Las presentaciones más vistas en agosto

Seguimos revisando el movimiento de los lectores y los temas que más llamaron la atención durante agosto de 2008. Hay algunos temas que se repiten como la inuaguración del puerto Patillo 2, la fiesta religiosa de San Lorenzo de Tarapacá y la instalación de telefonía e Internet en la localidad de Macaya.
También hay temas nuevos. Acá los presento por orden de visitas:

Médico Colombiano que operó junto a su hijo de once años de edad

Una asesora del hogar fue operada de una de sus manos por un médico colombiano en Iquique. El hijo del médico intervino en la operación. Este hecho ocurrió en 2006. El año pasado se hizo la denuncia en el Servicio de Salud y recién este año se dio a conocer en forma pública.
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Inauguración del puerto Patillo 2

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Imágenes de San Lorenzo

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Internet en Macaya

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Esmeralda 1879

Desde principios de años que se están filmando escenas en Iquique de la película Esmeralda 1879 que recrea el Combate Naval de Iquique. Durante agosto se lanzó al mar un set flotante que asimila a la Esmeralda.
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Municipal Iquique perdió ante Coquimbo Unido

Sin comentarios.
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Flo, la ballena de Greenpeace

Greenpeace estuvo durante un fin de semana promocionando su agenda de trabajo, captando socios y dando a conocer el proyecto de crear un santuario para las ballenas en el mar chileno. Lo más llamativo fue la ballena inflable que instalaron en el paseo Baquedano.
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6 lugares de la Región de Tarapacá que no te puedes perder

Los rincones ocultos de la región de Tarapacá

Iquique es más que playa sol y desierto. La región de Tarapacá alberga lagunas milenarias en el altiplano, huellas de dinosaurios y tradiciones culinarias.

Más allá de playa Cavancha, la zona franca y la salitrera Santiago Humberstone, Iquique ofrece varios destinos que son desconocidos para la mayoría de los chilenos.
Playas solitarias de suaves arenas, lagunas a milenarias en el altiplano y valles pocos visitados repletos de huellas de dinosaurios son parte de los secretos por descubrir en la Región de Tarapacá.
Ike Ike es una playa que se ubica a 109 kilómetros al sur de Iquique. Por años fue conocida por playa peruana y ahora fue rebautizada como Ike Ike, el nombre original que tenía Iquique en tiempo precolombinos. Con siete kilómetros de extensión, este amplio sector se caracteriza con arenas blancas, miradores naturales y una topografía casi totalmente plana. Sin embargo, lo más importante es la tranquilidad de sus aguas y la casi nula afluencia de público durante todo el año. Ike Ike es un remanso de tranquilidad que permite la práctica de deportes náuticos y pesca. Es una playa virgen. No existe ningún tipo de servicios. Sin embargo, es un destino perfecto para conocer durante este verano.
A Ike Ike se llega por una carretera pavimentada que une las ciudades de Iquique y Tocopilla.

LA PLAYA DE PISAGUA

De una extensión más pequeña, pero con las mismas cualidades de arenas blancas, suave oleaje y tranquilidad, la playa blanca que se ubica a pocos kilómetros al norte de Pisagua, es un destino poco conocido incluso para los mismos nortinos.

Caminando también se llega a una zona de acantilados donde encontrará antiguos cañones que datan de la Guerra del Pacífico. Pisagua fue escenario del primer desembarco anfibio de la historia. Con este movimiento bélico, Chile inició su avance a la región de Tarapacá en 1879.
Pisagua está marcado por su esplendor como puerto salitrero durante el siglo XIX y también por oscuras historias ligadas al campo de prisioneros que fue utilizado por varios gobiernos durante el siglo XX. Ahora Pisagua resurge como destino turístico.

Cuesta imaginar que a fines del siglo XIX en Pisagua, donde hoy viven más de 400 personas, habitaban más de 3 mil lugareños. Pisagua tuvo sus días de gloria hace más de un siglo cuando en el Teatro Municipal participaron destacados artistas traídos desde Europa, donde el Hospital fue uno de los más modernos de la zona norte y que las mujeres llevaban los mejores trajes de la época. Ahora es posible ver estos edificios históricos que existen en la calle principal de Pisagua. Lo más llamativo es que Pisagua está aprisionada entre el cerro y la costa.

A lo anterior se debe agregar la playa paradisiaca que posee y la tranquilidad que hoy se respira en ese sector. La ruta a Pisagua está pavimentada en su totalidad y está a tres horas y media de camino desde Iquique.

EL DESCANSO DE MATILLA

La noche en que reinuaguraron la Iglesia de Matilla
El Oasis de Matilla es un remanso de tranquilidad durante todo el año. Ubicado a 109 kilómetros al sureste de Iquique y a hora y media de camino, el principal atractivo son sus tradicionales alfajores. Dos fábricas producen este tradicional dulce a base de miel de mango y coco rallado.
El principal hito de Matilla es su iglesia consagrada a San Antonio de Padua. Cada año, el 13 de junio, los matillanos que viven en el oasis y también quienes residen en distintos puntos de Chile regresan a la tierra que los vio nacer y participan en una gran celebración religiosa y social. La iglesia de Mailla data de 1590. De esta primera construcción a penas sobreviven los cimientos que fueron descubiertos hace un año cuando el templo estaba siendo reconstruido luego que literalmente se viniera abajo en el terremoto de 2005.

Actualmente la iglesia recuperó su forma original y es destino obligado para quienes quieran conocer el estilo de vida en un oasis en medio de la pampa del Tamarugal.

SALAR DEL HUASCO

El altiplano de la Región de Tarapacá alberga sitios de gran belleza natural. Uno de los más renombrados en el Salar del Huasco, ubicado a 3.800 metros de altura y a 174 kilómetros al este de Iquique. Este lugar alberga una bella laguna que es el remanente de un lago del pasado geológico. Su agua tiene una alta concentración de sal y se acumuló por lluvias y acuíferos alimentados por las altas montañas.
El salar tiene una superficie de 51 kilómetros cuadrados y posee un gran ecosistema que alberga varias especies como el halcón peregrino y el flamenco chileno. También existe flora como helechos y la llareta. Es posible que los visitantes tengan la posibilidad de divisar vicuñas, llamas y zorros que viven en este sector.
Actualmente el salar es destino obligado para quienes recorren toda la zona de los oasis de Pica y Matilla, especialmente después que fue declarado santuario de la naturaleza a principios de 2005.

LLAMARA

Otro salar poco difundido en los circuitos turísticos y con una belleza extrema es la laguna de Llamara, ubicada a 104 kilómetros al sureste de Iquique y a sólo 740 metros sobre el nivel del mar. Es de fácil de acceso y está a medio camino entre la ex oficina salitrera Victoria y el control aduanero de Quillagua que limita entre las regiones de Tarapacá y Antofagasta. Las aguas de la laguna son de un intenso color azul y la formación tiene una extensión de más de 70 metros de ancho y un metro de profundidad.
El salar de Llamara se caracteriza por la formación de estromatolito o «alfombras de piedra». Estas formaciones generan un paisaje irrepetible que mezcla la belleza geológica y la existencia de un bosque de Tamarugos.

CHACARILLA

Tanto Matilla como el salar de Huasco están emplazados en la comuna de Pica. Un tercer punto de atracción mundial de esa comuna es la quebrada de Chacarilla, valle donde fueron descubiertas huellas de dinosaurios que están impresas en las laderas de los cerros.
Este lugar es considerado santuario de la naturaleza desde 2004. Hasta el momento se han encontrado huellas fosilisadas de siete especies diferentes. Las más conocidas son las de tiranosaurio rex y estegosaurio.
A primera vista las pisadas en la Quebrada de Chacarilla distan mucho de la ubicación que tuvieron hace cien millones de años, cuando un río atravesada una selva que poseía una variada flora y fauna. Las pisadas quedaron impresas en barro y con la erosión y los movimientos telúricos esas pisadas permanecieron cubiertas por millones de años hasta que salieron a la luz nuevamente en las laderas que forma la quebrada.
El lugar es de difícil acceso. Está a solo 60 kilómetros al sureste del oasis de Pica, pero el viaje demora cerca de tres horas y media.Sólo llegan vehículos 4×4 que son conducidos por personas que conocen el terreno. El trayecto más lento y largo corresponde cuando el vehículo ingresa a la quebrada y avanza directamente por el lecho del extinto río. Se recomienda que el viaje comience el amanece, para evitar las altas temperaturas del mediodía. Eso sí, la mejor hora para ver las huellas fosilizadas entre las 14 y 15 horas cuando el sol proyecta la sombra suficiente para hacer resaltar las impresiones de las pisadas.
Ver estas huellas de dinosaurios vale la pena el extenso viaje por una zona accidentada. Visitar el valle de los dinosaurios es una verdadera «aventura jurásica», a pesar que las huellas datan del periodo cretácico, más cercano la era contemporánea.

ANCOVINTO

El altiplano de la Primera Región oculta uno de los fenómenos más llamativos de sudamérica. Cerca de la zona fronteriza con Bolivia se encuentran un especie única: los cáctus gigantes de Ancovinto que crecen en las laderas de los cerros emplazados a 262 kilómetros al noroeste de Iquique.
Los cáctus gigantes de Ancovinto llegan a medir 10 metros de altura y en la zona donde están ubicados permiten divisar a lo lejos el salar de Coipasa.

6 lugares de la Región de Tarapacá que no te puedes perder

Los rincones ocultos de la región de Tarapacá

Iquique es más que playa sol y desierto. La región de Tarapacá alberga lagunas milenarias en el altiplano, huellas de dinosaurios y tradiciones culinarias.

Más allá de playa Cavancha, la zona franca y la salitrera Santiago Humberstone, Iquique ofrece varios destinos que son desconocidos para la mayoría de los chilenos.
Playas solitarias de suaves arenas, lagunas a milenarias en el altiplano y valles pocos visitados repletos de huellas de dinosaurios son parte de los secretos por descubrir en la Región de Tarapacá.
Ike Ike es una playa que se ubica a 109 kilómetros al sur de Iquique. Por años fue conocida por playa peruana y ahora fue rebautizada como Ike Ike, el nombre original que tenía Iquique en tiempo precolombinos. Con siete kilómetros de extensión, este amplio sector se caracteriza con arenas blancas, miradores naturales y una topografía casi totalmente plana. Sin embargo, lo más importante es la tranquilidad de sus aguas y la casi nula afluencia de público durante todo el año. Ike Ike es un remanso de tranquilidad que permite la práctica de deportes náuticos y pesca. Es una playa virgen. No existe ningún tipo de servicios. Sin embargo, es un destino perfecto para conocer durante este verano.
A Ike Ike se llega por una carretera pavimentada que une las ciudades de Iquique y Tocopilla.

LA PLAYA DE PISAGUA

De una extensión más pequeña, pero con las mismas cualidades de arenas blancas, suave oleaje y tranquilidad, la playa blanca que se ubica a pocos kilómetros al norte de Pisagua, es un destino poco conocido incluso para los mismos nortinos.
Caminando también se llega a una zona de acantilados donde encontrará antiguos cañones que datan de la Guerra del Pacífico. Pisagua fue escenario del primer desembarco anfibio de la historia. Con este movimiento bélico, Chile inició su avance a la región de Tarapacá en 1879.
Pisagua está marcado por su esplendor como puerto salitrero durante el siglo XIX y también por oscuras historias ligadas al campo de prisioneros que fue utilizado por varios gobiernos durante el siglo XX. Ahora Pisagua resurge como destino turístico.
Cuesta imaginar que a fines del siglo XIX en Pisagua, donde hoy viven más de 400 personas, habitaban más de 3 mil lugareños. Pisagua tuvo sus días de gloria hace más de un siglo cuando en el Teatro Municipal participaron destacados artistas traídos desde Europa, donde el Hospital fue uno de los más modernos de la zona norte y que las mujeres llevaban los mejores trajes de la época. Ahora es posible ver estos edificios históricos que existen en la calle principal de Pisagua. Lo más llamativo es que Pisagua está aprisionada entre el cerro y la costa.
A lo anterior se debe agregar la playa paradisiaca que posee y la tranquilidad que hoy se respira en ese sector. La ruta a Pisagua está pavimentada en su totalidad y está a tres horas y media de camino desde Iquique.

EL DESCANSO DE MATILLA

La noche en que reinuaguraron la Iglesia de Matilla
El Oasis de Matilla es un remanso de tranquilidad durante todo el año. Ubicado a 109 kilómetros al sureste de Iquique y a hora y media de camino, el principal atractivo son sus tradicionales alfajores. Dos fábricas producen este tradicional dulce a base de miel de mango y coco rallado.
El principal hito de Matilla es su iglesia consagrada a San Antonio de Padua. Cada año, el 13 de junio, los matillanos que viven en el oasis y también quienes residen en distintos puntos de Chile regresan a la tierra que los vio nacer y participan en una gran celebración religiosa y social. La iglesia de Mailla data de 1590. De esta primera construcción a penas sobreviven los cimientos que fueron descubiertos hace un año cuando el templo estaba siendo reconstruido luego que literalmente se viniera abajo en el terremoto de 2005.
Actualmente la iglesia recuperó su forma original y es destino obligado para quienes quieran conocer el estilo de vida en un oasis en medio de la pampa del Tamarugal.

SALAR DEL HUASCO

El altiplano de la Región de Tarapacá alberga sitios de gran belleza natural. Uno de los más renombrados en el Salar del Huasco, ubicado a 3.800 metros de altura y a 174 kilómetros al este de Iquique. Este lugar alberga una bella laguna que es el remanente de un lago del pasado geológico. Su agua tiene una alta concentración de sal y se acumuló por lluvias y acuíferos alimentados por las altas montañas.
El salar tiene una superficie de 51 kilómetros cuadrados y posee un gran ecosistema que alberga varias especies como el halcón peregrino y el flamenco chileno. También existe flora como helechos y la llareta. Es posible que los visitantes tengan la posibilidad de divisar vicuñas, llamas y zorros que viven en este sector.
Actualmente el salar es destino obligado para quienes recorren toda la zona de los oasis de Pica y Matilla, especialmente después que fue declarado santuario de la naturaleza a principios de 2005.

LLAMARA

Otro salar poco difundido en los circuitos turísticos y con una belleza extrema es la laguna de Llamara, ubicada a 104 kilómetros al sureste de Iquique y a sólo 740 metros sobre el nivel del mar. Es de fácil de acceso y está a medio camino entre la ex oficina salitrera Victoria y el control aduanero de Quillagua que limita entre las regiones de Tarapacá y Antofagasta. Las aguas de la laguna son de un intenso color azul y la formación tiene una extensión de más de 70 metros de ancho y un metro de profundidad.
El salar de Llamara se caracteriza por la formación de estromatolito o “alfombras de piedra”. Estas formaciones generan un paisaje irrepetible que mezcla la belleza geológica y la existencia de un bosque de Tamarugos.
CHACARILLA
Tanto Matilla como el salar de Huasco están emplazados en la comuna de Pica. Un tercer punto de atracción mundial de esa comuna es la quebrada de Chacarilla, valle donde fueron descubiertas huellas de dinosaurios que están impresas en las laderas de los cerros.
Este lugar es considerado santuario de la naturaleza desde 2004. Hasta el momento se han encontrado huellas fosilisadas de siete especies diferentes. Las más conocidas son las de tiranosaurio rex y estegosaurio.
A primera vista las pisadas en la Quebrada de Chacarilla distan mucho de la ubicación que tuvieron hace cien millones de años, cuando un río atravesada una selva que poseía una variada flora y fauna. Las pisadas quedaron impresas en barro y con la erosión y los movimientos telúricos esas pisadas permanecieron cubiertas por millones de años hasta que salieron a la luz nuevamente en las laderas que forma la quebrada.
El lugar es de difícil acceso. Está a solo 60 kilómetros al sureste del oasis de Pica, pero el viaje demora cerca de tres horas y media.Sólo llegan vehículos 4×4 que son conducidos por personas que conocen el terreno. El trayecto más lento y largo corresponde cuando el vehículo ingresa a la quebrada y avanza directamente por el lecho del extinto río. Se recomienda que el viaje comience el amanece, para evitar las altas temperaturas del mediodía. Eso sí, la mejor hora para ver las huellas fosilizadas entre las 14 y 15 horas cuando el sol proyecta la sombra suficiente para hacer resaltar las impresiones de las pisadas.
Ver estas huellas de dinosaurios vale la pena el extenso viaje por una zona accidentada. Visitar el valle de los dinosaurios es una verdadera “aventura jurásica”, a pesar que las huellas datan del periodo cretácico, más cercano la era contemporánea.

ANCOVINTO

El altiplano de la Primera Región oculta uno de los fenómenos más llamativos de sudamérica. Cerca de la zona fronteriza con Bolivia se encuentran un especie única: los cáctus gigantes de Ancovinto que crecen en las laderas de los cerros emplazados a 262 kilómetros al noroeste de Iquique.
Los cáctus gigantes de Ancovinto llegan a medir 10 metros de altura y en la zona donde están ubicados permiten divisar a lo lejos el salar de Coipasa.

Capítulo 5: Llegan los conquistadores

Iquique Siglo XX

Capítulo 5

Llegan los conquistadores

En 1572 el Imperio Inca había desaparecido definitivamente. Cerca de cuarenta años antes, apartir de 1535, comenzaron las primeras incursiones de los españoles que conocieron principalmente la cultura desarrollada en Tarapacáy Pica y la presencia de grupos de pescadores y recolectores en ellitoral nortino.

Dos años años después, Diego de Almagro regresaba a Perú con las manos vacías
y desilucionado por las riquezas que pensó encontrar en los valles centrales de Chile. En su retorno al Cuzco, el conquistador viajó por la ruta del Inca y permaneció por un par de
meses en el oasis de Pica descansando y aprovisionándose luego de su larga jornada por el descampado de Atacama.

Durante su estada algunos españoles decidieron radicarse en el poblado e iniciar de esta manera la colonización de la zona.

Para el dirigente aymara David Esteban Moscoso, la llegada de los españoles durante el siglo XVI produce un quiebre en la sociedad andina y en la estructura productiva del pueblo.

“Luego de la ocupación española en las zonas más bajas de la región, especialmente en los valles de Lluta y Azapa y de los poblados de Tarapacá y Pica, la población indígena se
mantuvo entre la cordillera y el altiplano; ya no bajaba más a la costa”.

De similar opinión es el antropólogo Olaff Olmos. El profesional explica que la administración española y la instauración de los sistemas de encomienda y mitas menoscabaron la organización tradicional de la nación aymara.

Primer Encomendero

 

Las crónicas de la época establecen que Francisco Pizarro entregó a varios de sus
capitanes y soldados encomiendas como recompensa por su participación en la conquista del imperio Inca.

Uno de ellos fue Lucas Martínez Begazo, quien recibió un extenso territorio que incluía
las quebradas del interior y la caleta de Iquique. El encomendero se instaló en la quebrada de Tarapacá en la que actualmente son las ruinas de Tarapacá Viejo. Desde allí
organizó a los indígenas para que prestaran sus servicios a la corono española y pagaran tributo al encomendero, quien se encargó de su adoctrinamiento religioso.

El aumento de la producción agrícola en Tarapacá, Locumba, Sama, Camiña,
Lluta y Azapa obligó a una mayor extracción de guano desde la isla de Ique-Ique, actual isla Serrano. Martínez Begazo también utilizó esta caleta para el ingreso de productos necesarios para su encomienda y, a la vez, exportar sus cultivos. Su trabajo permitió, en pocos años, que un barco de su propiedad iniciara en 1541 viajes continuos por toda la
zona entre Perú e Ique-Ique, pasando por las caletas de Pisagua Viejo y Arica.

Sin embargo, a pesar de esta actividad, la población indígena se mantuvo estática. En la
costa, desde Pisagua hasta el Loa, o sea, parte del corregimiento de Arica el número de habitantes osciló entre las 300 y mil personas durante el siglo XVI.

División administrativa

El corregimiento de Arica, dependiente de la Provincia de Arequipa fue establecido el 17 de agosto de 1565 por el gobernador del Perú, Lope García Carrasco. De esta unidad administrativa dependientas los tenientazgos o Distritos de Tacna, Tarapacá y Locumba.

En el siglo XVII los corregimientos estaban divididos en repartimientos cada uno con un pueblo cabecera, cacique de indios y administración hispana. Estaban Arica que dominaba el valle de Azapa, Codpa con gobierno de todos los “pueblos de indios” de la sierra y el altiplano, Camiña que alcanzaban hasta Isluga, Tarapacá y los alrededores de la
quebrada, Sibaya con poblaciones del Alto Tarapacá y Pica que abarcaba hasta Huatacondo.