Mark Manson lo dijo esta semana:
"Es sorprendentemente fácil modificar, sin darte cuenta, la forma en que te percibes a ti mismo según aquello que los demás celebran. Alguien te elogia por ser de cierta manera, y de pronto empiezas a comportarte como si realmente lo fueras.
Hacemos esto con todo tipo de etiquetas:
- "Estoy nervioso."
- "Soy introvertido."
- "Soy Escorpio, por eso estoy desquiciado."
En cuanto adoptas una etiqueta como identidad, tu mente hace los malabares necesarios para convertirla en realidad. Y cuando menos lo esperas, ya estás dando piruetas en el trampolín de las expectativas que nunca terminan de satisfacer".