Hace poco me enteré de un caso que me llamó la atención: Nicolás #Copano, un comunicador conocido en Chile, se disculpó por tratar a una mujer de “vieja de mierda” en vivo en su programa de #Twitch. Copano la criticó por anteponer su fe a un problema de Estado y la calificó de «psicópata». La discusión subió de tono y le gritó que se callara, que se fuera a la #mierda.
Al día siguiente, Copano reconoció que no fue el tono adecuado y que se dejó llevar por la emoción. Afirmó que respeta la diversidad de opiniones.
Este episodio es sobre cómo manejar las emociones en una discusión, especialmente en el ámbito laboral. En mi trabajo siempre estoy sujeto a la posibilidad de que una conversación suba de tono. Y por eso hay que aprender a controlar las emociones. Es difícil, pero se puede.
¿Qué podemos aprender de este caso?
– No dejarse llevar por la #ira o la frustración al debatir con alguien que tiene una opinión diferente a la nuestra.
– Respetar el derecho de los demás a expresarse y #escuchar sus argumentos con atención y apertura.
– Reconocer los propios errores y pedir #disculpas cuando se ofende o se falta el respeto a alguien.
– Buscar puntos de encuentro y #diálogo con las personas que tienen visiones distintas a las nuestras, sin descalificarlas o insultarlas.
Creo que estas son actitudes que nos ayudan a tener una mejor convivencia y a mejorar nuestra comunicación ante cualquier #crisis.
Categoría: Destacado
Cuando uno es más productivo
La combinación del momento preciso que ocurre en la mañana cuando tienes las ideas claras.
Leyendo Billy Summers

Estoy leyendo el libro «Billy Summers» de Stephen King. No es una historia de terror sobrenatural, sino un thriller policíaco sobre un asesino a sueldo que busca dejar esa vida criminal pero antes debe hacer un último trabajo. Es una novela que reflexiona sobre la vida, la muerte y la redención. El estilo de escritura de King es de frases breves y claras que te hacen imaginar visualmente cada escena. Todavía no sé cómo es el final, pero estoy seguro que no va a decepcionar. ¿Alguien más ha leído este libro?
Billy Summers
Cuando se rompe una promesa
Cuando alguien rompe una promesa, nos decepciona y nos hace sentir mal. Es como si tuviéramos un techo que nos protege, pero tiene una gotera que nos moja. En esos casos, quizás preferiríamos no tener techo y enfrentar la lluvia directamente.
La idea principal es que las promesas rotas son peores que las promesas inexistentes.
Emociones: paciencia
La paciencia es una habilidad difícil que requiere soltar las expectativas y aceptar lo que venga.


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