Llegada de la humanidad

Miles de años después, y luego que el mundo enfrentara la última era Glacial, comenzó el poblamiento humano. Los primeros cazadores recolectores y sus familias llegaron al continente americano provenientes del noreste asiático.

Atravesaron el estrecho de Bering y paulatinamente comenzaron a poblar el territorio de norte a sur.

Se estima que las primeras tribus de cazadores recolectores llegaron hace aproximadamente doce mil años a la zona de Tarapacá; no obstante, las primeras huellas registradas tienen unos 10.000 años.

Los habitantes originarios se transformaron en cazadores de guanacos y recolectores de semillas y frutos de algarrobo y chañar. Se organizaban en grupos de 25 personas aproximadamente y tenían una vida nómada.

Se les llamó paleoindios, correspondientes a una epoca muy primitiva de la prehistoria. Utilizaban para su supervivencia piedras, huesos y trozos de madera con las que confeccionaban utencilios.

El antropólogo Lautaro Núñez indica que en esa época el nivel del mar estaba 150 metros más abajo del actual, las temperaturas eran más bajas y las lluvias en la cordillera ocurrían con una mayor frecuencia. Algunos de los salares eran entonces lagos rodeados de una vegetación de estepa.

Iquique, 10.000 años de historia

La Nueva Noria

En un primer momento el método de Gamboni no fue tomado en cuenta. Luego de varios años y tras los resultados positivos, el sistema fue empleado en nuevas oficinas salitreras. Uno de los más entusiastas en copiar la iniciativa fue George Smith quien la puso en práctica en 1856 con su proyecto de “La Nueva Noria”.

Como complemento de esta faena salitrera, se reactivó la caleta de Bajo Molle que no funcionaba como muelle desde la conquista española. En el lugar también construyó bodegas y un edificio para el control aduanero. También puso en marca un andarivel que trasladaba la carga desde La Noria hasta la costa. Después de varios intentos, esta modalidad de transporte fue desechada porque el cable de acero se rompió en varias ocasiones. Defraudado, Smith volvió a las caravanas de mulas.

Luego de 40 años en Tarapacá, Smith preparó paulatinamente su regreso a Inglaterra. Esta decisión la tomó en parque porque adquirió créditos que no pudo cancelar a la Casa Gibbs de Valparaíso. Tras meses de negociaciones, Smith vendió sus activos a Gibbs y en 1866 se conformó la Compañía de Salitres de Tarapacá. Smith sólo tuvo una mínima parte de las acciones de la compañía.

Falleció en Norwood, Ingalterra, el 28 de noviembre de 1870 a los 68 años de edad.

Combate Naval de Iquique: Heroísmo y valor sobre el mar

Capítulo 27

Iquique siglo XX

Combate Naval de Iquique: Heroísmo y valor sobre el mar

Comerciantes, trabajadores, niños y dueñas de casa corrieron hasta la playa para ver la llegada del Huáscar y la Independencia en la mañana del 21 de mayo de 1879, cuando se cumplía un mes y medio de bloqueo que naves chilenas al puerto de Iquique.
Pasado el mediodía, esta situación cambiaría drásticamente con el hundimiento de la Esmeralda y la muerte del capitán Arturo Prat y el resto de la tripulación.
En esa mañana la Covadonga, comandada por Carlos Condell, patrullaba el exterior de la bahía, mientras la Esmeralda permanecía cerca de la costa desarrollando reparaciones menores. Cerca de las ocho de lamañana el vigía de la Covadonga detectó “humos al norte” que fueron identificados minutos después como el Huáscar y la Independencia. Inmediatamente notificaron a Prat sobre esta noticia.
Luego de dar la orden de alerta, Prat arengó a su tripulación de cubierta. “Muchachos, la contienda es desigual. Nunca se ha arriado nuestra bandera ante el enemigo, y espero que esta no sea la ocasión de hacerlo. Mientras yo viva esa bandera flameará en su lugar y si yo muero, mis oficiales sabrán cumplir con su deber ¡Viva Chile!”.
De inmediato cayó entre ambas naves chilenas la primera granada del Huáscar, comandado por Miguel Grau. Prat se acercó aún más a tiera para así evitar que el acorazado peruano no lanzara las balas ente el peligro de herir a sus compatriotas en el puerto. En tanto que laCovadonga salió de la bahía iquiqueña lo más apegada a la costa, al mismo tiempo que la Independencia, comandada por Guillermo Moore, lo perseguía de cerca.
En tanto el transporte Lamar tomó rumbo hacia el sur, también muy apegado a la costa. Su capacidad bélica era tan reducida que no era un objetivo certero ante los ojos peruanos.
El ataque por mar del Huáscar fue complementado por el fuego que desde tierra lanzaron las baterías peruanas dirigidas por el jefe del Estado Mayor en Iquique, coronelBenavides. Una de las granada mató a tres tripulantes y un segundo impacto eliminó a otros tres chilenos.
Por más de una hora y media se prolongó el combate sin que la Esmeralda sufriera daños por los cañones peruanos. La corbeta correspondía con cañones de 40 libras. Sus balas rebotan en la cubierta de acero delHuáscar.
El teniente segundo Ignacio Serrano estaba a cargo de la batería de ataque contra el acorazado, el teniente Juan Francisco Sánchez, estaba atento a la contraofensiva hacia tierra. Prat permanecía en el puesto de mando y Luis Uribe en proa dirigiendo a sus hombres.
Cerca de las once de la mañana el ataque peruano subía en intensidad. Uno de los impactos originó un incendio en la cubierta de la corbeta. Después la nave se quedó sin calderas y con un agujero en su estructura que iba de babor a estribor. Sin embargo, sus hombres continuaban con un insistente ataque de artillería pesada y fusilería que no causaba estragos en elHuáscar.
A las 11.40 horas Grau decidió atacar con el espolón del Huáscar. El acorazado se lanzó contra la corbeta que alcanzó a virar unos cuántos metros para recibir el primer impacto a la altura de la toldilla, mientras que los cañones despedazaron a 40 marineros.
De inmediato Prat saló al abordaje sólo secundado por el sargento por Juan de Dios Aldea. Su grito de combate fue ahogado por el ensordecedor sonido del choque de ambas naves y el fuego cruzado.Grau separó inmediatamente el buque imposibilitando que otros marinos siguieran a Prat. Alcanzó a dar unos cuantos pasos cuando un proyectos lo hirió. Por un momento alcanzó a apoyarse con una rodilla, sin embargo, la irrupción de un marinero peruano lo acribilló instantáneamente. En tanto que el sargento Aldea se apoyaba moribundo en uno de los palos del monitor peruano.
El segundo comandante de la Esmeralda, Luis Uribe, no logró evitar el segundo espolonazo. El impacto produjo la inundación de la sala de máquinas de la corbeta. Ignacio Serrano saltó al abordaje junto a otros doce marinos que fueron cayendo uno a uno en la cubierta delHuáscar.
Para ese momento, la Esmeralda se encontraba completamente detenida, sumergiéndose y con la mitad de su tripulación masacrada.
Veinte minutos después Grau dio el tercer y último espolonazo en el centro de la nave. La fuerza del golpe la partió en dos. En medio del caos, el cornea Gaspar Cabrales, un niño de 13 años, continuaba tocando la campana de zafarrancho cuando un cañonazo lo mató en forma instantánea. Un compañero del menor, cabo de marina Crispín Reyes, tomó el puesto y continuó con el trabajo hasta que murió acribillado por el fuego peruano., El marinero Pantaleón Cortés lo reemplazó hasta el final del combate.
Mientras el barco se hundía, el guardiamarina Riquelme, disparó el último cañonazo. A las 12.10 horas, la Esmeralda desapareció bajo las aguas iquiqueñas. La bandera chilena fue lo último que cubrió el océano.
Sólo sobrevivieron 59 marinos de los 200 que componían la tripulación de la Esmeralda. Los que salvaron dieron su testimonio de lo que ocurrió durante la mañana del 21 de mayo de 1879.

Tripulación de la Esmeralda
Capitán de corbeta Arturo Prat.
Tenientes primero Luis Uribe y Juan Francisco Sánchez.
Teniente segundo Ignacio Serrano.
Guardiamarinas Ernesto Riquelme, Arturo Fernández Vial, Vicente Zegers y Arturo Wilson.
Cirujano Primero Teniente, Cornelio Guzmán.
Ayudante de Cirujano, Germán Segura.
Contador, Juan D. Goñi.
Ingenieros Eduardo Hyatt , Vicente Mudilla, Dionisio Manterola e I. Gutiérrez de la Fuente.
Jefe de la Guarnición, subteniente Antonio Hurtado.
Segundo jefe sargento primero, Juan de Dios Aldea.

Categorías: Iquique Siglo XX
Etiquetado: , , , ,

La Reina del Tamarugal

La Tirana

Capítulo 36

Iquique Siglo XX

La Reina del Tamarugal

En La Tirana, un pequeño poblado situado a 72 kilómetros  al suroeste de Iquique, se efectúa cada 16 de julio la fiesta religiosa más importante de la zona norte de Chile.
Ese día y durante la semana que lo precede, el Santuario cuadriplica su población con la llegada de peregrinos y bailes religiosos que se congregan para rendir homenaje a la Virgen del Carmen, la «Chinita«, la Reina del Tamarugal, Patrona de Chile, Madre de Dios y Protectora de los Creyentes.

TRES ETAPAS

Según los historiadores, el santuario de La Tirana desde su creación hasta hoy ha pasado por tres etapas:

  1. La etapa andina que va desde el siglo XV al XIX.

 

  • La etapa pampina que se desarrolló desde el siglo XIX hasta la mitad del siglo XX.

 

 

  • La etapa contemporánea o moderna que surge a partir de 1950.

 

 

Los orígenes del poblado se mezclan con la leyenda y señalan que su nombre se debe a una princesa Inca llamada Ñusta Huillac, la cual por su crueldad en contra de los conquistadores, recibió el nombre de Bella Tirana del Tamarugal.

Esta joven se enamoró de un portugués que cayó prisionero y que posteriormente la convirtió al cristianismo. Sus súbditos ante tal situación decidieron sacrificar a los enamorados y una vez ejecutada la sentencia son enterrados juntos en la pampa.
Un siglo después se descubre en un bosque de tamarugos una cruz cristiana que marca el sitio donde fueron enterrados los amantes y donde más tarde fue construido el pueblo de La Tirana.
Algunos investigadores señalan que es muy posible que durante esta época La Tirana haya sido un santuario precolombino aymara y la leyenda de la Ñusta, una expresión más de lo que estaba sucediendo en América, donde se efectuaba una simbiosis entre la cultura indígena y los conquistadores.
Según el obispo de Iquique, monseñor Marco Ordenes, existen pocos antecedentes históricos que puedan comprobar la veracidad o falsedad de la leyenda de la princesa y Vasco de Almeyda. «Sin embargo, no cabe duda que ésta su ubica históricamente también en el siglo XV, época en que la evangelización hispánica intentaba reemplazar las festividades andinas con las propias».

PRIMER TEMPLO

Según explica monseñor Ordenes, en los dos siglos siguientes se desarrolló un progresivo culto andino donde los conquistadores hicieron patente su influencia en danza rituales en una ermita o templo dedicado a la Virgen. Ese recinto fue considerado como el primer templo de La Tirana.
Pero la figura de la Señora del Carmen viene a cobrar importancia entre los indígenas no tanto por la fe católica, profundamente mariana, sino por elementos que la vinculan con la madre tierra o «Pachamama» presente en la cosmovisión andina.
A fines del siglo XVIII la devoción hacia la Reina del Tamarugal aumentó y comenzó a construirse el segundo templo de adobe en su honor.

RITUAL PAMPINO

La presencia del hombre pampino del Norte Grande a partir del 1900 encuentra en esta devoción tan particular una nueva forma de expresión de sus creencias y comienza a hacerla suya. Los pampinos empezaron entonces a bailar incorporando sus propias danzas, desplazando el culto aymara predominante hasta ese momento.
En 1866 producto de un incendio se produce la destrucción del segundo templo, iniciándose desde ese momento la recolección de materiales por todas las oficinas salitreras. Seis años más tarde se inició la construcción del actual templo que paró sus obras debido al comienzo de la Guerra del Pacífico, concluyéndolas sólo en 1886.
«·Si observamos las dimensiones de esta iglesia, la época que fue construida y la cantidad de personas que habitan en el pueblo de La Tirana, es innegable la importancia que había adquirido este lugar sagrado para los pampinos que habían colaborado en su edificación», precisa monseñor Ordenes.
Concluida la construcción del templo, el liderazgo de la gente de la pampa dentro de la festividad fue evidente y comenzaron a formarse las primeras cofradías religiosas. Los bailes más antiguos, como se conocen en la actualidad, fueron el baile «Chino» y el de los pastores de la «Abuela Elcira«.
Con el correr del tiempo se van estructurando más organizaciones religiosas y la gente va al Santuario desde las distintas oficinas salitreras en carretas, en tren o a pie dándole mayor fama a esta festividad.
Posteriormente con la crisis salitrera los pampinos emigran a las ciudades y transmiten su devoción por la Virgen a toda la zona norte de Chile.

El mutualismo y mancomunales

El mutualismo fue la principal forma de organización laboral que tuvieron los artesanos a fines del siglo XIX y principios del XX. En 1880 existían 39 de estas instituciones en todo Chile. Su objetivo era el mejoramiento material e intelectual del obrero sobre la base de la ayuda mutua.

Los integrantes de la directiva se preocupaban de la recreación y la formación de pequeñas bibliotecas. También trabajaban en torno a la previsión, la vivienda y el ahorro de sus afiliados. La principal diferencia de una mutual con el sindicato o cooperativa es que se interesan en la situación del obrero sin referirla a su relación con el patrón o con el Estado. Bajo esa perspectiva no se relacionaba con luchas reivindicatorias o enfrentamientos con las figuras de poder.


DSC_0557

En tanto que las mancomunales fueron las organizaciones populares más significativas de la primera década del siglo XX. Nacieron y se consolidaron en las minas y puertos nortinos a comienzos de 1900.

Los objetivos en sus inicios no se diferenciaron mayormente de las sociedades de socorros mutuos o de las mutuales, pero su originalidad estuvo en que, más adelante, asumieron características de centro de vida social y cultural.

La mancomunal no se salió de los marcos del sistema establecido, pero luchó en contra del sector patronal y postuló la transformación de las relaciones productivas. También tuvieron la particularidad de ser organizaciones típicamente chilenas.

En Iquique se fundaron varias organizaciones mutualistas. Las que lograron trascender fueron la Sociedad de Artesanos y Socorros Mutuos, fundada el 16 de noviembre de 1889; Sociedad Obrera Sudamericana de Señoras, fundada el 1° de enero de 1893; Sociedad Internacional Protectora de Señoras, fundada el 16 de julio de 1893; Sociedad Auxiliadora Chilena de Señoras, fundada el 10 de octubre de 1900; Sociedad Unión San Gerardo de Señoras, fundada el 16 de noviembre de 1913; Sociedad Orden Social de Señoras, fundada el 17 de agosto de 1938; Sociedad Arturo Alessandri Palma, fundada de septiembre de 1942, y Sociedad Unión y Cultura de Señoras, fundada el 18 de enero de 1946.

La mayoría de ellas fueron aglutinadas en marzo de 1939 cuando se creó la Federación Provincial Mutualista de Tarapacá.

Otra organización que prevalece hasta ahora es la Sociedad Protectora de Empleados que se fundó el 31 de octubre de 1891. En 1911 este organismo inauguró su tradicional edificio ubicado frente a la Plaza Prat, a un costado del Teatro Municipal.

Leyes sociales

Muy lentamente fueron gestándose la llamadas primeras “leyes sociales”: en 1906 sobre las habitaciones obreras; 1907 el descanso dominical; 1914 ley de la silla en el comercio establecido. Todas estas leyes, en su gran mayoría,  surgieron bajo la iniciativa de la tendencia social cristiana al interior del Partido Conservador.

La encíclica Rerum Novarum, del Papa León XIII, había golpeado los corazones del sector socialcristiano, que si bien era una minoría dentro del partido, fue una sección muy activa. El panorama se prestaba para la lucha social.

Cercados y constatando espontáneamente sus condiciones de vida frente a las de la clase dirigente, los obreros se abocaron a su propia organización.

Primero, las mutuales o las sociedades de socorros mutuos, luego las mancomunales, las sociedades de resistencia (promovidas por anarquistas con el fin de agitar el conflicto social) y, finalmente, los sindicatos, cuya finalidad específica fue mejorar las condiciones de trabajo de sus socios.

Luego de las huelgas ocurridas en el norte y centro del país y la respuesta represiva del gobierno, no hubo grandes cambios en el estilo de vida de los trabajadores y las condiciones en que laboraban.

Con la llegada de los años 20 entraron en el escenario político sectores medios y bajos, los que transformarían radicalmente el cuadro político y social de principios de siglo.