La crisis salitrera en la región de Tarapacá

El Iquique cosmopolita de principios de siglo, se convirtió en el centro de la actividad económica del norte de Chile.
Antes de la Primera Guerra Mundial, que comenzó en 1914 y se extendió hasta 1919, Chile tenía el monopolio total del mercado de fertilizantes a nivel global.  Sin embargo, la explosión del conflicto bélico y el bloqueo económico que existía en Europa influyó directamente en la ostensible baja de la demanda de salitre.
Sin embargo, el monopolio de nada sirvió ante dos avances tecnológicos mundiales que marcaron el destino de Iquique durante el primer cuarto del siglo XX. El primero de ellos ocurrió en 1900 con el desarrollo del  sistema Guggenheim para la producción del salitre.
Este nuevo sistema consistió en la utilización de la electricidad en los procesos productivos y en la mecanización de la totalidad de las faenas. Esto trajo consigo el empleo de menos mano de obra y la capacidad para procesar caliche de leyes de hasta un siete por ciento, lo que significaba la posibilidad de utilizar costrones que fueron desestimados durante el siglo pasado porque no eran rentables.
Al otro lado del mundo ocurrió otro avance tecnológico que marcó el futuro de la industria salitrera. En 1914, científicos alemanes lograron producir sulfato de amonio sintético a través del proceso Haber-Bosh. Este fue usado para fabricar salitre sintético a gran escala y a menor costo que el exportado por Chile.
La competencia del salitre sintético deterioró notablemente la situación del salitre natural, que en el transcurso del siglo fue cediendo gradualmente su lugar al cobre como principal producto de la minería nacional.

El proceso Haber-Bosch 

El proceso Haber-Bosch se desarrolló en Alemania y permitió fabricar amoniaco a partir del nitrógeno del aire. Del amoniaco se pueden sintetizar los demás compuestos de nitrógeno.
Una planta piloto con el proceso Haber funcionó por primera vez en 1910, y una planta completa con capacidad para 30.000 toneladas de sulfato amónico anuales empezó su producción en 1913
Igual que con otros avances científicos y tecnológicos, la guerra fue el principal incentivo para la producción.
Gran Bretaña y sus aliados controlaban las rutas marítimas por las cuales llegaban el nitrato de Chile y el guano peruano. Alemania y las potencias centrales quedaron aisladas de esta fuente para la agricultura y los explosivos. Es por ello que se vieron obligados a innovar o perecer.
Alemania construyó importantes plantas industriales y amplió la capacidad de producción a 120.000 toneladas de amoníaco sintético anuales.
Hay pocas dudas acerca que el proceso Haber fue de importancia decisiva en la primera guerra mundial. Proporcionó a Alemania y sus aliados el nitrógeno que necesitaban para la producción de municiones y alimentos. Algunos autores piensan que una de las principales razones por las cuales Alemania perdió la guerra no fue la escasez de explosivos sino que el ejército usó tal cantidad de compuestos nitrogenados que no quedaron suficientes para los agricultores. En 1917 y 1918 las cosechas fueron desastrosas. Irónicamente, en el país donde se había encontrado la solución al problema del nitrógeno, escaseaba el trigo y la gente tenía hambre.

El gobierno reacciona

Como respuesta a los difíciles tiempos que se aproximaban en Chile, nace la Asociación de Productores del Salitre, entidad encargada de poner el mineral a la venta.
Al terminar la guerra mundial en 1919 ocurre la primera crisis de importancia.  Ese año paralizan al menos 35 oficinas.  No obstante de la mala situación económica que pasaba la región, Iquique no estuvo ajeno a las festividades por el triunfo de las fuerzas aliadas y el fin de la guerra.
Grandes y chicos, salieron a las calles para festejar la noticia que llegaba con una semana de retraso.  Las familias se reunieron en la Plaza Prat y celebraron con música y baile, mientras que los ciudadanos chinos lanzaron fuegos artificiales desde las azoteas de sus casas.
Según el actor iquiqueño Willy Zegarra, las personas pensaban que vendrían días mejores.  Sin embargo, la crisis estalla en toda su magnitud en 1921 con la disminución de la demanda, generada por la creación del salitre sintético.

SACOS1

Impacto y reactivación

Al finalizar la Primera Guerra mundial, la producción salitrera bajó. Ya no era necesario comprar grandes cantidad para sustentar la industria bélica y la producción de pólvora y sus derivados. Al mismo tiempo, la invención del salitre sintético ofrecía una alternativa al virtual monopolio que tenía Chile sobre este mineral.
Paulatinamente los grandes compradores comprendieron que era más barato comprar el sucedáneo en Europa y traer el producto natura desde Sudamérica.
El rápido éxito alcanzado por este nuevo y artificial compuesto desplazó paulatinamente la producción chilena.
Si el producto nacional para 1910 representaba el 65 por ciento de los abonos nitrogenados consumidos en el mundo, éste bajó a 30 por ciento en 1920. Luego se redujo drásticamente a sólo un 10 por ciento en 1930. En la década del ’50 sólo se utilizó un 3 por ciento del salitre criollo en el orbe.

5089

Producción

En 1929, la producción de salitre en Chile llega a los 2  millones 898 mil 141 toneladas métricas. Más adelante, todo fue en picada.
En 1930 para salvar la industria, el Estado Chileno intentó dar solución a la crisis creando la Corporación de Salitre de Chile, Cosach.
En 1934 nació la Corporación de Ventas de Salitre, Convensa.  En ella se centralizó la exclusividad de la comercialización del salitre, yodo y subproductos del área.  En esa época la actividad estaba centrada en tres grandes empresas, Compañía Salitrera de Tarapacá y Antofagasta, la Corporación Salitrera Anglo-Chilena y la Lautaro Nitrate Co.  Las tres representaban a mediados de la década  del 30, el 90 por ciento de la producción total.  Este escenario oscuro para la provincia, Iquique entra en un período de estancamiento.  La  necesidad de desarrollar nuevas entradas económicas para la ciudad hacen mirar hacia el mar de una manera distinta a la que la gente estaba acostumbrada.  La industria pesquera da sus primeros pasos.

Propiedad salitrera

En 1900 la propiedad de las oficinas salitreras estaba mayoritariamente en manos extranjeras, especialmente en británicas. En esa época el Estado chileno obtuvo su participación a través de los derechos aduaneros de exportación que cobró en los puertos de embarque.
Estos impuestos cubrieron el 56,29 por ciento de las entradas fiscales. En las dos siguientes décadas, la tradicional unión económica de Chile con Gran Bretaña y Alemania comenzó a debilitarse, no sólo en lo relativo al comercio internacional, sino también en las inversiones y préstamos. Así fue que de una dependencia británica se pasó a una dependencia norteamericana.

La crisis salitrera en la región de Tarapacá

El Iquique cosmopolita de principios de siglo, se convirtió en el centro de la actividad económica del norte de Chile.
Antes de la Primera Guerra Mundial, que comenzó en 1914 y se extendió hasta 1919, Chile tenía el monopolio total del mercado de fertilizantes a nivel global.  Sin embargo, la explosión del conflicto bélico y el bloqueo económico que existía en Europa influyó directamente en la ostensible baja de la demanda de salitre.
Sin embargo, el monopolio de nada sirvió ante dos avances tecnológicos mundiales que marcaron el destino de Iquique durante el primer cuarto del siglo XX. El primero de ellos ocurrió en 1900 con el desarrollo del  sistema Guggenheim para la producción del salitre.
Este nuevo sistema consistió en la utilización de la electricidad en los procesos productivos y en la mecanización de la totalidad de las faenas. Esto trajo consigo el empleo de menos mano de obra y la capacidad para procesar caliche de leyes de hasta un siete por ciento, lo que significaba la posibilidad de utilizar costrones que fueron desestimados durante el siglo pasado porque no eran rentables.
Al otro lado del mundo ocurrió otro avance tecnológico que marcó el futuro de la industria salitrera. En 1914, científicos alemanes lograron producir sulfato de amonio sintético a través del proceso Haber-Bosh. Este fue usado para fabricar salitre sintético a gran escala y a menor costo que el exportado por Chile.
La competencia del salitre sintético deterioró notablemente la situación del salitre natural, que en el transcurso del siglo fue cediendo gradualmente su lugar al cobre como principal producto de la minería nacional.

El proceso Haber-Bosch 

El proceso Haber-Bosch se desarrolló en Alemania y permitió fabricar amoniaco a partir del nitrógeno del aire. Del amoniaco se pueden sintetizar los demás compuestos de nitrógeno.
Una planta piloto con el proceso Haber funcionó por primera vez en 1910, y una planta completa con capacidad para 30.000 toneladas de sulfato amónico anuales empezó su producción en 1913
Igual que con otros avances científicos y tecnológicos, la guerra fue el principal incentivo para la producción.
Gran Bretaña y sus aliados controlaban las rutas marítimas por las cuales llegaban el nitrato de Chile y el guano peruano. Alemania y las potencias centrales quedaron aisladas de esta fuente para la agricultura y los explosivos. Es por ello que se vieron obligados a innovar o perecer.
Alemania construyó importantes plantas industriales y amplió la capacidad de producción a 120.000 toneladas de amoníaco sintético anuales.
Hay pocas dudas acerca que el proceso Haber fue de importancia decisiva en la primera guerra mundial. Proporcionó a Alemania y sus aliados el nitrógeno que necesitaban para la producción de municiones y alimentos. Algunos autores piensan que una de las principales razones por las cuales Alemania perdió la guerra no fue la escasez de explosivos sino que el ejército usó tal cantidad de compuestos nitrogenados que no quedaron suficientes para los agricultores. En 1917 y 1918 las cosechas fueron desastrosas. Irónicamente, en el país donde se había encontrado la solución al problema del nitrógeno, escaseaba el trigo y la gente tenía hambre.

El gobierno reacciona

Como respuesta a los difíciles tiempos que se aproximaban en Chile, nace la Asociación de Productores del Salitre, entidad encargada de poner el mineral a la venta.
Al terminar la guerra mundial en 1919 ocurre la primera crisis de importancia.  Ese año paralizan al menos 35 oficinas.  No obstante de la mala situación económica que pasaba la región, Iquique no estuvo ajeno a las festividades por el triunfo de las fuerzas aliadas y el fin de la guerra.
Grandes y chicos, salieron a las calles para festejar la noticia que llegaba con una semana de retraso.  Las familias se reunieron en la Plaza Prat y celebraron con música y baile, mientras que los ciudadanos chinos lanzaron fuegos artificiales desde las azoteas de sus casas.
Según el actor iquiqueño Willy Zegarra, las personas pensaban que vendrían días mejores.  Sin embargo, la crisis estalla en toda su magnitud en 1921 con la disminución de la demanda, generada por la creación del salitre sintético.

SACOS1

Impacto y reactivación

Al finalizar la Primera Guerra mundial, la producción salitrera bajó. Ya no era necesario comprar grandes cantidad para sustentar la industria bélica y la producción de pólvora y sus derivados. Al mismo tiempo, la invención del salitre sintético ofrecía una alternativa al virtual monopolio que tenía Chile sobre este mineral.
Paulatinamente los grandes compradores comprendieron que era más barato comprar el sucedáneo en Europa y traer el producto natura desde Sudamérica.
El rápido éxito alcanzado por este nuevo y artificial compuesto desplazó paulatinamente la producción chilena.
Si el producto nacional para 1910 representaba el 65 por ciento de los abonos nitrogenados consumidos en el mundo, éste bajó a 30 por ciento en 1920. Luego se redujo drásticamente a sólo un 10 por ciento en 1930. En la década del ’50 sólo se utilizó un 3 por ciento del salitre criollo en el orbe.

5089

Producción

En 1929, la producción de salitre en Chile llega a los 2  millones 898 mil 141 toneladas métricas. Más adelante, todo fue en picada.
En 1930 para salvar la industria, el Estado Chileno intentó dar solución a la crisis creando la Corporación de Salitre de Chile, Cosach.
En 1934 nació la Corporación de Ventas de Salitre, Convensa.  En ella se centralizó la exclusividad de la comercialización del salitre, yodo y subproductos del área.  En esa época la actividad estaba centrada en tres grandes empresas, Compañía Salitrera de Tarapacá y Antofagasta, la Corporación Salitrera Anglo-Chilena y la Lautaro Nitrate Co.  Las tres representaban a mediados de la década  del 30, el 90 por ciento de la producción total.  Este escenario oscuro para la provincia, Iquique entra en un período de estancamiento.  La  necesidad de desarrollar nuevas entradas económicas para la ciudad hacen mirar hacia el mar de una manera distinta a la que la gente estaba acostumbrada.  La industria pesquera da sus primeros pasos.

Propiedad salitrera

En 1900 la propiedad de las oficinas salitreras estaba mayoritariamente en manos extranjeras, especialmente en británicas. En esa época el Estado chileno obtuvo su participación a través de los derechos aduaneros de exportación que cobró en los puertos de embarque.
Estos impuestos cubrieron el 56,29 por ciento de las entradas fiscales. En las dos siguientes décadas, la tradicional unión económica de Chile con Gran Bretaña y Alemania comenzó a debilitarse, no sólo en lo relativo al comercio internacional, sino también en las inversiones y préstamos. Así fue que de una dependencia británica se pasó a una dependencia norteamericana.

La crisis salitrera en la región de Tarapacá

El Iquique cosmopolita de principios de siglo, se convirtió en el centro de la actividad económica del norte de Chile.
Antes de la Primera Guerra Mundial, que comenzó en 1914 y se extendió hasta 1919, Chile tenía el monopolio total del mercado de fertilizantes a nivel global.  Sin embargo, la explosión del conflicto bélico y el bloqueo económico que existía en Europa influyó directamente en la ostensible baja de la demanda de salitre.
Sin embargo, el monopolio de nada sirvió ante dos avances tecnológicos mundiales que marcaron el destino de Iquique durante el primer cuarto del siglo XX. El primero de ellos ocurrió en 1900 con el desarrollo del  sistema Guggenheim para la producción del salitre.
Este nuevo sistema consistió en la utilización de la electricidad en los procesos productivos y en la mecanización de la totalidad de las faenas. Esto trajo consigo el empleo de menos mano de obra y la capacidad para procesar caliche de leyes de hasta un siete por ciento, lo que significaba la posibilidad de utilizar costrones que fueron desestimados durante el siglo pasado porque no eran rentables.
Al otro lado del mundo ocurrió otro avance tecnológico que marcó el futuro de la industria salitrera. En 1914, científicos alemanes lograron producir sulfato de amonio sintético a través del proceso Haber-Bosh. Este fue usado para fabricar salitre sintético a gran escala y a menor costo que el exportado por Chile.
La competencia del salitre sintético deterioró notablemente la situación del salitre natural, que en el transcurso del siglo fue cediendo gradualmente su lugar al cobre como principal producto de la minería nacional.

El proceso Haber-Bosch 

El proceso Haber-Bosch se desarrolló en Alemania y permitió fabricar amoniaco a partir del nitrógeno del aire. Del amoniaco se pueden sintetizar los demás compuestos de nitrógeno.
Una planta piloto con el proceso Haber funcionó por primera vez en 1910, y una planta completa con capacidad para 30.000 toneladas de sulfato amónico anuales empezó su producción en 1913
Igual que con otros avances científicos y tecnológicos, la guerra fue el principal incentivo para la producción.
Gran Bretaña y sus aliados controlaban las rutas marítimas por las cuales llegaban el nitrato de Chile y el guano peruano. Alemania y las potencias centrales quedaron aisladas de esta fuente para la agricultura y los explosivos. Es por ello que se vieron obligados a innovar o perecer.
Alemania construyó importantes plantas industriales y amplió la capacidad de producción a 120.000 toneladas de amoníaco sintético anuales.
Hay pocas dudas acerca que el proceso Haber fue de importancia decisiva en la primera guerra mundial. Proporcionó a Alemania y sus aliados el nitrógeno que necesitaban para la producción de municiones y alimentos. Algunos autores piensan que una de las principales razones por las cuales Alemania perdió la guerra no fue la escasez de explosivos sino que el ejército usó tal cantidad de compuestos nitrogenados que no quedaron suficientes para los agricultores. En 1917 y 1918 las cosechas fueron desastrosas. Irónicamente, en el país donde se había encontrado la solución al problema del nitrógeno, escaseaba el trigo y la gente tenía hambre.

El gobierno reacciona

Como respuesta a los difíciles tiempos que se aproximaban en Chile, nace la Asociación de Productores del Salitre, entidad encargada de poner el mineral a la venta.
Al terminar la guerra mundial en 1919 ocurre la primera crisis de importancia.  Ese año paralizan al menos 35 oficinas.  No obstante de la mala situación económica que pasaba la región, Iquique no estuvo ajeno a las festividades por el triunfo de las fuerzas aliadas y el fin de la guerra.
Grandes y chicos, salieron a las calles para festejar la noticia que llegaba con una semana de retraso.  Las familias se reunieron en la Plaza Prat y celebraron con música y baile, mientras que los ciudadanos chinos lanzaron fuegos artificiales desde las azoteas de sus casas.
Según el actor iquiqueño Willy Zegarra, las personas pensaban que vendrían días mejores.  Sin embargo, la crisis estalla en toda su magnitud en 1921 con la disminución de la demanda, generada por la creación del salitre sintético.

SACOS1

Impacto y reactivación

Al finalizar la Primera Guerra mundial, la producción salitrera bajó. Ya no era necesario comprar grandes cantidad para sustentar la industria bélica y la producción de pólvora y sus derivados. Al mismo tiempo, la invención del salitre sintético ofrecía una alternativa al virtual monopolio que tenía Chile sobre este mineral.
Paulatinamente los grandes compradores comprendieron que era más barato comprar el sucedáneo en Europa y traer el producto natura desde Sudamérica.
El rápido éxito alcanzado por este nuevo y artificial compuesto desplazó paulatinamente la producción chilena.
Si el producto nacional para 1910 representaba el 65 por ciento de los abonos nitrogenados consumidos en el mundo, éste bajó a 30 por ciento en 1920. Luego se redujo drásticamente a sólo un 10 por ciento en 1930. En la década del ’50 sólo se utilizó un 3 por ciento del salitre criollo en el orbe.

5089

Producción

En 1929, la producción de salitre en Chile llega a los 2  millones 898 mil 141 toneladas métricas. Más adelante, todo fue en picada.
En 1930 para salvar la industria, el Estado Chileno intentó dar solución a la crisis creando la Corporación de Salitre de Chile, Cosach.
En 1934 nació la Corporación de Ventas de Salitre, Convensa.  En ella se centralizó la exclusividad de la comercialización del salitre, yodo y subproductos del área.  En esa época la actividad estaba centrada en tres grandes empresas, Compañía Salitrera de Tarapacá y Antofagasta, la Corporación Salitrera Anglo-Chilena y la Lautaro Nitrate Co.  Las tres representaban a mediados de la década  del 30, el 90 por ciento de la producción total.  Este escenario oscuro para la provincia, Iquique entra en un período de estancamiento.  La  necesidad de desarrollar nuevas entradas económicas para la ciudad hacen mirar hacia el mar de una manera distinta a la que la gente estaba acostumbrada.  La industria pesquera da sus primeros pasos.

Propiedad salitrera

En 1900 la propiedad de las oficinas salitreras estaba mayoritariamente en manos extranjeras, especialmente en británicas. En esa época el Estado chileno obtuvo su participación a través de los derechos aduaneros de exportación que cobró en los puertos de embarque.
Estos impuestos cubrieron el 56,29 por ciento de las entradas fiscales. En las dos siguientes décadas, la tradicional unión económica de Chile con Gran Bretaña y Alemania comenzó a debilitarse, no sólo en lo relativo al comercio internacional, sino también en las inversiones y préstamos. Así fue que de una dependencia británica se pasó a una dependencia norteamericana.

Evolución de las salitreras

El historiador Oscar Bermúdez en su libro «Pequeña historia del salitre» establece un análisis sobre el desarrollo de la industria desde una perspectiva técnica. Tres etapas se pueden distinguir en la vida de esta industria en la zona de Tarapacá.

El fogón

Esta fase comienza a fines del siglo XVIII y se prolonga durante la primera mitad del siglo XIX. Los primeros salitreros utilizaron fogones para el procesamiento del salitre. El sistema de paradas evolucionó desde esta forma rudimentaria de trabajo.
Durante este tiempo la producción osciló entre las 20 y 30 mil quintales anuales. Destacó la falta de capitales de para invertir.
El transporte del producto se hizo hasta los puertos a través de «caminos de herradura» , es decir, gracias a carretas empujadas por caballos o mulas.
La población trabajadora era mestiza. Principalmente peruanos con una pequeña participación chilena y boliviana.
Las condiciones económicas y sociales eran deficientes. Había escasez de medios para subsistir en la pampa. El abastecimiento de productos agrícolas para las salitreras se realizo especialmente en la zona de las quebradas. Durante este periodo hubo bajos niveles demográficos en toda la provincia.

Vapor de agua
Esta fase se prolongó durante la segunda mitad del siglo XIX. Resaltó la construcción de ferrocarriles para el transporte salitrero. También estuvo la influencia del comercio bancario chileno y peruano después de la Guerra del Pacífico.
Surgió el capitalismo salitrero y la ampliación de los mercados de consumo. También en esta etapa estuvo la formación de las luchas sociales del obrero salitrero.
Hubo aumento de los índices demográficos en Tarapacá y Antofagasta y el desarrollo de los puertos y aumento del comercio en las ciudades.

Temperatura moderada
En esta etapa, que comenzó con el siglo XX, la industria salitrera fue basada en la elaboración del caliche a temperaturas moderadas y en la mecanización de las faenas.
Esto incluyó el mejoramiento de las condiciones sociales del obrero y modernización de las formas de vida en la pampa.
También destacó la disminución de la población trabajadora y la detención del desarrollo demográfico y comercial en Tarapacá. Paulatinamente la industria fue desapareciendo a medida que la demanda del producto disminuyó.

Evolución de las salitreras

El historiador Oscar Bermúdez en su libro «Pequeña historia del salitre» establece un análisis sobre el desarrollo de la industria desde una perspectiva técnica. Tres etapas se pueden distinguir en la vida de esta industria en la zona de Tarapacá.

El fogón

Esta fase comienza a fines del siglo XVIII y se prolonga durante la primera mitad del siglo XIX. Los primeros salitreros utilizaron fogones para el procesamiento del salitre. El sistema de paradas evolucionó desde esta forma rudimentaria de trabajo.
Durante este tiempo la producción osciló entre las 20 y 30 mil quintales anuales. Destacó la falta de capitales de para invertir.
El transporte del producto se hizo hasta los puertos a través de «caminos de herradura» , es decir, gracias a carretas empujadas por caballos o mulas.
La población trabajadora era mestiza. Principalmente peruanos con una pequeña participación chilena y boliviana.
Las condiciones económicas y sociales eran deficientes. Había escasez de medios para subsistir en la pampa. El abastecimiento de productos agrícolas para las salitreras se realizo especialmente en la zona de las quebradas. Durante este periodo hubo bajos niveles demográficos en toda la provincia.

Vapor de agua
Esta fase se prolongó durante la segunda mitad del siglo XIX. Resaltó la construcción de ferrocarriles para el transporte salitrero. También estuvo la influencia del comercio bancario chileno y peruano después de la Guerra del Pacífico.
Surgió el capitalismo salitrero y la ampliación de los mercados de consumo. También en esta etapa estuvo la formación de las luchas sociales del obrero salitrero.
Hubo aumento de los índices demográficos en Tarapacá y Antofagasta y el desarrollo de los puertos y aumento del comercio en las ciudades.

Temperatura moderada
En esta etapa, que comenzó con el siglo XX, la industria salitrera fue basada en la elaboración del caliche a temperaturas moderadas y en la mecanización de las faenas.
Esto incluyó el mejoramiento de las condiciones sociales del obrero y modernización de las formas de vida en la pampa.
También destacó la disminución de la población trabajadora y la detención del desarrollo demográfico y comercial en Tarapacá. Paulatinamente la industria fue desapareciendo a medida que la demanda del producto disminuyó.

Primera Región de Tarapacá

Iquique Presente, pasado y futuro

Iquique tiene una historia que contar. Desde la llegada de los primeros
habitantes a la costa, su odisea para encontrar agua, la presencia
de los españoles y su esfuerzo por desarrollar una industria minera de plata y
guano; las primeras oficinas salitreras, el desarrollo de la caleta y se
crecimiento hasta convertirse en un puerto internacional, la presencia de la
industria pesquera, la creación de la Zona Franca y la llegada de los grandes
proyectos para la extracción de cobre y los avances del turismo local, son parte
de los acontecimientos tragedias y personajes que forjaron esta tierra.

Economía y población
Para nadie es un secreto que la Región de Tarapacá tuvo un crecimiento explosivo durante la última década. Así lo confirman los resultados oficiales del Censo de Población y Vivienda que se llevó a cabo en abril de 2002.
La Región de Tarapacá es la que marcó el mayor crecimiento de población intercensal, entre 1992 y 2002, al crecer a una tasa promedio anual de 2,3 por ciento. En el Censo de 1992 también había crecido sobre el promedio nacional y en esa época su tasa llegó a 2,1 por ciento respecto a la medición de 1982.
Con el reciente Censo se estableció que la tasa intercensal en los últimos diez años fue de 25,6% en Tarapacá. La más alta a nivel nacional.
La región tiene 426.351 habitantes, la provincia de Iquique 237.540; Arica 185.304 y Parinacota 3.474.
Por comunas, Iquique es la más grande con 215.233 personas; Pozo Almonte, 6.322; Pica, 6.185; Huara, 2.593; Colchane, 1.460 y Camiña, 1.268.
De la misma manera, en la región existen 124.643 viviendas con un crecimiento de 45,3 por ciento en comparación de 1992, donde los empadronadores registraron sólo 85.809.
Así la Primera Región fue la que creció más en comparación con el resto del país. La provincia de Iquique tiene 72.075 viviendas; Arica, 50.914; y Parinacota, 1.654. Por comunas Iquique tienen 61.054; Camiña, 806; Colchane, 1.355; Huara, 2.005; Pica 1.604; y Pozo Almonte, 5.251.
Tanto en el Censo de 1992 como en el de 2002, las regiones con mayor preponderancia de población masculina son la Primera, Segunda, Tercera y Sexta Regiones. En Tarapacá hay 215.945 hombres y 210.406 mujeres.
A nivel nacional, los resultados sobre sectores urbanos y rurales reflejan una disminución del área rural tanto en la cantidad de población como en el número de vivienda. Paradojalmente este parámetro no ocurre en Tarapacá.
La población rural creció un 37.3. En 1992 había 20.654. Diez años después subió a 28.349 personas. La variación intercensal para la vivienda rural fue de 25.3 por ciento de 11.194 a 14.029.

El desempleo en Iquique y Arica

El indicador de desempleo más bajo de los últimos seis años registró Iquique durante el trimestre móvil abril, mayo, junio, según el informe del INE.
La cifra de 7.6% constituye un récord importante porque está dos puntos porcentuales por debajo del promedio nacional (9.6%), siendo además notablemente inferior a los registrados en igual período del año pasado y del trimestre marzo-mayo.
En la Primera Región el indicador marcó 9.4% pese a que Arica registró 12.9%.
Los desocupados alcanzan este año a 5.580 mientras que el 2003 la cifra llegó a 6.180, «que implica una disminución importante y sustantiva».
Los sectores que incrementaron el empleo fueron construcción, electricidad, luz, agua, además de la evidente recuperación del sector minas y canteras.

Actividad minera

La minería es la actividad económica más importante de Chile y la Primera Región es uno de sus pilares de desarrollo. En los últimos diez años ha contribuido con el 47,2 por ciento de las exportaciones totales, con un crecimiento anual de la producción de cobre
a un ritmo promedio anual cercano al 10,5 por ciento, lo cual representó el 8,7 por ciento del Producto Interno Bruto entre 1999 y 2000.
Para la Región de Tarapacá representa uno de los sectores más dinámicos de la economía regional con un crecimiento real del 45 por ciento entre los años 1986 y 1996 con el establecimiento de tres grandes proyectos mineros cupríferos en la región.
La participación del sector del Producto Interno Bruto regional alcanzó un 20 por ciento en el 2000, mientras que en términos de empleo genera hoy sobre 8.400 sumados los 2.797 empleos directos generados por las principales empresas mineras y los 5.607
empleos indirectos vinculados al sector a través de contratistas y empresas que prestan servicios.
Se estima que cerca de un 7 por ciento de la fuerza de trabajo de la región está vinculada al sector minero.

Comercio e industria

Además de la minería, el sector comercial es uno de los más importantes de la economía de la I Región. Según cálculos efectuados por el Banco Central de Chile, en el período 1990-1996, este sector creció en promedio un 9,9% anual.
En 1996 las ganancias llegaron a representar casi un 32% del Producto Interno Bruto de Tarapacá. Ese mismo año el comercio, luego del sector servicios, absorbía el mayor porcentaje de la fuerza de trabajo ocupada en la región, con el 21,1%, empleando a 29.440 personas.
Otro índice que muestra el crecimiento del sector durante la década del 90 en Iquique es la cifra de patentes comerciales, especialmente si se comparan con las de otras localidades de la región. Así tenemos que en 1998 a Pozo Almonte se le entregaron a 155 patentes comerciales, a Pica 111 y a Iquique, 7.482 permisos.
Por otro parte, el aumento de la actividad comercial también puede visualizarse a través del número de asociados que registra la Cámara de Comercio e Industria de esta ciudad, los cuales pasaron de los 140 afiliados en 1993, a los 270 en 1998.
En tanto el sector industrial a partir de 1975, tras la promulgación del régimen de Zona Franca, se convirtió en uno de los más importantes de la economía local. Desde entonces la creación de nuevas industrias y el desarrollo de las existentes ha
continuado en aumento.
Hoy la actividad industrial más importante de la región se concentra principalmente en Iquique y debido al número de instalaciones existentes como también por su volumen de producción.
Las principales áreas industriales de la región se relacionan con las actividades mineras y pesqueras; le siguen en importancia la industria textil, de plásticos y la empresa automotriz radicada en Arica. Entre 1990 y 2000 el sector industrial promedió el 22,9%
de participación en el PIB regional, creciendo a tasas del 6,1% por año.

Utilidades de Zofri

El proceso de reactivación en al Zona Franca de Iquique continúa su avance. La utilidades de Zofri S.A. durante el primer semestre de 2004 aumentaron en un 70,3% en comparación al mismo periodo del año pasado.
Esta cifra implica las ganancias que obtuvo la administradora del sistema franco y no el movimiento operacional que incluye a los usuarios.
La administradora de Zofri obtuvo 1.948 millones de pesos durante el primer semestre de 2004. Esta cifra es superior en 804.5 millones de pesos que se registró en el mismo semestre de 2002 cuando la utilidad fue de 1.144 millones de pesos aproximadamente.
Este incremento en las utilidades se debió gracias a un aumento en los ingresos por explotación del sistema. También se redujo los costos que son reflejados en menores gastos por concepto de remuneraciones, mantenimiento y reparaciones, además de la baja en consumos básicos, gastos generales publicidad y promoción.
En tanto que en un 11.8 por ciento aumentaron las ventas de los usuarios de la Zona Franca de Iquique durante los seis primeros meses del año en comparación a igual período de 2003.
Lo anterior significa que las ventas acumuladas durante el primer semestre alcanzaron un monto de 764 millones de dólares CIF (costo internación y flete).
Estas cifras son una nueva señal del positivo escenario que vislumbra el sistema franco local, puesto que el informe estadístico de la administradora del sistema, señala además que las ventas del mismo período del año anterior llegaron a 683 millones de dólares CIF, 81 millones de dólares menos que lo registrado entre enero y junio de este año.
La suma de ventas y compras realizadas por los usuarios en este período llegó a los mil 530 millones de dólares CIF, lo que significó un incremento de un 10.8 por ciento comparado con los mil 380 millones de dólares CIF registrados el mismo semestre del año pasado.
Con respecto al destino de las mercaderías que se vendieron desde Zofri, el aumento mayor se registró en los envíos al resto del país, con un 25.5 por ciento; mientras que las ventas al extranjero subieron un 13.8 por ciento y las que se quedaron en la Primera Región registraron un alza de un 2.3 por ciento.
El aumento de las ventas del sistema en el primer semestre fue producto del crecimiento de los sectores Automotriz, con un 65.9 por ciento; materiales para la construcción alcanzaron un aumento de ventas por 44.9 por ciento; combustibles y lubricantes subieron un 32.4 por ciento; aparatos de electrónica superaron un 24 por ciento; el rubro textil creció un 19.5 por ciento; las ventas de prendas de vestir registraron un aumento de 10.2 por ciento y el rubro Menaje y Artículos del Hogar subió un 9.6 por ciento, ubicándose dentro de los siete rubros de mayor crecimiento.
Las compras del sistema para su abastecimiento, aumentaron en un 9.8 por ciento, llegando a los 765.6 millones de dólares CIF, mientras que en similar período del año pasado llegaron a 697 millones de dólares CIF.
Los principales países proveedores son China con 272.3 millones de dólares CIF y un aumento de un 20.2 por ciento; Corea del Sur con 65.1 millones de dólares CIF y un alza del 114.1 por ciento; y Japón con un incremento del 62.5 por ciento mediante compras por 75.4 millones de dólares CIF.

Movimiento portuario

Desde el año 2001 se ha registrado un desarrollo en el movimiento de carga en el puerto de Iquique. En el 2001 se movilizaron 1.333.277 toneladas; en el 2002, 1.552.578 y el 2003, 1.779.744.
Durante mayo del 2003 se movilizó 190.908 toneladas, cifra histórica de movimiento de carga en un mes y durante el mismo año, en noviembre, se movilizó 192.424 toneladas.
Mención aparte merece el tema de la carga contenedorizada, que registró un incrementó del 27%. En el 2003, se transfirieron 135.267 teus, un 21,30% más que el año anterior.