Tani Loayza, un deportista del siglo XX

Estanislao Loayza Aguilar —en inglés llamado S...
Estanislao Loayza Aguilar —en inglés llamado Stan o Stanislaus Loayza— (Iquique, 7 de mayo de 1905— † Iquique, 15 de mayo de 1981). boxeador chileno. (Photo credit: Wikipedia)

Estanislao Loayza Aguilar, el bravo peleador iquiqueño, fue el primer pugilista chileno en disputar un título mundial de boxeo.

La historia deportiva del legendario Estanislao «Tani» Loayza está plagada de grandes momentos históricos y cerca de la leyenda.
Tiene el raro, pero hermoso, privilegio de haber disputado un cetro mundial sin haber conquistado las coronas nacionales amateur y profesional de Chile, dado que desde Iquique salió directamente a Estados Unidos.
Los únicos combates de aficionados que el «Tani» hizo en nuestro país, antes de emprender el viaje a Norteamérica, los realizó en el histórico Club de Boxeo «Heriberto Rojas» y en el ex velódromo Municipal.
Según recuerda su sobrino Enrique Loayza, la primera pelea del «Tani» fue el 20 de marzo de 1921 y ganó por nocaut a Marino Castro, combatiendo en la categoría pluma.
«La leyenda de mi tío comenzó cuando acompañó al abuelo Humberto al gimnasio Heriberto Rojas, donde él entrenaba. Vio que a su padre le estaba pegando su rival de turno, por lo que subió al ring y noqueó a ese boxeador».
En la sala estaba el campeón de Chile «el negro» Salas, quien lo invitó a continuar con la práctica del boxeo.
Añadió que Salas fue el primer técnico que tuvo; después se preparó con Ramón Montoya, Enrique Nieto, quien lo llevó a Estados Unidos, y Luis Bouey.
Antes de partir al país del norte Loayza ganó por nocaut a su primer técnico, luego que éste lo retara en una eliminatoria para un nacional. «Sin embargo mi tío no quería pelear con él pero al final lo ganó y después se fue a Estados Unidos».

Estanislao a Estados Unidos

El 13 de noviembre de 1924 «El Tani» abordó el vapor Teno junto a sus hermanas Cleria y Clorinda.
El 2 de enero de 1925 debutó en el Madison Square Garden de Nueva York y ganó por puntos al norteamericano Moe Gambers, en la categoría liviano.
Luego hizo ocho exitosos combates frente a destacados boxeadores estadounidenses, italianos, cubanos y mexicanos, siempre saliendo con su diestra en alto.
El 13 de julio de 1925 enfrentó al norteamericano Jimmy Goodrich, por la corona mundial de la categoría liviano, perdiendo por nocaut técnico en el segundo round, debido a una fractura en su pie derecho, provocada por el árbitro Doug Smith.
Para el Tani fue casi fácil acceder al privilegio, gracias a su arte boxístico, y quizás le habría resultado aún más fácil conquistar la corona esa noche; sin embargo, la fatalidad se cruzó en su camino.
En el segundo round, al quebrar un clinch, (abrazo de los contendores) el árbitro Gumboath Smith, ex peso pesado, pisó un pie del chileno y le fracturó el tobillo. Pese al dolor, el bravo iquiqueño quiso seguir combatiendo, pero fue imposible. No podía afirmar el pie y se caía, perdiendo así para siempre el boxeo chileno la mejor posibilidad de su historia de tener un monarca mundial.
Reapareció en los cuadriláteros el 5 de enero de 1926 y derrotó por puntos a Charles Rossens. Continuó luego con una seguidilla de importantes victorias, pero nunca más tuvo la oportunidad de pelear por la copa mundial de los livianos.
En 1936 regresó a Chile y por primera vez peleó en Santiago ante el crédito Luis Vincentini, a quien venció por nocaut.
Se retiró del ring para iniciarse como entrenador y profesor de boxeo.
El «Tani» Loayza dejó una herencia importante en el pugilismo nacional, que luego sobrellevaron sus sobrinos, Humberto, Mario y Rubén Loayza, todos campeones de Chile amateur y profesional, nacidos en la «Tierra de Campeones».
Fue el gran boxeador chileno y mundial en los inicios del siglo XX.

La historia del hombre

Estanislao Loayza Aguilar nació en Iquique el 7 de mayo de 1905. Sus padres fueron Humberto y Luisa.
Creció junto a sus hermanos Julio, Pedro, Clorinda y Cleria.
Se casó con Amanda Nieto, hija de Enrique Nieto, quien lo llevó a Estados Unidos. Tuvo dos hijos: Amanda y Estanislao.
Murió en Santiago el 15 de mayo de 1981. Sus restos fueron trasladados a Iquique en 1985 y hoy reposan en el mausoleo de la Mutual de ex Boxeadores, en el Cementerio Nº 3.

La leyenda

Como todas las leyendas, durante varios años el recuerdo de las hazañas del boxeador se fueron haciendo esporádicas y eclipsadas de vez en cuando por alguna lumbrera, como el cetro mundial en caza submarina de Raúl Choque, la destreza de «maravilla» Prieto en el ring, los últimos títulos nacionales del fútbol amateur y el boom de los Dragones en su nacimiento; claro que su nombre quedó inmortalizado para siempre por padres de los años 30, 40 y 50 que bautizaron a sus hijos como Estanislao en homenaje al peloduro.
A fines del siglo XX, al ponerse en escena la obra teatral basada en el libro «Del Chumbeque a la Zofri» la figura de Loayza volvió a «hacerse visible» y recobró toda su magnitud. El gran responsable de eso fue el sociólogo Bernardo Guerrero Jiménez, quien ha investigado la vida del Tani y recopilado material como la radiografía del tabillo fracturado y filmaciones de sus combates.
Sobre su acercamiento con el deportista, comenta que «crecí como muchos de la Plaza Arica escuchando a Marino Castro hablar de sus peleas con el Tani, entonces como niños no dimensionábamos su figura. Al escribir el libro de los campeones (Crear-Ediciones Jote Errante 1992) investigué más y nació esta tarea de hacer visible la leyenda, resaltar la figura del ídolo deportivo, porque el Tani es un héroe deportivo de carne y hueso».
En el segundo volumen de su libro «Del Chumbeque a la Zofri» (1996), la figura de Loayza Aguilar retoma el sitial que merece y en torno a él gira el argumento de la adaptación teatral del libro (1997).
Para Guerrero la condición de héroe del boxeador está dada por lo que alcanzó como deportista y persona. «Es un modelo de conducta ejemplar, fue un personaje limpio en su vida, respetuoso de las leyes, padre y esposo ejemplar».
Y añade que «es la cristalización del sueño americano, el hijo de un matarife iquiqueño que llega a Estados Unidos, aprende el idioma, triunfa en el boxeo, reside varios años y regresa a su tierra convertido en ídolo».