OFICINA SANTIAGO HUMBERSTONE: SUS PRINCIPALES RINCONES

La salitrera Santiago Humberstone fue construida en 1872 por la Peruvian Nitrate Company. Durante los primeros cincuenta años de funcionamiento fue conocida como «La Palma«. En 1932 fue adquirida por la Compañía Salitrera de Tarapacá y Antofagasta y luego sometida a una gran remodelación. Desde el 21 de noviembre de 1934, La Palma fue conocida como Santiago Humberstone.
La salitrera cerró sus puertas en 1960, en 1970 fue declarada Monumento Nacional  y luego de varias décadas de contienda judicial entre el Fisco y sus dueños, la familia de Isidoro Andía, el 2002 pasó a manos de la Corporación Museo del Salitre, entidad que planifica realizar en ella un Museo de Sitio y lograr que la Unesco la declare, junto a Santa Laura, como Patrimonio de la Humanidad.

Iglesia

La Iglesia de la oficina fue construida en 1934, al mismo tiempo que se remodeló la maestranza y el pueblo. El templo estuvo a cargo de la Orden de los Padres Oblatos de María Inmaculada. Para su construcción utilizaron sólo pino oregón y su línea arquitectónica es contemporánea. En 1989, la iglesia fue restaurada, gracias a aportes de privados.

Iglesia de Salitrera Humberstone.

 

 

Mercado

El Mercado o Recova de Humberstone se ubica al frente de la plaza. En su época de apogeo además de instalar puesto de venta de frutas y verduras, tenía varios negocios estables. Entre ellos el taller fotográfico de Paulo, la farmacia, la tienda y zapatería de Humberto Diomedi, la paquetería de Victoria Bustamante, más conocida como doña Tova.

Por el otro extremo se ubicó la fuente de soda y heladería Saavedra, la tienda de Blanca Varas, la libreRía de Armando Duarte, un taller de modas y la sombrería de Juan Blasdassano.

Club Social y Hotel

En sus momentos de esplendor, el acceso al Club Social estaba restringido para unos pocos. Sólo podían asistir los jefes, los empresarios y los empleados de la administración junto a sus familias.
En los salones del club social fueron frecuentes los bailes de gala. El encuentro tenía características muy particulares. Cada asistente recibía una tarjeta numerada: roja para los varones y blanca para las damas. Los números eran repartidos al azar, así que nadie sabía con quién iba a bailar.
En el salón existían dos filas de sillas. En cada extreno se ubicadan los varones y las damas. Al centro se situaba el maestro de ceremonias que portaba un bastón. Para iniciar el baile, había que golpear tres veces el suelo con la punta del bastón. Luego cada invitado buscaba su pareja para el baile.

Teatro

El Teatro de Humberstone fue levatado con pino oregón. Aun existen, en la platea y los balcones, la mayoría de las butacas. En tanto que en la galería, sólo había bancas de madera.
Por este escenario pasaron compañías de operetas y zarzuelas, ademas de grupos itinerantes de teatro que presentaban sus obras de salitrera en salitrera.
La amplia sala también funcionó como cinematógrafo, en donde exihibieron filmes en blanco y negro, mudo y sonoro. Casi al final de la explotación salitrera, llegó el technicolor.

Pulpería

La pulpería es un edificio blanco con grandes portales. En su interior existieron grandes estantes y habitaciones en donde vendían desde una aguja hasta un terno de calidad. También el edificio tenía secciones de carnicería, panadería, perfumería y de abarrotes en general. Cuando la oficina se llamó La Palma funcionó el sistema fichas y vales. Desde que fue renombrado como Santiago Humberstone, el sistema fue el pago contado o descuento desde planilla.

Rancho de empleados

La casa de administración o rancho de los empleados es una casona que aún existe y que fue restaurada en su fachada. La construcción es de pino oregón, de un solo piso y con un largo corredor con barandas.
Acá estaban las habitaciones de los empleados solteros. En su interior existía una biblioteca, sala de billar, salón de juegos y bar. Este es uno de los pocos edificios que fue levantado cuando la oficina se llamó La Pampa.

Victoria, lá última oficina salitrera

La oficina salitrera Victoria estuvo en funciones hasta 1979 y se convirtió en el último bastión de la historia pampina.
Victoria nació en plena crisis salitrera de los años cuarenta. Contaba con planta mecanizada y fue emplazada donde antes estuvieron Brac y Buenaventura.
La construcción de la salitrera fue de grandes proporciones. Utilizaron 2.200 toneladas de fierro para levantar las estructuras de los edificios de maestranza y los del pueblo. Para la edificación de los diez estanques de lixiviación o cachuchos, que tenían una capacidad de 23.000 metros cúbicos, se emplearon 17.000 metros cúbicos de piedra, 2.780 toneladas de cemento, 1.800 toneladas de fierro redondo de pulgada y media de ancho.
Para acondicionar el terreno en donde se instaló la planta se movilizaron 360.000 metros cúbicos de tierra. Además, fueron construidos 48 kilómetros de vías férreas para tener acceso a los rajos de la mina en los terrenos aún no explotados. En un principio utilizaron locomotoras a carbón. Sin embargo, pocos años después de su inauguración, comenzáron a funcionar con petróleo.
Las faenas recién comenzaron en 1945 y en su mejor momento alcanzó a producir cerca de 150 mil toneladas métricas de nitrato. Desde entonces Victoria fue sinónimo de modernidad y bienestar para sus empleados.
En 1956 la salitrera enfrentó una gran crisis debido a la fatiga de sus materiales. Ese mismo año, la Compañía Salitrera de Tarapacá y Antofagasta, solicitó varios préstamos para continuar con la producción. En 1960 la oficina no pudo cancelar sus compromisos comerciales, porque lo que fue intervenida por el Estado. Al año siguiente la Corporación de Fomento de la Producion comenzó a cubirir -y lo hizo por espacio de siete años- las pérdidas de capitales e inversiones que la empresa necesitaba. En 1968 Victoria se integra a la Sociedad Química y Minera de Chile, Soquimich, junto con las oficinas de María Elena, Pedro de Valdivia, Coya Sur y José Francisco Vergara.
En 1974 los ejectuvos de la empresa indicaron que la oficina no podía cubrir sus costos operacionales. Durante los cinco años siguientes, la oficina comenzó un lento declive que terminó con el cierre definitivo en 1979.



Los últimos victorianos

Uberlinda Vera, junto a su familia, fue una de las pocas personas que vieron como la oficina fue quedando desocupada a fines de los setenta.  Según su testimonio, ella fue la última que dejó el campamento. Literalmente los administrativos dispusieron un camión frente a su casa para iniciar el traslado de sus enseres.
La riqueza y vida pampina eran cosa del pasado. El 7 de septiembre de 1978 efectuaron el último embarque de salitre; durante un año continuaron las faenas de finalización de actividades y en 1979 se cerró definitivamente la planta, para posteriormente realizar el remate.
Actualmente de Victoria sólo quedan los restos resecos de la plaza del poblado y cuatro casas que la rodean. Hace poco fue desarmada una de las últimas casonas de estilo georgiano donde vivieron los jefes.
Para Eliana Chamaca, quien vivió en la salitrera desde los 14 años. Victoria era conocida por su hospital, que era uno de los mejores equipados en toda la provincia.
Su experiencia como enfermera en el centro asistencia fue gratificante. «Todos tenían derecho a atenderse, sin importar en qué trabajaba. No era como ahora que prevalece el dinero».
Bernardino Farfán entrega impresiones sobre cómo se desarrollaba la vida en la oficina Victoria: «aparte de jugar extensa pichangas de fútbol que se extendían toda la tarde, los niños trabajaban para llevar dinero a su casa. Por ejemplo se dedicaban a sacar las aguas servidas de las casas para depositarlas en el camión que pasaba todos los días. También podían transportar agua desde los pilones, llevar viandas a los trabajadores durante el almuerzo, cargar sacos en la estación de trenes y ayudar en los puestos del mercado o la pulpería».



Renace la Iglesia Pampina

La iglesia de la oficina salitrera Victoria, levantada por los Misioneros Oblatos, quedó abandonada en la pampa cuando el recinto cerró sus puertas. Luego fue desarmada y olvidada; pero en la actualidad, gracias a la fuerza de un grupo de mujeres pampinas, este templo tiene nuevos días de gloria, pero esta vez, en Iquique. Ahora es el centro de actividades para los miles de ex salitreros que dejaron el desierto y se radicaron en la ciudad.
El periplo de la Iglesia Pampina comenzó con el cierre en 1979 de la Oficina Victoria. Desde el primer día un grupo de personas tuvo la intención de evitar su desarme y posterior venta como madera de alta calidad.
Encabezados por Hortensia Valdivia de González, lograron trasladar el templo hasta Pica en donde estuvo 5 años guardada en un patio del oasis, con sus valiosas vigas de pino oregón expuestas al sol y al robo de inescrupulosos.
En 1985 la Corporación Hijos del Salitre recuperó los restos de la estructura y los llevó hasta Iquique, donde fue armada a un costado del Estadio Hernán Villanueva, ubicado en la población Gómez Carreño.
Para lograr la restauración del templo, en 1992 nació oficialmente el Centro Católico «Corazón de María».
Los socios y socias demoraron ocho años en terminar los arreglos al interior del templo y otros tres para mejorar la fachada y pintarla de la misma manera a como estaba en la salitrera.
El tiempo se detuvo al interior de la iglesia, las tradiciones e infraestructura recuerdan al siglo pasado, a la época del apogeo del oro blanco, cuando se destinaba el mejor vestido o traje para concurrir a la misa dominical.
Guillermina Alvarez, una de las directoras del centro católico, indicó que la iglesia de Victoria representa el último bastión de los pampinos. «Es un punto de encuentro para las miles de persona que nacimos y nos criamos en el desierto».
Los próximos pasos son recuperar algunos de los objetos valiosos que contaba la iglesia antes de su desmantelamiento en Victoria. Entre ellos está la pila bautismal que aún permanece en la salitrera, y el Santísimo que, al parecer, está en Pozo Almonte.
Las metas planteadas por las 70 socias contemplan la terminación del campanario de la iglesia, la implementación de la vereda que rodea el templo para así levantar una Gruta de Lourdes, «tal cual estaba en Victoria». Además planifican la construcción de una sala museo en la cual se pueda exhibir objetos para contar la historia de las oficinas salitreras.

Diccionario Pampino

Salitrera abierta: Se dice de la calichera en la que queda descubierto el salitre.

Acabar el tiro: Atravesar el manto de caliche para llegar a la «coba» y poner la carga de explosivos, la que se hace después de haber «tocochado» el tiro.

Acendradora: Aparato para triturar el caliche. Chancho, chancadora.

Apegualar: Arrastrar.

Azulado: El que ha sido notificado de su recibo.

Beneficio: Operaciones destinadas a la elaboración del salitre.

Bolón: Trozo compacto del caliche.

Caminero: Encargado de la conservación y riego de las huellas.

Cancha: Terreno o plataforma horizontal en que se acopia, seca y ensaca el salitre para su embarque en el puerto.

Cancho: Remuneración extraordinaria.

Chonchón: Lámparas de parafina o aceite crudo sin tubo.

Chulla: Clarificación de los caldos del caliche.

Cogotes: Partes no explotadas en terreno calichoso no trabajado.

Congrio: Billete de 5 pesos.

Dar la bota: Despedir a algún dependiente u obrero.

Empatillar: Encontrar ocupación en las labores.

Fonda: Local en que se proporciona comida a los operarios y alojamiento a los forasteros.

Galleta: Despedir a un operario.

Guachimán: Sereno.

Guarisnaque: Aguardiente de baja calidad. Persona muy confiada.

Jabas: Camión acondicionado con bancas, en el cual transportaban a los obreros a la pampa.

Jernal: Clavo grande.

Lampear: Remover la tierra con palos.

Lonchero: Cajita metálica cerrada en la que los obreros llevaban alimentos.

Llavera: Mujer que prepara el rancho en la administración o en las viviendas de los empleados.

Machar: Triturar, machacar los trozos grandes de caliche.

Maucho: Chileno proveniente del sur del país.

Ministro: Disminutivo afectuoso con que solía denominarse al administrador de la oficina.

Piltrafas: Menudencias de los animales faenados.

Pitman: Operario encargado de arrastrar el cable elécrico alimentador de las palas.

Pulpería: Local en que se expenden mercaderías y artículos de consumo, a los empleados y trabajadores de las oficinas.

Recateo: Reconocer nuevamente la pampa para su ubicación precisa.

Recova: Local en que se expenden verduras y frutas en las oficinas.

Sifón: Vertedero de traspaso del caldo o líquido en los cachuchos que actúa por diferencias de altura y temperatura.

Una gárgara: Invitación para beber un trago.

Vaciar: Traspasar el caliche de las carretas, a los carros y de estos a los cachuchos.

Diccionario de palabras usadas en la pampa salitrera

La crisis salitrera provocó un enorme éxodo de familias que habían construido sus vidas bajo el inclemente sol de la pampa. Los vestigios de este estilo de vida aún persisten en distintos puntos de Iquique.

Muebles, lozas, juegos de té y utensilios de cocina son parte del legado que es posible rescatar en museos, antiguas casonas y en las viviendas de los pampinos que aún conservan recuerdos del esplendor salitrero.

Antes que la electricidad fuera parte de la vida pampina, las planchas de fierro eran calentadas a carbón. Los trozos incandescentes eran depositados al interior de la plancha. Los modelos más avanzados tenían un «escape» para que el humo del carbón saliera sin que dañara las manos.

Antiguas cajetillas de cigarrillos aún es posible encontrar en las ex oficinas salitreras más apartadas de las carreteras y puntos turísticos. Premier, Privado y Populares fueron algunas de las marcas que consumieron los pampinos.

  • Jarrón, fuente, jabonera y peinetera componen este juego de baño de loza manufacturada en Inglaterra a principios del siglo XX.
  • Balanza que utilizaron en la pulpería de la salitrera Santiago Humberstone. 
  • Tanto los chocolates como el té importado llegaban a la pampa en cajas metálicas decorativas. 
  • Fuente para la sopa y jarrón de leche enlozados. 
  • Vitrola manufacturada en Alemania en el 1900.

Diccionario pampino

  • Salitrera abierta.- Se dice de la calichera en la que queda descubierto el salitre. 
  • Acabar el tiro.- Atravesar el manto de caliche para llegar a la «coba» y poner la carga de explosivos, la que se hace después de haber «tocochado» el tiro. 
  • Acendradora.- Aparato para triturar el caliche. Chancho, chancadora. 
  • Apegualar.- Arrastrar. 
  • Azulado.- El que ha sido notificado de su recibo. 
  • Beneficio.- Operaciones destinadas a la elaboración del salitre. 
  • Bolón.- Trozo compacto del caliche. 
  • Caminero.- Encargado de la conservación y riego de las huellas. 
  • Cancha.- Terreno o plataforma horizontal en que se acopia, seca y ensaca el salitre para su embarque en el puerto. 
  • Cancho.- Remuneración extraordinaria. 
  • Chonchón.- Lámparas de parafina o aceite crudo sin tubo. 
  • Chulla.- Clarificación de los caldos del caliche. 
  • Cogotes.- Partes no explotadas en terreno calichoso no trabajado. 
  • Congrio.- Billete de 5 pesos. 
  • Dar la bota.- Despedir a algún dependiente u obrero. 
  • Empatillar.- Encontrar ocupación en las labores. 
  • Fonda.- Local en que se proporciona comida a los operarios y alojamiento a los forasteros. 
  • Galleta.- Despedir a un operario. 
  • Guachimán.- Sereno. 
  • Guarisnaque.- Aguardiente de baja calidad. Persona muy confiada. 
  • Jabas.- Camión acondicionado con bancas, en el cual transportaban a los obreros a la pampa. 
  • Jernal.- Clavo grande. 
  • Lampear.- Remover la tierra con palos. 
  • Lonchero.- Cajita metálica cerrada en la que los obreros llevaban alimentos. 
  • Llavera.- Mujer que prepara el rancho en la administración o en las viviendas de los empleados. 
  • Machar.- Triturar, machacar los trozos grandes de caliche. 
  • Maucho.- Chileno proveniente del sur del país. 
  • Ministro.- Disminutivo afectuoso con que solía denominarse al administrador de la oficina. 
  • Piltrafas.- Menudencias de los animales faenados. 
  • Pitman.- Operario encargado de arrastrar el cable elécrico alimentador de las palas. 
  • Pulpería.- Local en que se expenden mercaderías y artículos de consumo, a los empleados y trabajadores de las oficinas. 
  • Recateo.- Reconocer nuevamente la pampa para su ubicación precisa. 
  • Recova.- Local en que se expenden verduras y frutas en las oficinas. 
  • Sifón.- Vertedero de traspaso del caldo o líquido en los cachuchos que actúa por diferencias de altura y temperatura. 
  • Una gárgara.- Invitación para beber un trago. 
  • Vaciar.- Traspasar el caliche de las carretas, a los carros y de estos a los cachuchos.

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    La gran crisis de la industria salitrera

    A mediados de la década de 1940 fue común ver trabajadores que pasaban de salitrera en salitrera, buscando trabajo. A esa altura del siglo XX la industria estaba en franca decadencia y los esfuerzos gubernamentales por asegurar la producción y establecer los precios a nivel internacional fueron inútiles.

    La Segunda Guerra Mundial se encontraba en su apogeo, por lo que el bloqueo existente en Europa y la producción de salitre sintético en distintos puntos del planeta hicieron poco atractivo comprar este producto desde un país tan lejano como Chile.
    Hacía ya cien años que el salitre chileno reinaba en los mercados internacionales. En 1900 Iquique presentaba un rostro renovado gracias a la efervescente actividad que existía en la pampa.
    Luego del desorden en que quedaron las arcas fiscales al finalizar la Guerra del Pacífico, los inversionistas ingleses y chilenos apostaron nuevamente por Tarapacá. Es así como en menos de dos años la producción salitrera alcanzó las 800 mil toneladas métricas, cifra superior en 200 mil toneladas a lo que exportó la zona antes del conflicto bélico. En 1896 la cifra aumentó a un millón 107 mil 45 toneladas.
    Al inicio del siglo XX ya funcionaban cerca de 170 salitreras entre Tarapacá y Antofagasta. En 1911 la exportación por Iquique siguió en alza, con 2 millones y medio de toneladas métricas anuales y en 1916 casi llegó a los tres millones.
    En tanto que la mano de obra pampina en la provincia llegó a los 21 mil trabajadores, sin contar sus familias.
    Incertidumbre

    Antes de la Primera Guerra Mundial, Chile controlaba la industria mundial de los fertilizantes. Sin embargo, ese rótulo quedó rápidamente obsoleto a medida que los embarques se distanciaron en el tiempo.

    La crisis fue desencadenada completamente en 1921 cuando la producción apenas llegó a poco más de un millón de toneladas, la mitad que en 1919.
    Con estas cifras se agudizó el problema de la cesantía, pues cerraron las oficinas más pequeñas y alejadas de la provincia que no fueron capaces de competir con las más grandes y modernas.
    Cuando terminó la primera gran Guerra, la situación tendió a normalizarse principalmente por el término del bloqueo económico que existió en gran parte de Europa. En 1929 la producción en Tarapacá alcanzó los tres millones de toneladas métricas. Sin embargo las ventas no alcanzaron a cubrir el sobre stock existente en las bodegas del puerto.
    Segunda Guerra Mundial

    Los diez años siguientes fueron de incertidumbre para muchas familias que vivieron con el persistente rumor que cerrarían la salitrera en donde trabajaban.  El tiro de gracia llegó en 1939 cuando estalló la Segunda Guerra Mundial y la crisis se agudizó porque los principales mercados se cerraron.

    La clausura de oficinas continuó, pero el mayor impacto de todos lo marcó el fin de Alianza, Humberstone y Santa Laura a mediados del siglo XX.
    En Tarapacá quedó la moderna oficina Victoria que hizo gala de eficiencia y calidad de vida desde 1943. Luego de 35 años cesó sus funciones el 7 de septiembre de 1978. Para muchos ese año marcó el fin de la época del oro blanco. La vida pampina comenzó a ser un recuerdo.

    Intentos por salvar la industria
    Múltiples fueron los esfuerzos que hizo la empresa privada por mantener a flote la industria salitrera. Los ejecutivos de bancos en Valparaíso, algunos accionistas de salitreras que habitaban en el norte y otros de Inglaterra, hicieron eco del mismo grito pidiendo al gobierno central que tomara cartas en el asunto para evitar el descalabro económico.

    Para el historiador Oscar Bermúdez, el gobierno intervino y lo hizo por una razón muy simple: no podía prescindir de los ingresos que recibía por concepto de impuestos de exportación. Por cuarenta años Chile vivió del sueldo que entregó el «oro blanco». El país no estuvo preparado para perder ese capital. Aún la industria del cobre y la necesidad del mercado mundial no estaban adecuados.
    Los salitreros vieron la llegada de tiempos difíciles. Es por ello que crearon la Asociación de Productores de Salitre. Esta organización tuvo como función primordial reunir toda la producción de nitrato y ofrecerlo en conjunto a los diferentes mercados.
    De esa manera regularon la oferta, trataron de evitar que los precios bajaran aún más y evitaron que los industriales tuvieran sobre stock en sus bodegas.
    Los primeros préstamos

    En 1921 la recesión en Tarapacá se hizo sentir. Los industriales salitreros pidieron los primeros préstamos en la historia para solventar los gastos que generaron las faenas. Los bancos en Valparaíso entregaron los recursos para salvar sus inversiones que se remontaban al último cuarto del siglo XIX.

    Pero los esfuerzos fueron inútiles. Las ventas y ganancias siguieron en picada. Para salvar la industria en 1930 el Estado chileno, bajo el gobierno de Carlos Ibáñez Del Campo, creó la Corporación de Salitre de Chile, Cosach.
    A pesar de los esfuerzos centrales y de los propios empresarios, la organización fracasó. Decretaron su liquidación cuatro años después.
    Luego, el Presidente Arturo Alessandri, dio los primeros pasos para impulsar la Corporación de Ventas del Salitre, Covensa, que tuvo como principal función establecer una especie de estanco para la exportación y el comercio de salitre que operaban en Tarapacá y Antofagasta. La organización se centró primordialmente en la producción de nitrato, yodo y subproductos.
    En la época de la creación de Covensa, la producción estuvo focalizada en tres grandes consorcios: la Compañía Salitrera de Tarapacá y Antofagasta, la Corporación Salitrera Anglo-Chilena y la Lautaro Nitrate Co., concentrando entre ellas el 90 por ciento de la producción total del nitrato en Chile.
    Poco más de treinta años pasaron y Covensa, pese a sus esfuerzos, no logró evitar el descalabro económico que ocurrió en la pampa. De las cien salitreras que funcionaban en Tarapacá a principios del siglo XX, sólo quedaban tres operando para mediados de la década del 60.
    En 1968 el presidente Eduardo Frei Montalva decretó el fin de Covensa. A su vez creó a Sociedad Química y Minera de Chile, Soquimich, entidad mixta que funcionó en sus primeros años a través de la Corporación de Fomento, Corfo, haciéndose cargo de las salitreras de María Elena, Pedro de Valdivia y Victoria.
    Tres años después el Estado decretó la nacionalización de las salitreras, pero la medida tampoco sirvió.

    Avance de Iquique
    Cuando la industria y las exportaciones del salitre comenzó su etapa de colapso, varios fueron los intentos por desarrollar la plataforma comercial, infraestructura y servicios que ayudaran a ser más competitiva la industria del caliche.

    De acuerdo al historiador Carlos Donoso, estos esfuerzos llegaron tarde y resultaron inútiles.
    En 1905 las autoridades inauguraron una sucursal de la Caja Nacional de Ahorros, cuya presencia era reclamada en la ciudad desde la ocupación de Iquique por las fuerzas chilenas.
    En 1924 inauguraron la Caja de Seguro Obligatorio, cuando la cesantía arreciaba y nadie podía cotizar.
    También ese año comenzó a funcionar el servicio de agua potable organizado por el gobierno. Antes existieron cobros abusivos por las empresas privadas. La diferencia estuvo en que ahora el servicio era fiscal, barato y abundante.
    En 1929 inauguraron el Ferrocarril a Pintados. Sólo en 1934, con la creación de la sede local de la Superintendencia de Salitre y Yodo, las autoridades comprendieron que el negocio del nitrato podía ser manejado desde Iquique.
    «Las quiebras comerciales comenzaron recién en 1926 cuando comenzó a funcionar en la provincia el Síndico de Quiebras».
    Respecto al tema de seguridad ciudadana, Iquique era considerado por muchos como refugio de peligrosos delincuentes. Sólo en 1908 se estableció una oficina de identificación y recién en 1918 funcionó en la ciudad el primer cuartel de Investigaciones.
    Antes de 1936, el 85 por ciento de las calles de Iquique era de tierra. Ese año la municipalidad creó la Dirección de Pavimentación. Con ello comenzó un proceso de mejorar la calidad de veredas y las principales arterias de la ciudad.

    Resumen del fin

    El ocaso de la industria del salitre fue evidente. Hacia 1950 ya se había puesto fin a cien años de prosperidad económica.

    El investigador Oscar Bermúdez entrega una síntesis de lo que fue el ciclo salitrero desde una perspectiva referente a los hitos históricos relacionados con la industria.
    • 1780 – 1829
    • La industria estaba en sus albores: tenía un carácter doméstico. Las escasa actividad que se desarrolló a fines del siglo XVIII perteneció a mineros españoles. Estos primeros explotadores de mineral produjeron salitre para elaborar pólvora.
    • En 1810 fueron levantados los primeros establecimientos salitreros. En esta fecha surge la industria. En 1829 el naciente negocio permanece ligado a la pólvora de Perú.
  • 1830 – 1879
    • El nitrato de sodio se convierte en un producto de exportación desde que llegó a Europa y Estados Unidos. En 1830 se independiza de la industria de la pólvora peruana.
    • El salitre comienza a utilizarse como abono para la agricultura y aparecen nuevos mercados en el extranjero. «Desde la década de 1850 el porvenir del salitre está asegurado en el Perú».
    • En 1870 Perú pierde la exclusividad como productor al iniciarse actividades similares en el litoral boliviano y en el norte del territorio chileno. No obstante la zona de Tarapacá continuó siendo el principal productor.
    • La importancia de la industria salitrera en el Perú da oportunidad a una activa política intervencionista y nacionalizadora del Estado peruano. Mientras tanto su desarrollo en Antofagasta complica las relaciones entre Bolivia y Chile. Estos antecedentes forman parte de las bases en que se sustentó la Guerra del Pacífico.
  • 1880 – 1930
    • Este período de 50 años es el más importante en el desarrollo de la historia del salitre.
    • Desde el comienzo de la Guerra del Pacífico, los tres territorios salitreros quedaron entregados a una sola administración. Chile permite establecer normas comunes de política y unificar la legislación en torno al tema.
    • La formación de combinaciones salitreras desde 1884 permitió unificar los intereses de los productores.
    • La industria logra un alto desarrollo, pero ya antes de terminar este período hay perturbaciones importantes derivadas principalmente del avance de la producción sintética extranjera y al atraso de la técnica productora en Chile.
  • 1930 en adelante
    • La situación de inseguridad por la que pasaba la industria desde los comienzos de la Primera Guerra Mundial, caracterizada por altas y bajas en las exportaciones, hace crisis en 1930.
    • Se consideran fracasados y desactualizados los métodos tradicionales de producción, los que deben ser reemplazados del mismo modo que el sistema de administración de los negocios.
    • El salitre deja de ser un aporte sustancial a las entradas nacionales.
    • A pesar de los progresos efectuados en su técnica y régimen comercial, la industria no logró avances en su desarrollo.
     

    El estilo de vida pampino

    La crisis salitrera provocó un enorme éxodo de familias que habían construido sus vidas bajo el inclemente sol de la pampa. Los vestigios de este estilo de vida aún persisten en distintos puntos de Iquique.

    Muebles, lozas, juegos de té y utensilios de cocina son parte del legado que es posible rescatar en museos, antiguas casonas y en las viviendas de los pampinos que aún conservan recuerdos del esplendor salitrero.
    Antes que la electricidad fuera parte de la vida pampina, las planchas de fierro eran calentadas a carbón. Los trozos incandescentes eran depositados al interior de la plancha. Los modelos más avanzados tenían un «escape» para que el humo del carbón saliera sin que dañara las manos.
    Antiguas cajetillas de cigarrillos aún es posible encontrar en las ex oficinas salitreras más apartadas de las carreteras y puntos turísticos. Premier, Privado y Populares fueron algunas de las marcas que consumieron los pampinos.
    • Jarrón, fuente, jabonera y peinetera componen este juego de baño de loza manufacturada en Inglaterra a principios del siglo XX.
    • Balanza que utilizaron en la pulpería de la salitrera Santiago Humberstone.
    • Tanto los chocolates como el té importado llegaban a la pampa en cajas metálicas decorativas.
    • Fuente para la sopa y jarrón de leche enlozados.
    • Vitrola manufacturada en Alemania en el 1900.
    Diccionario pampino
    • Salitrera abierta.- Se dice de la calichera en la que queda descubierto el salitre.
    • Acabar el tiro.- Atravesar el manto de caliche para llegar a la «coba» y poner la carga de explosivos, la que se hace después de haber «tocochado» el tiro.
    • Acendradora.- Aparato para triturar el caliche. Chancho, chancadora.
    • Apegualar.- Arrastrar.
    • Azulado.- El que ha sido notificado de su recibo.
    • Beneficio.- Operaciones destinadas a la elaboración del salitre.
    • Bolón.- Trozo compacto del caliche.
    • Caminero.- Encargado de la conservación y riego de las huellas.
    • Cancha.- Terreno o plataforma horizontal en que se acopia, seca y ensaca el salitre para su embarque en el puerto.
    • Cancho.- Remuneración extraordinaria.
    • Chonchón.- Lámparas de parafina o aceite crudo sin tubo.
    • Chulla.- Clarificación de los caldos del caliche.
    • Cogotes.- Partes no explotadas en terreno calichoso no trabajado.
    • Congrio.- Billete de 5 pesos.
    • Dar la bota.- Despedir a algún dependiente u obrero.
    • Empatillar.- Encontrar ocupación en las labores.
    • Fonda.- Local en que se proporciona comida a los operarios y alojamiento a los forasteros.
    • Galleta.- Despedir a un operario.
    • Guachimán.- Sereno.
    • Guarisnaque.- Aguardiente de baja calidad. Persona muy confiada.
    • Jabas.- Camión acondicionado con bancas, en el cual transportaban a los obreros a la pampa.
    • Jernal.- Clavo grande.
    • Lampear.- Remover la tierra con palos.
    • Lonchero.- Cajita metálica cerrada en la que los obreros llevaban alimentos.
    • Llavera.- Mujer que prepara el rancho en la administración o en las viviendas de los empleados.
    • Machar.- Triturar, machacar los trozos grandes de caliche.
    • Maucho.- Chileno proveniente del sur del país.
    • Ministro.- Disminutivo afectuoso con que solía denominarse al administrador de la oficina.
    • Piltrafas.- Menudencias de los animales faenados.
    • Pitman.- Operario encargado de arrastrar el cable elécrico alimentador de las palas.
    • Pulpería.- Local en que se expenden mercaderías y artículos de consumo, a los empleados y trabajadores de las oficinas.
    • Recateo.- Reconocer nuevamente la pampa para su ubicación precisa.
    • Recova.- Local en que se expenden verduras y frutas en las oficinas.
    • Sifón.- Vertedero de traspaso del caldo o líquido en los cachuchos que actúa por diferencias de altura y temperatura.
    • Una gárgara.- Invitación para beber un trago.
    • Vaciar.- Traspasar el caliche de las carretas, a los carros y de estos a los cachuchos.