La vida en una pesquera

Iquique, Siglo XX

Capítulo 51

La vida en una pesquera

En el pasado, el desierto entregó su riqueza con el salitre, entre 1960 y 1990, el oceano fue la principal fuente de recursos que tenía la región. La pesca industrial iniciada en la década del 50 generaba  el mayor aporte al producto geográfico bruto regional.

A pesar de la crisis y la baja captura en que se encuentra la pesca en la década de 1990, Iquique continúa siendo considerado el gran centro pesquero de Chile y el mayor puerto mundial exportador de harina de pescado.

IQUIQUE ES HARINA

La harina de pescado se usa en la alimentación de todo tipo de animales alrededor del mundo. En Chile este producto es utilizado en la salmonicultura y en la crianza de aves y cerdos.

El proceso de fabricación no ha variado mucho con el paso de los años, a grandes rasgos consiste en retirar una gran cantidad de agua al pescado para evitar su descomposición, reduciendo el peso y volumen a una cuarta parte del tamaño real.

Para producir harina de pescado es necesario un extenso proceso industrial que comienza con la captura del recursos en grandes embarcaciones especializadas en esta faena.

Al atracar el barco se utiliza el «agua de descarga» para sacar la pescado de las bodegas de las naves. Luego, un sistema de bombeo succiona la mezcla de agua y pescualar para impulsarla por una larga cañería desde el lanchón hasta la recepción de la planta. Luego que la mezcla llega a la planta se separa el agua del pescado y filtrada para recuperar la mayor cantidad de trozos de alimento. Luego es devuelta al mar.

Por mientras, el pescado es almacenado en grandes estanques donde permanece hasta que es traspasado a los cocedores.

Mientras permanece a la espera, el pescado suelta líquidos corporales, entre ellos sangre, dando origen a un líquido rojo lechoso, con alto contenido de sustancias nutritivas. Esta sustancia también es cocida al vapor para aprovecharlo en la producción de la harina.

Luego de permanecer por menos de 18 horas almacenados en los pozos, pasa a cocedores en donde el producto se transforma en una mezcla de pescado cocido y agua. Este líquido es separado de los sólidos mediante un proceso de prensado. El residuo es conocido como «licor de prensa» que contiene agua, proteínas disueltas y aceite.

En etapas posteriores el licor de prensa es tratado para retirarle todos los nutrientes, lo que queda es la llamada «agua de cola» que, a su vez, es procesada y evaporada, quedando una material concentrado que es agregado a la harina.

El resultado es empaquetado y enviado a los distintos compradores de Europa, Estados Unidos y Chile.

MAR Y TIERRA

El estilo de vida y la significación de la industria pesquera en Iquique tuvo distintas connotaciones conforme fue pasando el tiempo. Cuando se instalaron las primeras pesqueras en 1956 la crisis en la ciudad era profunda. Iquique era una ciudad pequeña, con 15.000 habitantes, la mayoría ex pampinos cesantes y sus familias.

En ese tiempo ya se encontraban en la Pesquera Cavancha, que más adelante adquiriría el nombre de Iquique.

Para Hugo Herrera, ex presidentye del Sindicato Interempresas de Tripulantes Pesqueros, en un principio, el trabajo en alta mar en grandes  naves recolectoras era una situación poco común.

En 1960 comenzaron una rápida instalación de pesqueras y armadurías  para sustentar lo que sería un gran negocio para inversionistas locales y nacionales. Para entonces los rumores y expectativas de trabajo eran más auspiciosas. Todos ponían las esperanzas en la extracción de anchoa, principalmente.

En marzo de 1963 se creó el Sindicato de Profesionales de Tripulantes que más adelante transformó en Interempresas.

A mnediados de los 60 Iquique contaba con 27 plantas instaladas, de las cuales no todas trabajaban. También existían dos industrias en Pisagua e incluso una en Patillos. En 1961 llegaron Astilleros Marco a Chile para invertir en Iquique, sumándose de esa manera a apoyar el desarrollo de la industria pesquera del norte y la invitación extendida por la Corporación del Fomento, Corfo.

A mediados de la dećada de 1960, el Sindicato Profesional  Profesional de Tripulantes Pesqueros surgió como una de las entidades gremiales más fuertes de Iquique con más 1.800  socios inscritos. Ya en ese año, la economía local daba vuelta en torno a la cuota de extracción de las pesqueras. Las banderas negras que hacia siete años eracomún en las casas, ahora son reemplazadas por banderas chilenas.

La vida en una pesquera

Iquique, Siglo XX

Capítulo 51

La vida en una pesquera

En el pasado, el desierto entregó su riqueza con el salitre, entre 1960 y 1990, el oceano fue la principal fuente de recursos que tenía la región. La pesca industrial iniciada en la década del 50 generaba  el mayor aporte al producto geográfico bruto regional.

A pesar de la crisis y la baja captura en que se encuentra la pesca en la década de 1990, Iquique continúa siendo considerado el gran centro pesquero de Chile y el mayor puerto mundial exportador de harina de pescado.

IQUIQUE ES HARINA

La harina de pescado se usa en la alimentación de todo tipo de animales alrededor del mundo. En Chile este producto es utilizado en la salmonicultura y en la crianza de aves y cerdos.

El proceso de fabricación no ha variado mucho con el paso de los años, a grandes rasgos consiste en retirar una gran cantidad de agua al pescado para evitar su descomposición, reduciendo el peso y volumen a una cuarta parte del tamaño real.

Para producir harina de pescado es necesario un extenso proceso industrial que comienza con la captura del recursos en grandes embarcaciones especializadas en esta faena.

Al atracar el barco se utiliza el «agua de descarga» para sacar la pescado de las bodegas de las naves. Luego, un sistema de bombeo succiona la mezcla de agua y pescualar para impulsarla por una larga cañería desde el lanchón hasta la recepción de la planta. Luego que la mezcla llega a la planta se separa el agua del pescado y filtrada para recuperar la mayor cantidad de trozos de alimento. Luego es devuelta al mar.

Por mientras, el pescado es almacenado en grandes estanques donde permanece hasta que es traspasado a los cocedores.

Mientras permanece a la espera, el pescado suelta líquidos corporales, entre ellos sangre, dando origen a un líquido rojo lechoso, con alto contenido de sustancias nutritivas. Esta sustancia también es cocida al vapor para aprovecharlo en la producción de la harina.

Luego de permanecer por menos de 18 horas almacenados en los pozos, pasa a cocedores en donde el producto se transforma en una mezcla de pescado cocido y agua. Este líquido es separado de los sólidos mediante un proceso de prensado. El residuo es conocido como «licor de prensa» que contiene agua, proteínas disueltas y aceite.

En etapas posteriores el licor de prensa es tratado para retirarle todos los nutrientes, lo que queda es la llamada «agua de cola» que, a su vez, es procesada y evaporada, quedando una material concentrado que es agregado a la harina.

El resultado es empaquetado y enviado a los distintos compradores de Europa, Estados Unidos y Chile.

MAR Y TIERRA

El estilo de vida y la significación de la industria pesquera en Iquique tuvo distintas connotaciones conforme fue pasando el tiempo. Cuando se instalaron las primeras pesqueras en 1956 la crisis en la ciudad era profunda. Iquique era una ciudad pequeña, con 15.000 habitantes, la mayoría ex pampinos cesantes y sus familias.

En ese tiempo ya se encontraban en la Pesquera Cavancha, que más adelante adquiriría el nombre de Iquique.

Para Hugo Herrera, ex presidentye del Sindicato Interempresas de Tripulantes Pesqueros, en un principio, el trabajo en alta mar en grandes  naves recolectoras era una situación poco común.

En 1960 comenzaron una rápida instalación de pesqueras y armadurías  para sustentar lo que sería un gran negocio para inversionistas locales y nacionales. Para entonces los rumores y expectativas de trabajo eran más auspiciosas. Todos ponían las esperanzas en la extracción de anchoa, principalmente.

En marzo de 1963 se creó el Sindicato de Profesionales de Tripulantes que más adelante transformó en Interempresas.

A mnediados de los 60 Iquique contaba con 27 plantas instaladas, de las cuales no todas trabajaban. También existían dos industrias en Pisagua e incluso una en Patillos. En 1961 llegaron Astilleros Marco a Chile para invertir en Iquique, sumándose de esa manera a apoyar el desarrollo de la industria pesquera del norte y la invitación extendida por la Corporación del Fomento, Corfo.

A mediados de la dećada de 1960, el Sindicato Profesional  Profesional de Tripulantes Pesqueros surgió como una de las entidades gremiales más fuertes de Iquique con más 1.800  socios inscritos. Ya en ese año, la economía local daba vuelta en torno a la cuota de extracción de las pesqueras. Las banderas negras que hacia siete años eracomún en las casas, ahora son reemplazadas por banderas chilenas.

Pesqueras y medio ambiente

Iquique Siglo XX

Contaminación y medio ambiente

Capítulo 50

En 1999 la industria pesquera estaba dando los pasos para salir de su crisis e improductividad cuando se topó con denuncias medioambientales que la acusaron de provocar contaminación en la bahía norte de Iquique.

El problema comenzó el 31 de enero 1999 cuando se levantó la veda de la anchoveta y las pesqueras encendieron sus plantas productoras de harina de pescado.

El 3 de febrero la Seremi de Salud de la época, Miriam Escobar,  y el director del Servicio de Salud, Bernardo Gómez,  junto con autoridades visitaron las pesqueras Camanchaca e Iquique-Guanaye para revisar su proceso productivo y reiterar la norma sobre emanación de gases y malos olores. Días antes la población ya había captado fuertes olores producidos por la cocción del pescado.

El llamado de alerta apareció el viernes 5 de febrero de 1999 cuando la bahía norte de Iquique fue contaminada y ocurrió una enorme mortandad de peces. En esa ocasión el Club de Yates de Iquique interpuso un recurso de protección en nombre de la población local.

El 10 de febrero el Servicio de Salud multó a las pesqueras Coloso y Camanchaca, luego que se comprobó que ambas no cumplían con las normas en el procesamiento de materia prima, lo que provocó la contaminación ambiental y los malos olores.

Camanchaca tuvo que pagar más de tres millones 200 mil pesos. En tanto que Coloso fue multada con seis millones 400 mil pesos.

El 15 de febrero durante una visita a Eperva y Camanchada, el ministro de Salud subrogante, Alvaro Erazo, dio a conocer que en el agua de la bahía se detectó «formaldehido», sustancia que es usada como preservante.

Dos días después la bahía norte amanece con una mancha de petróleo. Nadie se hace responsable del hechos. Ese mismo fin de semana el sector del Club de Yates surge un nuevo capítulo de contaminación marina. Aparece una mancha oscura, como fue calificado por los testigos del hecho.

El miércoles 24, el servicio de Salud anunció que las Pesqueras Camanchaca y Coloso fueron clausurada por 48 horas, debido a que reincidieron en el incumplimiento de las normas sobre contaminación ambiental y malos olores detectados por la población.

A partir de ese momento las empresas comienzan con un proceso fuerte de reconversión tecnológica que en un plazo de cinco años debería limpiar definitivamente la bahía iquiqueña y permitir el resurgimiento de la vida marina en el sector.

Pesqueras y medio ambiente

Iquique Siglo XX

Contaminación y medio ambiente

Capítulo 50

En 1999 la industria pesquera estaba dando los pasos para salir de su crisis e improductividad cuando se topó con denuncias medioambientales que la acusaron de provocar contaminación en la bahía norte de Iquique.

El problema comenzó el 31 de enero 1999 cuando se levantó la veda de la anchoveta y las pesqueras encendieron sus plantas productoras de harina de pescado.

El 3 de febrero la Seremi de Salud de la época, Miriam Escobar,  y el director del Servicio de Salud, Bernardo Gómez,  junto con autoridades visitaron las pesqueras Camanchaca e Iquique-Guanaye para revisar su proceso productivo y reiterar la norma sobre emanación de gases y malos olores. Días antes la población ya había captado fuertes olores producidos por la cocción del pescado.

El llamado de alerta apareció el viernes 5 de febrero de 1999 cuando la bahía norte de Iquique fue contaminada y ocurrió una enorme mortandad de peces. En esa ocasión el Club de Yates de Iquique interpuso un recurso de protección en nombre de la población local.

El 10 de febrero el Servicio de Salud multó a las pesqueras Coloso y Camanchaca, luego que se comprobó que ambas no cumplían con las normas en el procesamiento de materia prima, lo que provocó la contaminación ambiental y los malos olores.

Camanchaca tuvo que pagar más de tres millones 200 mil pesos. En tanto que Coloso fue multada con seis millones 400 mil pesos.

El 15 de febrero durante una visita a Eperva y Camanchada, el ministro de Salud subrogante, Alvaro Erazo, dio a conocer que en el agua de la bahía se detectó «formaldehido», sustancia que es usada como preservante.

Dos días después la bahía norte amanece con una mancha de petróleo. Nadie se hace responsable del hechos. Ese mismo fin de semana el sector del Club de Yates surge un nuevo capítulo de contaminación marina. Aparece una mancha oscura, como fue calificado por los testigos del hecho.

El miércoles 24, el servicio de Salud anunció que las Pesqueras Camanchaca y Coloso fueron clausurada por 48 horas, debido a que reincidieron en el incumplimiento de las normas sobre contaminación ambiental y malos olores detectados por la población.

A partir de ese momento las empresas comienzan con un proceso fuerte de reconversión tecnológica que en un plazo de cinco años debería limpiar definitivamente la bahía iquiqueña y permitir el resurgimiento de la vida marina en el sector.

Cifras de la industria pesquera en los ’90

Iquique Siglo XX

Capítulo 49

Ultimas cifras

Para muchos la crisis golpeó fuerte en 1998. Estadísticas de ProChile muestran el impacto del problema. Hasta antes de 1997 cada pesquera aportaba en promedio 522 millones de pesos a la economía de Iquique.

En 1998 estos recursos disminuyeron, pero al iniciar el siglo XXI se especuló que el aporte por empresa, luego de la crisis, fue de 890 millones de pesos. Todas juntas generaron recursos por 3 mil 200 millones.

Entre 1990 y 1997 la industria pesquera representó el 30 por ciento de todas las exportaciones que generaba la Primera Región, pero las esperanzas decayeron en 1998, considerado el año más oscuro en la historia de la industria pesquera.

La diferencia entre 1997 y 1998 fue abismante a nivel regional. El desembarque disminuyó, llegando sólo a las 215 toneladas a diferencia de las 469 millones toneladas capturadas en el periodo anterior.

Otro ámbito que graficó la mala situación de la industria fue la caída de la producción en general en un 87 por ciento en un sólo año.

La harina de pescado tuvo una baja del 95 por ciento entre 1997 y 1998.

En 1998 las pesqueras disminuyeron su planta de trabajadores en un 30 por ciento y determinaron un ciclo de operación intermitente, dependiendo de la presencia de cardúmenes en el área de extracción.

Según un informe del Gobierno Regional durante 1999 hubo 124 naves en funcionamiento o en condiciones de trabajar. Por su parte, el Consejo Zonal de Pesca estimó que en Iquique trabajaban cerca de 1.900 personas en el sector pesquero industrial, cifra inferior en un 37 por ciento a 1997.

LA FUSION

En tanto la pesca artesanal trabajaba con tecnología y recursos mínimos también se vio afectada, por lo que las perspectivas a futuro para ambos sectores era incierta, principalmente porque la abundancia o escasez del recurso dependía de variables ambientales y climáticas que no pueden controlarse.

Todo esto provocó una gran inestabilidad en el sector que terminó en crisis. El 27 de agosto de 1999 se anunció el despido de todos los trabajadores pesqueros y la fusión de las empresas Iquique-Guanaye, Eperva, Coloso en una nueva entidad denominada Consorcio Pesquero del Norte S.A.

La integración de dos empresas relacionadas con el Grupo Angellini y una de la familia Menéndez Lecaros pretendía mejorar la competitividad y la sinergía en la actividad pesquera, teniendo de esta manera mayores oportunidades de permanecer activo en el rubro.

Para operar el sistema, la nueva empresa recontrató a la mayoría de los ex operarios de las pesqueras.

De esta forma Eperva tenía el 46,36 por ciento del Consorcio; Iquique-Guanaye, el 36,64 por ciento; y Coloso, el 23 por ciento restante.

Bajo este nuevo sistema quedaron controladas trece plantas pesqueras distribuidas en Arica, Iquique, Tocopilla y Mejillones, junto con 80 embarcaciones dedicadas a la extracción de recursos.

Publicado en Iquique Siglo XX

Cifras de la industria pesquera en los ’90

Iquique Siglo XX

Capítulo 49

Ultimas cifras

Para muchos la crisis golpeó fuerte en 1998. Estadísticas de ProChile muestran el impacto del problema. Hasta antes de 1997 cada pesquera aportaba en promedio 522 millones de pesos a la economía de Iquique.

En 1998 estos recursos disminuyeron, pero al iniciar el siglo XXI se especuló que el aporte por empresa, luego de la crisis, fue de 890 millones de pesos. Todas juntas generaron recursos por 3 mil 200 millones.

Entre 1990 y 1997 la industria pesquera representó el 30 por ciento de todas las exportaciones que generaba la Primera Región, pero las esperanzas decayeron en 1998, considerado el año más oscuro en la historia de la industria pesquera.

La diferencia entre 1997 y 1998 fue abismante a nivel regional. El desembarque disminuyó, llegando sólo a las 215 toneladas a diferencia de las 469 millones toneladas capturadas en el periodo anterior.

Otro ámbito que graficó la mala situación de la industria fue la caída de la producción en general en un 87 por ciento en un sólo año.

La harina de pescado tuvo una baja del 95 por ciento entre 1997 y 1998.

En 1998 las pesqueras disminuyeron su planta de trabajadores en un 30 por ciento y determinaron un ciclo de operación intermitente, dependiendo de la presencia de cardúmenes en el área de extracción.

Según un informe del Gobierno Regional durante 1999 hubo 124 naves en funcionamiento o en condiciones de trabajar. Por su parte, el Consejo Zonal de Pesca estimó que en Iquique trabajaban cerca de 1.900 personas en el sector pesquero industrial, cifra inferior en un 37 por ciento a 1997.

LA FUSION

En tanto la pesca artesanal trabajaba con tecnología y recursos mínimos también se vio afectada, por lo que las perspectivas a futuro para ambos sectores era incierta, principalmente porque la abundancia o escasez del recurso dependía de variables ambientales y climáticas que no pueden controlarse.

Todo esto provocó una gran inestabilidad en el sector que terminó en crisis. El 27 de agosto de 1999 se anunció el despido de todos los trabajadores pesqueros y la fusión de las empresas Iquique-Guanaye, Eperva, Coloso en una nueva entidad denominada Consorcio Pesquero del Norte S.A.

La integración de dos empresas relacionadas con el Grupo Angellini y una de la familia Menéndez Lecaros pretendía mejorar la competitividad y la sinergía en la actividad pesquera, teniendo de esta manera mayores oportunidades de permanecer activo en el rubro.

Para operar el sistema, la nueva empresa recontrató a la mayoría de los ex operarios de las pesqueras.

De esta forma Eperva tenía el 46,36 por ciento del Consorcio; Iquique-Guanaye, el 36,64 por ciento; y Coloso, el 23 por ciento restante.

Bajo este nuevo sistema quedaron controladas trece plantas pesqueras distribuidas en Arica, Iquique, Tocopilla y Mejillones, junto con 80 embarcaciones dedicadas a la extracción de recursos.

Publicado en Iquique Siglo XX