A un año del terremoto

Carreteras

El terremoto del año pasado me pilló en la sala de redacción de La Estrella. Fue día lunes, así que estaba reemplazando al jefe de crónica. La pantalla del computador comenzó a moverse. Primer fue suave y luego hubo un golpe fuerte y comenzó a moverse sólo. Todos se levantaron y quedaron frente a sus computadores. Yo, sabiendo que es mejor quedarse donde uno está, salí hacia el pasillo y me puso bajo de una mampara sin darme cuenta que estaba demasiado cerca de unos ventanales.

Entre levantarme, caminar en medio del movimiento y llegar a la mampara sobraron bastantes segundos para disfrutar del terremoto que parecía no terminaría nunca.

Luego la gente de las otros departamentos del diario comenzó a salir. Nos quedamos unos minutos más y luego nos acordamos del tema del maremoto. Todos se fueron a sus casas. Yo subí caminando hasta la plaza Condell porque al final no podía ir de inmediato al departamento porque está en la primera línea de inundación.

Más tarde llegué al departamento y estaba inundado el estanque del baño de visitas había literalmente quebrado por completo y el agua había salido sin que ningún vecino tuviera la idea de cerrar la llave de paso a pesar de ver que el agua bajaba por la escalera.

A la hora de ocurrido el terremoto comenzamos a trabajar. Recibimos llamadas de los medios de Santiago y comenzamos a juntar a la gente, ir a buscar los datos y saber qué había pasado en realidad.

Mientras la ciudad estaba a oscura, no había radio, un sólo canal de televisión, cortes de agua, cables de electricidad cortados, el acceso a Hospicio colapsado, nosotros estábamos trabajando.

Al día siguiente tomé esta foto en la cuesta de Pachica.

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Protesta por Terremoto

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Miércoles 14 de junio: Con banda de bronces y carteles, los manifestantes marcharon hacia la intendencia. En el frontis del edificio bailaron un trote nortino y luego ingresaron para sostener una reunión con funcionarios del gobierno regional.

Una visita a Huara durante la semana pasada

Huara

Huara removió sus escombros y mira al futuro

Huara literalmente removió sus escombros y limpió sus calles de la destrucción que dejó el terremoto de hace un año. A pesar de las críticas de algunos pobladores, los cambios son evidentes. Su alcalde, Felipe Rocha, afirma que el trabajo seguirá avanzando.

Hace un año el cementerio de Huara estaba como para ambientar una película de terror. Habían restos humanos por todos lados, nichos derrumbados y y un fuerte olor a descomposición eran evidentes en el camposanto. Los primeros días de emergencia nadie se fijó en el cementerio. Pero luego la noticia repercutió a nivel nacional, incluso el abanderado de la Udi, Joaquín Lavín y el senador Jaime Orpis fueron al lugar y constataron el macabro escenario.
Un año después el cementerio tiene un nuevo rostro. Instalaron un cierre perimetral y los nichos que estaban a la entrada del cementerio, que databan de principios del siglo XIX, y que sucumbieron al terremoto fueron desmantelados y los restos mortales que no fueron reclamados por sus familiares los depositaron en una fosa común ubicada en el sector sudeste del cementerio.
Si para los muertos el tema ya está zanjado, para los vivos las repercusiones del terremoto aún son palpables.
Rosa Molina entregó su testimonio a La Estrella el 16 de junio del año pasado. Su centenaria casa quedó con serios daños estructurales. Desde ese día comenzó a vivir en una mediagua que le entregó el gobierno y que fue armada por personal municipal de Huara. Luego comenzaron las reuniones y las esperas. Al final decidió demoler por su cuenta y comenzar la construcción de su nueva vivienda. Esta semana se mudó al inmueble que cuenta con dos dormitorios, cocina, baño y una gran sala de estar. Rosa Molina sostiene que fue a gracias a que es comerciante que los bancos le prestaron dinero para llevar adelante su proyecto. «Si no fuera por esto aún estaría en la mediagua».
De acuerdo al plan de reconstrucción, ella junto a otras 69 familias accedieron a un subsidio del gobierno de 210 unidades de fomento y están a la espera de la construcción de sus vivienda de 36 metros cuadrados. El proyecto es administrado por Cordeh y recién la semana pasada comenzó la instalación de las faenas para el proyecto «Renacer» que incluye a los dueños de los terrenos que quedaron sin casa.
Otra solución habitacional en proceso de instalación de faenas es «Pampa y sol» que reúne a 50 familias que arrendaban en Huara y que también vieron destruidas sus viviendas.

A diferencia de Rosa Molina, quien ya se cambió a una construcción sólida gracias a la banca, su vecina Margarita Rivera aún vive en un par de mediaguas. «En invierno son heladísimas y en verano no soportábamos el calor».

La pobladora desarmó toda su casa y ahora sólo queda la fachada de madera. Aún está esperando que comience la construcción de su nueva vivienda financiada por el gobierno. Al igual que sus vecinas, afirma que la demora ha sido demasiada y que las reuniones se alargan sin dar fechas o acciones concretas.
Otro tema que molesta a los pobladores es la remoción de escombros. En algunos casos, los restos de material fueron sacados por personal municipal días antes del 21 de mayo. En otros casos como en el terreno de Sotomayor con Arturo Prat todavía están los escombros desde el día del terremoto.
Angélica Tito, quien vive al lado del sitio eriazo afirma que ha enviado cartas al municipio y la respuesta es que no se pueden mover los escombros sin el permiso de los dueños del terreno. El propietario vive en Iquique y no se ha pronunciado sobre este tema. «Ese espacio se está convirtiendo en crianza de ratones y existen muros que están a punto de caerse y gente pasa por ahí todos los días».

ALCALDE

El alcalde de Huara, Felipe Rocha, respondió a las críticas e indicó que todo se ha realizado de acuerdo a los parámetros que indica la ley. En la fase de emergencia se entregaron 195 mediaguas a las familias que vivían en la Zona. En soluciones definitivas se han instalado 30 casas Rema en la comuna. Rocha afirma que este proyecto no ha resultado como se esperaba, ya que estimaba una mayor participación de la gente en la construcción de su propia casa.

Existen 55 casas Rema sin asignar debido a que de acuerdo a los requisitos impuestos por el plan de reconstrucción. La familia de Alejandro Cordovez está ocupando una de las 10 casas Rema ubicadas en el centro de Huara. Ellos fueron los primeros en mudarse hace siete meses. Tienen una sala de estar y dos dormitorios. De a poco han ido agregando espacios a su hogar. Sin embargo, está preocupado por la firmeza de su casa. Las maderas se están separando a nivel del techo y está dividiendo en dos la vivienda. «Espero que el personal municipal solucione el problema».
Cordovez vive con su esposa Elsa Cahuachía y sus dos hijas Karen y Gabriela y sostienen que no todas las casas Rema del sector están ocupadas y que incluso existen algunas que son arrendadas por sus dueños. «Se nota que la ayuda no llegó a quienes de verdad lo necesiten, o si no, no estarían arrendadas», sostiene el trabajador huarino.

PATRIMONIO

Un tema que preocupa al alcalde de Huara Felipe Rocha es el futuro del patrimonio arquitectónico. «El terremoto derrumbó las casonas centenarias y no existe un plan claro respecto al estilo arquitectónico que existía en algunas típicas de la localidad».
En tanto que el concejal de Huara, Luis Bustamante, no ocultó su molesta ante lo que considera como las promesas no cumplidas del gobierno. Acusó al ex Presidente Lagos de incumplir su promesa de reconstrucción del 100% de las zonas típicas y respetar la arquitectura de la comuna.
Criticó también la gran cantidad de estudios de arquitectura y factibilidad que se han realizado, «pero que no han servido de mucho, especialmente si hace pocas semanas las autoridades de gobierno reunieron a los pobladores y le preguntaron cómo querían reconstruir sus casas del interior. Eso no tiene sentido».
Insistió que en el tema de reconstrucción en los poblados pequeños de Huara ha sido nula y que el gobierno regional es culpable de este debido al exceso de burocracia, «y al evidente desinterés de la gente».

Visitando Pozo Almonte

Pozo Almonte

Santa Ana resurge de los escombros

Durante cinco años las casas de la Villa Santa Ana de Pozo Almonte habían estado en el anonimato. Sin embargo, hace exactamente un año se convirtieron en el símbolo de la destrucción que dejó el terremoto. Muros resquebrajados, paredes derrumbadas y trizadura en forma de «X» salieron a la luz pública.

A un año del terremoto, el escenario cambió. Ese es el caso de Isabel Carvajal Daza quien se mudó nuevamente a su casa hace exactamente una semana luego de vivir más de once meses en la población de emergencia que levantado a un costado del condominio Santa Ana. Fueron meses difíciles. Al principio fue el frío de la pampa y luego, el calor insoportable del verano. Afirma que la espera fue eterna, pero sirvió. Está consciente que la su casa ubicada en Calle La Noria quedó mejor y más firme que cuando le fue entregada por primera vez.
“Los pilares son más anchos y pusieron refuerzos en el segundo piso. Se nota que quedó firme. Los maestros dijeron que resistirán cualquier terremoto”.
Isabel Carvajal vive con otras cuatro personas. Al momento de ocurrir el terremoto habían pagado cuatro años dividendos de 36 mil pesos. Le faltaba un año para pagar. Sin embargo, gracias al beneficio del gobierno, esos dividendos fueron condonados. “Sé que no todos fueron beneficiados con lo mismo, porque algunos habían pedido el crédito hipotecarios en bancos”.
Ahora que el terremoto se está transformando en un mal recuerdo, los planes vuelven a surgir para su familia. Quieren ampliar la cocina, mover el baño para atrás y levantar un dormitorio más. “Son planes a futuro que tenemos para la casa”, sostiene.
Este fin de semana recién pasado el matrimonio compuesto por Sana Palape y Fernando Soza regresaron a sus casa luego de meses de estar arrendando en una población cercana. Ellos tuvieron la opción de mudarse al campamento de emergencia que fue organizado por el municipio. Su casa está en Carmen Bajo y Sandra Palape fue a revisar los trabajos antes de la entrega oficial. Durante todo el proceso han estado atentos a los avances de los maestros. Tiene vario planes. El terremoto los pilló en medio de una ampliación. Esos trabajos quedaron detenidos y ahora tienen la intención de retomarlos. Ampliar el living y la cocina. Hicieron un nuevo dormitorio y movieron el baño. Sandra afirma que el cambio fue muy rápido. En el dormitorio del segundo piso aún se encuentran pegados en la pared afiches y un horario escolar del 2005 que pertenece a su hija Paula. A diferencia de la familia de Isabel Carvajal, ellos siguieron pagando los dividendos al banco. “Nos ofrecieron repactar la deuda, pero no quisimos”. Esta familia tuvo que cancelar los dividendos por su casa en Santa Ana y al mismo tiempo pagar arriendo para vivir mientras se hacían los trabajos de reparación.
No todas las familias tenían los recursos para arrendar una casa durante los meses de espera. Fueron 36 las familias que vivieron en el campamento que se instaló al lado norte de la población Santa Ana. Irene Flores Escobar, fue una de las personas que ha vivido en la zona a la espera de los arreglos de su casa que está en calle Carmen Bajo. Ella, junto a su familia, fue una de las últimas en salir del sector. Su hogar estuvo en la cuarta etapa de entrega que comenzó en enero y que finalizó hace pocos días. Este viernes, las obras en su totalidad serán entregadas oficialmente.
Al igual que las demás familias, tuvo que revisar las obras, entregar sus reparos a los arreglos y ver los detalles como el encuadre de las puertas y las ventanas. “Casi todos los marcos de las casas quedaron descuadrados”.
Sostiene que lo más difíciles fueron los dos primeros meses donde todos tenían que vivir entre las mediaguas y las casas. Durante el día cocinaban, almorzaban y utilizaban los baños. En la noche regresaban a las mediaguas ante el temor de un temblor. Meses después comenzaron los trabajos y con eso, el inicio de la espera que terminó para todas esta familias durante esta semana.
En total se repararon 165 viviendas de la población Santa Ana. Todas las casas tenían los mismo problemas estructurales. La gran mayoría sufrió daños en sus muros en forma horizontal y las trizaduas en el frontis de las casas. Para todos era reconocible el siglo “X” que se formó en las uniones de las casa pareadas. Algunas sufrieron trizaduras, otras simplemente cedieron las bloquetas.
La Corporación Habitacional de la Cámara Chilena de la Construcción se hizo cargo de las obras de reparación, luego que se dio a conocer que la empresa constructora que llevó adelante el proyecto original había quebrado y con ello la posibilidad de hacer efectiva la garantía.
Fue la empresa Copayapu la encargado de llevar adelante los trabajos en las 165 casas dañadas. Todos los inmuebles fueron reforzados en pilares de 25 centímetros de ancho y la instalación de machones de hormigón armado en la planta baja. El controlador técnico de las obras, Víctor Titichoca, afirma que este reforzamiento de hormigón armado, las enfierraduras, más los soportes para el techo en el segundo piso, aseguran una firmeza que van más allá del estándar que se ofrece en este tipo de vivienda social.
Todas las casas fueron estucadas y en gran parte se utilizó marmolina para retocar las paredes del primer y segundo piso. Las casas originales habían sido entregadas en bruto.
La entrega de las casas se hizo en cuatro etapas. La primera ocurrió en enero y benefició a 37 familias. Luego fue en marzo e involucró a 40 familias. El grupo siguiente eran 45 casas y se entregaron el mayo. Los trabajos en las últimas 42 viviendas fueron finalizados la semana pasada.
Ahora los ánimos están mejor. Jacqueline Espinoza es sicóloga y estuvo encargada de coordinar a las familias afectadas por el terremoto en la población Santa Ana. Su rol fue más allá y tuvo la misión de mantener el ánimo en momentos en que se pensaba que todo estaba perdido.
Afirma que en un principio las personas desconfiaban de los compromisos que se estaban adquiriendo y que de cierta manera nada querían saber con la corporación habitacional, “pero a medida que vieron que las obras avanzaban esa desconfianza desapareció”.
También tuvo que lidiar con el dolor, “ese dolor de ver tu casa nueva inutilizable”. Los tres primeros meses fueron complicados entre la confusión y el dolor, el trabajo de Jacqueline fue juntar a la gente y lograr que todos trabajaran para mantener el mejor estándar de vida en la medida de lo posible.
“El schok fue fuerte porque de un dia para otro no tenían un lugar donde dormir, un lugar donde estar durante el día”.
Isaías Vega, es el vicepresidente de la junta vecinal n° 18 de Pozo Almonte. Su casa también resultó dañada en la villa Santa Ana. Afirma que los primeros meses fueron complicados y que era evidente la descoordinación entre los organismos. A los tres meses, recién tuvieron agua potable las familias que vivían en las mediaguas. A los cuatro meses, recibieron el empalme para la electricidad.
Las mediaguas fueron entregadas por el Gobierno Regional, mientas que los baños y la entrega de los servicios básicos, más la ayuda de emergencia y la logística fue entregada por el personal municipal.
Afirma que está conforme con los trabajos y también con la ayuda prestada por todos los organismos, públicos y privados. “En un principio se demoraron, pero ahora se nota que se cumplió lo que habían prometido. Existen algunos detalles en las casas, pero todo se puede solucionar”, afirma el dirigente vecinal.

Piluchos en Iquique

En pelotas Conferencia de prensa

Piluchos Preparando las barricadas

Piluchos en Iquique. Los oficiales de naves pesqueras industriales dicen que quedarán en pelotas si es que el gobierno no les amplía la cuota de extracción del juren en 100 mil toneladas anuales.

Ya no queda anchoveta y ahora las pesqueras quieren sacar todo el jurel que queda en el norte de Chile.

Eso se llama depredar. Y la protesta de ellos, aunque pueda resultar simpática, oculta intereses comerciales demasiado grandes como para decir de una manera sencila: sí saquen todos los peces que puedan aguantar sus redes.

Si esta actitud sigue igual, lo único que quedará en pelotas será el mar que tranquilo nos baña.

Nada se saca en limpio con estas "conversaciones"

Recriminaciones mutuas entre Isasi y Rossi

Una dura discusión y ácidas recriminaciones tuvieron los diputados Fulvio Rossi y Marta Isasi en la sesión especial que se desarrolló en Valparaíso para analizar el tema de la reconstrucción en la Provincia de Iquique.


La discusión siguió en Radio Digital de Iquique, donde ambos parlamentarios se recriminaron mutuamente por su rol en el proceso de reconstrucción post terremoto y lo que pudieron hacer para solucionar la emergencia.

Rossi acusó de Marta Isasi de no haber realizado una labor eficiente cuando fue delegada regional de la Corporación Habitacional de la Cámara Chilena de la Construcción. En tanto que Isasi acusó a Rossi de rechazar un proyecto de ley que rebajaría las contribuciones a las casas que resultaron con daños mayor o medio después del terremoto.

VIDEO
El diputado Rossi criticó el video que presentó la diputada Isasi donde mostraba testimonios de personas. Afirmó que el video fue sólo demagogia y no hubo autocrítica.

Rossi acusó que Marta Isasi fue delegada regional de la Corporación Habitacional de la Cámara Chilena de la construcción hasta diciembre del año pasado y que durante ese lapso su gestión no ayudó a la reconstrucción.

«Cómo se puede argumentar mostrando sólo un video. A todos nos conmueve ver a la gente. Pero uno debe ser más serio cuando está en la Cámara de Diputados y no pasar películas en las sesiones. Yo hice un punto de ideas donde exijo el cumplimiento de los plazos en relaciones a los 2.048 subsidios que se entregaron».

Rossi también acusó de inoperante al municipio de Iquique debido al desarrollo de proyectos en las poblaciones Matilla 2 y Mauque.

«El municipio de Iquique era un ente organizador, pero su gestión fue tan mala que dejó a la Matilla 2 y Mauque botado en los muros de contención. Tan grave fue su inoperancia, que por primera vez en la historia el Minvu le quitó el rol de entidad organizadora de demanda. Y la diputada nada dice de eso. Sólo descalifica al ex Presidente Lagos».
CASILLAS

En tanto que la diputada Marta Isasi acusó de Rossi de intolerante y de haberse salido de sus casillas durante la sesión.

También se burló con ironía de Rossi ante la posibilidad que sufriera un nuevo soponsio en el parlamento.

«La intolerancia viene desde el diputado Rossi. Fue el quien se salió de sus casillas en plena sesión especial. Quiero aclarar que esa sesión la solicité yo a tres meses de que asumí el cargo y él como diputado que lleva bastante tiempo no solicitó una sesión y tampoco ha apurado el proceso de reconstrucción. Al contrario defiende al gobierno del ex Presidente Lagos, mientras la gente sigue esperando. El no quiere defender a las personas».

Isasi afirmó que el proyecto que presentó en Valparaíso era igual o mejor que la propuesta de Fulvio Rossi.

Afirmó que ella igual votó a favor del proyecto de Rossi, argumentando que nunca votará en contra de una incitativa que ayude a la gente de Iquique. «La Concertación impulsada por Rossi, votó en contra de mi proyecto. Fue un acto de poca grandeza de Rossi no haber apoyado soluciones para nuestra gente».

Añadió que «¿cómo se pudo oponer a la baja en las contribuciones en las casas dañadas? Sin embargo, el proyecto que él presentó, yo lo aprobé, porque siempre votaré por un proyecto que vaya en beneficio de mi gente».

Tanto Fulvio Rossi como Marta Isasi presentaron dos proyectos paralelos donde ambos solicitaba aclarar el avance de los planes sociales, el tema del catastro de emergencia y la aceleración en el proceso de reconstrucción.