Iquique, cuna de la música sound

Ninguno de los integrantes de la extinta banda American Sound pensó que 1996 marcarían un hito y forjarían el camino para que otras agrupaciones cultivaran la música tropical con mezclas electrónicas, también llamado tecno-cumbia o simplemente Música Sound.
El locutor iquiqueño Héctor Díaz conoce el origen de la denominación «Sound». «Es una herencia que dejó «American Sound», la primera agrupación que destacó a nivel nacional. Es que su vocalista, cada vez que cantaba o pronunciaba el nombre del grupo repetía varias veces la palabra Sound. «Es así de simple».



Actualmente existen quince conjuntos que cultivan la música «post-tropical». Cada uno de ellos posee un club de fans que los siguen en sus presentación en distintos puntos de la región, la mayoría de ellas efectuadas en las localidades del interior.
«Elixir» es uno de los más destacados en estos momentos. Lo integran siete personas. Para el guitarrista Fidel Moscoso el sueño del grupo es darse a conocer en todo Chile, meta que es difícil debido a que no cuentan con los recursos necesarios para trasladarse a Santiago e impulsar su carrera. Pero ellos no aflojan. Ya tienen dos producciones musicales y están preparando un tercer disco.
«Chicos Elixir» es la agrupación de fans que los sigue a todos sus eventos. Graciela Ferreira es la presidenta. Hasta el momento son treinta socios e intentan ir a todas las presentaciones del grupo. No importa si el lugar queda apartado. «Este tipo de música es la que más me gusta y los seguiré apoyando».
«Genimans» es el grupo más antiguo de Iquique. Llevan juntos desde 1991 cuando la tecno-cumbia aún no era un movimiento fuerte. El director, Carlos Mamani, dice que ellos seguirán con su trabajo «porque recibimos mucho cariño de la gente». Tres club de fans avalan esta afirmación.
La forma de trabajo es similar a otros grupos sound. Semanalmente se reúnen en casa de uno de los integrantes y ensayan las canciones y, especialmente, las coreografías. Incluso tienen una persona destinada exclusivamente para los movimientos de baile. Esta persona es el «animador» y cumple la misión de alegrar al público antes y durante la presentación. 

Una solemne e histórica ceremonia de investidura pudieron vivir ayer los iquiqueños cercanos al arte de las letras y de la cultura en el Palacio Astoreca, al momento que el poeta y Premio Nacional de Literatura 2012, Oscar Hahn, recibiera el máximo honor que puede brindar una universidad como nuestra casa de estudios superiores Arturo Prat al convertir al citado poeta en doctor Honoris Causa. En la sesión se pudo ver a decenas de amigos y cercanos al vate incluso quienes lo dejaron de ver hace décadas, ya que Hahn dejó las tierras del desierto nortino cuando contabas con 14 años, desarrollando su vida en la capital, en primera instancia en el internado del Pedagógico y posteriormente en los Estados Unidos de Norteamérica. (vía Solemne investidura del poeta iquiqueño Oscar Hahn Garcés en el Palacio Astoreca)

Pueblos aborigenes de la costa de la Región de Tarapacá

Gente de la Costa

Hace doce mil años una figura humana caminó por las playas de la Región de Tarapacá recolectando productos del mar como única manera de sobrevivir en un ambiente inhóspito, donde la abundante pesca que entregaba el océano contrastaba con la escasez de agua dulce y lugares para el abrigo.

Los primeros habitantes de esa zona, donde miles de años después nacerá Iquique, conformaban pequeñastribus nómades que vagaban por el área costera, descendientes directos de los aborígenes que en algún momento bajaron del altiplano y posteriormente de la depresión intermedia permaneciendo su estilo de vida sin grandes cambios durante cuatro mil años.

Cultura Chinchorro

Ocho mil años antes de Cristo surgió la que en la actualidad se conoce como la Cultura Chinchorro. Lleva el nombre de esta playa ariqueña debido a que en este sector fueron encontradas las momias más antiguas que se tiene conocimiento, incluso más arcaicas que las egipcias.

El hombre de Chinchorro vivió en la costa en el sector comprendido entre Arica y la desembocadura del río Loa.

Con características especiales, los Chinchorro permanecían en los afloramientos de napas subterráneas y en los faldeos de los cerros en donde se acumulaba cierta cantidad de reservas de agua generadas por la camanchaca. Eran un pueblo seminómade y establecían una especie de circuito entre las caletas más productivas.

Cuatro mil años antes de Cristo tomaron contacto con los pueblos ubicados en las quebradas del interior y las familias trashumantes de la Pampa del Tamarugal.

Otras características que marcan la cultura Chinchorro son sus rituales funerarios. Este pueblo enterraba a sus muertos bajo sus viviendas confeccionadas sobre bases de piedas y levantas con troncos de cactus.

Prolongar la vida

Especialización y técnica son dos conceptos que los primeros habitantes practicaron con el ritual de momificación.

A pesar que existen al menos tres variantes para este proceso de preparación de los cuerpos, dependiendo de la época y desarrollo del pueblo. La más común y elaborada es la que se puede apreciar en el Museo Regional de Iquique. En una de sus salas exhiben seis momias que dejan en evidencia el arduo trabajo que hacían para detener el proceso de descomposición.

El proceso involucraba retirar la piel, separar la carne del esqueleto y retirar las vísceras para luego separar las extremidades y reforzarlas amarrando las articulaciones con fibras vegetales.

Después depositaban los músculos en su posición original y colocaban la piel, transformada en pliegues de 10 centímetros como una venda para sostener los músculos. El penúltimo paso consistía en introducir los palos de tamarugo longitudinalmente junto a la espina dorsal y en brazos y piernas para garantizar la rigidez del cuerpo.

Sobre el rostro confeccionaban una máscara de arcilla pintada de rojo o negro.

Simbología de la muerte

Junto a los cuerpos se ofrendaban figurillas de arcilla en miniaturas. Una de ellas, que se exhibe en el Museo Regional de Iquique, contiene un cráneo de ave, imitando a la cabeza humana y una espina de cactus que simboliza la estructura ósea.

Para la arqueóloga Cora Moragas, esta actividad representaba una simbología que hasta el momento no se ha podido establecer con exactitud, especialmente porque los Chinchorro no acostumbraban enterrar a sus muertos con artefactos que utilizaron en vida. Valiosa información se perdió debido a esta práctica poco común entre las culturas aborígenes de la Región de Tarapacá.

Vivir Frente al mar

Más allá del proceso de momificación, existe una actividad transhumántica y asentamiento relativamente estableces en donde vivían los Chinchorro.

Bajo Molle, donde hoy se levanta el barrio industrial, fue un extenso asentamiento. Hace veinte años se encuentro en el lugar una tumba colectiva a escasa profundidad, la cual fue estudiada por arqueólogos de la Universidad de Tarapacá.

En caleta Caramucho, a 47 kilómetros al sur de Iquique, existió un campamento semipermanente de cazadores y recolectores, al igual que en Los Verdes y en Punta de Lobos.

El antropólogo Olaff Olmos, explicó que en Caramucho encontraron gran cantidad de artefactos de este pueblo milenario: cuchillos y puntas de flechas confeccionadas en piedra, morteros de hueso, maderas, anzuelos de conchas de choros y de espinas de cactus. Todos ellos con una data de 6 mil 300 años de antigüedad.

Los primitivos

La cultura Chinchorro comenzó a evolucionar y sus descendientes lograron extenderse por todo el litoral del norte de Chile y el sur del Perú, desarrollando constantemente nuevos artefactos en piedras, cuarzo o basalto como punta de arpones, cuchillos elaborados y rapadores de pieles.

Para confeccionar sus herramientas golpeaban las piedras directamente en la roca. Los trozos desprendidos en forma de láminas eran afilados y retocados para uso doméstico.

Para la recolección, utilizaban “chopes” o una especie de cucharón de hueso para desconchar los mariscos.

Para sus continuos viajes por el borde del litoral llevaban agua en bolsas elaboradas en vientres o vejigas de lobos marinos. Cerca del año 300 después de Cristo, el desarrollo los llevó a internarse mar adentro gracias a las embarcaciones fabricadas con cueros inflados de lobos marinos. De esta manera lograron alcanzar grandes cardúmenes lo que posibilitó aumentar su interacción con los asentamientos de la población intermedia.

Con la navegación extendieron su presencia en todas las caletas de abrigo del litoral y diversificación su dieta gracia a la caza de albacora y cetáceos menores a través de arpones de piedra y cuerdas de cuero.

El faenamiento de caza se realizaba incluso con dientes de tiburón.

El interior

El intercambio que se generó con los pueblos del interior duró hasta la llegada de los españoles.

Cesterías y trabajos en fibra vegetal con diseños rudimentarios era lo que generaban los poblados agroalfareros mil años antes de Cristo. Caravanas de llamas cargadas con granos y cereales eran parte de la vida integrada por ambos grupo aborígenes. De esta manera los del interior iniciaron la colonización de algunas caletas para explotar sus propios recursos. Posteriormente los Chinchorro y los llegados desde el interior se mezclaron y generaron un nuevo pueblo con características propias, que más adelante posibilitaría la aparición de los Changos.

Influencia Tiahuanaco

Los contactos con otros pueblos alejados de la costa no se detuvieron con el intercambio comercial de productos agrícolas y del mar. Cerca del año 400 después de Cristo la cultura Tiahuanaco o Tiwanaku, inició lentamente su influencia en el altiplano chileno y los valles y poblados de la Pampa del Tamarugal.

La cultura Tiahuanaco levantó templos y construcciones monumentales para el culto a dioses representados por pumas y cóndores. Parte de su quehacer fue traspasado a los pueblos costeros y de los valles del norte de Chile, en especial la intensificación del uso de la llama para el transporte de maíz, pieles y cereales. También introdujo el uso de alucinógenos, bolsos, y tejidos rudimentarios.

A pesar de su poderío, el pueblo Tiahuanaco no dominó políticamente la zona, sólo influyó en su concepción cultural hasta el año 1.200 después de Cristo, cuando comenzó su proceso de desintegración.

De un infarto murió poeta Andrés Sabella

Domingo 27 de agosto de 1989.- Víctima de un paro cardiorespiratorio falleció  el periodista, poeta y escritor Andrés Sabella Gálvez.

Su última actividad fue un zafarrancho que organizó la Hermandad de la Costa en su honor, en el Instituto del Mar. Sabella fue fundador de esta organización y llegó a ser capitán general, que es autoridad máxima de la hermandad en el país.

Al término de esa reunión, se retiró al hotel Even Ezer, donde estaba alojado.

Su cuerpo fue encontrado ayer en la mañana por integrantes del Taller de Estudios Regionales, TER,  quienes le habían invitado a lanzar el libro “Santa María del Salitre”.

El administrador apostólico, monseñor Ulises Aliaga, ofició un responso fúnebre en la catedral de Iquique. Sus restos viajaron por vía aérea a Antofagasta, donde fue sepultado.