La historia de la Zona Franca de Iquique

La Zona Franca de Iquique nació a la luz pública el 25 de junio de 1975 con el objetivo de impulsar el desarrollo de la Primera Región que en ese momento atravesaba una crisis económica ocasionada por la inestabilidad de la industria pesquera y la imposibilidad de reflotar el salitre como fuente de divisas para la zona.
La Ley 1.055 que creó la Zofri, dice en sus artículos que el sistema “es el principal instrumento de desarrollo regional, expresado en la formación de mayor empleo de mano de obra, en asentamiento poblacional y reactivación de actividades productivas y de servicios regionales”.
Entre su plan permanente se encuentra agilizar el comercio exterior, rebajar el costo de los productos extranjeros, crear empleos en el comercio, industria y servicios, permitir el traspaso de tecnología extranjera e impulsar la inversión privada.
Durante la época de formación de Zofri la prensa local, autoridades regionales y nacionales hablaban de la teoría de “polos de desarrollo” a través de una inserción sin barreras al mercado mundial posibilitando y agilizando el comercio exterior regional.
Otro de los objetivos era estimular económica y socialmente a la región. Tres puntos avalan esta idea: la región es fronteriza, escasamente poblada y en esa época existían varios litigios territoriales con sus vecinos más próximos.
Cuando se creó la Zona Franca nació como un servicio público, denominado Junta de Administración y Vigilancia de la Zona Franca de Iquique. Esta instancia era presidida por el intendente.
Especialistas indicaban que la creación de la Zofri repercutió en distintos ámbitos desde una remodelación urbana, revalorización del centro histórico, en especial avenida Baquedano y la habilitación de una gran costanera que reorientó la ciudad hacia el mar.

CAMBIOS

El desarrollo paulatino del sistema recibió un nuevo empuje en 1989 al dictarse la ley 18.846 del 8 de noviembre que ordenaba constituir una sociedad anónima “que se regirá por las normas de las sociedades anónimas abiertas, quedando sometida a la fiscalización de la Superintendencia de Valores y Seguros.”
Hasta 1990 Zofri fue un servicio público. Después, el 48 por ciento de su propiedad se privatizó y la administración pasó a convertirse en una sociedad anónima, Zofri S.A.
En 1999 la Corporación de Fomento a la Producción, Corfo, era el principal accionista con un 51 por ciento del total. El Fisco de Chile conserva un 1 por ciento, mientras que el 48 por ciento restante está en manos de accionistas privados: AFPs (10,90%); corredores de bolsas (12,58%), Fondos Mutuos (3,14%), otros accionistas (21,11%) y fondos de capital extranjero (0,27%).
En 1994 las ventas siguieron subiendo y el sistema dio empleo a cerca de 10 mil trabajadores . Dos años después la empresa lanzó una nueva imagen corporativa que reflejó una sociedad anónima, moderna, eficaz y comprometida con el desarrollo regional. Fue así como se creó el lema “Zofri S.A. Centro de Negocios del Pacífico Sur”.
Ahora la Zona Franca es considerada como parte del corredor de comercio entre la Cuenca del Pacífico y Sudamérica. Tenía en 1999 un movimiento anual promedio de 4 mil millones de pesos.

LOS MEJORES AÑOS

A comienzos de los años 90, Zofri inició su mejor periodo de desarrollo y expansión económica en Sudamérica y Chile.
De acuerdo a estadísticas generadas por la administración de Zofrisa, el sistema entre 1991 y 1998 entregó al Fondo Nacional de Desarrollo Regional, FNDR, alrededor de cuatro mil millones de pesos, lo que representa el 30 por ciento del pago que hace Zofri por concepto de concesión al gobierno regional.
Las utilidades de Zofri en 1991 ascendieron a los 5 mil 86 millones de pesos aproximadamente, convirtiéndose en uno de los mejores años para el sistema durante toda su historia. Sólo fue superado en 1995 cuando facturó cerca de 5 mil 839 millones de pesos. Para ese año la estructura de las ventas de Zofri según su destino se desglosaron de acuerdo a su tendencia histórica.
El 21,8 por ciento fue consumido al interior de la Primera Región, el 24,4 por ciento restante fue l mercado chileno y el 53,8 por ciento fue directamente a distintos puntos del extranjero.
Durante la década del 90 los principales clientes de Zofrisa fueron en orden d 

e importancia, Bolivia, la Primera Región, resto de Chile, Perú, Argentina, y Paraguay. El mercado emergente fue Brasil.
Actualmente el 60 por ciento de las ventas de Zofri se destinan al extranjero. En este desglose se establece que Bolivia durante 1998 continúo siendo el mayor socio comercial y el sector más dinámico de crecimiento en relación con la Zofri. Las ventas a Bolivia sobrepasaron los 700 millones de dólares, seguidas por Perú con 328 millones, Paraguay con 148 millones, Argentina con 98 millones y Brasil con 29 millones de dólares.
Respecto a las ventas al interior del país se conoce que el 23 por ciento corresponden a transacciones de la Primera Región y un 17 por ciento son ventas que van al resto de Chile.
Sobre los principales proveedores del sistema durante 1998, fueron China, Estados Unidos, Japón, y Corea del Sur, representando en conjunto el 56 por ciento de las compras totales de Zofri. En total durante 1998, esas compras ascendieron a dos mill 299 millones de pesos.

Pueblos costeros y Aymaras

Iquique, 10.000 años de Historia

Capítulo 2: Los Changos ofrecían los productos del mar y su capacidad para enfrentar situaciones extremas, especialmente en el tema de la búsqueda de agua. En tanto que los poblados aymaras ofrecían los productos generados por sus cultivos y las nuevas técnicas para textiles y cerámica.

Changos y Aymaras

 
A pesar de estar separados por la Cordillera de la Costa, las comunidades de changos o habitantes de la costa, y los poblados aymaras (habitantes de la precordillera y el altiplano) mantuvieron un estrecho contacto a través de los siglos. El intercambio fue tanto comercial como cultural.
Los Changos ofrecían los productos del mar y su capacidad para enfrentar situaciones extremas, especialmente en el tema de la búsqueda de agua. En tanto que los poblados aymaras ofrecían los productos generados por sus cultivos y las nuevas técnicas para textiles y cerámica.
De esta manera, la interacción de estos dos pueblos se prolongó hasta la llegada de los españoles. Con la intervención de los conquistadores, parte del intercambio quedó suspendido y las nuevas costumbres fueron impuestas en todo el territorio de Tarapacá.
 

Un pueblo frente al mar

 
Las primeras expediciones de los españoles en el norte de Chile encontraron en la zona costera a grupos de aborígenes que vivían en pequeñas comunidades que mantenían una vida sencilla en comparación con las etnias de los valles del interior.
A este grupo de pescadores y recolectores, descendientes directos de la milenaria cultura Chinchorro, los españoles les denominaron «changos».
el término chango aparece documentado por primera vez en 1659, según los cronistas y viajeros del siglo XVII.
Esta etnia existió desde el sur de Perú hasta el río Aconcagua. Sin embargo, hay registros del siglo pasado que los ubican hasta la desembocadura del río Maule.
 
Los Changos se extendieron desde el norte de Perú hasta las costas de la Cuarta Región de Chile. En toda su zona de influencia mantuvieron un constante intercambio económico y cultural con los pueblos del interior
.
La ornamentación personal fue parte importante de las costumbres de los pueblos changos. Confeccionaban flautines con huesos de aves marinas y collares de conchillas
.
Morteros y vasijas en pieda o «lava negra» eran confeccionados por los Changos cerca del año cero.

 

Curtidos por el sol

 
Estos pescadores eran de espaldas anchas. Los hombre medían 1.60 centímetros y las mujeres 1.45 centímetros.
Con relación al aspecto físico de los changos, el obispo de Concepción, Reginaldo de Lizarraga, que visitó las costas de Tarapará a fines del siglo XVII, hizo la siguiente observación: «Los rostros y cuero de sus cuerpos se les ha vuelto como una costra colorada, durísima. dicen que les proviene de la sangre que beben de los lobos marinos y por este color son conocidísimos».
 

La tumba de este «señor de la costa» fue hallada cerca de Iquique. Se estima que vivió en la zona de Bajo Molle en el año 1.200 DC. Usa un chaleco de lana y un sombrero confeccionado con plumas de aves tropicales. Cazaba con arco y flecha. Guardaba sus utensilios en un «Carcaj» de piel de zorro.
 
La construcción de balsas de cuero de lobo marino inlfado, fue la característica típica de los changos.
 
Los changos recorrieron la costa entre Arica y Aconcagua en pequeños grupos familiares que se movilizaban en balsas de cuerpo de lobos inflados.
 

En sus rituales funerarios, los Changos confeccionaban pequeñas balsas de madera de cactus como una manera de proveer al difunto de todo lo necesario para «seguir la vida». Todos los artefactos que iban junto al difunto eran pintados de rojo, colo considerado para las ceremonias de luto.

 

Saladores de Pescado

 
Los changos procesaron el pescado, sobre todo el congrio y el toyo. Fuerons los primeros trabajando bajo la modalidad de «seco» y «salado». También arponeaban grandes cetaceos y recolectaron mariscos en el litoral.
Los changos por siglos extraían guano en baja escala. Ellos conocían sus bondades como fertilizante. Intercambiaban este producto con los pobladores del interior, cuyos cultivos lo requerían.
A principios del siglo XVI iniciaron la extracción en forma más organizada y bajo el control de los españoles.
Las influencias de los poblados del interior fueron patentes en la cultura de los changos. Como características común entre estos grupos se encuentea los tocados cefálicos  y los deformadores de cráneos que fueron empleados desde épocas remotas. Como aprte de su espiritualidad los changos adoraban al mar o a la a»mamacocha» y a parte de los productos que extraían de él.
En forma especial respetaban a la ballena y en ciertos sectores a peces específicos, dependiendo la abundancia de extracción de la especie durante un periodo determinado.
En sus rituales funerarios era común que pintaran los cuerpos y los cubrieran con pieles y plumas de pelícanos. También poseían algunas características de la momificació estilo Chinchorro. Las sepulturas de la costa durante el período de Desarrollo  Regional incluían  en las ofrendas figuras que simbolizaban algún aspecto de la actividad pesquera artesanal.
 

Una vida contemporánea

 
El sociólogo Bernardo Guerrero  indica que luego de la llegada de los españoles, los poblados indígenas del litoral sufrieron la explotación hispana del guano y de una pequeña industria de pescados secos. Los changos fueron la principal mano de obra en estas actividades, las que permitieron el desarrollo paulatino de los puerto de Pisagua, Iquique y El Loa.
Ya en el siglo XVII exitían registros en que indicaban que los changos se acercaron al puerto como mano de obra en la explotación del guano, tal como sucedió en la isla Serano.
Al comenzar el siglo XVIII, la población de changos fue decreciendo. Indicador de lo anterior es que en la Isla Serrano se incorporó población  de raza negra en la extracción de guano.
Los changos también, aunque en un modo periférico, trabajaron en el salitre, cargando sacos del «oro blanco» en sus balsas en dirección a los veleros que lo llevaban al Viejo Mundo.
El investigador Patricio Advis estima que la población de changos en 1581 oscilaba entre las 2.000 y 3.000 personas. En un intento por construir un plano urbano de Iquique de ese entonces, Advis indentifica asentamientos en Iquique, Cavancha, Bajo Molle, Punta Gruesa, Chucumata, Aguadita, Punta de Lobos y hacia el interior en Soronal y Alto Caramucho.
Con el correr de los años, según Guerrero, la identidad cultural de los changos se fue diluyendo a medida que la ciudad avanzaba y la modernidad llegaba al puerto.
 
 

En su época más primitiva los hombres de la costa utilizaban taparrabos confeccionados con fibras vegetales.

Los tejidos con lanas de auquénidos y, en algunos casos, de cabello humano, forman parte de los vestigios que dejaron los primitivos habitantes de la costa.
La influencia Tiwanaku se sintió en la costa. Este gorro de 4 puntas servía para deformar cráneos de niños y adolescentes.
Tiwanaku también trajo el uso de alucinógenos en ceremonias religiosas. En los asentamiento de la costa se encontraron diversas formas de tablillas, tubos para aspirar y brochas para limpiar.
Varias reproducciones realizadas por historiadores consignan que los changos utilizaron sus embarcaciones para transportar salitre hacia los barcos. 

Los pueblos del interior

 
El intercambio que se generó entre los pueblos de la costa y del interior duró hasta la llegada de los españoles.
Cestería y trabajos en fibra vegetal con diseños rudimentarios era lo que generaban los poblados agroalfareros mil años A.C.
Caravanas de llamas cargadas con granos y cereales eran parte de la vida integrada por ambos grupos aborígenes. De esta manera los del interior iniciaron la colonización de algunas caletas para explotar sus propios recursos. Posteriormente el pueblo Chinchorro y los llegados desde el interior se mezclaron y generaron un nuevo pueblo con características propias, que más adelante posibilitaría la aparición de los Changos.
 
– Quínoa y maiz, además de textiles y cerámicas eran los productos que intercambiaban los pueblos del altiplano con sus hermanos de la costa.
 
 
 

Influencia Tiwanaku

 
Cerca del año 400 DC la cultura Tiahuanaco o Tiwanaku, inició lentamente su influencia en el altiplano chileno y los valles y poblados de la Pampa del Tamarugal.
Tiahuanaco levantó templos y construcciones monumentales para el culto a los dioses representados por pumas y cóndores. Parte de su quehacer fue traspasado a los pueblos costeros y de los valles del norte de Chile, en especial la intensificación del uso de la llama para el transporte de maíz, pieles y cereales. También introdujo el uso de alucinógenos, bolsos y tejidos rudimentarios.
A pesar de su poderío, el pueblo Tiahuanaco no dominó políticamente la zona; sólo influyó en su concepción cultural hasta el año 1.100 DC, cuando comenzó su proceso de desintegración.
 
– La influencia Tiwanaku se evidencia en la gran elaboración de los textiles.
– Los deformadores de cráneo eran de dos tipos. Uno anular que utilizaban turbante de textil y otro tabular en el que usaban almohadillas similares a cintillos. La usanza tabular era más común en el interior.
– Sombreros y adornnos de la cultura Tiwanaku del año 1.000 a 1.450.
 


La identidad aymara



Antes de la presencia Inca en estas tierras, de la llegada de los españoles y la posterior creación de los estados, el pueblo aymara estaba presente en el altiplano; en los valles y oasis de la Primera Región.
Con mil años de historia como pueblo unificado en una sola lengua, costumbres y organización social, esta cultura evolucionó gracias a la creación de los reinos o señoríos indígenas.
estos grupos, esparcidos en lo que hoy es Bolivia, Perú y Chile, se reunían en reinos que tenían en común la lengua aymara o Haque Aru.
Con el paso de los siglos, unieron criterios culturales hasta convertirse en lo que actualmente se conoce como «Nación Aymara».


– A pesar de la imposición de la cultura hispana, el pueblo aymara continúa con muchas de sus tradiciones hasta la actualidad.
– Los «yatiri» o curanderos aymaras aún prestan sus servicios en los poblados del altiplano. El arte de sanar se pasa de generación en generación desde tiempos prehispánicos.






Dibujos en la tierra

Los aymaras mantuvieron un gran desarrollo cultural durante el periodo conocido como de Desarrollo Regional, entre el 1100 y 1470 DC.
Conformaron territorios autónomos y construyeron los pukaras que eran fortalezas defensivas en contra del ataque de pueblos foráneos o rivales.
En este periodo también se construyeron los geoglifos en los faldeos de algunos cerros de la Primera Región. Cada geoglifo tenía una ubicación estratégica, en los cerros, en los faldeos orientales dela Cordillera de la Costa, el sector de Pintados y en las quebradas que atraviesan la Pampa del Tamarugal.
Existen desde el valle de Azapa hasta el Río Loa.
Investigaciones actuales han determinado que el objetivo de los geoglifos era señalizar el paso de las caravanas entre la sierra y la costa y mostrar puntos para abastecerse de agua.
También por su simbología no se descarta que cumplieran funciones rituales o de culto a las divinidades.






– El Gigante de Atacama ubicado en el cerro Unita, es uno de los geoglifos más reconocidos en el Norte Grande de Chile.

– Los geoglifos de Pintados en la comuna de Pozo Almonte, indican el paso de grupos de caravanas hacia la costa.

Territorio Aymara

Para el antropólogo Olaf Olmos, el concepto de «Territorio Aymara» viene de tiempos inmemoriales. A su juicio «fue antes de los Incas, de la llegada de los españoles y previo a la conformación de los países».
Dentro de la cosmología prehispánica existía la idea de una sola y gran nación que ocupaba, vivían y compartía los recursos provenientes del mar, valles, sierra y selva.
«Esta era la nación aymara que la conformaban los reinos como los Collas, Pacajes, Carangas, Omasuyos, Canas, Canchis, Ubinas, Lipez, Collaguas, que junto a otros pequeños señoríos tenían en común la lengua Haque Aru; una cerámica que usaba colores similares y una misma forma de organizar la comunidad en mitades o sayas».
Todos los pueblos compartían creencias, una misma forma de entender y comprender el mundo, una misma religión, además de utilizar sin problemas los recursos de un mismo y gran territorio, ubicado desde las cercanías de la selva, el altiplano y hasta los pequeños y grandes valles serranos y costeños.
«A este territorio respetaban y rendían culto porque de sus recursos vegetales, animales, suelos agrícolas y aguas sabían que dependían sus posibilidades de vivir».
Esta conciencia social genera el respeto y culto a la «Pachamama».De ella dependía la subsistencia de la comunidad, la familia, los hijos y del ganado.
Sus antiguos habitantes relataban a través de mitos y leyendas cómo de las aguas había surgido la vida y dado origen a sus antepasados creadores de los linajes, de sus reinos o señoríos, en los cuales ellos reconocían sus parentesco.
En la religiosidad y creencias de estos pueblos, también los animales eran importantes. A través, de ritos se les rendía cultos a especies de gran prestigio para la forma de comprender el mundo. El puma, el cóndor, la serpiente, el zorro y la rana fueron algunos de estos animales sagrados. Muchos de los ritos que ellos representaban asimilaban los movimientos, sonidos o comportamiento de estas especies.
«El hombre andino se veía a sí mismo como parte de esa naturaleza en la cual vivía y esa es la visión que aún conserva», señala Olmos.

Construción en los cerros

Existen dos familias de geoglifos. Una de ellas aprovecha el material rocoso colo oscuro para dibujar una especie de mosaico que contrasta con el fondo más claro de la tierra. Otra técnica empleada es el «raspaje» de la capa superficial oxidada, resultando unos dibujos claros contra el fondo oscuro del suelo.
Los tipos de dibujos han sido clasificados en familias geométricas con círculos, cuadrados y rombos, además de líneas quebradas. También están las familias zoomórficas que representan a animales, especialmente grupos de camélidos, pumas, y aves. La familia antropomórfica utiliza figuras humanas, a veces usando arcos y flechas. En general los geoglifos reúnen figuras que pertenecen a más de uno de estos tres grupos.

– Los geoglifos se localizan en lugares visibles como cerros aislados y en los faldeos orientales de la Cordillera de la Costa.

Los aymaras y la influencia Inca

En el altiplano, donde las comunidades mantenían una fuerte conexión social y económica, surgieron los primeros avances del imperio de los Incas. Con la expansión del Tawantinsuyo o de los cuatro «suyos», como se conocían en lengua quechua al imperio Inca, e desarrollo de los reinos y señoríos aumaras es transformado en 1470 en un anexo o provincia dependiente del Cuzco. el avance de los Incas se extendió hasta el río Maule.
Para llevar a cabo el proceso de dominación, los incas trasladaron colonias militares y campesinas a los valles asimilados. Con ellos construyeron un complejo sistema de vías de comunicación que hoy es conocido en todo el mundo como el «Camino del Inca».
El antropólogo Olaf Olmos explica que los incas al conquistas a los aymaras, les exigieron el pago de tributo en productos agrícolas, artesanales y mano de obra. Todo esto para llevar a cabo los trabajos que emprendió el imperi

o en ese tiempo como caminos, puentes y obras de riego.
a pesar de esta presión, el inca les respetó su forma de organización social, fiestas, creencias y religiosas, costumbre y sus propios jefes; pero al mismo tiempo, dependían políticamente del dominio del Cuzco.
El dominio inca duró apenas 65 años, ya que en 1535 llegaron los españoles quienes cambiaron el destino del imperio y, con ello, el futuro de la Provincia de Iquique.

– Kenos era un cáliz sagrado de madera que se utilizaba en las ceremonias incas.
– El Camino del Inca, cuya construcción comenzó en 1438 DC, atravesaba todo el imperio. Partes de esta ruta aún existen en el altiplano chileno, entre Putre y San Pedro Atacama.
– El entierro inca en Cerro Esmeralda fue encontrado hace 20 años. En él se hallaron dos cuerpos: una doncella de 18 años y una niña de 9 que presumiblemente era su servidora. Fueron sacrificadas a mediados del siglo XV, antes de la llegada de los españoles.

Los Camélidos

Los camélidos andinos se encuentran emparentados con los camellos y son los mayores animales nativos de esta zona. Fueron y son utilizados por el pueblo aymara tanto para transporte como fuente de lana, cuero y alimento.
Los españoles llamaban «oveja» a la llama y describieron en sus crónicas el uso múltipleqe le deban los indígenas.

Llama.- Es el de mayor tamaño entre los camélidos andinos. Es domesticable y usado como animal de carga y para alimentación. Su lana es la más gruesa entre los camélidos. Da unos 4 kilos de lana con esquila cada dos años. Es el menos selectivo en su alimentación y pasta entre prados de paja brava, sin ningún problema.

Vicuña.- Es el más pequeño de los cuatro camélidos sudamericanos. No se puede domesticar. Vive en grupos familiares de un macho y hasta de 5 hembras. Se mueve entre los pastizales y bofedales del altiplano. La hembra sólo tiene una cría al año. Fue casi exterminado por la demanda de su cuero y lana. Gran valor tiene su lana, ya que es la más delgada fibra animal existente en el mundo después de la que genera el gusano de seda. Fue empleada en los textiles más finos en las culturas nativas. La vicuña sólo produce 180 gramos de lana en un lapso de dos años. Actualmente esta especie está protegida . En 1973 existían mil de estos animales. A mediados de los años 90, su número llegaba a los 27.000.

Guanaco.- De color café claro, pelo corto y de tamaño un poco mayor que la vicuña, es de difícil domesticación. Hoy existen cerca de 1.000 ejemplares en los parques nacionales de Chile (año 2000).

Alpaca.- Es un poco más pequeña que la llama. Tiene una gruesa capa de lana que cubre hasta los ojos. Su lana es de variados colores desde el blanco, pasando por una gran gama de caé y gris, hasta el negro puro. Rinde hast 5 kilos de lana cada dos años. La textura es delgada y sedosa, por lo que la convierte en la mejor para los tejidos de calidad. La alpaca es la más selectiva en su alimentación y sólo come en los bofedales, donde los pastos son más tiernos

Primeros habitantes

Periodo Arcaico: 8.000 a 1.000 AC. Destaca la cultura Chinchorro en el litoral de Arica e Iquique. Son pueblos cazadores y recolectores.

Periodo Formativo: 1.000 AC a 300 DC. Marca el inicio de la domesticación y pastoreo de animales acompañado de una agricultura incipiente. También comienza la alfarería rudimentaria y el manejo de metales. Los textiles son dibujados con motivos geométricos.

Periodo Tiwanaku: 300 a 1.100 DC. El imperio desarrollado en la cuenca del Lago Titicaca en el altiplano boliviano extiende su influencia hacia Chile. Se intensifica el comercio entre la costa, la sierra y el altiplano. Aportan nuevas técnicas como el uso de terrazas y canales. La cerámica muestra diseños con trazos negros sobre fondo rojo y blanco. También introducen el uso de alucinógenos en ceremonias rituales.

Periodo de Desarrollo Regional: 1.100 a 1.470 DC. Es la época de los señoríos autónomos. Las manifestaciones culturales expresadas en vestimentas objetos de ornato y utilitarios revelan un extraordinario desarrollo en el uso del color. Aparecen los pukaras, fortalezas que defiende los territorios autónomos.

Periodo Inca: 1.470 a 1.535 DC. El Imperio Inca nace en la sierra peruana y se extiende a Chile hasta el río Maule. Implica la creación de vías de comunicación. Traen nuevas técnicas y estilos para la cestería, cerámica y textiles. Este corto periodo se acaba con la irrupción de los primeros conquistadores españoles, quienes generan una profunda transformación en las comunidades nativas.

Pueblos aborigenes de la costa de la Región de Tarapacá

Pueblos aborigenes de la costa de la Región de Tarapacá

Gente de la costa de Iquique, Chile

Historia de los pueblos aborígenes que vivieron en la zona costera de la región de Tarapacá ante de la presencia española.

Gente de la Costa

Hace doce mil años una figura humana caminó por las playas de la Región de Tarapacá recolectando productos del mar como única manera de sobrevivir en un ambiente inhóspito, donde la abundante pesca que entregaba el océano contrastaba con la escasez de agua dulce y lugares para el abrigo.
Los primeros habitantes de esa zona, donde miles de años después nacerá Iquique, conformaban pequeñastribus nómades que vagaban por el área costera, descendientes directos de los aborígenes que en algún momento bajaron del altiplano y posteriormente de la depresión intermedia permaneciendo su estilo de vida sin grandes cambios durante cuatro mil años.

Cultura Chinchorro

Ocho mil años antes de Cristo surgió la que en la actualidad se conoce como la Cultura Chinchorro. Lleva el nombre de esta playa ariqueña debido a que en este sector fueron encontradas las momias más antiguas que se tiene conocimiento, incluso más arcaicas que las egipcias.
El hombre de Chinchorro vivió en la costa en el sector comprendido entre Arica y la desembocadura del río Loa.
Con características especiales, los Chinchorro permanecían en los afloramientos de napas subterráneas y en los faldeos de los cerros en donde se acumulaba cierta cantidad de reservas de agua generadas por la camanchaca. Eran un pueblo seminómade y establecían una especie de circuito entre las caletas más productivas.
Cuatro mil años antes de Cristo tomaron contacto con los pueblos ubicados en las quebradas del interior y las familias trashumantes de la Pampa del Tamarugal.
Otras características que marcan la cultura Chinchorro son sus rituales funerarios. Este pueblo enterraba a sus muertos bajo sus viviendas confeccionadas sobre bases de piedas y levantas con troncos de cactus.

Prolongar la vida

Especialización y técnica son dos conceptos que los primeros habitantes practicaron con el ritual de momificación.
A pesar que existen al menos tres variantes para este proceso de preparación de los cuerpos, dependiendo de la época y desarrollo del pueblo. La más común y elaborada es la que se puede apreciar en el Museo Regional de Iquique. En una de sus salas exhiben seis momias que dejan en evidencia el arduo trabajo que hacían para detener el proceso de descomposición.
El proceso involucraba retirar la piel, separar la carne del esqueleto y retirar las vísceras para luego separar las extremidades y reforzarlas amarrando las articulaciones con fibras vegetales.
Después depositaban los músculos en su posición original y colocaban la piel, transformada en pliegues de 10 centímetros como una venda para sostener los músculos. El penúltimo paso consistía en introducir los palos de tamarugo longitudinalmente junto a la espina dorsal y en brazos y piernas para garantizar la rigidez del cuerpo.
Sobre el rostro confeccionaban una máscara de arcilla pintada de rojo o negro.

Simbología de la muerte

Junto a los cuerpos se ofrendaban figurillas de arcilla en miniaturas. Una de ellas, que se exhibe en el Museo Regional de Iquique, contiene un cráneo de ave, imitando a la cabeza humana y una espina de cactus que simboliza la estructura ósea.
Para la arqueóloga Cora Moragas, esta actividad representaba una simbología que hasta el momento no se ha podido establecer con exactitud, especialmente porque los Chinchorro no acostumbraban enterrar a sus muertos con artefactos que utilizaron en vida. Valiosa información se perdió debido a esta práctica poco común entre las culturas aborígenes de la Región de Tarapacá.

Vivir Frente al mar

Más allá del proceso de momificación, existe una actividad transhumántica y asentamiento relativamente estableces en donde vivían los Chinchorro.
Bajo Molle, donde hoy se levanta el barrio industrial, fue un extenso asentamiento. Hace veinte años se encuentro en el lugar una tumba colectiva a escasa profundidad, la cual fue estudiada por arqueólogos de la Universidad de Tarapacá.
En caleta Caramucho, a 47 kilómetros al sur de Iquique, existió un campamento semipermanente de cazadores y recolectores, al igual que en Los Verdes y en Punta de Lobos.
El antropólogo Olaff Olmos, explicó que en Caramucho encontraron gran cantidad de artefactos de este pueblo milenario: cuchillos y puntas de flechas confeccionadas en piedra, morteros de hueso, maderas, anzuelos de conchas de choros y de espinas de cactus. Todos ellos con una data de 6 mil 300 años de antigüedad.

Los primitivos

La cultura Chinchorro comenzó a evolucionar y sus descendientes lograron extenderse por todo el litoral del norte de Chile y el sur del Perú, desarrollando constantemente nuevos artefactos en piedras, cuarzo o basalto como punta de arpones, cuchillos elaborados y rapadores de pieles.
Para confeccionar sus herramientas golpeaban las piedras directamente en la roca. Los trozos desprendidos en forma de láminas eran afilados y retocados para uso doméstico.
Para la recolección, utilizaban “chopes” o una especie de cucharón de hueso para desconchar los mariscos.
Para sus continuos viajes por el borde del litoral llevaban agua en bolsas elaboradas en vientres o vejigas delobos marinos. Cerca del año 300 después de Cristo, el desarrollo los llevó a internarse mar adentro gracias a las embarcaciones fabricadas con cueros inflados de lobos marinos. De esta manera lograron alcanzar grandes cardúmenes lo que posibilitó aumentar su interacción con los asentamientos de la población intermedia.
Con la navegación extendieron su presencia en todas las caletas de abrigo del litoral y diversificación su dieta gracia a la caza de albacora y cetáceos menores a través de arpones de piedra y cuerdas de cuero.
El faenamiento de caza se realizaba incluso con dientes de tiburón.

El interior

El intercambio que se generó con los pueblos del interior duró hasta la llegada de los españoles.
Cesterías y trabajos en fibra vegetal con diseños rudimentarios era lo que generaban los poblados agroalfareros mil años antes de Cristo. Caravanas de llamas cargadas con granos y cereales eran parte de la vida integrada por ambos grupo aborígenes. De esta manera los del interior iniciaron la colonización de algunas caletas para explotar sus propios recursos. Posteriormente los Chinchorro y los llegados desde el interior se mezclaron y generaron un nuevo pueblo con características propias, que más adelante posibilitaría la aparición de los Changos.

Influencia Tiahuanaco

Los contactos con otros pueblos alejados de la costa no se detuvieron con el intercambio comercial de productos agrícolas y del mar. Cerca del año 400 después de Cristo la cultura Tiahuanaco o Tiwanaku, inició lentamente su influencia en el altiplano chileno y los valles y poblados de la Pampa del Tamarugal.
La cultura Tiahuanaco levantó templos y construcciones monumentales para el culto a dioses representados por pumas y cóndores. Parte de su quehacer fue traspasado a los pueblos costeros y de los valles del norte de Chile, en especial la intensificación del uso de la llama para el transporte de maíz, pieles y cereales. También introdujo el uso de alucinógenos, bolsos, y tejidos rudimentarios.
A pesar de su poderío, el pueblo Tiahuanaco no dominó políticamente la zona, sólo influyó en su concepción cultural hasta el año 1.200 después de Cristo, cuando comenzó su proceso de desintegración.

Historia del mineral de plata de Huantajaya

Iquique, región de Tarapacá, Chile

Historia de Huantajaya, mineral de plata que fue descubierto en épocas precolombinas y que luego fue explotado por conquistadores españoles.

Plata de Huantajaya

Como un punto de conexión con Perú y puerto intermedio para el Reino de Chile, la caleta de Ique-Ique presentó avances desde la llegada de los españoles, especialmente en el envío de guano a las quebradas del interior para trabajar los nuevos cultivos que introdujeron los conquistadores.
Hacia 1580 la actividad de Iquique ya había alcanzado el desarrollo económico que mantendría hasta comienzos del siglo XIX.
La extracción de guano desde la antigua isla Serrano era transportada en barco a Arica y otros puertos cercanos, favoreciendo a los valles de Chaca, Lluta, Sama, Locumba, Moquehua y otros sitios del Alto Perú.
En 1713 la caleta de Iquique sacaba entre 10 y 12 barcos con guano anuales, el cual era extraído principalmente por indios y negros, traídos desde Perú.
Otros productos que se obtenían en Iquique eran la sal y brea para embadurnar los soportes en que se trasladaba el azogue desde Arica a Potosí.
Sin embargo, esta relación con Potosí también determinó el estancamiento de Iquique hasta entrado el siglo XIX. Los españoles requerían de un estricto control sobre la plata que se generaba en Huantajaya. Para impedir la extracción del mineral en forma ilegal se prohibió a los arrieros bajar y a los barcos recalar en el muelle de Iquique. Esto sirvió para que la plata saliera forzosamente por Arica, lugar donde existía control aduanero.

Huantajaya

En los poblados del interior, la historia seguía un curso distinto. Con su interés en encontrar riquezas minerales, a la par con el trabajo agrícola, los españoles recorrieron el desierto en busca de alguna veta de plata o salitre. Ya en 1558 habían explorado toda la zona de Tarapacá sin resultados positivos.
Durante esa época llegó a oídos de españoles la existencia del mineral de Huantajaya que había sido explotado por los indígenas desde tiempos inmemoriales. De esta manera el yacimiento de plata se convirtió en el principal descubrimiento para los europeos durante el siglo XVI.
Para algunos historiadores, las faenas en San Agustín de Huantajaya y en Santa Rosa son los primeros pasos para que siglos más adelante se desarrollara la industria salitrera.
A pesar de esta actividad económica, la costa continuaba siendo un lugar sin importancia para los españoles. Sin embargo, la situación cambió al iniciar el siglo XVII cuando necesitan que su producción salga hacia Perú y cuando aumentan sus necesidades de productos confeccionados en Chile, como charqui, sebo, grasa, carne salada, frutas secas, tocino y cobre.
Luego de 100 años de presencia española en la región sólo existían unos cuantos grupos de europeos que explotaban el mineral y en lo oasis.
Para esa época se estima la población aborigen entre los 6 mil y 8 mil personas en Pica, Camarones, La Tirana y Huatacondo.
De un momento a otro Huantajaya fue olvidado, porque resultaba demasiado caro el traslado de la producción de plata hasta Bolivia para su fundición. En 1718 fue reabierto por Bartolomé Loayza.

La segunda oportunidad de Huantajaya

En el primer cuarto del siglo XVII en Huantajaya existían poblaciones de mineros en los faldeos y en los altos de los cerros. La vida era difícil, a pesar de la existencia de herreros, pulperías y corrales para animales de carga.
Lo más complicado era el transporte del agua. En la primera época se traía cargamentos desde el río Loa.
Luego los españoles utilizaron los recursos existentes en el oasis de La Tirana. Extrajeron el agua que era traída por mulas hasta el mineral.
La mina de plata de Huantajaya también incluía otros yacimientos en Santa Rosa, Carmen Sacramento y Cacicsa, cobre en Viquintipa y oro en Paiquina.
Huantajaya tomó fuerza alrededor de 1746, generando necesidad de más mano de obra. Indígenas libres y mestizos fueron contratados como peones. La gran demanda de trabajadores motivó a que José Basilio de la Fuerte y Loayza, uno de los principales mineros de la zona, utilizara los indígenas de las inmediaciones bajo el sistema de «mita» que fue una forma de trabajo obligatorio por turnos remunerados.
El sistema de «mita» fue creado luego que el 23 de agosto de 1718 el rey de España disolvió las encomiendas y dejó en libertada a todos los indígenas.
La solicitud del hacendado fue aceptada en 1756 luego de muchos conflictos con los jefes indígenas de la región que no querían ingresar a esa modalidad de trabajo, en especial por las difíciles condiciones de vida que existían alrededor de la mina.
En definitiva logró una mita de 50 indígenas de los repartimiento de San Lorenzo de Tarapacá y de San Nicolás de Sibaya.
de esta manera se llevó el trabajo en Huantajaya hasta que fue desechada definitivamente la actividad minera al finalizar el siglo XVIII.

Historia del Salitre en la Región de Tarapacá

Historia del Salitre en la Región de Tarapacá

Region de Tarapacá, Chile

Resumen de la historia del Salitre en la Región de Tarapacá, Chile. Sus antecedentes prehispánicos hasta los primeros pasos en la industrialización de la zona.

Buscando el oro blanco


La industria del salitre comenzó en La Tirana, hasta donde un grupo de indígenas llevaba el caliche extraído de la pampa y lo procesaba con una técnica milenaria que los incas habían perfeccionado. Este producto servía para cubrir las necesidades de pólvora de toda la zona de Tarapacá. y en algunos casos, era enviado a Perú para abastecer a los ejércitos de la corona española. Sin embargo, esta industria incipiente siempre estuvo en un bajo perfil debido principalmente a su baja calidad y al rudimentario proceso de elaboración que existía desde tiempos inmemoriales.
Incas y aymaras conocían las propiedades del caliche. Lo pulverizaban con un mazo y después lo usaban como fertilizante en sus cultivos de papa y maíz. También lo ocupaban como insumo para crear una especie de pólvora que servía para sus prospecciones en las minas de Huantajaya, Parquina, Casicsa y Virquinta.
Más tarde el proceso evolucionó técnicamente hasta transformarse en el primitivo sistema de paradas, que siglos más tarde sería la base para la industria del salitre.
Los incas utilizaron vasijas metálicas traídas del altiplano, en donde cocían el caliche bajo una fogata. Luego que el material era disuelto en un caldo hirviente era traspasado a otro recipiente en donde se decantaba y surgían los cristales de salitre depurado.
Este proceso se repitió durante siglos hasta que los españoles le agregaron algunas mejoras para acelerar el trabajo y la cantidad de salitre extraído en cada cocción.
Los fondos metálicos estaban en una construcción cuadrada, hecha de piedra y arcilla, se encendía una hornilla para cocer el caliche extraído en forma manual en pleno desierto.
Luego del trasvasije de los caldos, el material era secado al sol hasta que el salitre se separa de la costra que quedaba pegada al recipiente.
Con este proceso, la industria del salitre se encontraba en espera que la demanda del mineral incentivara la producción en masa.

LLEGA EL RUMOR


En 1709 en España llega un rumor sobre Chile. Este dice que la comarca tiene grandes criaderos de salitre en la zona de Tarapacá. De esta manera se dicta la cédula real del 22 de enero de 1710, que indica la constitución de una fábrica en Chile para aprovechar el recurso en la producción de pólvora.
El motivo de esta orden se debía principalmente a que la fabrica de pólvora que existía en Perú, entraba en una especie de retroceso al escasearle sus insumos para la industria bélica.
Ante esta situación, en el sector sur de lo que actualmente es La Tirana, los españoles iniciaron la producción. Para ello cortaban los tamarugos y los convertían en carbón, utilizaban el agua para el proceso de conversión y traían azufre desde el altiplano. Con estos tres elementos lograban preparar pólvora de regular calidad.
A principios del siglo XVII, de 45 minas que existían en el corregimiento de Tarapacá, sólo 17 eran explotadas y 28 se encontraban con cierto número limitado de trabajadores. La situación económica no era buena y las condiciones de vida no mejoraban excepto en las quebradas y oasis.

Mejorar la pólvora


En 1795 España nació el interés de producir nitrato potásico y durante varias décadas dedicó a científicos en Perú a perfeccionar le sistema de elaboración del salitre de alta calidad.
Esta búsqueda del método se prolongó hasta 1809. Ya en esa fecha la necesidad de conseguir nitrato potásico para la pólvora era urgente para toda la colonia española en América. La amenaza de Napoleón de invadir España y el continente americano obligó a la corona a desarrollar aún más su industria para la guerra.
Ante esto el virrey del Perú, Gil de Taboada, pidió aumentar la producción, lo que a su vez generó la imperiosa necesidad de extraer caliche de Tarapacá. 
Las primeras exportaciones comenzaron en en 1806. Los arrieros bajaban con mulas el caliche en bruto para ser embarcado en Iquique y ser enviado al Callao. Durante estas faenas los terratenientes españoles siguieron indagando para conseguir un producto de mayor calidad.
Fue así que el 15 de julio de 1809, el diario «Minerva Peruana» publicó un artículo que informaba sobre el naturalista Tadeo Haencke . Este científico encontró la manera de convertir el nitrato de sodio en potásico, osea, salitre bruto en refinado, especial para la pólvora. Con esta información los industriales españoles Sebastián de Ugarrisa y Matías de la Fuente, quienes explotaban el caliche en la pampa, fueron en búsqueda de Haencke para que les entregara la fórmula.
El científico alemán se encontraba  en la hacienda de Santa Cruz de Elicona, ubicado cerca de Cochabamba en el Alto Perú. Hasta allá llegaron los industriales españoles, quienes consiguieron la valiosa información de Haencke.
Con este método, los empresarios construyeron las primeras oficinas salitrera entre 1810 y 1822 en Pampa Zapiga, Pampa Negra y Negreiros. La producción de salitre refinado iba mayormente a Lima y en menor porción a Chile.

Sistema de Paradas


Con la base de conocimiento inca y el trabajo desarrollado en menor escala por los primeros colonizadores españoles para tener fertilizante destinado a sus cultivos en las quebradas se logró dar los primeros pasos en esta incipiente industria.
Al principio, la empresa era extremadamente rudimentaria y se dividía principalmente en tres etapas: la extracción del caliche con mazos y chuzos y el traslado del material hasta la «oficina», el procesamiento del mineral y la comercialización del mismo.
El sistema de paradas, como lo llamaron los industriales españoles, es similar a la técnica que desarrollaron los indígenas. La diferencia estaba en el volumen de producción y los materiales que utilizaron en el proceso.
Separados de esta estructura había dos estanques llamados en la época dorada del salitre como «chulladores», en lo que se revolvían los caldos y se clarificaban luego de ser hervidos en los fondos metálicos. El traspaso entre ambos recipientes en una primera época se hacía con grandes cucharones y luego a través de un sistema de canaletas.
Las bateas cristalizadoras era de madera y planas, tenían poca profundidad y estaban depositadas en pequeños muros de piedras y barros. En esta última etapa se lograba captar el nitrato potásico en la pureza necesaria que exigían los mercados del Perú y Europa.
Junto a estas faenas se levantaban las chozas de los trabajadores y la oficina de administración. Este sistema recibió el nombre paradas porque las faenas se trasladaban a otro punto de la pampa cuando la zona que explotaban ya no entregaba salitre de buena ley.
Los primeros quintales destinados al viejo mundo fueron embarcados a principios de 1830.

Los Changos en el norte de Chile

En las primeras expediciones de los españoles en el norte de Chile encontraron en la zona costera a grupos de aborígenes que vivían en pequeñas comunidades y que mantenían una vida sencilla en comparación con las etnias de las quebradas del interior.
A este grupo de pescadores y recolectores, descendientes directos de la milenaria cultura Chinchorro, los españoles les denominaron Changos.
Los Changos existían desde el sur de Perú hasta la rivera del Aconcagua, sin embargo, existen registros del siglo XIX que los ubican hasta la desembocadura del río Maule. Estos pescadores eran de espaldas anchas. Los hombres medían 1,60 centímetros y las mujeres 1,45 centímetros.
Aparte de la pesca en alta mar, gracias a sus balsas de cuero de lobo marino inflado y la recolección de mariscos en el litoral, los Changos a principios de nuestra era iniciaron la extracción de guano conociendo sus bondades como fertilizante. Intercambiaban este producto con los poblados del interior, cuyos cultivos lo requerían.
Las influencias de los poblados del interior y su herencia Chinchorro fue patente en la cultura de los Changos. Como característica común entre estos grupos se encuentran los tocados cefálicos y los deformadores de cráneos, que fueron empleados desde épocas remotas.
Los Changos adoraban al mar o a la “Mamacocha” y a parte de los productos que extraían de él. En forma especial veneraban a la ballena y en ciertos sectores a peces específicos, dependiendo de la abundancia de extracción de la especie durante un periodo determinado.
En sus rituales funerarios era común que los cuerpos los pintaran y cubrieran con pieles y plumas de pelícanos.Tags: