá and London y Nitrates Provisions, que fue una distribuidora de alimentos e importaciones.
Sus grandes negocios y un ostentoso estilo de vida convirtieron a North en el «rey del salitre», denominación que fue acuñada en Iquique ante el dominio e influencia de este inglés.
North visitó por última vez Chile durante 1889. Posteriormente pasó los últimos años de su vida en Londres. Su muerte ocurrió en 1896. A esa fecha ya se había desecho de la mayoría de sus interese salitreros e invertido en minas de plata y oro en el Congo y Australia.
Influencia británica
Después de la Guerra del Pacífico comienza la influencia británica en Tarapacá y Antofagasta.
La situación privilegiada de los ingleses tiene su base dos años antes, debido a los estragos que provocó en Perú en la desvalorización de los certificados salitreros.
Los industriales, preocupados de perder todos sus fondos, comenzaron a vender los documentos a muy bajos precios, situación que fue aprovechada por ingleses y capitales extranjeros para adquirir fácilmente un gran número de oficinas.
Entre estos destacó el inglés John Thomas North quien utilizó créditos entregados por bancos de Valparaíso para hacerse una pequeña fortuna que fue incrementando cuando extendió sus inversiones en otros ámbitos como el transporte de agua y el ferrocarril.
En 1890, el 60 por ciento de la industria era controlada por capitales ingleses.
En 1912 Chile tenía el 40 por ciento de la propiedad total en comparación con el resto que pertenecía a inversionistas extranjeros, entre ellos ingleses.
José Manuel Balmaceda Fernández
José Manuel Balmaceda nació en Santiago el 19 de julio de 1840, hijo de Manuel José de Balmaceda, senador de la República y de Encarnación Fernández.
Realizó sus estudios en el Seminario Conciliar. En 1864, fue secretario particular de Manuel Montt en Lima, en la misión que le encomendara el gobierno de José Joaquín Pérez ante el Congreso Americano.
En 1865 abocó sus energías al desarrollo de la agricultura, actividad que le permitió formar fortuna.
En 1866 se asoció a los escritores nacionales Justo y Domingo Arteaga Alemparte, con quienes fundó el diario La Libertad. En él redactaba algunas columnas.
En 1869 militó como orador ilustrado en el Club de la Reforma. En 1864, fue diputado por Carelmapu, esta nominación se repitió varias veces. En 1870, integró el Congreso Constitucional.
Más tarde, publicó en la Revista de Santiago sus estudios titulados: «La Solución Política en la Libertad Electoral» y «La Iglesia y el Estado».
En 1878, el gobierno de Aníbal Pinto lo envió a Buenos Aires como ministro plenipotenciario del Gobierno de Chile ante la República Argentina. Allá, gestionó y obtuvo la neutralidad de esta nación en la Guerra del Pacífico.
En 1881, al tomar posesión de la presidencia Domingo Santa María, nombró a Balmaceda como ministro de Relaciones Exteriores y Colonización. Subrogó al ministro de Justicia, Culto e Instrucción Pública el mismo día.
Hábil estadista
Balmaceda fue un hábil político y diplomático que desbarató el Congreso de Panamá que tenía por objeto intervenir en los tratados definitivos de paz entre Chile y Perú. El 9 febrero de 1882 fue ministro subrogante del ministro de Guerra y Marina y diputado por Santiago entre 1882 y 1885. El 12 de abril de 1882 pasó a ocupar la cartera del Interior, subrogando la cartera de Relaciones Exteriores y Colonización.
Fue proclamado candidato a la presidencia de la República el 17 de enero de 1886, en Valparaíso, siendo senador por Coquimbo.
Triunfó en las elecciones presidenciales el 15 de junio de este mismo año. Su período presidencial terminaba el 19 de septiembre de 1891, fecha en que se suicidó estando asilado en la Legación Argentina.
1890
- Construcción del Viaducto del Malleco, Chile.
- Inicio de la explotación del Ferrocarril del Toco por la Anglochilean Nitrate Co. Ltd.
2 de febrero
- Inauguran el actual Teatro Municipal de Iquique.
2 de julio
- Comienza huelga de trabajadores en oficinas salitreras de Tarapacá. En este tiempo las oficinas emplean entre 45 y 55 mil personas.
5 de septiembre
Decretan la Ley de Servicio Militar Obligatorio.
Testimonio pampino

Los hermanos Ociel y Reinaldo Fernández vivieron su niñez y juventud en la oficina Santiago Humberstone. Su testimonio de vida en esta salitrera refleja la añoranza y el cariño de miles de pampinos que están repartidos por todo Chile.
Los hermanos Fernández fueron testigos de los últimos días de la salitrera. «Cuando nos fuimos le pusimos el candado a la oficina», recuerdan con cariño.
Ociel Fernández califica su infancia como una etapa bonita donde «nosotros hacíamos los juguetes y las pelotas eran de trapo. Había tres piscinas una chica, otra mediana y la más grande, ojalá alguna vez la llenen para que pese a los años volvamos a meternos y demostrar que en Humberstone éramos buenos nadadores».
Catorce fueron los hermanos Fernández que vivieron en la casa 26 de calle Michimalongo. Dicho inmueble sigue en pie. Reginaldo afirma que «cuando la familia empezó a crecer, la compañía nos cambió a la calle Sargento Aldea».
La plaza de Humberstone era el centro de la actividad social. «a través de parlantes escuchábamos mambos que bailábamos entre amigos, porque a las niñas no les daban permiso y cuando ya estábamos más grandes recién podíamos ir a los bailables en el hotel. Pero igual había que pedir permiso a las mamás de las niñas para sacarlas a bailar».
Estos pampinos comenzaron a trabajar a los 15 años limpiando los camarines y tras bambalinas del teatro, o pegando afiches de los estrenos cinematográficos. Su labor se fue ampliando a boletero y también fueron «cojos» es decir, estaban encargados de colocar los rollos de película para todas las funciones.
«Salíamos del teatro a las once de la noche y la camanchaca no nos dejaba ver».
En 1960 cuando la oficina Humberstone dejó de funcionar, la familia Fernández emigró a Antofagasta.
«Pero nunca nos olvidamos de la pampa, de la vida solidaria, de ese estilo especial que nos marcó a todos».
Huara, en medio del desierto
Huara fue fundado después de la Guerra del Pacífico a partir de una estación se ferrocarril. Este poblado se transformó en un gran centro comercial y recreaciones para las decenas de oficinas salitreras que existían en la zona.
El investigador Sergio González indica que «es posible que el primer eje articulador de Huara haya sido un «tambo», es decir, como un lugar de descanso o intercambio comercial».
Se supone que los trabajadores bajaban por la quebrada de Tarapacá en dirección a la pampa salitrera.
González explica que «es posible advertir vestigios de ese pasado glorioso de Huara, observando diversas obras que han perdurado hasta hoy, tales como la calle de la Estación, la Botica Libertad, la casona de dos pisos que aún existe frente a la carretera, la iglesia parroquial y la estación del Ferrocarril que fue levantada en 1885 para unir las redes existentes al norte y al sur de este poblado».
El problema de Huara siempre ha sido la fluctuación de sus habitantes. Todo dependía de la actividad salitrera. En promedio los libros establecen una población de 3.000 habitantes.
Su periodo de mayor actividad ocurrió en 1895, diez años después de su fundación. En esa época hubo 7.7730 personas.
Botica Libertad
La botica de Huara data del año 1800. En ese tiempo el negocio se llamaba «Botica de la Cruz Roja» y se encontraba en la oficina salitrera de Negreiros, pueblo que existía a unos pocos kilómetros al norte de Huara.
El negocio pertenecía a una cadena de farmacias del mismo nombre, pero que poseía diferentes propietarios.
Luego de varias décadas la farmacia de Huara pasó a manos de Francisco Berttini. Más tarde fue adquirida por Francisco Saavedra Céspedes, boticario que comenzó como aprendiz y luego amasó una pequeña fortuna que le permitió comprar el negocio.
En 1935, la Botica «La Cruz Roja» salió a remate. Fue adquirida por la familia Saavedra y en 1944 la trasladaron en su totalidad a Huara.
Francisco Saavedra contrajo matrimonio en 1937 con Manuela Rivera. Ellos tuvieron una hija, Eliana. El boticario enviudó y luego se casó en segundas nupcias con Roberta Ríos.
La particularidad de la botica es que en el mismo lugar se preparaban los medicamentos, cremas y perfumes. Para eso utilizaban un laboratorio tras la tienda que contaban con todos los instrumentos necesarios, como balanzas, mortero de mármol, tubos de ensayo, moldes para preparar píldoras, supositorios y tabletas.
Francisco Saavedra atendió su farmacia hasta 1982, fecha en que falleció. Durante años el recinto permaneció cerrado hasta la familia decidió venderlo a la municipalidad en 1995, año en que se convierte en un museo.
Actualmente constituye uno de los principales atractivos histórico-turísticos de la comuna y visita obligada para quienes buscan conocer el pasado salitrero.



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