Capítulo 7: La segunda oportunidad de Huantajaya

Iquique Siglo XXI

Capítulo 7

La segunda oportunidad de Huantajaya

En el primer cuarto del siglo XVII en Huantajaya existían poblaciones de mineros en los faldeos y en los altos de los cerros. La vida era difícil, a pesar de la existencia de herreros, pulperías y corrales para animales de carga.

Lo más complicado era el transporte del agua. En la primera época se traía cargamentos desde el río Loa.

Luego los españoles utilizaron los recursos existentes en el oasis de La Tirana. Extrajeron el agua que era traída por mulas hasta el mineral.

La mina de plata de Huantajaya también incluía otros yacimientos en Santa Rosa, Carmen Sacramento y Cacicsa, cobre en Viquintipa y oro en Paiquina.

Huantajaya tomó fuerza alrededor de 1746, generando necesidad de más mano de obra. Indígenas libres y mestizos fueron contratados como peones. La gran demanda de trabajadores motivó a que José Basilio de la Fuerte y Loayza, uno de los principales mineros de la zona, utilizara los indígenas de las inmediaciones bajo el sistema de “mita” que fue una forma de trabajo obligatorio por turnos remunerados.

El sistema de “mita” fue creado luego que el 23 de agosto de 1718 el rey de España disolvió las encomiendas y dejó en libertada a todos los indígenas.

La solicitud del hacendado fue aceptada en 1756 luego de muchos conflictos con los jefes indígenas de la región que no querían ingresar a esa modalidad de trabajo, en especial por las difíciles condiciones de vida que existían alrededor de la mina.

En definitiva logró una mita de 50 indígenas de los repartimiento de San Lorenzo de Tarapacá y de San Nicolás de Sibaya.

De esta manera se llevó el trabajo en Huantajaya hasta que fue desechada definitivamente la actividad minera al finalizar el siglo XVIII.

Iquique Siglo XX fue publicado en diciembre de 1999 en La Estrella de Iquique.

Technorati Tags: , , ,

Powered by ScribeFire.

Capítulo 6: Plata de Huantajaya

Iquique Siglo XX

Capítulo 6

Plata de Huantajaya

Como un punto de conexión con Perú y puerto intermedio para el Reino de Chile, la caleta de Ique-Ique presentó avances desde la llegada de los españoles, especialmente en el envío de guano a las quebradas del interior para trabajar los nuevos cultivos que introdujeron los conquistadores.
Hacia 1580 la actividad de Iquique ya había alcanzado el desarrollo económico que mantendría hasta comienzos del siglo XIX.
La extracción de guano desde la antigua isla Serrano era transportada en barco a Arica y otros puertos cercanos, favoreciendo a los valles de Chaca, Lluta, Sama, Locumba, Moquehua y otros sitios del Alto Perú.
En 1713 la caleta de Iquique sacaba entre 10 y 12 barcos con guano anuales, el cual era extraído principalmente por indios y negros, traídos desde Perú.
Otros productos que se obtenían en Iquique eran la sal y brea para embadurnar los soportes en que se trasladaba el azogue desde Arica a Potosí.
Sin embargo, esta relación con Potosí también determinó el estancamiento de Iquique hasta entrado el siglo XIX. Los españoles requerían de un estricto control sobre la plata que se generaba en Huantajaya. Para impedir la extracción del mineral en forma ilegal se prohibió a los arrieros bajar y a los barcos recalar en el muelle de Iquique. Esto sirvió para que la plata saliera forzosamente por Arica, lugar donde existía control aduanero.

Huantajaya

En los poblados del interior, la historia seguía un curso distinto. Con su interés en encontrar riquezas minerales, a la par con el trabajo agrícola, los españoles recorrieron el desierto en busca de alguna veta de plata o salitre. Ya en 1558 habían explorado toda la zona de Tarapacá sin resultados positivos.
Durante esa época llegó a oídos de españoles la existencia del mineral de Huantajaya que había sido explotado por los indígenas desde tiempos inmemoriales. De esta manera el yacimiento de plata se convirtió en el principal descubrimiento para los europeos durante el siglo XVI.
Para algunos historiadores, las faenas en San Agustín de Huantajaya y en Santa Rosa son los primeros pasos para que siglos más adelante se desarrollara la industria salitrera.
A pesar de esta actividad económica, la costa continuaba siendo un lugar sin importancia para los españoles. Sin embargo, la situación cambió al iniciar el siglo XVII cuando necesitan que su producción salga hacia Perú y cuando aumentan sus necesidades de productos confeccionados en Chile, como charqui, sebo, grasa, carne salada, frutas secas, tocino y cobre.
Luego de 100 años de presencia española en la región sólo existían unos cuantos grupos de europeos que explotaban el mineral y en lo oasis.
Para esa época se estima la población aborigen entre los 6 mil y 8 mil personas en Pica, Camarones, La Tirana y Huatacondo.
De un momento a otro Huantajaya fue olvidado, porque resultaba demasiado caro el traslado de la producción de plata hasta Bolivia para su fundición. En 1718 fue reabierto por Bartolomé Loayza.

Iquique Siglo XX fue publicado en diciembre de 1999 en La Estrella de Iquique.

Technorati Tags: , , ,

Powered by ScribeFire.

Capítulo 5: Llegan los conquistadores

Iquique Siglo XX

Capítulo 5

Llegan los conquistadores

En 1572 el Imperio Inca había desaparecido definitivamente. Cerca de cuarenta años antes, apartir de 1535, comenzaron las primeras incursiones de los españoles que conocieron principalmente la cultura desarrollada en Tarapacáy Pica y la presencia de grupos de pescadores y recolectores en ellitoral nortino.

Dos años años después, Diego de Almagro regresaba a Perú con las manos vacías
y desilucionado por las riquezas que pensó encontrar en los valles centrales de Chile. En su retorno al Cuzco, el conquistador viajó por la ruta del Inca y permaneció por un par de
meses en el oasis de Pica descansando y aprovisionándose luego de su larga jornada por el descampado de Atacama.

Durante su estada algunos españoles decidieron radicarse en el poblado e iniciar de esta manera la colonización de la zona.

Para el dirigente aymara David Esteban Moscoso, la llegada de los españoles durante el siglo XVI produce un quiebre en la sociedad andina y en la estructura productiva del pueblo.

“Luego de la ocupación española en las zonas más bajas de la región, especialmente en los valles de Lluta y Azapa y de los poblados de Tarapacá y Pica, la población indígena se
mantuvo entre la cordillera y el altiplano; ya no bajaba más a la costa”.

De similar opinión es el antropólogo Olaff Olmos. El profesional explica que la administración española y la instauración de los sistemas de encomienda y mitas menoscabaron la organización tradicional de la nación aymara.

Primer Encomendero

 

Las crónicas de la época establecen que Francisco Pizarro entregó a varios de sus
capitanes y soldados encomiendas como recompensa por su participación en la conquista del imperio Inca.

Uno de ellos fue Lucas Martínez Begazo, quien recibió un extenso territorio que incluía
las quebradas del interior y la caleta de Iquique. El encomendero se instaló en la quebrada de Tarapacá en la que actualmente son las ruinas de Tarapacá Viejo. Desde allí
organizó a los indígenas para que prestaran sus servicios a la corono española y pagaran tributo al encomendero, quien se encargó de su adoctrinamiento religioso.

El aumento de la producción agrícola en Tarapacá, Locumba, Sama, Camiña,
Lluta y Azapa obligó a una mayor extracción de guano desde la isla de Ique-Ique, actual isla Serrano. Martínez Begazo también utilizó esta caleta para el ingreso de productos necesarios para su encomienda y, a la vez, exportar sus cultivos. Su trabajo permitió, en pocos años, que un barco de su propiedad iniciara en 1541 viajes continuos por toda la
zona entre Perú e Ique-Ique, pasando por las caletas de Pisagua Viejo y Arica.

Sin embargo, a pesar de esta actividad, la población indígena se mantuvo estática. En la
costa, desde Pisagua hasta el Loa, o sea, parte del corregimiento de Arica el número de habitantes osciló entre las 300 y mil personas durante el siglo XVI.

División administrativa

El corregimiento de Arica, dependiente de la Provincia de Arequipa fue establecido el 17 de agosto de 1565 por el gobernador del Perú, Lope García Carrasco. De esta unidad administrativa dependientas los tenientazgos o Distritos de Tacna, Tarapacá y Locumba.

En el siglo XVII los corregimientos estaban divididos en repartimientos cada uno con un pueblo cabecera, cacique de indios y administración hispana. Estaban Arica que dominaba el valle de Azapa, Codpa con gobierno de todos los “pueblos de indios” de la sierra y el altiplano, Camiña que alcanzaban hasta Isluga, Tarapacá y los alrededores de la
quebrada, Sibaya con poblaciones del Alto Tarapacá y Pica que abarcaba hasta Huatacondo.

Capítulo 5: Llegan los conquistadores

Iquique Siglo XX

Capítulo 5

Llegan los conquistadores

En 1572 el Imperio Inca había desaparecido definitivamente. Cerca de cuarenta años antes, apartir de 1535, comenzaron las primeras incursiones de los españoles que conocieron principalmente la cultura desarrollada en Tarapacáy Pica y la presencia de grupos de pescadores y recolectores en ellitoral nortino.

Dos años años después, Diego de Almagro regresaba a Perú con las manos vacías
y desilucionado por las riquezas que pensó encontrar en los valles centrales de Chile. En su retorno al Cuzco, el conquistador viajó por la ruta del Inca y permaneció por un par de
meses en el oasis de Pica descansando y aprovisionándose luego de su larga jornada por el descampado de Atacama.

Durante su estada algunos españoles decidieron radicarse en el poblado e iniciar de esta manera la colonización de la zona.

Para el dirigente aymara David Esteban Moscoso, la llegada de los españoles durante el siglo XVI produce un quiebre en la sociedad andina y en la estructura productiva del pueblo.

“Luego de la ocupación española en las zonas más bajas de la región, especialmente en los valles de Lluta y Azapa y de los poblados de Tarapacá y Pica, la población indígena se
mantuvo entre la cordillera y el altiplano; ya no bajaba más a la costa”.

De similar opinión es el antropólogo Olaff Olmos. El profesional explica que la administración española y la instauración de los sistemas de encomienda y mitas menoscabaron la organización tradicional de la nación aymara.

Primer Encomendero

 

Las crónicas de la época establecen que Francisco Pizarro entregó a varios de sus
capitanes y soldados encomiendas como recompensa por su participación en la conquista del imperio Inca.

Uno de ellos fue Lucas Martínez Begazo, quien recibió un extenso territorio que incluía
las quebradas del interior y la caleta de Iquique. El encomendero se instaló en la quebrada de Tarapacá en la que actualmente son las ruinas de Tarapacá Viejo. Desde allí
organizó a los indígenas para que prestaran sus servicios a la corono española y pagaran tributo al encomendero, quien se encargó de su adoctrinamiento religioso.

El aumento de la producción agrícola en Tarapacá, Locumba, Sama, Camiña,
Lluta y Azapa obligó a una mayor extracción de guano desde la isla de Ique-Ique, actual isla Serrano. Martínez Begazo también utilizó esta caleta para el ingreso de productos necesarios para su encomienda y, a la vez, exportar sus cultivos. Su trabajo permitió, en pocos años, que un barco de su propiedad iniciara en 1541 viajes continuos por toda la
zona entre Perú e Ique-Ique, pasando por las caletas de Pisagua Viejo y Arica.

Sin embargo, a pesar de esta actividad, la población indígena se mantuvo estática. En la
costa, desde Pisagua hasta el Loa, o sea, parte del corregimiento de Arica el número de habitantes osciló entre las 300 y mil personas durante el siglo XVI.

División administrativa

El corregimiento de Arica, dependiente de la Provincia de Arequipa fue establecido el 17 de agosto de 1565 por el gobernador del Perú, Lope García Carrasco. De esta unidad administrativa dependientas los tenientazgos o Distritos de Tacna, Tarapacá y Locumba.

En el siglo XVII los corregimientos estaban divididos en repartimientos cada uno con un pueblo cabecera, cacique de indios y administración hispana. Estaban Arica que dominaba el valle de Azapa, Codpa con gobierno de todos los “pueblos de indios” de la sierra y el altiplano, Camiña que alcanzaban hasta Isluga, Tarapacá y los alrededores de la
quebrada, Sibaya con poblaciones del Alto Tarapacá y Pica que abarcaba hasta Huatacondo.

Capítulo 3: Los dueños de la tierra

Iquique Siglo XX

Capítulo 3

Los dueños de la tierra

Antes de la presencia Inca en estas tierras, de la llegada de los españoles o de la creación del estado Chileno, el pueblo aymara ha estado presente en el altiplano y en los valles y oasis de la Primera Región.
Con mil años de historia como pueblo unificado en una sola lengua, costumbres y organización social, esta cultura evolucionó gracias a la creación de reinos o señoríos indígenas.
Estos grupos, esparcidos en lo que hoy es Bolivia, Perú y Chile, se reunían en reinos que tenían en común la lengua aymara o Haque Aru. Los pueblos se llamaban collas, ipuacas, pacajes, omasuyos, canas, canchis, carangas, lipez, collaguas y ubinas.
Con el paso de los siglos, unieron criterios culturales hasta convertirse en lo que actualmente se conoce como nación aymara.

Dibujos en la tierra

Los aymaras mantuvieron un gran desarrollo cultural durante el periodo conocido como de desarrollo regional entre el 1100 y 1470 después de Cristo. Al igual que los asentamientos changos, los aymaras desarrollaron su sistema de señoríos.
La conformación de los territorios autónomos dio pie a la construcción de los pukaras que eran fortalezas defensivas en contra el ataque de pueblos foráneos o rivales.
En este periodo también se construyeron los geoglifos en los faldeos de algunos cerros de la Región de Tarapacá.
Cada geoglifo tenía una ubicación estratégica, en los cerros, en los faldeos orientales de la Cordillera de la Costa, el sector de Pintados en la comuna de Pozo Almonte y en las quebradas que atraviesan la Pampa del Tamarugal. Existen desde el valle de Azapa hasta el río Loa.
Investigaciones actuales han determinado que el objetivo de los geoglifos eran señalizar el paso de las caravanas entre la sierra y la costa y mostrar puntos para abastecerse de agua. También por su simbología no se descarta que cumplían funciones rituales o de culto a las divinidades.

Presencia Inca

En este escenario donde las comunidades mantenían una fuerte conexión social y económica, surgen los primeros avances del imperio de los Incas. Con la expansión de Tawantinsuyo o de los cuatro “suyos”, como se conocía en lengua quechua al imperio Inca, el desarrollo de los reinos y señoríos aymras es transformado en 1470 en un anexo o provincia dependiente del Cuzco. El avance de los Inca llegó hasta el río Maule.
Para llevar a cabo el proceso de dominación, los incas trasladaron colonias militares y campesinas a los valles asimilados. Con ellos construyeron un complejo sistema de vías de comunicación que hoy es conocido en todo el mundo como el Camino del Inca.
El antropólogo Olaff Olmos explica que los Incas al conquistar a los aymaras les exigen el pago de tributo en productos agrícolas, artesanales y mano de obra. Todo esto para llevar a cabo los trabajos que emprendió el imperio en ese tiempo como caminos, puentes y obras de riego.
A pesar de esta presión, el Inca les respeta su forma de organización social, fiestas, creencias religiosas, costumbres y sus propios jefes; pero, al mismo tiempo dependen políticamente del dominio del Cuzco.
El dominio Inca duró apenas 65 años, ya que en 1535 llegan los españoles quienes cambian el destino del imperio y, con ello, el futuro de la Provincia de Iquique.

Tags: , , , , , ,

Iquique Siglo XX fue publicado en La Estrella de Iquique en diciembre de 1999.

Capítulo 2: Vivir frente al mar

Iquique Siglo XX

Capítulo 2

Vivir Frente al mar

Más allá del proceso de momificación, existe una actividad transhumántica y asentamiento relativamente estableces en donde vivían los Chinchorro.
Bajo Molle, donde hoy se levanta el barrio industrial, fue un extenso asentamiento. Hace veinte años se encuentro en el lugar una tumba colectiva a escasa profundidad, la cual fue estudiada por arqueólogos de la Universidad de Tarapacá.
En caleta Caramucho, a 47 kilómetros al sur de Iquique, existió un campamento semipermanente de cazadores y recolectores, al igual que en Los Verdes y en Punta de Lobos.
El antropólogo Olaff Olmos, explicó que en Caramucho encontraron gran cantidad de artefactos de este pueblo milenario: cuchillos y puntas de flechas confeccionadas en piedra, morteros de hueso, maderas, anzuelos de conchas de choros y de espinas de cactus. Todos ellos con una data de 6 mil 300 años de antigüedad.

Los primitivos

La cultura Chinchorro comenzó a evolucionar y sus descendientes lograron extenderse por todo el litoral del norte de Chile y el sur del Perú, desarrollando constantemente nuevos artefactos en piedras, cuarzo o basalto como punta de arpones, cuchillos elaborados y rapadores de pieles.
Para confeccionar sus herramientas golpeaban las piedras directamente en la roca. Los trozos desprendidos en forma de láminas eran afilados y retocados para uso doméstico.
Para la recolección, utilizaban “chopes” o una especie de cucharón de hueso para desconchar los mariscos.
Para sus continuos viajes por el borde del litoral llevaban agua en bolsas elaboradas en vientres o vejigas de lobos marinos. Cerca del año 300 después de Cristo, el desarrollo los llevó a internarse mar adentro gracias a las embarcaciones fabricadas con cueros inflados de lobos marinos. De esta manera lograron alcanzar grandes cardúmenes lo que posibilitó aumentar su interacción con los asentamientos de la población intermedia.
Con la navegación extendieron su presencia en todas las caletas de abrigo del litoral y diversificación su dieta gracia a la caza de albacora y cetáceos menores a través de arpones de piedra y cuerdas de cuero.
El faenamiento de caza se realizaba incluso con dientes de tiburón.

El interior

El intercambio que se generó con los pueblos del interior duró hasta la llegada de los españoles.
Cesterías y trabajos en fibra vegetal con diseños rudimentarios era lo que generaban los poblados agroalfareros mil años antes de Cristo. Caravanas de llamas cargadas con granos y cereales eran parte de la vida integrada por ambos grupo aborígenes. De esta manera los del interior iniciaron la colonización de algunas caletas para explotar sus propios recursos. Posteriormente los Chinchorro y los llegados desde el interior se mezclaron y generaron un nuevo pueblo con características propias, que más adelante posibilitaría la aparición de los Changos.

Influencia Tiahuanaco

Los contactos con otros pueblos alejados de la costa no se detuvieron con el intercambio comercial de productos agrícolas y del mar. Cerca del año 400 después de Cristo la cultura Tiahuanaco o Tiwanaku, inició lentamente su influencia en el altiplano chileno y los valles y poblados de la Pampa del Tamarugal.
La cultura Tiahuanaco levantó templos y construcciones monumentales para el culto a dioses representados por pumas y cóndores. Parte de su quehacer fue traspasado a los pueblos costeros y de los valles del norte de Chile, en especial la intensificación del uso de la llama para el transporte de maíz, pieles y cereales. También introdujo el uso de alucinógenos, bolsos, y tejidos rudimentarios.
A pesar de su poderío, el pueblo Tiahuanaco no dominó políticamente la zona, sólo influyó en su concepción cultural hasta el año 1.200 después de Cristo, cuando comenzó su proceso de desintegración.

Tags: , , , , ,

Iquique Siglo XX fue publicado en La Estrella de Iquique en diciembre de 1999.