Almirante Juan Williams Rebolledo (1825-1910)

Almirante Juan Williams Rebolledo (1825-1910)  

El almirante Juan Williams Rebolledo tuvo la complicada misión de comandar la armada chilena durante la primera parte de la Guerra del Pacífico. En sus manos quedaron las principales decisiones para lograr el control del mar y luego dejar el espacio libre para el avance terrestre del ejército expedicionario.
Juan Williams Rebolledo nació en Curacaví en 1825. Sus padres fueron Juan Williams y Gertrudis Rebolledo. Tuvo dos hermanos, Horacio Luis y Lavinia. Se casó con Clara Noeglé y tuvo dos hijos, Juan y Héctor.
Su vida militar comenzó en 1844 cuando ingresó a la Escuela de Guardiamarinas.
Durante la Revolución de 1851 participÛ en los conflictos bÈlicos con el rango de comandante de la fragata Chile.
En 1855 fue nombrado comandante de arsenales y gobernador marÌtimo de Atacama. Ese mismo año viajó a Inglaterra, con la misión de traer a Chile la corbeta Esmeralda, construida en astilleros ingleses.
En la década de 1860, Juan Williams realizó diversas tareas, entre las que se pueden destacar las exploraciones al Norte de Chile en compañía de Rodulfo Philippi, el desarrollo de interesantes estudios hidrográficos en las islas de San Félix, y su nombramiento como comisionado para establecer los límites con Bolivia, en 1863.
Durante la guerra con España, se firmó una alianza entre Chile, Perú, Bolivia y Ecuador, y Williams fue nombrado comandante en jefe de las fuerzas aliadas en el mar. Debió asumir la fortificación de las costas, fundamentalmente del apostadero de Abtao, en Chiloé, que se convirtió así en una zona inexpugnable para los cañones de las naves españolas.
Adem·s de su extensa carrera militar, Juan Williams desempeñó otras tareas. Fue diputado, intendente y comandante general de Armas y de Marina de ValparaÌso. Escribió y publicó el libro Contienda de Chile y el Perú contra España (1865-1866).
Durante la Revolución de 1891, solidarizó con el Presidente Balmaceda. Luego fue miembro del Partido Liberal Democrático e intentó ser senador.
Ya alejado del servicio activo, fue ascendido por una ley de febrero de 1908 al rango de vicealmirante en servicio, honor que mantuvo hasta su muerte el 24 de junio de 1910.

Almirante Juan Williams Rebolledo (1825-1910)

Almirante Juan Williams Rebolledo (1825-1910)  

El almirante Juan Williams Rebolledo tuvo la complicada misión de comandar la armada chilena durante la primera parte de la Guerra del Pacífico. En sus manos quedaron las principales decisiones para lograr el control del mar y luego dejar el espacio libre para el avance terrestre del ejército expedicionario.
Juan Williams Rebolledo nació en Curacaví en 1825. Sus padres fueron Juan Williams y Gertrudis Rebolledo. Tuvo dos hermanos, Horacio Luis y Lavinia. Se casó con Clara Noeglé y tuvo dos hijos, Juan y Héctor.
Su vida militar comenzó en 1844 cuando ingresó a la Escuela de Guardiamarinas.
Durante la Revolución de 1851 participÛ en los conflictos bÈlicos con el rango de comandante de la fragata Chile.
En 1855 fue nombrado comandante de arsenales y gobernador marÌtimo de Atacama. Ese mismo año viajó a Inglaterra, con la misión de traer a Chile la corbeta Esmeralda, construida en astilleros ingleses.
En la década de 1860, Juan Williams realizó diversas tareas, entre las que se pueden destacar las exploraciones al Norte de Chile en compañía de Rodulfo Philippi, el desarrollo de interesantes estudios hidrográficos en las islas de San Félix, y su nombramiento como comisionado para establecer los límites con Bolivia, en 1863.
Durante la guerra con España, se firmó una alianza entre Chile, Perú, Bolivia y Ecuador, y Williams fue nombrado comandante en jefe de las fuerzas aliadas en el mar. Debió asumir la fortificación de las costas, fundamentalmente del apostadero de Abtao, en Chiloé, que se convirtió así en una zona inexpugnable para los cañones de las naves españolas.
Adem·s de su extensa carrera militar, Juan Williams desempeñó otras tareas. Fue diputado, intendente y comandante general de Armas y de Marina de ValparaÌso. Escribió y publicó el libro Contienda de Chile y el Perú contra España (1865-1866).
Durante la Revolución de 1891, solidarizó con el Presidente Balmaceda. Luego fue miembro del Partido Liberal Democrático e intentó ser senador.
Ya alejado del servicio activo, fue ascendido por una ley de febrero de 1908 al rango de vicealmirante en servicio, honor que mantuvo hasta su muerte el 24 de junio de 1910.

Situación militar del Perú y Bolivia antes de la Guerra del Pacífico

Perú

La capacidad militar del Perú no había logrado mantener una relación con la creciente prosperidad económica experimentada en la década de 1870 pues el gobierno del presidente Manuel Pardo había reducido fuertemente los gastos militares como parte de la política civilista de neutralizar el papel dominante de las fuerzas armadas. Al asumir la presidencia, Mariano Prado encontró sus opciones limitadas y como el Per˙ volvió a sumirse en una crisis financiera, no pudo hacer las correcciones del caso.

En el Ejército y Marina del Perú, el personal era reclutado a través del sistema de «enganche». Al estallar la guerra, el Per˙ contaba con un Ejército de 7.000 plazas en total, de las cuales 2679 eran jefes y oficiales.
Benjamín Vicuña Mackenna habla de 4200 plazas de soldados y de 387o eran jefes.
El coronel peruano Dellepiane manifiesta que el ejército de su patria: » no alcanzaba en pie de paz sino cerca de los 5000 hombres, incluyendo la gendarmería.
De acuerdo a la Dirección General de Estadística de Perú, en 1879, el ejército de ese país estaba organizado en 7 batallones de infantería, 3 regimientos de caballería y 2 regimientos de artillería, con un total de 5613 plazas.
El servicio de sanidad, contaba con 57 cirujanos y la Hacienda Militar con 10 empleados. Existía desde enero de 1869 el Colegio Militar, para la formación de oficiales y una Escuela de Cabos, para la de suboficiales y clases.
Los armamentos eran de diferentes sistemas y modelos. La infantería usaba fusiles comblain, Chasspot, CataÒÛn, Remington, Beaumont, Minie, Springfield. Las carabinas eran Spencer, Henry, Zinder y MiniÈ y los revólveres Lefaucheux  y Colt.
El Ejército tenía distribuidas sus unidades a través del territorio de la república. Tal repartición hacía imposible tener organizadas las unidades mayores y con ello la instrucción práctica que se hacía deficiente.
Como reserva Perú tenía una Guardia Nacional de 65.000 hombres en 1879.
Al comenzar en 1879, la Escuadra Peruana contaba con los siguientes buques: los blindados Huáscar e Independencia, los monitores Manco Capac y Atahualpa y las corbetas Unión y Pilcomayo. Además poseía los transportes Chalaco, Talismán y Limeña.
La ubicación del teatro de operaciones marítimo estaba enorme distancia de la base de la Escuadra chilena en Valparaíso, lo que significó una considerable limitación logística.
La Armada enemiga, en cambio, aunque con base principal en El Callao, disponía de un apoyo más efectivo a sus operaciones en las bases secundarias de Arica, Ilo e Islay.
Al inicio de la guerra, la Escuadra peruana estaba prácticamente desmantelada en El Callao. Las calderas de la «Independencia» estaban en tierra y el «Huáscar» se encontraba desartillado.

La Armada Peruana









La Armada peruana contaba con los siguientes buques :

-Monitores blindados «Manco Cápac» y «Atahualpa»; 17 años en servicio;
andar de 3,5 nudos, y 2 cañones de 500 lbs.
-Monitor blindado «Huáscar»: 14 años en servicio; andar de 11 nudos; casco de fierro acorazado; 2 cañones de 300 lbs. en una torre giratoria; 2 de 40 lbs. y 1 de 12 lbs; dotación de 200 hombres.
-Fragata blindada «Independencia»: 15 años de servicio; andar de 12,5 nudos; casco de fierro, 2 cañones de 150 lbs., 12 de 70 lbs., 4 de 32 lbs., y 4 de 9 lbs.
-Corbeta «Unión»: 15 años en servicio; andar de 12,5 nudos; casco de madera, y 14 cañones de 70 lbs.
-Cañonera «Pilcomayo»: 15 años en servicio; andar de 10,5 nudos; casco de madera; 2 cañones de 70 lbs., 4 de 40 lbs. y 4 de 12 lbs.

Bolivia

 
Bolivia prácticamente no disponía de escuadra. Años antes que estallara el conflicto con Chile, aquel país contaba con una fuerza naval muy modesta, compuesta por el viejo bergantín General Sucre, incorporado a su flotilla en el año 1844, cuya función era resguardar las costas del litoral desde Paposo hasta el río Loa. También poseía el bergantín María Luisa, de 240 toneladas de desplazamiento, en mal estado de conservación, el mismo que fue rematado en 1872.
Otra nave era la cañonera El Morro, embarcación pequeña pero moderna adquirida en 1875 y puesta al servicio del Ingeniero Francés Andrés Bresson, contratado por el gobierno de La Paz para efectuar estudios y exploraciones científicas en el Litoral boliviano. Había otros buques de menor porte que conjuntamente con los barcos de la flota mercante, entre ellos el Potosí, el Bolívar, el Charchamocha y el Elisa, serían capturados por la marina chilena durante la ocupación del litoral boliviano.
Existen varias cifras sobre el ejército boliviano. Para el ejército de línea se calculaban 2000 hombres y para la guardia nacional uno 54.500.
Vicuña Mackenna hablaba de 2232 plazas de acuerdo con documentos de origen boliviano.
Bulnes dice: «Constaba  entonces el Ejército boliviano de 3000 plazas incompletas, distribuidas en tres cuerpos de infantería y dos de caballería. El cuerpo de lujo era el de los colorados, base del orden político existente en la Época. Estaba armado con rifles remington, mientras los otros fusiles tenían de fulminante o piedra».
El coronel boliviano Julio Díaz Daza afirma que, al estallar la guerra, Bolivia «no contaba sino con 2165 soldados sin instrucción, carentes de armas y otros pertrechos de guerra, comandados por 18 generales, 35 coroneles, 97 comandantes, 120 sargentos mayores, 100 capitanes, 184 tenientes y 72 subtenientes».
El servicio sanitario contaba con 11 cirujanos y la Hacienda Militar con nueve empleados.

Una versión boliviana de la Época indicaba que el ejército de ese país, ?competía en modestia con su fuerza naval, pues se componía de un general de división, un general de brigada, nueve coroneles y otros oficiales que en conjunto sumaban 359. La tropa estaba constituida por 1,522 soldados armados con fusiles Remington, Martini y Winchester. La caballería constaba de 200 hombres y la artillería sólo poseía dos cañones rayados, dos ametralladoras de calibre mayor, dos de calibre menor y 95 rifles de Sharfo.

Situación militar del Perú y Bolivia antes de la Guerra del Pacífico

Perú

La capacidad militar del Perú no había logrado mantener una relación con la creciente prosperidad económica experimentada en la década de 1870 pues el gobierno del presidente Manuel Pardo había reducido fuertemente los gastos militares como parte de la política civilista de neutralizar el papel dominante de las fuerzas armadas. Al asumir la presidencia, Mariano Prado encontró sus opciones limitadas y como el Per˙ volvió a sumirse en una crisis financiera, no pudo hacer las correcciones del caso.

En el Ejército y Marina del Perú, el personal era reclutado a través del sistema de «enganche». Al estallar la guerra, el Per˙ contaba con un Ejército de 7.000 plazas en total, de las cuales 2679 eran jefes y oficiales.
Benjamín Vicuña Mackenna habla de 4200 plazas de soldados y de 387o eran jefes.
El coronel peruano Dellepiane manifiesta que el ejército de su patria: » no alcanzaba en pie de paz sino cerca de los 5000 hombres, incluyendo la gendarmería.
De acuerdo a la Dirección General de Estadística de Perú, en 1879, el ejército de ese país estaba organizado en 7 batallones de infantería, 3 regimientos de caballería y 2 regimientos de artillería, con un total de 5613 plazas.
El servicio de sanidad, contaba con 57 cirujanos y la Hacienda Militar con 10 empleados. Existía desde enero de 1869 el Colegio Militar, para la formación de oficiales y una Escuela de Cabos, para la de suboficiales y clases.
Los armamentos eran de diferentes sistemas y modelos. La infantería usaba fusiles comblain, Chasspot, CataÒÛn, Remington, Beaumont, Minie, Springfield. Las carabinas eran Spencer, Henry, Zinder y MiniÈ y los revólveres Lefaucheux  y Colt.
El Ejército tenía distribuidas sus unidades a través del territorio de la república. Tal repartición hacía imposible tener organizadas las unidades mayores y con ello la instrucción práctica que se hacía deficiente.
Como reserva Perú tenía una Guardia Nacional de 65.000 hombres en 1879.
Al comenzar en 1879, la Escuadra Peruana contaba con los siguientes buques: los blindados Huáscar e Independencia, los monitores Manco Capac y Atahualpa y las corbetas Unión y Pilcomayo. Además poseía los transportes Chalaco, Talismán y Limeña.
La ubicación del teatro de operaciones marítimo estaba enorme distancia de la base de la Escuadra chilena en Valparaíso, lo que significó una considerable limitación logística.
La Armada enemiga, en cambio, aunque con base principal en El Callao, disponía de un apoyo más efectivo a sus operaciones en las bases secundarias de Arica, Ilo e Islay.
Al inicio de la guerra, la Escuadra peruana estaba prácticamente desmantelada en El Callao. Las calderas de la «Independencia» estaban en tierra y el «Huáscar» se encontraba desartillado.

La Armada Peruana









La Armada peruana contaba con los siguientes buques :

-Monitores blindados «Manco Cápac» y «Atahualpa»; 17 años en servicio;
andar de 3,5 nudos, y 2 cañones de 500 lbs.
-Monitor blindado «Huáscar»: 14 años en servicio; andar de 11 nudos; casco de fierro acorazado; 2 cañones de 300 lbs. en una torre giratoria; 2 de 40 lbs. y 1 de 12 lbs; dotación de 200 hombres.
-Fragata blindada «Independencia»: 15 años de servicio; andar de 12,5 nudos; casco de fierro, 2 cañones de 150 lbs., 12 de 70 lbs., 4 de 32 lbs., y 4 de 9 lbs.
-Corbeta «Unión»: 15 años en servicio; andar de 12,5 nudos; casco de madera, y 14 cañones de 70 lbs.
-Cañonera «Pilcomayo»: 15 años en servicio; andar de 10,5 nudos; casco de madera; 2 cañones de 70 lbs., 4 de 40 lbs. y 4 de 12 lbs.

Bolivia

 
Bolivia prácticamente no disponía de escuadra. Años antes que estallara el conflicto con Chile, aquel país contaba con una fuerza naval muy modesta, compuesta por el viejo bergantín General Sucre, incorporado a su flotilla en el año 1844, cuya función era resguardar las costas del litoral desde Paposo hasta el río Loa. También poseía el bergantín María Luisa, de 240 toneladas de desplazamiento, en mal estado de conservación, el mismo que fue rematado en 1872.
Otra nave era la cañonera El Morro, embarcación pequeña pero moderna adquirida en 1875 y puesta al servicio del Ingeniero Francés Andrés Bresson, contratado por el gobierno de La Paz para efectuar estudios y exploraciones científicas en el Litoral boliviano. Había otros buques de menor porte que conjuntamente con los barcos de la flota mercante, entre ellos el Potosí, el Bolívar, el Charchamocha y el Elisa, serían capturados por la marina chilena durante la ocupación del litoral boliviano.
Existen varias cifras sobre el ejército boliviano. Para el ejército de línea se calculaban 2000 hombres y para la guardia nacional uno 54.500.
Vicuña Mackenna hablaba de 2232 plazas de acuerdo con documentos de origen boliviano.
Bulnes dice: «Constaba  entonces el Ejército boliviano de 3000 plazas incompletas, distribuidas en tres cuerpos de infantería y dos de caballería. El cuerpo de lujo era el de los colorados, base del orden político existente en la Época. Estaba armado con rifles remington, mientras los otros fusiles tenían de fulminante o piedra».
El coronel boliviano Julio Díaz Daza afirma que, al estallar la guerra, Bolivia «no contaba sino con 2165 soldados sin instrucción, carentes de armas y otros pertrechos de guerra, comandados por 18 generales, 35 coroneles, 97 comandantes, 120 sargentos mayores, 100 capitanes, 184 tenientes y 72 subtenientes».
El servicio sanitario contaba con 11 cirujanos y la Hacienda Militar con nueve empleados.

Una versión boliviana de la Época indicaba que el ejército de ese país, ?competía en modestia con su fuerza naval, pues se componía de un general de división, un general de brigada, nueve coroneles y otros oficiales que en conjunto sumaban 359. La tropa estaba constituida por 1,522 soldados armados con fusiles Remington, Martini y Winchester. La caballería constaba de 200 hombres y la artillería sólo poseía dos cañones rayados, dos ametralladoras de calibre mayor, dos de calibre menor y 95 rifles de Sharfo.

La Armada Chilena al comenzar la Guerra del Pacífico

Resultaba evidente que en sus inicios la contienda se iba a localizar en el mar, pues el dominio marítimo era fundamental para garantizar el éxito de las operaciones terrestres de los contrincantes, incluyendo comunicaciones, desplazamiento de tropas, desembarcos y aprovisionamiento a lo largo de las extensas costas del Pacífico Sur. No se requería ser estratega para entender que aquel país que asegurara el dominio del mar sería el que ganaría el conflicto. La primera fase de lo que pasaría a denominarse la Guerra del Pacífico iba a ser marítima.
Al estallar la guerra, la armada de Chile, a diferencia del ejército, si se encontraba debidamente acondicionada. Contaba con una fuerza naval respetable, aún para estándares europeos, organizada sobre la base de los parámetros de la Real Marina Británica y era, al momento de estallar el conflicto, quizás la mejor de América Latina después de la del Brasil.
El corazón de la escuadra lo constituían dos modernos acorazados gemelos con diseño de casamata central: El Almirante Cochrane y el Almirante Blanco Encalada, ambos, diseñados por Sir Eduardo Reed y construidos en los astilleros Earle Ship Building Company de Yorkshire (3). Cada uno tenía un desplazamiento de 3,560 toneladas, una eslora de 210 pies y 46 pies de manga; una potencia de 4,300 caballos de fuerza y un blindaje de nueve pulgadas. Alcanzaban una velocidad de 12.75 nudos y poseían cada cual seis cañones de 9 pulgadas, cuatro de 4.7 pulgadas, cuatro de 2.2 pulgadas, un cañón de 20 libras, uno de 7 libras, cuatro de una libra, tres ametralladoras Norfendelt y cuatro tubos lanzatorpedos de 14 pulgadas. Asimismo estaban provistos de un espolón de 8 pies. El primero, bautizado inicialmente como Valparaíso, ingresó al servicio de la flota chilena el 24 de enero de 1876. El Cochrane por su parte, llegó a Chile en diciembre de 1874 pero retornó a Gran Bretaña a terminar su alistamiento en enero de 1877.
La escuadra contaba además con una cañonera relativamente nueva, la Magallanes, construida en los astilleros británicos Raenhill & Company y en servicio desde 1874. Tenía un desplazamiento de 950 toneladas, 200 pies de eslora y 27 de manga, 1,040 caballos de fuerza y un andar de 11 nudos. Su armamento consistía en un cañón de 7 pulgadas, un cañón de 64 libras y dos cañones de 4 pulgadas (4).
Chile disponía también de tres cruceros desprotegidos. El primero de ellos era el Abtao, de la clase Super Alabama, construido originalmente en 1864 en astilleros escoceses para los confederados norteamericanos durante la guerra civil, desplazaba 1,600 toneladas, con 211 pies de eslora y 32 de manga; tenía refuerzo de acero en el casco y estaba armado con un cañón de 5.8 pulgadas y cuatro cañones de 4.7 pulgadas. Su potencia era de 800 caballos de fuerza y alcanzaba una velocidad de 10 nudos (5). Los otros dos cruceros pertenecían a la clase Alabama, el O’Higgins y la Chacabuco, construidos en 1866 en los astilleros Ravenhill de Londres, Gran Bretaña. Cada uno desplazaba 1,101 toneladas, tenía 1,200 caballos de fuerza y alcanzaba una velocidad máxima de 12.5 nudos. Su armamento consistía en tres cañones de 115 libras, dos de 70 libras, cuatro de 40 libras y cuatro ametralladoras Hochtkiss (6 y 7).
La armada chilena asimismo mantenía operativas dos antiguas naves de madera: la corbeta Esmeralda, construida en Northfleet, Gran Bretaña, en 1854, la cual desplazaba 854 toneladas, con 130 pies de eslora y 32 de manga; alcanzaba una velocidad de 8 nudos propulsada por dos máquinas de condensación horizontales con cuatro calderas a carbón, con un total de 200 caballos de fuerza. Su casco estaba protegido con láminas de cobre y poseía dieciséis cañones de 32 libras de 6.5 pies de largo, cuatro cañones de 32 libras de 9.5 pies de largo y dos cañones de 12 libras (8); y la goleta Covadonga, ex nave de la armada española, construida en El Ferrol en 1858. Protegida con casco de fierro, desplazaba 412 toneladas, tenía una potencia de 140 caballos de fuerza y un andar de 7 nudos. Estaba provista de dos cañones de 70 libras, tres cañones de 40 libras y dos cañones de 9 libras (9).
La escuadra chilena poseía diversas lanchas torpederas, casi todas construidas en los astilleros Yarrow Poplar de Gran Bretaña entre 1879 y 1881. Las naves variaban en su diseño, el que iba desde pequeñas unidades de 5 toneladas hasta sofisticadas embarcaciones de 35 toneladas de desplazamiento. Las más pesadas, pertenecientes a la clase Thornycroft, poseían una estructura de acero con cinco cámaras de agua, proa de ariete y dos chimeneas, una a cada banda de la embarcación y contaban con un motor de 400 caballos de fuerza que les permitía alcanzar una velocidad de 18 nudos. Estaban armadas con una ametralladora Hotchkiss, un pequeño cañón y tres torpedos de la clase McEvoy ubicados, dos en los costados de los botalones, y uno suspendido en la popa. Las torpederas habían sido bautizadas como Janaqueo, Colo Colo, Tucapel, Fresia, Tegualda, Recumilla, Glaura, Guale, Vedette y Quidora.
La marina chilena contaba con varios transportes propios o alquilados de navieras privadas, entre los que debe mencionarse al Loa (1873-1,675 toneladas); Lamar (1870-1,400 toneladas); Copiapó (1870-1,337 toneladas), Amazonas (1874-2,019 toneladas) Matías Cousiño (1,859-923 toneladas), Itata (1873-2,232 toneladas), Tolten (1872-317 toneladas), Valdivia (1865-900 tons), Chile (1863-1,672 toneladas), Carlos Roberto 1872-643 toneladas) y el Rimac (1872-1,805 toneladas). El Loa, el Rimac, el Copiapó, el Amazonas, el Valdivia y el Carlos Roberto, estaban artilllados con cañones y ametralladoras (10).
Los oficiales de la escuadra eran de primer nivel. Al declararse la guerra, el mando de las naves estaba a cargo de los siguientes oficiales: Blanco Encalada, capitán de navío Juan López; Cochrane, capitán de navío Enrique Simpson; Esmeralda, capitán de fragata Manuel Thomson; O’Higgins, capitán de fragata Jorge Montt; Chacabuco, capitán de fragata Oscar Viel; Magallanes, capitán de fragata Juan José Latorre; Covadonga capitán de Fragata, Arturo Prat. El comando de las naves cambiaría rápidamente en las primeras semanas del conflicto. La marinería por su parte, que sumaba 1,800 hombres, estaba muy bien entrenada y sus unidades se encontraban armadas con el fusil Kropatschek modelo 1877 de tiro rápido.
La flota estaba comandada por el contralmirante Juan Williams, quién se distinguió durante la guerra contra España de 1865-66. Como aquel, era notable la profusión de oficiales de ancestros británicos, tales como Condell, Rogers, Simpson, Thomson y el comandante Lynch, este ˙último inclusive, adscrito en su juventud a la Real Marina Británica y como tal veterano de la segunda guerra del opio entre China y Gran Bretaña.
La marina chilena, con trece barcos de guerra, incluyendo a las escampavías, desplazaba alrededor de 13,000 toneladas, mientras que los barcos de guerra peruanos, siete en total, alcanzaban las 9,500 toneladas. La diferencia se acentuaba aún más si se incluía en el tonelaje total a los transportes, pues los chilenos superaban las 20,000 toneladas, contra unas 7,000 toneladas de las naves auxiliares peruanas. En lo referente a artillería, la escuadra chilena poseía un total de 114 cañones mientras que la marina peruana disponía de unos 65 cañones. La escuadra chilena pues aventajaba a la peruana en modernidad, cantidad, desplazamiento, blindaje, poder de artillería, y número de transportes. Los peruanos sin embargo suplían esta desventaja con oficiales navales muy capaces y preparados, aunque los marineros y grumetes fueran en su mayoría novatos y los artilleros carecieran de práctica en ejercicios de fuego real (17).

La Escuadra Nacional

  • -Blindados «Cochrane» y «Blanco»: 5 años en servicio; andar de 9,5 nudos; armamento de 6 cañones de 250 lbs (9″), 1 cañón de 4.7 «, 1 de 9 libras y 1 cañón de 7 libras ; 300 hombres de tripulación.
  • -Corbetas «O’Higgins» y «Chacabuco»: 15 años en servicio; casco de madera, andar de 6,5 nudos; armamento de tres cañones de 115 lbs ( 7″), dos de 70 lbs y cuatro de 40 lbs; dotación de 160 hombres.
  • -Corbeta «Esmeralda»: 25 años en servicio; casco de madera; andar de 3 nudos; 12 cañones de 40 lbs., 199 hombres de tripulación.
  • -Corbeta «Abtao»: 15 años en servicio; casco de madera y fierro, andar de 6 nudos; 3
  • cañones de 150 lbs. y 4 de 40 lbs.
  • -Cañonera «Magallanes»: 5 años en servicio, 1 cañón de 115 lbs. (7″), 1 de 64 lbs. y 2 de 20 lbs (4″); andar de 11 nudos; lista para iniciar operaciones.
  • -Cañonera «Covadonga»: 21 años de servicio; casco de fierro; andar de 7 nudos, 2 cañones de 70 lbs. y 2 de 9 lbs.

Características

 
Eran naves bastante heterogéneas, de andares, edades y armamento diferentes y cuyo poder estaba fundamentalmente basado en los blindados y la cañonera «Magallanes».
De acuerdo a versiones de estrategas de la época la oficialidad y tripulaciones chilenas estaban mejor preparadas que las peruanas, con honrosas excepciones. Una de ellas era el grupo de hombres que tripulaba el monitor Huáscar.
La ubicación del teatro de operaciones marítimo estaba enorme distancia de la base de la Escuadra chilena en Valparaíso, lo que significó una considerable limitación logística.
La Armada enemiga, en cambio, aunque con base principal en El Callao, disponía de un apoyo más efectivo a sus operaciones en las bases secundarias de Arica, Ilo e Islay.

Al inicio de la guerra, la Escuadra peruana estaba prácticamente desmantelada en El Callao. Las calderas de la «Independencia» estaban en tierra y el «Huáscar» se encontraba desartillado.

La Armada Chilena al comenzar la Guerra del Pacífico

Resultaba evidente que en sus inicios la contienda se iba a localizar en el mar, pues el dominio marítimo era fundamental para garantizar el éxito de las operaciones terrestres de los contrincantes, incluyendo comunicaciones, desplazamiento de tropas, desembarcos y aprovisionamiento a lo largo de las extensas costas del Pacífico Sur. No se requería ser estratega para entender que aquel país que asegurara el dominio del mar sería el que ganaría el conflicto. La primera fase de lo que pasaría a denominarse la Guerra del Pacífico iba a ser marítima.
Al estallar la guerra, la armada de Chile, a diferencia del ejército, si se encontraba debidamente acondicionada. Contaba con una fuerza naval respetable, aún para estándares europeos, organizada sobre la base de los parámetros de la Real Marina Británica y era, al momento de estallar el conflicto, quizás la mejor de América Latina después de la del Brasil.
El corazón de la escuadra lo constituían dos modernos acorazados gemelos con diseño de casamata central: El Almirante Cochrane y el Almirante Blanco Encalada, ambos, diseñados por Sir Eduardo Reed y construidos en los astilleros Earle Ship Building Company de Yorkshire (3). Cada uno tenía un desplazamiento de 3,560 toneladas, una eslora de 210 pies y 46 pies de manga; una potencia de 4,300 caballos de fuerza y un blindaje de nueve pulgadas. Alcanzaban una velocidad de 12.75 nudos y poseían cada cual seis cañones de 9 pulgadas, cuatro de 4.7 pulgadas, cuatro de 2.2 pulgadas, un cañón de 20 libras, uno de 7 libras, cuatro de una libra, tres ametralladoras Norfendelt y cuatro tubos lanzatorpedos de 14 pulgadas. Asimismo estaban provistos de un espolón de 8 pies. El primero, bautizado inicialmente como Valparaíso, ingresó al servicio de la flota chilena el 24 de enero de 1876. El Cochrane por su parte, llegó a Chile en diciembre de 1874 pero retornó a Gran Bretaña a terminar su alistamiento en enero de 1877.
La escuadra contaba además con una cañonera relativamente nueva, la Magallanes, construida en los astilleros británicos Raenhill & Company y en servicio desde 1874. Tenía un desplazamiento de 950 toneladas, 200 pies de eslora y 27 de manga, 1,040 caballos de fuerza y un andar de 11 nudos. Su armamento consistía en un cañón de 7 pulgadas, un cañón de 64 libras y dos cañones de 4 pulgadas (4).
Chile disponía también de tres cruceros desprotegidos. El primero de ellos era el Abtao, de la clase Super Alabama, construido originalmente en 1864 en astilleros escoceses para los confederados norteamericanos durante la guerra civil, desplazaba 1,600 toneladas, con 211 pies de eslora y 32 de manga; tenía refuerzo de acero en el casco y estaba armado con un cañón de 5.8 pulgadas y cuatro cañones de 4.7 pulgadas. Su potencia era de 800 caballos de fuerza y alcanzaba una velocidad de 10 nudos (5). Los otros dos cruceros pertenecían a la clase Alabama, el O’Higgins y la Chacabuco, construidos en 1866 en los astilleros Ravenhill de Londres, Gran Bretaña. Cada uno desplazaba 1,101 toneladas, tenía 1,200 caballos de fuerza y alcanzaba una velocidad máxima de 12.5 nudos. Su armamento consistía en tres cañones de 115 libras, dos de 70 libras, cuatro de 40 libras y cuatro ametralladoras Hochtkiss (6 y 7).
La armada chilena asimismo mantenía operativas dos antiguas naves de madera: la corbeta Esmeralda, construida en Northfleet, Gran Bretaña, en 1854, la cual desplazaba 854 toneladas, con 130 pies de eslora y 32 de manga; alcanzaba una velocidad de 8 nudos propulsada por dos máquinas de condensación horizontales con cuatro calderas a carbón, con un total de 200 caballos de fuerza. Su casco estaba protegido con láminas de cobre y poseía dieciséis cañones de 32 libras de 6.5 pies de largo, cuatro cañones de 32 libras de 9.5 pies de largo y dos cañones de 12 libras (8); y la goleta Covadonga, ex nave de la armada española, construida en El Ferrol en 1858. Protegida con casco de fierro, desplazaba 412 toneladas, tenía una potencia de 140 caballos de fuerza y un andar de 7 nudos. Estaba provista de dos cañones de 70 libras, tres cañones de 40 libras y dos cañones de 9 libras (9).
La escuadra chilena poseía diversas lanchas torpederas, casi todas construidas en los astilleros Yarrow Poplar de Gran Bretaña entre 1879 y 1881. Las naves variaban en su diseño, el que iba desde pequeñas unidades de 5 toneladas hasta sofisticadas embarcaciones de 35 toneladas de desplazamiento. Las más pesadas, pertenecientes a la clase Thornycroft, poseían una estructura de acero con cinco cámaras de agua, proa de ariete y dos chimeneas, una a cada banda de la embarcación y contaban con un motor de 400 caballos de fuerza que les permitía alcanzar una velocidad de 18 nudos. Estaban armadas con una ametralladora Hotchkiss, un pequeño cañón y tres torpedos de la clase McEvoy ubicados, dos en los costados de los botalones, y uno suspendido en la popa. Las torpederas habían sido bautizadas como Janaqueo, Colo Colo, Tucapel, Fresia, Tegualda, Recumilla, Glaura, Guale, Vedette y Quidora.
La marina chilena contaba con varios transportes propios o alquilados de navieras privadas, entre los que debe mencionarse al Loa (1873-1,675 toneladas); Lamar (1870-1,400 toneladas); Copiapó (1870-1,337 toneladas), Amazonas (1874-2,019 toneladas) Matías Cousiño (1,859-923 toneladas), Itata (1873-2,232 toneladas), Tolten (1872-317 toneladas), Valdivia (1865-900 tons), Chile (1863-1,672 toneladas), Carlos Roberto 1872-643 toneladas) y el Rimac (1872-1,805 toneladas). El Loa, el Rimac, el Copiapó, el Amazonas, el Valdivia y el Carlos Roberto, estaban artilllados con cañones y ametralladoras (10).
Los oficiales de la escuadra eran de primer nivel. Al declararse la guerra, el mando de las naves estaba a cargo de los siguientes oficiales: Blanco Encalada, capitán de navío Juan López; Cochrane, capitán de navío Enrique Simpson; Esmeralda, capitán de fragata Manuel Thomson; O’Higgins, capitán de fragata Jorge Montt; Chacabuco, capitán de fragata Oscar Viel; Magallanes, capitán de fragata Juan José Latorre; Covadonga capitán de Fragata, Arturo Prat. El comando de las naves cambiaría rápidamente en las primeras semanas del conflicto. La marinería por su parte, que sumaba 1,800 hombres, estaba muy bien entrenada y sus unidades se encontraban armadas con el fusil Kropatschek modelo 1877 de tiro rápido.
La flota estaba comandada por el contralmirante Juan Williams, quién se distinguió durante la guerra contra España de 1865-66. Como aquel, era notable la profusión de oficiales de ancestros británicos, tales como Condell, Rogers, Simpson, Thomson y el comandante Lynch, este ˙último inclusive, adscrito en su juventud a la Real Marina Británica y como tal veterano de la segunda guerra del opio entre China y Gran Bretaña.
La marina chilena, con trece barcos de guerra, incluyendo a las escampavías, desplazaba alrededor de 13,000 toneladas, mientras que los barcos de guerra peruanos, siete en total, alcanzaban las 9,500 toneladas. La diferencia se acentuaba aún más si se incluía en el tonelaje total a los transportes, pues los chilenos superaban las 20,000 toneladas, contra unas 7,000 toneladas de las naves auxiliares peruanas. En lo referente a artillería, la escuadra chilena poseía un total de 114 cañones mientras que la marina peruana disponía de unos 65 cañones. La escuadra chilena pues aventajaba a la peruana en modernidad, cantidad, desplazamiento, blindaje, poder de artillería, y número de transportes. Los peruanos sin embargo suplían esta desventaja con oficiales navales muy capaces y preparados, aunque los marineros y grumetes fueran en su mayoría novatos y los artilleros carecieran de práctica en ejercicios de fuego real (17).

La Escuadra Nacional

  • -Blindados «Cochrane» y «Blanco»: 5 años en servicio; andar de 9,5 nudos; armamento de 6 cañones de 250 lbs (9″), 1 cañón de 4.7 «, 1 de 9 libras y 1 cañón de 7 libras ; 300 hombres de tripulación.
  • -Corbetas «O’Higgins» y «Chacabuco»: 15 años en servicio; casco de madera, andar de 6,5 nudos; armamento de tres cañones de 115 lbs ( 7″), dos de 70 lbs y cuatro de 40 lbs; dotación de 160 hombres.
  • -Corbeta «Esmeralda»: 25 años en servicio; casco de madera; andar de 3 nudos; 12 cañones de 40 lbs., 199 hombres de tripulación.
  • -Corbeta «Abtao»: 15 años en servicio; casco de madera y fierro, andar de 6 nudos; 3
  • cañones de 150 lbs. y 4 de 40 lbs.
  • -Cañonera «Magallanes»: 5 años en servicio, 1 cañón de 115 lbs. (7″), 1 de 64 lbs. y 2 de 20 lbs (4″); andar de 11 nudos; lista para iniciar operaciones.
  • -Cañonera «Covadonga»: 21 años de servicio; casco de fierro; andar de 7 nudos, 2 cañones de 70 lbs. y 2 de 9 lbs.

Características

 
Eran naves bastante heterogéneas, de andares, edades y armamento diferentes y cuyo poder estaba fundamentalmente basado en los blindados y la cañonera «Magallanes».
De acuerdo a versiones de estrategas de la época la oficialidad y tripulaciones chilenas estaban mejor preparadas que las peruanas, con honrosas excepciones. Una de ellas era el grupo de hombres que tripulaba el monitor Huáscar.
La ubicación del teatro de operaciones marítimo estaba enorme distancia de la base de la Escuadra chilena en Valparaíso, lo que significó una considerable limitación logística.
La Armada enemiga, en cambio, aunque con base principal en El Callao, disponía de un apoyo más efectivo a sus operaciones en las bases secundarias de Arica, Ilo e Islay.

Al inicio de la guerra, la Escuadra peruana estaba prácticamente desmantelada en El Callao. Las calderas de la «Independencia» estaban en tierra y el «Huáscar» se encontraba desartillado.