Domingo 15 de diciembre de 1996.- Espectacular vista aérea del Parque Playa Brava. La fotografía captada por Octavio López muestra la magnitud del trabajo decorativo donde aparece América del Sur en el fondo de la pileta del sector recreativo costero.

Apagón en Zofri

Martes 26 de noviembre.- Indignación provocó entre los comerciantes y turistas, el cierre de los módulos del mall Zofri, a causa de desperfectos  en los sistemas eléctricos.

Muchos de ellos visitaban la ciudad, para efectuar sus compras navideñas y se encontraron con la desagradable sorpresa. Empresarios de Zofri exigieron a la sociedad administradora instalar generadores extras, para evitar nuevos cortes. El mall función a media luz.

Joven apareció muerta en playa Palo Buque

Jueves 27 de junio de 1996.- En un verdadero puzzle policial se convirtió la extraña muerte de una joven que fue encontrada sin vida a la orilla de la playa Palo Buque.

Su cuerpo presentaba heridas que hacen pensar la participación de terceros, debido a que tenía golpes en diferentes partes del cuerpo y en su pómulo presentaba un profundo corte.

Sin embargo, la interrogante que queda en el tapete es cómo llegó hasta ese lugar.

La víctima fue identificada como Ximena Eissman Espinoza, de 21 años, estudiante de cuarto año medio de la jornada nocturna del Liceo A-7 Bernardo O’Higgins.

La joven había desaparecido el lunes 24 cuando se dirigía a su domicilio después de salir del liceo acompañada de una amiga, con quien abordó un taxi colectivo. Su compañera de curso llegó a su casa, pero desde ahí se perdieron los rastros de la víctima.

Su padre, un conocido empresario de la ciudad, había dado cuenta a todas las unidades policiales de la ciudad de la desaparición y presunta desgracia de Ximena Eissman.

El cadáver tenía muestras de violencia, lo que hizo presumir la acción de terceros, aún cuando la policía fue hermética sobre ese punto y se basó a informar que las causas se investigan.

Aún no se identifica oficialmente la persona que cometió el asesinato.

Años de Gloria de la Industria Pesquera

Iquique Siglo XX

Capítulo 50

El periodo entre 1980 y 1986 es considerado como el mejor de la industria pesquera llegando a capturar tres millones de toneladas métricas. El “olor a dólar” es la expresión más recurrente cuando las plantas iniciaban sus periodos de producción a toda máquina.
José Cáceres, tripulante pesquero,  ingresó a la industria en el mmento de mayor auge del sector. El recuerda que el boom de la sardina española  era comentado por todos, pero nadie se percataba que la sobreexplotación destruiría los recursos dentro de una década.
Otro punto que agudizó el problema se refiere al continuo aumento de la capacidad de las embarcaciones. En menos de 20 años, de una goleta para 80 toneladas, se había aumentado a 250.
De esta manera surge un nuevo cambio en la modalidad de trabajo. Las tripulaciones se reducen al mínimo necesario: once personas, es decir, un motonetista, un patrón de pesca y nueve trabajadores de cubierta.d

DECADENCIA

La sobreexplotación del recurso fue evidente en 1996. La sardina española desapareció de las costas iquiqueñas y nuevamente la industria nuevamente miró hacia la anchoveta que, aunque de menos valor comercial, tuvo que sustentar toda la economía de la ciudad. A pesar de estos cambios, a mediados de los noventa, hicieron su debut las embarcaciones de 550 y 600 toneladas, que redujeron la flota y la tecnificaron aún más.
Desde esa fecha en adelante el promedio extraído de anchoveta nunca superó el millón de toneladas y seguía bajando. El golpe de gracia lo daría más tarde el fenómeno del niño con sus aguas cálidas que espantó los cardúmenes hacia otras zonas.

HARINA PRIME

En los noventa el precio de la harina sufre una leve disminución. El mercado mundial ya no ve con los mismos ojos la harina corriente que se producía hace cuarenta años en Iquique. Los nuevos requerimientos del mercado de alimento para animales exigía un producto de mejor calidad: la harina prime.
Este producto más refinado está compuesto a base de anchoveta fresca. El principal requerimiento es que el pescado sea procesado a pocas horas de su extracción, con esto se asegura una harina de mejor calidad y mayores nutrientes.
En esta última etapa, según Hugo Herrera, la pesca industrial cambiará a lo que la comunidad está acostumbrada actualmente. “Ya no veremos grandes volúmenes de carga. Ahora lo esencial será la calidad y la entrega de una harina especial en concordancia a lo que pide el cliente.
Otro aspecto que prevé para esta nueva etapa es la tecnificación del trabajo y la mantención de un reducido grupo de tripulantes por cada nave. La dismoinución de la flota y la contratación a plazo fijo son las dos características que a su juicio, marcarán la industria pesquera del siglo XXI.

Años de Gloria de la Industria Pesquera

Iquique Siglo XX

Capítulo 50

El periodo entre 1980 y 1986 es considerado como el mejor de la industria pesquera llegando a capturar tres millones de toneladas métricas. El “olor a dólar” es la expresión más recurrente cuando las plantas iniciaban sus periodos de producción a toda máquina.
José Cáceres, tripulante pesquero,  ingresó a la industria en el mmento de mayor auge del sector. El recuerda que el boom de la sardina española  era comentado por todos, pero nadie se percataba que la sobreexplotación destruiría los recursos dentro de una década.
Otro punto que agudizó el problema se refiere al continuo aumento de la capacidad de las embarcaciones. En menos de 20 años, de una goleta para 80 toneladas, se había aumentado a 250.
De esta manera surge un nuevo cambio en la modalidad de trabajo. Las tripulaciones se reducen al mínimo necesario: once personas, es decir, un motonetista, un patrón de pesca y nueve trabajadores de cubierta.d

DECADENCIA

La sobreexplotación del recurso fue evidente en 1996. La sardina española desapareció de las costas iquiqueñas y nuevamente la industria nuevamente miró hacia la anchoveta que, aunque de menos valor comercial, tuvo que sustentar toda la economía de la ciudad. A pesar de estos cambios, a mediados de los noventa, hicieron su debut las embarcaciones de 550 y 600 toneladas, que redujeron la flota y la tecnificaron aún más.
Desde esa fecha en adelante el promedio extraído de anchoveta nunca superó el millón de toneladas y seguía bajando. El golpe de gracia lo daría más tarde el fenómeno del niño con sus aguas cálidas que espantó los cardúmenes hacia otras zonas.

HARINA PRIME

En los noventa el precio de la harina sufre una leve disminución. El mercado mundial ya no ve con los mismos ojos la harina corriente que se producía hace cuarenta años en Iquique. Los nuevos requerimientos del mercado de alimento para animales exigía un producto de mejor calidad: la harina prime.
Este producto más refinado está compuesto a base de anchoveta fresca. El principal requerimiento es que el pescado sea procesado a pocas horas de su extracción, con esto se asegura una harina de mejor calidad y mayores nutrientes.
En esta última etapa, según Hugo Herrera, la pesca industrial cambiará a lo que la comunidad está acostumbrada actualmente. “Ya no veremos grandes volúmenes de carga. Ahora lo esencial será la calidad y la entrega de una harina especial en concordancia a lo que pide el cliente.
Otro aspecto que prevé para esta nueva etapa es la tecnificación del trabajo y la mantención de un reducido grupo de tripulantes por cada nave. La dismoinución de la flota y la contratación a plazo fijo son las dos características que a su juicio, marcarán la industria pesquera del siglo XXI.

Años de Gloria de la Industria Pesquera

Iquique Siglo XX

Capítulo 50

El periodo entre 1980 y 1986 es considerado como el mejor de la industria pesquera llegando a capturar tres millones de toneladas métricas. El “olor a dólar” es la expresión más recurrente cuando las plantas iniciaban sus periodos de producción a toda máquina.
José Cáceres, tripulante pesquero,  ingresó a la industria en el mmento de mayor auge del sector. El recuerda que el boom de la sardina española  era comentado por todos, pero nadie se percataba que la sobreexplotación destruiría los recursos dentro de una década.
Otro punto que agudizó el problema se refiere al continuo aumento de la capacidad de las embarcaciones. En menos de 20 años, de una goleta para 80 toneladas, se había aumentado a 250.
De esta manera surge un nuevo cambio en la modalidad de trabajo. Las tripulaciones se reducen al mínimo necesario: once personas, es decir, un motonetista, un patrón de pesca y nueve trabajadores de cubierta.d

DECADENCIA

La sobreexplotación del recurso fue evidente en 1996. La sardina española desapareció de las costas iquiqueñas y nuevamente la industria nuevamente miró hacia la anchoveta que, aunque de menos valor comercial, tuvo que sustentar toda la economía de la ciudad. A pesar de estos cambios, a mediados de los noventa, hicieron su debut las embarcaciones de 550 y 600 toneladas, que redujeron la flota y la tecnificaron aún más.
Desde esa fecha en adelante el promedio extraído de anchoveta nunca superó el millón de toneladas y seguía bajando. El golpe de gracia lo daría más tarde el fenómeno del niño con sus aguas cálidas que espantó los cardúmenes hacia otras zonas.

HARINA PRIME

En los noventa el precio de la harina sufre una leve disminución. El mercado mundial ya no ve con los mismos ojos la harina corriente que se producía hace cuarenta años en Iquique. Los nuevos requerimientos del mercado de alimento para animales exigía un producto de mejor calidad: la harina prime.
Este producto más refinado está compuesto a base de anchoveta fresca. El principal requerimiento es que el pescado sea procesado a pocas horas de su extracción, con esto se asegura una harina de mejor calidad y mayores nutrientes.
En esta última etapa, según Hugo Herrera, la pesca industrial cambiará a lo que la comunidad está acostumbrada actualmente. “Ya no veremos grandes volúmenes de carga. Ahora lo esencial será la calidad y la entrega de una harina especial en concordancia a lo que pide el cliente.
Otro aspecto que prevé para esta nueva etapa es la tecnificación del trabajo y la mantención de un reducido grupo de tripulantes por cada nave. La dismoinución de la flota y la contratación a plazo fijo son las dos características que a su juicio, marcarán la industria pesquera del siglo XXI.