En medio del auge del ciclo salitrero, un barco de la Línea Maru atracó en las costas de Iquique. Aunque no parece nada extraño considerando el movimiento industrial de una ciudad pujante ante los ojos del mundo, la llegada de esa nave marcaría para siempre la historia del deporte en la ciudad, pues a bordo venía Tatukichi Sakurada Endo, un japonés atraído por la bonanza del norte de Chile y que venía entusiasmado con la práctica de un deporte que era la sensación en los Estados Unidos, Europa y Japón. Sakurada, ya autobautizado como Juan, se dispone a buscar ocho interesados iquiqueños en aprender esta nueva disciplina y es así que en 1931 se forma la primera Asociación de Béisbol en Iquique y en Chile.
Ante la falta de rivales, el equipo de Sakurada sólo podía dividirse para practicar el béisbol, a la espera de la llegada de un barco con norteamericanos u orientales amantes de este deporte.
Muy poco después, la fiebre del béisbol fue contagiada a otras ciudades del norte de nuestro país y comienzan a gestarse los primeros clubes y competencias en Antofagasta, Chuquicamata, Tocopilla y sobre todo Iquique.
Ante la falta de implementación, el propio Sakurada elaboró guantes, bates y pelotas de béisbol, “que obviamente no tenían las medidas ni el peso adecuado y terminábamos con las manos hinchadas”, recuerda Luis Guerrero, seleccionado iquiqueño y campeón nacional en 1960.
Se jugaba en un improvisado diamante en la península de Cavancha, donde hoy se ubica el Hotel Chucumata. “Lo hacíamos arriba de las piedras y antes de empezar limpiábamos la cancha. En invierno salía un ojo de mar y nos íbamos a Iquitados”.
Para llegar hasta Cavancha, los deportistas debían bajarse de la micro en el sector de las “cinco esquinas”, frente al Liceo Politécnico, y caminar por la costa hasta el Sipt, como se conocía a las canchas en la entrada de la península de Cavancha.
Otros japoneses llegaron a Santiago y junto a nicaragüenses, venezolanos y chilenos interesados forman los primeros clubes, uno de los cuales llegaría a Iquique en 1949 para participar en un mini torneo, el primer interciudades del béisbol chileno.
Poco a poco se forman clubes en nuestra ciudad, como Nitch, Cóndor, Sol Naciente, Salvo, Splendid, Blindado, Norteamérica, Deportivo Español y luego Olimpo, Academia de Educación Física, Cardenales de San Martín, Crisol, Iquitados, Remache y Canadá. De ellos saldría la primera novena iquiqueña que se tituló campeona del béisbol en Chile y luego vendría la obtención del primer lugar en Antofagasta en 1956, en 1958 en María Elena y el último en Iquique en 1960. Manuel Loyola y Luis Guerrero son dos de los “héroes” de este último logro.
El éxito del béisbol en el norte no sólo se debía a los buenos exponentes de la disciplina, sino que también cumplían un papel fundamental los dirigentes, cuya desaparición -a juicio de los dos ex campeones del 60- provocó una baja en la práctica del deporte. “El béisbol empezó a decaer por la falta de dirigentes interesados y un mal manejo de las asociaciones”, enfatiza Guerrero. Los clubes lentamente se desintegraron y la profesionalización de otras disciplinas con mayores seguidores terminó con la práctica masiva del béisbol, aunque Iquique conseguiría importantes logros en las décadas posteriores al “boom” de la actividad, principalmente a través de representantes en los seleccionados nacionales de 1968 y 1975.
Pero los antiguos estandartes de la disciplina, como Luis Guerrero y Manuel Loyola, guardan el orgullo de haber pertenecido a las novenas campeonas de Chile, representando a la ciudad que vio nacer al béisbol en el país.
Son cientos los deportistas y dirigentes a los cuales el béisbol iquiqueño les debe su historia, pero entre ellos resalta la figura de un sacerdote de los Oblatos de María Inmaculada, el canadiense Marcelo Quirión. Con la fuerza y técnica de su batazo, logró inmemorables hazañas para Iquique. Llegó a nuestra ciudad en 1949 y trajo desde su Sherbrooke natal la magia del mejor béisbol, ese que actualmente sólo puede ser visto por los canales de televisión especializados.
Fue la figura indiscutida del nacional de 1960 en Iquique, junto a Reynoso, Guajardo, Cortés, Loyola (capitán) y Guerrero, quien el mismo año sería convocado a la selección nacional. Quirión antes había resaltado en el vicecampeonato del 57 en Santiago y en el título del 56 en Antofagasta, del que se recuerda el batazo que envió la pelota fuera de la cancha y obligó el término del partido ante la algarabía de los iquiqueños. “Fue la rúbrica final del jugador más brillante del torneo, del que se robó todos los elogios y del que brilló con luz propia de crack dentro y fuera del diamante”, escribió en una crónica el gran Homero Avila, Premio Nacional de Periodismo Deportivo.
El padre Quirión vivió por muchos años en la Oficina Victoria y falleció durante el año 2000 en el hospital de los misioneros oblatos de Richelieu, Canadá.
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Manuel Castro Ramos.
Iquique.
Colegio de Periodistas de Iquique.
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La Estrella de Iquique publico un reportaje rescatando historias y personajes de este sector de Iquique.
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La Estrella de Iquique nació el 1 de diciembre de 1966 con un tiraje de 4 mil ejemplares y un valor de 30 centavos de escudo.
En la editorial de su primer número, La Estrella se definió como “una publicación independiente que ofrecerá sus columnas para servir a la comunidad iquiqueña y a la Provincia de Tarapacá en toda la medida de nuestra posibilidades. Pueden tener la seguridad las autoridades, las instituciones, los dirigentes, los padres de familia, que los serviremos a todos sin excepción”.
En esa tarea han trabajado cinco directores. El primero fue Enrique Rodríguez, a quien correspondió liderar el diario en la difícil etapa del cierre de las oficinas salitreras. Su labor fue secundada por periodistas como Hernán Cortés, Manuel Zavala y Rubén Valenzuela.
En abril de 1971 asume la dirección Carlos Medina Ponce, junto al jefe de crónica y redactor deportivo Hernán Cortés y los reporteros Guillermo Vilches, Ricardo Torres, y Sergio Marabolí. Además de los reporteros gráficos Enrique Díaz y Juan Gálvez.
A fines de la década del 70 y por cuatro años se posesiona como su tercer director Enrique Jorquera, a quien correspondió apoyar el surgimiento de la Zona Franca y documentar los cambios políticos y administrativos que tuvo Iquique a raíz del pronunciamiento militar de 1973.
Fue reemplazado por Arcadio Castillo Ortiz, quien permaneció en el puesto hasta su muerte en 1997.
En la actualidad el director de La Estrella de Iquique es el periodista titulado en la Universidad Católica del Norte, Caupolicán Márquez Vergara. Durante su período el diario ha enfrentado grandes cambios tecnológicos para la elaboración de páginas, redacción de textos, fotografías digitales, el envío de información, impresión de ejemplares y creación de avisos comerciales. Parte de este proceso de modernización se ve reflejado desde el 1 de diciembre de 2000 cuando La Estrella de Iquique lanzó su sitio en Internet, http://ift.tt/1brFFup
En cuanto a su organización, “La Estrella de Iquique” forma parte de la Cadena de Diarios Regionales de El Mercurio y depende administrativamente de la Empresa Periodística “El Norte S.A.”, junto a los diarios El Mercurio de Antofagasta, La Estrella del Norte, La Estrella del Loa, La Prensa de Tocopilla, La Estrella de Arica y El Mercurio de Calama.
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2004
Ampliación terminal ITI
El 30 de marzo se dará a conocer la empresa que construirá la ampliación del área concesionada a Iquique Terminal Internacional.
Las obras de ampliación demandarán una inversión cercana a los US$ 13 millones.
El proyecto considera ampliar 7.200 metros cuadrados de superficie el frente de atraque número 3 de ese terminal. Estos trabajos permitirán alcanzar una profundidad de 15 metros durante el segundo semestre de 2004.
La medida permitirá la llegada de naves que carguen contenedores de hasta 4.500 teus, o 20 pies de altura. En la actualidad sólo arriban naves de hasta 2.500 teus.
En el proceso de licitación participan cuatro empresas constructoras Belfi, Propuerto, Tecsa y Dragados.
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