Humberstone y Santa Laura

Iquique siglo XX

Capítulo 21

Humberstone y Santa Laura

A pesar de las diferentes épocas en que fueron construidas y habitadas, Humberstone, Santa Laura y Victoria tienen en común que las tres fueron catalogadas en su tiempo como oficinas modelos y que poseían la mejor tecnología mundial que existía en la industria del nitrato.
Los tres produjeron grandes expectativas en los trabajadores y las tres tuvieron un final lento y tortuoso.
Humbersone tuvo su predecesora, La Palma, que fue construida en 1862 por la PeruvianNitrate Co. Diez años después fue levantada muy cerca de ahí, Santa Laura. Ambas simbolizaban lo mejor que existía a fines del siglo XIX. Sin embargo, sus vidas entrelazadas iban a separarse luego de la Primera Guerra Mundial.
Después de pasar por manos de distintos propietarios, La Palma fue declarada como improductiva y los dusños prefirieron cerrar la faena y despedir a sus dos mil empleados.
En 1934 fue adquirida por la Compañía Salitrera de Tarapacá, la que inició una remodelación total de la maestranza y la construcción de un nuevo campamento para obreros. La inversión fue gigantesca. En menos de diez meses fue levantado el rancho de empleados, un hotel, la nueva pulpería, mercado, la iglesia, un pequeño hospital y una biblioteca. La mayoría de estas construcciones permanecen en pie hasta la actualidad.

CAMBIO DE NOMBRES

El cambio de nombre de La Palma a Santiago Humberstone ocurrió el 21 de mayo de 1934 cuando ejecutivos de la capital e inversionistas extranjeros llegaron hasta la oficina para asistir a un almuerzo privado en donde se oficializó la denominación de la oficina.
Según el pampino, Gerónimo Caballeros, a la ceremonia no asistió Santiago Humberstone porque se complicado estado de salud no le permitía subir a la pampa. Dos años después fueron construidos el teatro y la piscina olímpica.
Mientras Humberstone hacía gala de su nuevo rostro. Santa Laura permanecía activa sin grandes problemas para sus empleados y trabajadores.
En 1960 se cierran las faenas por baja demanda de nitrato. Más de tres mil trabajadores y sus familias tuvieron que salir de los campamentos.

DESMANTELAMIENTO

Al año siguiente de paralizado Humberstone, el empresario Isidoro Andía adquiere los bienes salitreros existentes en el cantón de Nebraska. Con ello viene el desmantelamiento progresivo de cinco salitreras que se lo prolonga por ocho años hasta que en 1970 el Estado declara Monumento Nacional a Santa Laura y Humberstone.
En 1985 Andía se declara en quiebra y el síndico toma el control de los bienes del empresario. Desde ese año se prolonga un confuso litigo que se prolongó hasta el año 2000 donde la Corporación Museo del Salitre, a través de donaciones de empresas privadas, compra las salitreras y comienza un proyecto de recuperación para transformar a Humberstone y Santa Laura en un museo de sitio.
En 2005 las Naciones Unidas declara a ambas salitreras como Patrimonio de la Humanidad.

Amplitud modulada. Radiodifusión en las salitreras

Iquique Siglo XX
Capítulo 20

Amplitud modulada

La radiotelefonía no estuvo ajena a la vida pampina. En la oficina Alianza existió la radio “Juan Bosco” que sólo transmitía unas cuantas horas diarias. Al terminar su programación habitual el locutor se despedía haciendo “buenas noches Chile; buenas noches, América”, a pesar que la estación apenas alcanzaba a cubrir el perímetro de la salitrera.
A pocos kilómetros más al este se escuchaba la radio “León XIII” en la oficina Victoria. La emisora era controlada por los padres oblatos que mantenían una variada programación desde noticias locales con Santiago, música ranchera y la transmisión de la misa dominical.
Una experiencia más cercana al mundo de la radiotelefonía tuvo Gerónimo Caballero, quien fue empleado toda su vida en la salitrera Humberstone. Recuerda que en 1936 llegó por primera vez a la radio a la oficina. En su despacho instalaron un receptor General Electric que sintonizaba la radio “Nuevo Mundo” de Argentina. Los administradores de la salitrera dispusieron nueve altavoces por todo el campamento para que el único receptor de radio fuese escuchado por toda la población. Por la tarde una gran cantidad de familias concurrían hasta la plaza para estar al tanto de las noticias trasandinas.
En 1940 la administración adquirió los equipos y lanzó la difusora Humberstone. Para entonces varias familias en el campamento contaban con su propio receptor para escuchar las transmisiones locales que incluía noticias, avisos y música ranchera.

El rígido sistema de la pampa

Iquique siglo XX

Capítulo 19

El rígido sistema de la pampa

La vida en una oficina salitrera fue relativamente similar en todos los cantones del norte de Chile durante el siglo XX. Los niveles sociales estaban muy marcados entre los trabajadores, empleados o administrativos, y los jefes o personal de procedencia extranjera.
Los trabajadores vivían en habitaciones de madera o calamina sin agua potable o servicios higiénicos al interior de las casas. El agua se sacaba de los pilones que existían en las calles calles cada cien metros aproximadamente. El baño, en tanto, era literalmente cualquier sitio alejado del campamento. Después de la década del cuarenta la administración de las salitreras dispuso de servicios higiénicos para la clase obrera. Estos consistían en diez casetas que compartían un mismo pozo séptico. Hombres y mujeres estaban divididos por una muralla.
En este mismo sector se encontraban los buques o habitaciones para solteros en donde el hacinamiento y la insalubridad era el factor común.
Los muebles eran fabricados por los mismos obreros. El ejemplo más patente lo constituyeron las camas “patas de oso” que no eran otra cosa que cuatro tarros parafineros llenos de barro que soportaban una calamina que hacía de somier.
Según Juan Rubén Castro, la dieta de los pampinos no era variada. En algunos casos, dependiendo de los recursos existentes, el desayuno consistía en carne, huevos y cebolla frita o harina tostada con sal. Un almuerzo promedio era cazuela de vacuno y porotos y de postre huesillos con mote o limonada.
Las “onces” o “lonche” consistía en hallullas con mantequilla y té. En la noche se servían una sopa acompañada de fideos o carne estofada.

ESTRATO ALTO

El segundo estrato consistía en los empleados o administrativos y sus familias. Ellos vivían en el rancho de los empleados que quedaban en el centro, dividiendo los sectores más pobres y pudientes del campamento. Disponían servicios básicos con arranques domiciliarios, la mayor cantidad de espacio y la existencia de mejores lugares para la entretención hacían más llevadera la vida en la pampa.
Más allá se emplazaba el barrio americano consistente en extensos jardines con casas de estilo georgiano que era ocupadas por los jefes extranjeros y sus familias. Dependiendo de la oficina disponían de canchas de tenis, fútbol e, incluso de piscinas. A este sector le era impedido e paso a los obreros.
Este rígido sistema clasista se disolvió paulatinamente, mejorando así la convivencia entre todos los asalariados de la oficina. Entre la década de los 50 y 60 la vida en la pampa fue más agradable y placentera a pesar que era común presenciar la muerte y el cierre de las salitreras más pequeñas.
Mientras algunas veían el ocaso, Victoria mantuvo su prestigio hasta el final. Para Eliana Chamorro, quien vivió en la salitrera desde los 14 años, Victoria era conocida por su hospital, que era uno de los mejores alhajadas en la provincia.
Su experiencia como enfermera en el centro asistencial fue gratificante. “Todos tenían derecho a atenderse sin importar en qué trabajaba. No era como ahora que prevalece el dinero”.
Bernardino Farfán entrega impresiones sobre cómo se desarrollaba la vida en la oficina Victoria: “aparte de jugar extensas pichangas de fútbol que se extendían toda la tarde, los niños trabajaban para llevar dinero a su casa. Ejemplos como menores que se dedicaban a sacar las aguas servidas de las casas para depositarlas en el camión que pasaba todos los días para este propósito era uno de los múltiples oficios que se podían practicar”.
Transportar agua desde los pilones, llevar viandas a los trabajadores durante el almuerzo, cargar sacos en la estación de trenes y ayudar en los puestos del mercado o la pulpería también forman parte de los recuerdos de muchos pampinos.

Luces de la noche, arte y espectáculos en Iquique

Capítulo 40

Iquique siglo XX

Luces de la noche, arte y espectáculos en Iquique

Si bien Iquique desde sus comienzos había tenido una activa vida nocturna, principalmente por el teatro, a partir de los años 40 cobra nuevos bríos con la presencia de grupos como «Los rítmicos del norte» que hacían bailar a los iquiqueños con sus voces, guitarras y mandolinas. La noche se movía al compás de vals, boleros, mambos, y guarachas.
En tanto que durante los años 50 el ambiente se vio invadido por las baladas románticas de «Los caminantes» que imitando el estilo tropical de la Orquesta Huambalay  y Dámaso Pérez Prado, animaron clubes como el Ludimar, Murex, Maxim y La Gaviota.
Los iquiqueños, acostumbrados a contar con espectáculos de calidad, llenaban los principales centros culturales y de entretención de la ciudad.

GRUPOS DE LOS AÑOS 60

En los años 60 las boites  y centros nocturnos como el «Ragú» y «Nang King», iluminabanla activa vida nocturna que había hecho famoso a este puerto. Los escenarios iquiqueños presentaban a grupos como «Los Bingos» que con sus temas «El zancudo picarón» y «La negra Juana» invadieron las radios locales.
También aparecieron grupos como «Las voces del Tamarugal», que con títulos como «A mi puerto» y «Chimenea de Santa Laura» reflejaban su amor al puerto y la pampa.
Y mientras en la ciudad los artistas locales hacían día la noche, a nivel nacional surge un nuevo movimiento musical denominado «La Nueva Ola» que remece el principal centro de eventos de esta urbe,  el Teatro Nacional. Esta sala de espectáculos ubicada entonces frente al actual Mercado Municipal, por calle Sargento Aldea, fue el lugar donde actuaron artistas como el José Alfredo Fuentes, y Cecilia.
El teatro repletaba  sus butacas con gente de todas las edades para ver a esas figuras nacionales, como también a grupos locales, como «Los Ralbepp» y «Los New Demons».
Durante esta época y paralela a la aparición de los artistas chilenos se presentaron en la ciudad estrellas como Sandro, Salvatore Adamo, Libertad Lamarque, Miguel Aceves Mejías y Yaco Monti que arribaban a la ciudad por avión transportando la actividad cotidiana  de los iquiqueños.

EPOCAS DIFICILES

Los años setenta estuvieron marcados por hechos que afectaron el proceso cultural que se estaba viviendo.
Iquique desde siempre había sido una ciudad nocturna, pero a partir de 1973, con la instauración del toque de queda, comenzó un cambio en las actividades artísticas.
Los tambos y peñas se masificaron como formas de expresión popular, se retorna al folclores y a las raíces andinas.
De esta manera los locales nocturnos tratan de adecuarse, pero muchos de ellos cerraron o quebraron.
En los años 80 y 90 los iquiqueños volvieron a asistir a espectáculos nocturnos. Nuevamente el teatro comenzó a tomar fuerza, pero nunca alcanzó la importancia que tenía en la época del oro blanco.
«La época de oro del teatro y de casi todas las expresiones artísticas ha ido de a poco decayendo, no en su calidad que continúa brindando espectáculos de gran nivel, sino en su número. Hoy ver teatro o a un artista es un privilegio, que lamentablemente no muchos saben apreciar», señala Willie Zegarra.

Luces de la noche, arte y espectáculos en Iquique

Capítulo 40

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Luces de la noche, arte y espectáculos en Iquique

Si bien Iquique desde sus comienzos había tenido una activa vida nocturna, principalmente por el teatro, a partir de los años 40 cobra nuevos bríos con la presencia de grupos como «Los rítmicos del norte» que hacían bailar a los iquiqueños con sus voces, guitarras y mandolinas. La noche se movía al compás de vals, boleros, mambos, y guarachas.
En tanto que durante los años 50 el ambiente se vio invadido por las baladas románticas de «Los caminantes» que imitando el estilo tropical de la Orquesta Huambalay  y Dámaso Pérez Prado, animaron clubes como el Ludimar, Murex, Maxim y La Gaviota.
Los iquiqueños, acostumbrados a contar con espectáculos de calidad, llenaban los principales centros culturales y de entretención de la ciudad.

GRUPOS DE LOS AÑOS 60

En los años 60 las boites  y centros nocturnos como el «Ragú» y «Nang King», iluminabanla activa vida nocturna que había hecho famoso a este puerto. Los escenarios iquiqueños presentaban a grupos como «Los Bingos» que con sus temas «El zancudo picarón» y «La negra Juana» invadieron las radios locales.
También aparecieron grupos como «Las voces del Tamarugal», que con títulos como «A mi puerto» y «Chimenea de Santa Laura» reflejaban su amor al puerto y la pampa.
Y mientras en la ciudad los artistas locales hacían día la noche, a nivel nacional surge un nuevo movimiento musical denominado «La Nueva Ola» que remece el principal centro de eventos de esta urbe,  el Teatro Nacional. Esta sala de espectáculos ubicada entonces frente al actual Mercado Municipal, por calle Sargento Aldea, fue el lugar donde actuaron artistas como el José Alfredo Fuentes, y Cecilia.
El teatro repletaba  sus butacas con gente de todas las edades para ver a esas figuras nacionales, como también a grupos locales, como «Los Ralbepp» y «Los New Demons».
Durante esta época y paralela a la aparición de los artistas chilenos se presentaron en la ciudad estrellas como Sandro, Salvatore Adamo, Libertad Lamarque, Miguel Aceves Mejías y Yaco Monti que arribaban a la ciudad por avión transportando la actividad cotidiana  de los iquiqueños.

EPOCAS DIFICILES

Los años setenta estuvieron marcados por hechos que afectaron el proceso cultural que se estaba viviendo.
Iquique desde siempre había sido una ciudad nocturna, pero a partir de 1973, con la instauración del toque de queda, comenzó un cambio en las actividades artísticas.
Los tambos y peñas se masificaron como formas de expresión popular, se retorna al folclores y a las raíces andinas.
De esta manera los locales nocturnos tratan de adecuarse, pero muchos de ellos cerraron o quebraron.
En los años 80 y 90 los iquiqueños volvieron a asistir a espectáculos nocturnos. Nuevamente el teatro comenzó a tomar fuerza, pero nunca alcanzó la importancia que tenía en la época del oro blanco.
«La época de oro del teatro y de casi todas las expresiones artísticas ha ido de a poco decayendo, no en su calidad que continúa brindando espectáculos de gran nivel, sino en su número. Hoy ver teatro o a un artista es un privilegio, que lamentablemente no muchos saben apreciar», señala Willie Zegarra.

Luces de la noche, arte y espectáculos en Iquique

Capítulo 40

Iquique siglo XX

Luces de la noche, arte y espectáculos en Iquique

Si bien Iquique desde sus comienzos había tenido una activa vida nocturna, principalmente por el teatro, a partir de los años 40 cobra nuevos bríos con la presencia de grupos como «Los rítmicos del norte» que hacían bailar a los iquiqueños con sus voces, guitarras y mandolinas. La noche se movía al compás de vals, boleros, mambos, y guarachas.
En tanto que durante los años 50 el ambiente se vio invadido por las baladas románticas de «Los caminantes» que imitando el estilo tropical de la Orquesta Huambalay  y Dámaso Pérez Prado, animaron clubes como el Ludimar, Murex, Maxim y La Gaviota.
Los iquiqueños, acostumbrados a contar con espectáculos de calidad, llenaban los principales centros culturales y de entretención de la ciudad.

GRUPOS DE LOS AÑOS 60

En los años 60 las boites  y centros nocturnos como el «Ragú» y «Nang King», iluminabanla activa vida nocturna que había hecho famoso a este puerto. Los escenarios iquiqueños presentaban a grupos como «Los Bingos» que con sus temas «El zancudo picarón» y «La negra Juana» invadieron las radios locales.
También aparecieron grupos como «Las voces del Tamarugal», que con títulos como «A mi puerto» y «Chimenea de Santa Laura» reflejaban su amor al puerto y la pampa.
Y mientras en la ciudad los artistas locales hacían día la noche, a nivel nacional surge un nuevo movimiento musical denominado «La Nueva Ola» que remece el principal centro de eventos de esta urbe,  el Teatro Nacional. Esta sala de espectáculos ubicada entonces frente al actual Mercado Municipal, por calle Sargento Aldea, fue el lugar donde actuaron artistas como el José Alfredo Fuentes, y Cecilia.
El teatro repletaba  sus butacas con gente de todas las edades para ver a esas figuras nacionales, como también a grupos locales, como «Los Ralbepp» y «Los New Demons».
Durante esta época y paralela a la aparición de los artistas chilenos se presentaron en la ciudad estrellas como Sandro, Salvatore Adamo, Libertad Lamarque, Miguel Aceves Mejías y Yaco Monti que arribaban a la ciudad por avión transportando la actividad cotidiana  de los iquiqueños.

EPOCAS DIFICILES

Los años setenta estuvieron marcados por hechos que afectaron el proceso cultural que se estaba viviendo.
Iquique desde siempre había sido una ciudad nocturna, pero a partir de 1973, con la instauración del toque de queda, comenzó un cambio en las actividades artísticas.
Los tambos y peñas se masificaron como formas de expresión popular, se retorna al folclores y a las raíces andinas.
De esta manera los locales nocturnos tratan de adecuarse, pero muchos de ellos cerraron o quebraron.
En los años 80 y 90 los iquiqueños volvieron a asistir a espectáculos nocturnos. Nuevamente el teatro comenzó a tomar fuerza, pero nunca alcanzó la importancia que tenía en la época del oro blanco.
«La época de oro del teatro y de casi todas las expresiones artísticas ha ido de a poco decayendo, no en su calidad que continúa brindando espectáculos de gran nivel, sino en su número. Hoy ver teatro o a un artista es un privilegio, que lamentablemente no muchos saben apreciar», señala Willie Zegarra.