Horario de trabajo

-¿No importa que nos echen del trabajo por irnos más temprano?

“A mí me han echado de 60 trabajos y no me ha afectado, sólo en lo exterior, porque he tenido que buscar otra pega, pero no como persona. Hay gente en este país que se suicida porque lo echan de la pega. Eso es estúpido. Eso es una cuestión transitoria; uno hará otra cosa, y qué. Pero claro, si vives de exterioridades y por dentro no eres nada, sino que dependes absolutamente del cargo que tienes, de la opinión de los demás, estás frito. Vas a depender hasta de que cambie el clima”.

vía Fernando Villegas.

Pesqueras y medio ambiente

Iquique Siglo XX

Contaminación y medio ambiente

Capítulo 50

En 1999 la industria pesquera estaba dando los pasos para salir de su crisis e improductividad cuando se topó con denuncias medioambientales que la acusaron de provocar contaminación en la bahía norte de Iquique.

El problema comenzó el 31 de enero 1999 cuando se levantó la veda de la anchoveta y las pesqueras encendieron sus plantas productoras de harina de pescado.

El 3 de febrero la Seremi de Salud de la época, Miriam Escobar,  y el director del Servicio de Salud, Bernardo Gómez,  junto con autoridades visitaron las pesqueras Camanchaca e Iquique-Guanaye para revisar su proceso productivo y reiterar la norma sobre emanación de gases y malos olores. Días antes la población ya había captado fuertes olores producidos por la cocción del pescado.

El llamado de alerta apareció el viernes 5 de febrero de 1999 cuando la bahía norte de Iquique fue contaminada y ocurrió una enorme mortandad de peces. En esa ocasión el Club de Yates de Iquique interpuso un recurso de protección en nombre de la población local.

El 10 de febrero el Servicio de Salud multó a las pesqueras Coloso y Camanchaca, luego que se comprobó que ambas no cumplían con las normas en el procesamiento de materia prima, lo que provocó la contaminación ambiental y los malos olores.

Camanchaca tuvo que pagar más de tres millones 200 mil pesos. En tanto que Coloso fue multada con seis millones 400 mil pesos.

El 15 de febrero durante una visita a Eperva y Camanchada, el ministro de Salud subrogante, Alvaro Erazo, dio a conocer que en el agua de la bahía se detectó «formaldehido», sustancia que es usada como preservante.

Dos días después la bahía norte amanece con una mancha de petróleo. Nadie se hace responsable del hechos. Ese mismo fin de semana el sector del Club de Yates surge un nuevo capítulo de contaminación marina. Aparece una mancha oscura, como fue calificado por los testigos del hecho.

El miércoles 24, el servicio de Salud anunció que las Pesqueras Camanchaca y Coloso fueron clausurada por 48 horas, debido a que reincidieron en el incumplimiento de las normas sobre contaminación ambiental y malos olores detectados por la población.

A partir de ese momento las empresas comienzan con un proceso fuerte de reconversión tecnológica que en un plazo de cinco años debería limpiar definitivamente la bahía iquiqueña y permitir el resurgimiento de la vida marina en el sector.

Primera Crisis Pesquera

Iquique Siglo XX

Capítulo 48

Primera Crisis Pesquera

Hasta mediados de los 60 la industria era auspiciosa y nadie pensaba en la posibilidad que surgiera una crisis en las pesqueras. Pero esta llegó desencadenada por la sobre explotación de los recursos.

En consecuencia, en 1966 las pesqueras más pequeñas enfrentaron graves problemas por la falta de cardúmenes que sustentaran su actividad. Sólo las industrias más grandes lograron sobrevivir e, incluso, lograron fortalecerse al absorver a las más chicas.

En este periodo surgieron como líderes del mercado las Pesqueras Coloso y Guanaye. También Angellini se reagrupó con las empresas Iquique, Indo y Eperva.

En 1967 el desembarque total sólo llega a las 509 mil toneladas anuales. Entre el 69 y el 70 la cifra bajó hasta las 348 mil toneladas. Para entonces la flota iquiqueña alcanzaba las 123 naves, de las cuales 79 correspondían a la captura de anchoveta y 8 de atún. Sin embargo, un tercio, o sea 36 embarcaciones, permanecían inactivas porque no tenían qué pescar.

En el área de la pesca artesanal, sin embargo, Iquique continúa siendo líder con una cuota de 70 toneladas.

RECUPERACION

A principios de los 70, la actividad pesquera tiene otro repunte debido principalmente el aumento de recursos y a la llegada de inversiones extranjeras que acarrearon consigo mejoras en la tecnología de captura y de procesamiento de productos.

En este aspecto destacan fondos sudafricanos que crearon la Pesquera del Norte, cuyas embarcaciones presentaban grandes adelantos para detectar los cardúmenes y capturarlos con redes más amplias y fuertes. Si antes era necesario una hora para levantar la red hasta cubierta, con la tecnología esta faena se realizaba en veinte minutos.

José Cáceres, tripulante con más de 20 años de experiencia en el mar, explica que las jornadas de trabajo, a pesar que de su extensión, era más productivas que en la actualidad.

«Antes con una pasada en la red llenábamos el barco, ahora que los barcos tiene más capacidad hay que hacer diez pasadas».

Eperva, Empresa Pesquera de Tarapacá, Sociedad Pesquera Delucchi, Indo, Pesquera Iquique, Coloso y Guanaye, eran las principales firman que operaban en la ciudad.

En 1973 el desembarque de peces a puerto llegaba sólo a las 166 mil 808 toneladas anuales; un año después sobrepasó las 340 mil toneladas. A esas alturas, las pesqueras producían cas 71 toneladas de harina de pescado y poco más de 2 mi toneladas de aceite.

EL NUEVO AUGE

En 1980 el desembarque de pescado sobrepasó el millón 100 mil toneladas anuales, siendo la anchoa, caballa, jurel, y sardina española, los principales productos extraídos.

Estos productos eran elaborados por nueve empresas fabricantes de harina y aceite de pescado, tres conserveras, y cinco congeladoras. Las nuevas empresas que se agregaban al extenso listado eran Arpeex, Pesquera del Norte, Frigomar, Skorpio y Oceánica.

En 1984 el volumen de captura llegó al millón 800 mil toneladas anuales, cubriendo el 59 por ciento la producción nacional. A estas alturas el empleo directo sobrepasaba los 6 mil trabajadores, teniendo un aumento explosivo en siete años del 66 por ciento.

Pero la década del 80 finalizó con un oscuro augurio: los primeros indicios del fenómeno de El Niño que produjo una baja importante en los recursos marinos.

En 1993 los barcos industriales en la región ascendían a los 161 y funcionaban en la zona 29 plantas. Ese mismo año los efectos de la crisis se hacen sentir. La producción iquiqueña sólo llega a las 839 toneladas. De ahí en adelante la producción va en picada llegando a 1998 con un desembarque de 103 toneladas de pescado. Ese año se hace un catastro de los trabajadores que participan de la industria y las cifras a nivel regional son alarmantes: pescadores, 142; tripulantes, 113; buzos mariscadores, 508; recolectores, 349; y armadores, 560. En total, alcanzaban los 1.793.

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