Barrio del centro de Iquique

Capítulo 44
Iquique Siglo XX

Barrio del centro de Iquique

Un sector de tipo comercial por esencia era el área del centro que estaba habitada por obreros de las salitreras, pesqueras y pequeños comerciantes. Todos ellos pertenecientes a un grupo muy modesto que vivía en cités compuestos por 15 casas con familias numerosas que compartían generalmente un baño. Las viviendas en su mayoría había sido dejadas por peruanos, después de la Guerra del Pacífico.
Un dirigente de la junta vecinal Nº24 señala que «en un comienzo existían muchos pequeños comerciantes, generalmente de origen chino e italiano, gente humilde que trabaja en tiendas de calles como Thompson o Barros Arana que en esos momentos eran las principales. En cuanto a las viviendas, si bien en su mayoría fueron posesiones peruanas, durante 1975 Bienes Nacionales  dio la oportunidad los terrenos  hasta 1980».
Marín precisó que en la actualidad el sector centro es una de las áreas que necesita mayor inversión, especialmente para el mejoramiento de aceras, calles, edificios y cités que continúan siendo el hogar de muchos jubilados que por su edad, condiciones de salud y escasa renta no pueden reparar sus viviendas.

Barrio El Colorado

Capítulo 43

IQUIQUE SIGLO XX

Barrio El Colorado

Este barrio era ocupado antiguamente por pescadores  y jornaleros marítimos que vivían en improvisadas rucos que le concedían al sector un aspeco de gran pobreza. El Colorado se localizaba donde actualmente está la entrada de la Zona Franca entre las calles Blanco Encalada, Ferrocarril, Independencia y Desiderio García. Mientras que El Colorado Alto surgió sólo en 1968 con calles como Balmaceda, Colón y Valparaíso.
Uno de los aspectos más destacados eran sus playas de gran belleza que perduraron así hasta el inicio de la industria pesquera, cuando los turistas se fueron volcando hacia las playas del sector sur.
El barrio El Colorado fue la cuna de dos clubes de fútbol «La Estrella de Chile» fundado en 1921 y el deportivo «Las Cabras» creado en 1963 de donde emergieron nombres como el de Roberto Ramírez, los hermanos López, Jirón Gaete, Lujan y Cáceres. Pero no sólo de fútbol se sentían orgullosos los coloraínos, sino que también de familias como los Cáceres, Fuenzalida, Ayala y otras tantas que con sus personajes y algunos con la habilidad para escribir, como es el caso del poeta Juvenal Ayala, ayudaban  a engrandecer el nombre de este barrio.
A mediados de los sesenta y durante las dos décadas posteriores este sector se fue poblando con emigrantes que, atraídos por la prosperidas de un principiod del sector pesquero y después de la Zofri, invadieron el área con casas de material ligero.

Barrio de Cavancha

Caleta Cavancha

Capítulo 42

Iquique Siglo XX

Barrio de Cavancha

Alrededor de playas como «La Poza de los Cabalos», el «Buque Varado», la «Poza de la Tiza» y «Saladero» se fue formando  un nuevo barrio que congregaba principalmente a los pescadores que desembarcaban en el lugar. En 1938 se construyó lo que es el actual muelle Cavancha, otorgándole al sector una imagen que se caracteriza, aún hoy, por la belleza de sus playas.
Destaca entre las instituciones que ayudaron a conformar la identidad cultural del cavanchino el Club Deportivo Cavancha y el Baile Moreno de San Pedro, pues la mayoría de los pobladores pertenecían a uno y otro grupo o sino a ambos.
El club deportivo estaba dedicado al fútbol y uno de sus grandes logres fue ser campeón en 1957 de a liga de ascenso. Futbolistas iquiqueños como Heriberto Pizarro y José Novo enorgullecieron a su barrio al jugar por la Universidad de Chile y junto el director técnico Ramó Estay, dieron fama en la región a este club.
Otro de los aspectos destacados es la presencia del Baile Moreno, agrupación que funciona durante todo el año, donde familias completas bailan para honrar a San Pedro cada 29 de junio.

Iquique, Una ciudad de barrios

Barrio El Morro

Capítulo 41

Iquique, Una ciudad de barrios

El Morro

Iquique Siglo XX

Los centros de población en Iquique estuvieron ubicados en un principio en las caletas y posteriormente estos asentamiento fueron conformando los primeros barrios. de esta manera nacieron El Morro, Cavancha, El Colorado, el centro y La Puntilla, pilares desde los cuales se proyectó la ciudad que hoy conocemos. Esta división corresponde a fines del siglo XIX y comienzo del siglo XX.
Nacido y criado en el sector centro de la ciudad, Hugo Marín, quien fue presidente de la Junta de Vecinos Central Nº24, afirma que vivir antiguamente en los barrios de Iquique era una experiencia inolvidable. «Todos se conocían y existía una gran amistad. Aquí celebraciones como cumpleaños, casamientos y bautizos hacían vibrar no sólo a los que festejaban, sino que a todos los vecinos».
Esta forma de vida tan especial fue forjando la «raza» iquiqueña y dándole un cariz muy diferente a kas ciudades del resto del país. La principal característica de sus barrios era la activa vida social que envolvía a todos los sectores económicos y que más tarde desencadenarían en actividades culturales y deportivas que harían famosa a esta «Tierra de Campeones».

Barrio El Morro

El más antiguo centro de residencia de la población iquiqueña es El Morro y una de las principales características que lo constituyó como un lugar singular dentro del folclore iquiqueño, fue su carnaval.
Esta celebración se realizaba en todos los barrios desde principios de siglo.
«Yo llegué al Morro cuando tenía 7 años y el carnaval estaba en pleno apogeo. Todos nos disfrazábamos, incluso los adultos», afirma un antiguo morrino.
Los disfraces le agregaron al carnaval un aspecto fantasioso que le dio fama en todo Chile. Durante la festividad la gente en comparsas salía a bailar y recorrer el barrio y después la ciudad mojando o ensuciando con agua, harina o brillantina que recogía de los cerros a quienes venían a observar», señala Checho González, cantantes y creador de la distinción Dragón de Plata.
Pero al contrario de lo que pudiera pensarse, la gente que asistía, conocía perfectamente los riesgos. «A veces los más jóvenes se sobrepasaban y ocurría algún accidente donde intervenían los carabineros, pero eran hechos aislados, ya que esta era una fiesta familiar donde la gente venía sólo a divertirse».
Dentro de esta festividad había dos días claves, el martes que era el «Día de los picados» y el Miércoles de Ceniza.
El «Día de los picados» era la última ocasión que tenía la gente para desquitarse mojando o ensuciando a quienes habían hecho lo mismo con ellos. «Ese día generalmente el comercio y todos los trabajos cerraban sus puertas desde muy temprano, mientras que los niños se aprovisionaban de agua, harina y brillantina para comenzar una verdadera batalla que sólo terminaba cuando no quedaba nada que tirar».
El «Miércoles de Ceniza» se terminaba con la festividad con una misa realizada por el párroco del barrio y con el entierro de El Carnaval que se iniciaba con una procesión de gente desde la calle Souper por Gorostiaga para bajar por la Plaza Prat. Después la comparsa seguía hacia Baquedano hasta el cine Délfico, actual edificio Atalaya, y regresaba por Vivar para bajar por O’Higgins y continuar a los baños Bellavista, balneario ubicado al lado de la actual piscina alcalde Godoy, donde se enterraba al mono.
A fines de los sesenta el carnaval vuelve a renovarse con la presencia de jóvenes como Freddy Taberna y Manuel Castro, iniciándose también la elección de la primera reina resultando electa Mónica Riveros, una joven morrina de 17 años.
Pero las celebraciones no sólo están relacionadas con el carnaval sino también con el deporte, ya que este barrio es el lugar de nacimiento de clubes como el Deportivo Canadá, fundado en 1959, famoso por la práctica de béisbol, y el Boca Juniors creado en 1945 con especialidades como tenis de mesa, waterpolo, ciclismo, voleibol y fútbol.
Otro rasgo importante son sus personajes entre los que destaca el cura Domingo Ernesto Soto Díaz que comenzó a trabajar como párroco de la Iglesia el Santísimo Sacramento en 1949 y continuó haciéndolo cerca de 40 años, hasta que fue suspendido por la iglesia tras comprobar que hacía vida matrimonial y tenía hijos.
«Era un hombre muy querido por todos y aunque muchos sabían de su esposa e hijos, el excelente trabajo y la vocación que demostraba y la vocación que demostraba hizo que todos los vecinos lo apoyaran cuando la iglesia lo destituyó de su parroquia. era un ejemplo de vida tanto para los niños como para los jóvenes y adultos». afirma González.
Otros de los personas de este barrio pertenecen a las familias Tabera y Soudre, destacándose el Gancho Guille, tío abuelo de los Taberna a quien se le atribuye el saludo de el «avísale», el «Paisoca».
Además estaban en este lugar un florido grupo de pescadores y amantes del mar y la pampa que hicieron época. «El Rasputín eximio nadador campeón de waterpolo, el «Chapalele», y el «Pitigallo», el «Indio Huiro», el «Cojo Figueroa» y «El Piojo» entre otros, le dieron un carácter muy particular y distintivo dentro del folclore iquiqueño.
En cuanto a los servicios presentes en este barrio destacan, la empresa de gas, la refinería de azúcar de la firma Nitrate Agencia Limitada, una maestranza, la fundación Victoria de Vicente y Agustín Jiménez, el edificio y los primitivos muelles utilizados por el embarque de salitre y mercaderías.

Barrio La Puntilla

La Puntilla

Capítulo 45

Iquique Siglo XX

Barrio La Puntilla

Localizada desde calle Obispo Labbé con Sotomayor hasta la playa, es en este lugar donde se encontraban bodegas depósitos de salitre y muelles para el embarque.
Una vez iniciada la crisis salitrera, una de las bodegas funcionó para la entrega de alimentos por parte del gobierno para los ciento de desempleados provenientes de las salitreras.
“La gente hacía grandes colas y esperaba por horas para que le dieran algo para comer, pero muchas veces la comida no alcanzaba, obligando a los que no encontraban trabajo a robar, y en muchos casos a abandonar la ciudad en busca de mejores expectativas. Fue un tiempo muy triste para todos los iquiqueños”, señala Gerard

Barrio La Puntilla

La Puntilla

Capítulo 45

Iquique Siglo XX

Barrio La Puntilla

Localizada desde calle Obispo Labbé con Sotomayor hasta la playa, es en este lugar donde se encontraban bodegas depósitos de salitre y muelles para el embarque.
Una vez iniciada la crisis salitrera, una de las bodegas funcionó para la entrega de alimentos por parte del gobierno para los ciento de desempleados provenientes de las salitreras.
“La gente hacía grandes colas y esperaba por horas para que le dieran algo para comer, pero muchas veces la comida no alcanzaba, obligando a los que no encontraban trabajo a robar, y en muchos casos a abandonar la ciudad en busca de mejores expectativas. Fue un tiempo muy triste para todos los iquiqueños”, señala Gerard