
Arturo Godoy, Campeón de los años 40
Arturo Godoy (Iquique, 10 de octubre 1912 – † Iquique, 27 de agosto de 1986) boxeador chileno.…

Arturo Godoy, Campeón de los años 40
Arturo Godoy (Iquique, 10 de octubre 1912 – † Iquique, 27 de agosto de 1986) boxeador chileno.…

El bravo peleador iquiqueño Arturo Godoy, fue uno de los referentes principales del boxeo chileno en las décadas del 30 y 40, disputando dos veces el título mundial de los pesos pesados con el legendario Joe Louis, «el Bombardero de Detroit».
La mayor parte de su carrera deportiva la hizo Godoy en Santiago y el extranjero. En Iquique no combatió, ya que tras el Servicio Militar fue llevado a la capital y allá se radicó.
La historia registra que debutó en el profesionalismo en junio de 1928, frente al peruano Peter Jonson, a quien derrotó por nocaut, según señala el sociólogo Bernardo Guerrero Jiménez en su obra «El Libro de los Campeones», Arturo Godoy nació en Caleta Buena, ubicada al norte de Iquique y distante 150 kilómetros. A nuestra ciudad llegó a los 18 años e inició su fabuloso caminar por los cuadriláteros en ring del Regimiento Carampangue.
Después de cumplir varias peleas con boxeadores cotizados del medio nacional y extranjero, partió en una gira por Argentina, Panamá, Cuba, Estados Unidos y España, donde sólo cosechó victorias y empates. Las crónicas de 1936 a 1940 ratifican los triunfos del gladiador iquiqueño de la categoría máxima.
La victoria más resonante la consiguió en el histórico Luna Park de Buenos Aires, al vencer por nocaut en el tercer round al legendario «Toro salvaje de Las Pampas», Luis Angel Firpo, quién enfrentó en pelea titular mundial al gran Jack Dempsey.
Fue profesor de boxeo de la Policía de Investigaciones y de los oficiales de la Escuela Militar.
Arturo Godoy vivió sus últimos años de vida en Iquique. El gobierno le entregó una casa en calle Diego Portales esquina 12 Oriente, donde junto a su esposa Marta Wermarth y su hijo Arturo vivieron rodeados del cariño de los iquiqueños, que siempre lo visitaron para evocar su gran carrera deportiva. Murió el 27 de agosto de 1986.
El 19 de febrero de 1940, en plena Segunda Guerra Mundial, Godoy enfrentó en el Madison Square Garden al campeón mundial Joe Louis.
Los cronistas nacionales de esa época escribieron que fueron 15 asaltos interminables, con Joe Louis tratando de acorralar a Arturo Godoy para descargar sus golpes de nocauts, mientras que el bravo iquiqueño lo contragolpeaba con jabs potentes al rostro y al cuerpo.
De esa pelea salió la frase anecdótica «agáchate, Godoy», que Luis Bouey le gritó durante todo el combate, estrategia que le sirvió para neutralizar los poderosos envíos del campeón.
Al término del combate la victoria fue para Louis por puntos pero Arturo Godoy, el bravo guerrero iquiqueño, quedó en la historia del boxeo mundial y nacional, como el primer púgil que soportaba en pie una pelea con el «Bombardero de Detroit».
En Santiago la gente provocó aglomeraciones en las tiendas comerciales que transmitieron la pelea en las radios de esa época.
La revancha con el campeón mundial se desarrolló el 20 de junio de 1940 y la victoria nuevamente fue para Louis, terminando Godoy con múltiples heridas provocadas por los golpes del norteamericano.
Después de la última y sangrienta batalla contra Joe Louis, la vida siguió rodando para el bravo iquiqueño. Más peleas, más triunfos, la reconquista del cinturón sudamericano y luego el retiro. En el recuerdo y en la historia quedó plasmado el nombre de Arturo Godoy, un peleador valiente, guerrero y que con un puro corazón, llegó dos veces a pelear la corona mundial con Joe Louis, uno de los fenómenos más grandes del boxeo mundial de todas las épocas.
Frente a los locales de radios, se agrupó también un numeroso público que ansiaba por conocer los detalles de la pelea, y que esperaba a cada momento una decisión favorable para Godoy. Desde los carros bajaban los pasajeros entusiasmados por el espectáculo de los que escuchaban y se sumaban a los grupos que seguían con atención cada una de las palabras del «speaker». Los autos detenían su marcha para escuchar con mayor «tranquilidad» la pelea.
Escenas semejantes a las que se pudieron presenciar en el centro de la ciudad, se repitieron en todos los barrios de Santiago. Frente a casas particulares y a los negocios, el público esperaba impaciente el resultado del match que pudo dar a Godoy el título de campeón de todos los pesos.
«Telefónicamente, nuestros corresponsales del norte y sur del país nos comunicaron anoche, el enorme entusiasmo que se notó en el público por la pelea de Godoy y Louis. En los pueblos donde existen altoparlantes de la Municipalidad, frente a ellos esperaron nerviosamente el resultado numerosos vecinos, muchos de los cuales jamás se habían preocupado de asuntos deportivos.
Pero el entusiasmo se hizo más intenso fue en Iquique, la ciudad natal de Arturo Godoy, y donde vive actualmente la madre del gran púgil. Entre los que esperaban con inquietud el resultado del match figuraban muchos que fueron amigos del campeón en su niñez.
El Presidente de la República, señor Pedro Aguirre Cerda, escuchó en el Palacio de Viña del Mar una transmisión directa del match de Godoy y Louis en el Madison Square Garden mostrando gran interés por las alternativas de la pelea y haciendo comentarios por la pujanza y valentía que demostró el chileno en todo momento.
Al término de la lucha, dio instrucciones cablegráficas al Cónsul chileno en Nueva York, señor Aníbal Jara, para que felicitara en su nombre al púgil chileno por su presentación.
El cable que recibió Godoy tenía el siguiente texto:
«Arturo Godoy.- Nueva York – Consulado de Chile.- Su valiente y pujante pelea demuestra extremos de vigor a que llegaría nuestro pueblo debidamente cuidado en salud y bienestar, como es programa actual Gobierno.- PEDRO AGUIRRE CERDA«.

Estanislao Loayza Aguilar, el bravo peleador iquiqueño, fue el primer pugilista chileno en disputar un título mundial de boxeo.
La historia deportiva del legendario Estanislao «Tani» Loayza está plagada de grandes momentos históricos y cerca de la leyenda.
Tiene el raro, pero hermoso, privilegio de haber disputado un cetro mundial sin haber conquistado las coronas nacionales amateur y profesional de Chile, dado que desde Iquique salió directamente a Estados Unidos.
Los únicos combates de aficionados que el «Tani» hizo en nuestro país, antes de emprender el viaje a Norteamérica, los realizó en el histórico Club de Boxeo «Heriberto Rojas» y en el ex velódromo Municipal.
Según recuerda su sobrino Enrique Loayza, la primera pelea del «Tani» fue el 20 de marzo de 1921 y ganó por nocaut a Marino Castro, combatiendo en la categoría pluma.
«La leyenda de mi tío comenzó cuando acompañó al abuelo Humberto al gimnasio Heriberto Rojas, donde él entrenaba. Vio que a su padre le estaba pegando su rival de turno, por lo que subió al ring y noqueó a ese boxeador».
En la sala estaba el campeón de Chile «el negro» Salas, quien lo invitó a continuar con la práctica del boxeo.
Añadió que Salas fue el primer técnico que tuvo; después se preparó con Ramón Montoya, Enrique Nieto, quien lo llevó a Estados Unidos, y Luis Bouey.
Antes de partir al país del norte Loayza ganó por nocaut a su primer técnico, luego que éste lo retara en una eliminatoria para un nacional. «Sin embargo mi tío no quería pelear con él pero al final lo ganó y después se fue a Estados Unidos».
El 13 de noviembre de 1924 «El Tani» abordó el vapor Teno junto a sus hermanas Cleria y Clorinda.
El 2 de enero de 1925 debutó en el Madison Square Garden de Nueva York y ganó por puntos al norteamericano Moe Gambers, en la categoría liviano.
Luego hizo ocho exitosos combates frente a destacados boxeadores estadounidenses, italianos, cubanos y mexicanos, siempre saliendo con su diestra en alto.
El 13 de julio de 1925 enfrentó al norteamericano Jimmy Goodrich, por la corona mundial de la categoría liviano, perdiendo por nocaut técnico en el segundo round, debido a una fractura en su pie derecho, provocada por el árbitro Doug Smith.
Para el Tani fue casi fácil acceder al privilegio, gracias a su arte boxístico, y quizás le habría resultado aún más fácil conquistar la corona esa noche; sin embargo, la fatalidad se cruzó en su camino.
En el segundo round, al quebrar un clinch, (abrazo de los contendores) el árbitro Gumboath Smith, ex peso pesado, pisó un pie del chileno y le fracturó el tobillo. Pese al dolor, el bravo iquiqueño quiso seguir combatiendo, pero fue imposible. No podía afirmar el pie y se caía, perdiendo así para siempre el boxeo chileno la mejor posibilidad de su historia de tener un monarca mundial.
Reapareció en los cuadriláteros el 5 de enero de 1926 y derrotó por puntos a Charles Rossens. Continuó luego con una seguidilla de importantes victorias, pero nunca más tuvo la oportunidad de pelear por la copa mundial de los livianos.
En 1936 regresó a Chile y por primera vez peleó en Santiago ante el crédito Luis Vincentini, a quien venció por nocaut.
Se retiró del ring para iniciarse como entrenador y profesor de boxeo.
El «Tani» Loayza dejó una herencia importante en el pugilismo nacional, que luego sobrellevaron sus sobrinos, Humberto, Mario y Rubén Loayza, todos campeones de Chile amateur y profesional, nacidos en la «Tierra de Campeones».
Fue el gran boxeador chileno y mundial en los inicios del siglo XX.
Estanislao Loayza Aguilar nació en Iquique el 7 de mayo de 1905. Sus padres fueron Humberto y Luisa.
Creció junto a sus hermanos Julio, Pedro, Clorinda y Cleria.
Se casó con Amanda Nieto, hija de Enrique Nieto, quien lo llevó a Estados Unidos. Tuvo dos hijos: Amanda y Estanislao.
Murió en Santiago el 15 de mayo de 1981. Sus restos fueron trasladados a Iquique en 1985 y hoy reposan en el mausoleo de la Mutual de ex Boxeadores, en el Cementerio Nº 3.
Como todas las leyendas, durante varios años el recuerdo de las hazañas del boxeador se fueron haciendo esporádicas y eclipsadas de vez en cuando por alguna lumbrera, como el cetro mundial en caza submarina de Raúl Choque, la destreza de «maravilla» Prieto en el ring, los últimos títulos nacionales del fútbol amateur y el boom de los Dragones en su nacimiento; claro que su nombre quedó inmortalizado para siempre por padres de los años 30, 40 y 50 que bautizaron a sus hijos como Estanislao en homenaje al peloduro.
A fines del siglo XX, al ponerse en escena la obra teatral basada en el libro «Del Chumbeque a la Zofri» la figura de Loayza volvió a «hacerse visible» y recobró toda su magnitud. El gran responsable de eso fue el sociólogo Bernardo Guerrero Jiménez, quien ha investigado la vida del Tani y recopilado material como la radiografía del tabillo fracturado y filmaciones de sus combates.
Sobre su acercamiento con el deportista, comenta que «crecí como muchos de la Plaza Arica escuchando a Marino Castro hablar de sus peleas con el Tani, entonces como niños no dimensionábamos su figura. Al escribir el libro de los campeones (Crear-Ediciones Jote Errante 1992) investigué más y nació esta tarea de hacer visible la leyenda, resaltar la figura del ídolo deportivo, porque el Tani es un héroe deportivo de carne y hueso».
En el segundo volumen de su libro «Del Chumbeque a la Zofri» (1996), la figura de Loayza Aguilar retoma el sitial que merece y en torno a él gira el argumento de la adaptación teatral del libro (1997).
Para Guerrero la condición de héroe del boxeador está dada por lo que alcanzó como deportista y persona. «Es un modelo de conducta ejemplar, fue un personaje limpio en su vida, respetuoso de las leyes, padre y esposo ejemplar».
Y añade que «es la cristalización del sueño americano, el hijo de un matarife iquiqueño que llega a Estados Unidos, aprende el idioma, triunfa en el boxeo, reside varios años y regresa a su tierra convertido en ídolo».
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