Matanza en la escuela Santa María de Iquique

Capítulo 35

Iquique Siglo XX

Matanza en la escuela Santa María

Una gran huelga estalló con los trabajadores de la Empresa de Ferrocarriles Salitreros el 4 de diciembre de 1907.
La paralización duró sólo un par de días, luego de conseguir que los sueldos fuesen pagados con el tipo de cambio que existía antes de la devaluación del peso.
Esta misma petición la presentaron los trabajadores de las cuadrillas salitreras que trabajaban en el puerto de Iquique. A los pocos días, los trabajadores de la oficina San Lorenzo, del cantón Alto San Antonio, dejaron sus faenas y comenzaron a reunirse en las estaciones de ferrocarriles. Su intención era viajar hasta Iquique y hablar directamente con las autoridades del gobierno central.
De a poco, el movimiento fue abarcando toda la pampa. A mediados de diciembre, al menos treinta oficinas tenían detenidas sus faenas.
Mientras en Iquique, las autoridades habían informado sobre la situación a Santiago. El presidente Montt envió el crucero “Blanco Encalada”, la alcaldía suspendió cualquier espectáculo público y clausuraron las cantinas. Todas estas medidas respondieron al hecho que variosconvoyes de ferrocarril bajaban repletos de trabajadores junto a sus familias.
Los huelguistas del cantón Alto San Antonio fueron hospedados en el Club Sport, que era el hipódromo existente en el camino a Cavancha.

NO SE VAN

Luego de las primeras conversaciones con las autoridades y dejar en claro que no volverían a la pampa hasta conseguir sus reivindicaciones sociales, los huelguistas, que continuaban llegando en masa, fueron trasladados hasta la escuela fiscal “Domingo Santa María”.
El 16 de diciembre, los principales cabecillas del movimiento, Luis Olea y José Brigg, presentaron un petitorio de diez puntos. Los principales eran la eliminación del sistema de fichas, libertad del comercio en las oficinas, mejorar las medidas de seguridad y el pago de la jornada laboral a un cambio de 18 peniques por peso. Hasta ese momento el cambio era de 8 peniques. Los industriales dijeron que las estudiarían inmediatamente. Otros sectores obreros de la ciudad también habían paralizados y las calles eran custodiadas por patrullas militares.
Para el 19 de diciembre las directivas de los pampinos y los trabajadores del puerto de Iquique crearon el Comité Central Unido. El presidente era JoséBriggs y como vicepresidente, Luis Olea. Un día después el intendente Carlos Eastmann, recibió la orden del ministro del Interior, Rafael Sotomayor, para declarar Estado de Sitio.
Al llegar el 21 de diciembre, en la Escuela Santa María y la plaza Manuel Montt, ubicada donde actualmente está el Mercado Centenario, había entre ocho y diez mil personas. Esa mañana los huelguistas no acataron la orden de trasladarse hasta el hipódromo de Iquique. Dentro de un marco de discursos y consignas y gritos, transcurrieron las horas, mientras el general de brigada Roberto SilvaRenard ordenó el traslado de dos ametralladoras que hizo colocar frente a la escuela.
Un piquete del regimiento O’Higgins se ubicó a la izquierda de las ametralladoras. Luego envió dos oficiales para convencer a los obreros que terminaran con el movimiento. Media hora más tarde, él mismo ingresó sin lograr un cambio de actitud en los huelguistas. Los últimos en ingresar a la escuela fueron los cónsules de Perú y Bolivia. Después de una hora de conversaciones salieron del lugar sin lograr su objetivo.

Disparos

A las 15.45 horas se dio la orden de disparar. Desde este instante surgen variadas versiones del hecho. Algunos historiadores indican que las ráfagas demetralleta duraron treinta segundos, otros señalan que el ataque se prolongó por casi dos minutos.
El informe oficial que dio el general Silva Renard fijó la cifra de heridos en 140. Los cuerpos consulares establecieron en un número de 150 muertos y 200 heridos.
El historiador de la Universidad Arturo Prat Prat, Sergio González, explica que la cifra aceptada actualmente como cierta, alcanza a las 2 mil personas fallecidas y un número similar de heridos.
Los sobrevivientes fueron derivados ese mismo día a las oficinas de origen. Los heridos fueron atendidos en el hospital de beneficencia. Los cuerpos de los obreros fallecidos simplemente desaparecieron.
Tres días después el comercio pudo abrir sus puertas. Iquique volvió a su actividad normal.

IMPORTANCIA

Para Sergio González, la matanza en la Escuela Santa María marcó para siempre el movimiento sindical y obrero chileno. Los hechos ocurridos el 21 de diciembre de 1907 no fueron olvidados, como tampoco las reivindicaciones sociales que exigían los trabajadores. Todas ellas permanecieron latentes hasta que en 1912 se fundó en Iquique el Partido Obrero Socialista.
A parte de la importancia en la lucha social, la gran huelga del salitre dio paso a una conciencia multinacional.
A juicio del investigador Bernardo Guerrero, el movimiento reivindicatorio tuvo como característica particular la participación de chilenos, peruanos, argentinos y bolivianos.
“Más que una sensación de chilenidad, que sí existía, había además un ambiente de ser iquiqueño o tarapaqueño”.

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Matanza en la escuela Santa María de Iquique

Capítulo 35

Iquique Siglo XX

Matanza en la escuela Santa María

Una gran huelga estalló con los trabajadores de la Empresa de Ferrocarriles Salitreros el 4 de diciembre de 1907.
La paralización  duró sólo un par de días, luego de conseguir que los sueldos fuesen  pagados con el tipo de cambio que existía antes de la devaluación del peso.
Esta misma petición la presentaron los trabajadores de las cuadrillas salitreras que trabajaban en el puerto de Iquique. A los pocos días, los trabajadores de la oficina San Lorenzo, del cantón Alto San Antonio, dejaron sus faenas y comenzaron a reunirse en las estaciones de ferrocarriles. Su intención era viajar hasta Iquique y hablar directamente con las autoridades del gobierno central.
De a poco, el movimiento fue abarcando toda la pampa. A mediados de diciembre, al menos treinta oficinas tenían detenidas sus faenas.
Mientras en Iquique, las autoridades habían informado sobre la situación a Santiago. El presidente Montt envió el crucero «Blanco Encalada», la alcaldía suspendió cualquier espectáculo público y clausuraron las cantinas. Todas estas medidas respondieron al hecho que variosconvoyes de ferrocarril bajaban repletos de trabajadores junto a sus familias.
Los huelguistas del cantón Alto San Antonio fueron hospedados en el Club Sport, que era el hipódromo existente en el camino a Cavancha.

NO SE VAN

Luego de las primeras conversaciones con las autoridades y dejar en claro que no volverían  a la pampa hasta conseguir sus reivindicaciones sociales, los huelguistas, que continuaban llegando en masa, fueron trasladados hasta la escuela fiscal «Domingo Santa María».
El 16 de diciembre, los principales cabecillas del movimiento, Luis Olea y José Brigg, presentaron un petitorio de diez puntos. Los principales eran la eliminación del sistema de fichas, libertad del comercio en las oficinas, mejorar las medidas de seguridad y el pago de la jornada laboral a un cambio de 18 peniques por peso. Hasta ese momento el cambio era de 8 peniques. Los industriales dijeron que las estudiarían inmediatamente. Otros sectores obreros de la ciudad también habían paralizados y las calles eran custodiadas por patrullas militares.
Para el 19 de diciembre las directivas de los pampinos y los trabajadores del puerto de Iquique crearon el Comité Central Unido. El presidente era JoséBriggs y como vicepresidente, Luis Olea. Un día después el intendente Carlos Eastmann, recibió la orden del ministro del Interior, Rafael Sotomayor, para declarar Estado de Sitio.
Al llegar el 21 de diciembre, en la Escuela Santa María y la plaza Manuel Montt, ubicada donde actualmente está el Mercado Centenario, había entre ocho y diez mil personas. Esa mañana los huelguistas no acataron la orden de trasladarse hasta el hipódromo de Iquique. Dentro de un marco de discursos y consignas y gritos, transcurrieron las horas, mientras el general de brigada Roberto SilvaRenard ordenó el traslado de dos ametralladoras que hizo colocar frente a la escuela.
Un piquete del regimiento O’Higgins se ubicó a la izquierda de las ametralladoras. Luego envió dos oficiales para convencer a los obreros que terminaran con el movimiento. Media hora más tarde, él mismo ingresó sin lograr un cambio de actitud en los huelguistas. Los últimos en ingresar a la escuela fueron los cónsules de Perú y Bolivia.  Después de una hora de conversaciones salieron del lugar sin lograr su objetivo.

Disparos

A las 15.45 horas se dio la orden de disparar. Desde este instante surgen variadas versiones del hecho. Algunos historiadores indican que las ráfagas demetralleta duraron treinta segundos, otros señalan que el ataque se prolongó por casi dos minutos.
El informe oficial que dio el general Silva Renard fijó la cifra de heridos en 140. Los cuerpos consulares establecieron en un número de 150 muertos y 200 heridos.
El historiador de la Universidad Arturo Prat Prat, Sergio González, explica que la cifra aceptada actualmente como cierta, alcanza a las 2 mil personas fallecidas y un número similar de heridos.
Los sobrevivientes fueron derivados ese mismo día a las oficinas de origen. Los heridos fueron atendidos en el hospital de beneficencia. Los cuerpos de los obreros fallecidos simplemente desaparecieron.
Tres días después el comercio pudo abrir sus puertas. Iquique volvió a su actividad normal.

IMPORTANCIA

Para Sergio González, la matanza en la Escuela Santa María marcó para siempre el movimiento sindical y obrero chileno. Los hechos ocurridos el 21 de diciembre de 1907 no fueron olvidados, como tampoco las reivindicaciones sociales que exigían los trabajadores. Todas ellas permanecieron latentes hasta que en 1912 se fundó en Iquique el Partido Obrero Socialista.
A parte de la importancia en la lucha social, la gran huelga del salitre dio paso a una conciencia multinacional.
A juicio del investigador Bernardo Guerrero, el movimiento reivindicatorio tuvo como característica particular la participación de chilenos, peruanos, argentinos y bolivianos.
«Más que una sensación de chilenidad, que sí existía, había además un ambiente de ser iquiqueño o tarapaqueño».

La conciencia social

Capítulo 34

Iquique siglo XX

La conciencia social

Con la Revolución del 91, los trabajadores salitreros dieron los primeros avances en la concreción de su «conciencia social».
La presión y el descontento en la masa obrera generó la gran huelga del salitre que comienza a mediados de 1907.
El gobierno, presidido por Pedro Montt, envió una comisión consultiva para conocer la «cuestión obrera». Durante dos días trabajaron en Iquique y recibieron las visitas de los empresarios salitreros, representantes de los trabajadores, comerciantes y funcionarios públicos.Luego subieron a la pampa y recorrieron al menos 23 oficinas para conocer en terreno las condiciones en que se desarrollaba la actividad industrial.
Los informes que emitió esta comisión no tuvieron el impacto y resolución que esperaban los trabajadores. El descontento seguía igual y se vio empeorado por la devaluación de la moneda ocasionado por las bajas en las ventas del salitre. Esto desembocó en el alza de precios de los productos de necesidad básica.

La Crisis

Iquique cosmopolita de principios del siglo XX, se convirtió en el centro de la actividad económica del norte de Chile.
Antes de la Primera Guerra Mundial, que comenzó en 1914 y se extendió hasta 1919, Chile tenía el monopolio total del mercado de fertilizantes a nivel global. Sin embargo, la explosión del conflicto bélico y el bloqueo económico que existía en Europa influyó directamente en la ostensible baja de la demanda de salitre.
Esto, sumado a la imperiosa necesidad de Alemania de contar con un producto para la fabricación de pólvora y abono a cultivos, sirvió para que científicos de esa nacionalidad crearan el salitre sintético.
Como respuesta a los difíciles tiempos que se aproximaban, nace la Asociación de Productores de Salitre, entidad encargada de poner el material a la venta.
Al terminar la guerra mundial en 1919 ocurrió la primera crisis de importancia Ese año paralizaron al menos 35 oficinas. No obstante de la mala situación económica que pasaba la región, Iquique no estuvo ajeno a las festividades del triunfo de las fuerzas aliadas y el fin de la guerra.
Grande y chicos salieron a las calles para festejar la noticia que llegaba con una semana de retraso. Las familias se reunieron en la Plaza Prat y celebraron con música y baile, mientras que los ciudadanos chinos lanzaron fuegos artificiales desde las azoteas de sus casas.
Según el actor iquiqueños Willie Zegarra, las personas pensaban que vendrían días mejores. Sin embargo, la crisis estalló en toda su magnitud en 1921 con la disminución de la demanda generada por la creación del salitre sintético.

Reactivación

Síntomas de reactivación comenzaron a sentirse a mediados de la década. En 1929, la producción llegó a los 2 millones 898 mil 141 toneladas métricas. Más adelante, todo fue en picada.
En 1930 para salvar la industria, el Estado Chileno intentó dar solución a la crisis creando la Corporación de Salitre de Chile,Cosach.
En 1934 nació la Corporación de Ventas de Salitre, Covensa. En esa se centralizó la exclusividad de la comercialización del salitre, yodo, y subproductos del área. En esa época la actividad estaba centrada en tres grandes empresas, la Compañía Salitrera de Tarapacá y Antofagasta, la Corporación Salitrera Anglo-Chilena y laLautaro Nitrate CO. Las tres representaban a mediados de la década del 30, el 90 por ciento de la producción total.
En este escenario oscuro para la provincia, Iquique entró en un periodo de estancamiento. La necesidad de desarrollar nuevas entradas económicas para la ciudad hicieron mirar hacia el mar de una manera distinta a la que la gente estaba acostumbrada. La industria pesquera dio sus primeros pasos.

La conciencia social

Capítulo 34

Iquique siglo XX

La conciencia social

Con la Revolución del 91, los trabajadores salitreros dieron los primeros avances en la concreción de su «conciencia social».
La presión y el descontento en la masa obrera generó la gran huelga del salitre que comienza a mediados de 1907.
El gobierno, presidido por Pedro Montt, envió una comisión consultiva para conocer la «cuestión obrera». Durante dos días trabajaron en Iquique y recibieron las visitas de los empresarios salitreros, representantes de los trabajadores, comerciantes y funcionarios públicos.Luego subieron a la pampa y recorrieron al menos 23 oficinas para conocer en terreno las condiciones en que se desarrollaba la actividad industrial.
Los informes que emitió esta comisión no tuvieron el impacto y resolución que esperaban los trabajadores. El descontento seguía igual y se vio empeorado por la devaluación de la moneda ocasionado por las bajas en las ventas del salitre. Esto desembocó en el alza de precios de los productos de necesidad básica.

La Crisis

Iquique cosmopolita de principios del siglo XX, se convirtió en el centro de la actividad económica del norte de Chile.
Antes de la Primera Guerra Mundial, que comenzó en 1914 y se extendió hasta 1919, Chile tenía el monopolio total del mercado de fertilizantes a nivel global. Sin embargo, la explosión del conflicto bélico y el bloqueo económico que existía en Europa influyó directamente en la ostensible baja de la demanda de salitre.
Esto, sumado a la imperiosa necesidad de Alemania de contar con un producto para la fabricación de pólvora y abono a cultivos, sirvió para que científicos de esa nacionalidad crearan el salitre sintético.
Como respuesta a los difíciles tiempos que se aproximaban, nace la Asociación de Productores de Salitre, entidad encargada de poner el material a la venta.
Al terminar la guerra mundial en 1919 ocurrió la primera crisis de importancia Ese año paralizaron al menos 35 oficinas. No obstante de la mala situación económica que pasaba la región, Iquique no estuvo ajeno a las festividades del triunfo de las fuerzas aliadas y el fin de la guerra.
Grande y chicos salieron a las calles para festejar la noticia que llegaba con una semana de retraso. Las familias se reunieron en la Plaza Prat y celebraron con música y baile, mientras que los ciudadanos chinos lanzaron fuegos artificiales desde las azoteas de sus casas.
Según el actor iquiqueños Willie Zegarra, las personas pensaban que vendrían días mejores. Sin embargo, la crisis estalló en toda su magnitud en 1921 con la disminución de la demanda generada por la creación del salitre sintético.

Reactivación

Síntomas de reactivación comenzaron a sentirse a mediados de la década. En 1929, la producción llegó a los 2 millones 898 mil 141 toneladas métricas. Más adelante, todo fue en picada.
En 1930 para salvar la industria, el Estado Chileno intentó dar solución a la crisis creando la Corporación de Salitre de Chile,Cosach.
En 1934 nació la Corporación de Ventas de Salitre, Covensa. En esa se centralizó la exclusividad de la comercialización del salitre, yodo, y subproductos del área. En esa época la actividad estaba centrada en tres grandes empresas, la Compañía Salitrera de Tarapacá y Antofagasta, la Corporación Salitrera Anglo-Chilena y laLautaro Nitrate CO. Las tres representaban a mediados de la década del 30, el 90 por ciento de la producción total.
En este escenario oscuro para la provincia, Iquique entró en un periodo de estancamiento. La necesidad de desarrollar nuevas entradas económicas para la ciudad hicieron mirar hacia el mar de una manera distinta a la que la gente estaba acostumbrada. La industria pesquera dio sus primeros pasos.

La lucha por el control del salitre

037# Muelles Pasajeros y Ferroc.

Originally uploaded by Patricio Parrague.

Capítulo 25

Iquique Siglo XX

La Guerra del Pacífico: La lucha por el control del salitre

A mediados del siglo XIX en Iquique y Pisagua, los dos puertos más importantes para el embarque de salitre hacia el mundo, la situación era de tranquilidad a pesar que el estado peruano se encontraba en una crisis económica debido a que le precio de su principal riqueza, el guano, iba de pica en los mercados mundiales.
Al mismo tiempo, el gobierno no recibía grandes divisas provenientes del salitre que, hasta el momento, se encontraba en manos de privados. Durante todo el siglo XIX la actividad salitrera tuvo impuestos intermitentes sobre la actividad. En este escenario surge el conflicto del gobierno peruano con los industriales salitreros. Uno de sus temores radicaba en el aumento progresivo de inversiones chilenas, inglesas y alemanas, en desmedro de los connacionales. Sin embargo, lo más alarmante era la bancarrota financiera del Estado.

El presidente de Perú, Manuel Pardo, decretó el Estanco del Salitre. Para ello el estado peruano empezó a comprar toda la producción en el mismo muelle en donde eran embarcados los quintales. El objetivo era revenderlos a un precio mayor hacia el extranjero.

La idea fracasó rotundamente debido a que parte de las salitreras eran de propiedad de sociedades chilenas que eran controladas por bancos con sede en Valparaíso. Estas entidades cortaron de inmediato los créditos a las oficinas salitreras dejando al borde de la quiebra a estas empresas. Para evitar la crisis del sector, el gobierno peruano desistió de su acción.

La arremetida ocurrió tres años después cuando en 1878 el presidente Mariano Ignacio Prado, decretó la expropiación de las salitreras mediante el pago de bonos o certificados a dos años plazo y gravó con un impuesto extraordinario a los productores independientes. Esta decisión significó una gigantesca fuga de capitales y endeudó al fisco peruano. La medida tampoco logró su objetivo.

Hacía más de una década que las compañías salitreras realizaban prospecciones en Atacama, Bolivia, encontrando caliche de buena calidad. Comenzaron su producción en forma inmediata. De esta manera ya tenían nuevos territorios para desarrollar sus industrias sin pagar al gobierno peruano.

En Tarapacá, mientras tanto, la presión contra el gobierno era grande. Los dueños de los certificados salitreros temían que los documentos no fueran cancelados en el plazo estipulado.

Paralelamente Chile y Bolivia mantenían desde 1866 un pacto para la explotación de Atacama libre de impuesto. El escenario cambió cuando Bolivia impuso un nuevo impuesto a la Compañía de Salitreras y Ferrocarril de Antofagasta, desconociendo el tratado suscrito.

La empresa se negó a cancelar ese tributo por lo que el fisco boliviano decretó el embargo de la compañía y la liquidación de sus bienes. En ese momento Chile pide la reivindicación de sus territorios comprendidos desde el río Loa hacia el sur.

El 14 de febrero de 1879 la Armada de Chile desembarca en Antofagasta y toma posesión del puerto. La Guerra del Pacífico había comenzado.

Buscando el oro blanco

Iquique Siglo XX

Capítulo 8

Buscando el oro blanco

La industria del salitre comenzó en La Tirana, hasta donde un grupo de indígenas llevaba el caliche extraído de la pampa y lo procesaba con una técnica milenaria que los incas habían perfeccionado. Este producto servía para cubrir las necesidades de pólvora de toda la zona de Tarapacá. y en algunos casos, era enviado a Perú para abastecer a los ejércitos de la corona española. Sin embargo, esta industria incipiente siempre estuvo en un bajo perfil debido principalmente a su baja calidad y al rudimentario proceso de elaboración que existía desde tiempos inmemoriales.

Incas y aymaras conocían las propiedades del caliche. Lo pulverizaban con un mazo y después lo usaban como fertilizante en sus cultivos de papa y maíz.
También lo ocupaban como insumo para crear una especie de pólvora que servía para sus prospecciones en las minas de Huantajaya, Parquina, Casicsa y Virquinta.

Más tarde el proceso evolucionó técnicamente hasta transformarse en el primitivo sistema de paradas, que siglos más tarde sería la base para la industria del salitre.

Los incas utilizaron vasijas metálicas traídas del altiplano, en donde cocían el caliche bajo una fogata. Luego que el material era disuelto en un caldo hirviente era traspasado a otro recipiente en donde se decantaba y surgían los cristales de salitre depurado.

Este proceso se repitió durante siglos hasta que los españoles le agregaron algunas mejoras para acelerar el trabajo y la cantidad de salitre extraído en cada cocción.

Los fondos metálicos estaban en una construcción cuadrada, hecha de piedra y arcilla, se encendía una hornilla para cocer el caliche extraído en forma manual en pleno desierto.

Luego del trasvasije de los caldos, el material era secado al sol hasta que el salitre se separa de la costra que quedaba pegada al recipiente.

Con este proceso, la industria del salitre se encontraba en espera que la demanda del mineral incentivara la producción en masa.

LLEGA EL RUMOR

En 1709 en España llega un rumor sobre Chile. Este dice que la comarca tiene grandes criaderos de salitre en la zona de Tarapacá. De esta manera se dicta la cédula real del 22 de enero de 1710, que indica la constitución de una fábrica en Chile para aprovechar el recurso en la producción de pólvora.

El motivo de esta orden se debía principalmente a que la fabrica de pólvora que existía en Perú, entraba en una especie de retroceso al escasearle sus insumos para la industria bélica.

Ante esta situación, en el sector sur de lo que actualmente es La Tirana, los españoles iniciaron la producción. Para ello cortaban los tamarugos y los convertían en carbón, utilizaban el agua para el proceso de conversión y traían azufre desde el altiplano. Con estos tres elementos lograban preparar pólvora de regular calidad.

A principios del siglo XVII, de 45 minas que existían en el corregimiento de Tarapacá, sólo 17 eran explotadas y 28 se encontraban con cierto número limitado de trabajadores. La situación económica no era buena y las condiciones de vida no mejoraban excepto en las quebradas y oasis.

Iquique Siglo XX fue publicado en diciembre de 1999 en La Estrella de Iquique.