El auge de Iquique

Según las investigaciones del historiador iquiqueño Leonel Lamagdelaine, Iquique no tuvo un desarrollo significativo hasta mediados del siglo XIX.
En los primeros años de ese siglo, sólo era «una pobre caleta de pescadores».
La zona oriente, más cercana a la costa, se encontraba prácticamente deshabitada. La construcción más separada de la playa era una casa de piedra de un piso edificada en 1768. de acuerdo a los archivos se ubicaba en lo que hoy es la intersección de Luis Uríbe con Bolívar y pertenecía a la familia Cuadros, quienes tuvieron la autorización del rey de España para explotar el guano de la isla que hoy conocemos como Serrano.
En 1832 esta casa fue vendida a Atanasio Tnaxas con su «buitrón» que era un patio para el depósito de minerales. En el terreno en el que actualmente se encuentra la Aduana había otra casa de piedra que perteneció a María de Eleustondo. Frente a esta propiedad se encontraba la celta de desembarco por donde se realizaba el escaso comercio que tenía Iquique.
Había también otro edificio de piedra en las vecindades actuales de calles Pedro Lagos y Serraño. Se supone que ahí estaba la primera iglesia de Iquique; junto a ella, se ubicaba el Cementerio.

Desarrollo Urbano de Iquique

A juicio de la especialista en el patrimonio iquiqueños, Cora Moragas, a comienzos del siglo XIX, la ciudad no ofrecía ningún atractivo para las principales familias de la provincia, quienes permanecían asentadas en los valles y oasis interiores.
Sólo fue a partir de 1830 cuando el puerto de Iquique cobró importancia debido a los primeros embarques de salitre. Esta actividad generó posteriormente la construcción de nuevos edificios fiscales y residenciales. Los extranjeros dueños de minas de plata o de yacimientos salitreros se instalaron en el barrio residencial «La Puntilla» . En el barrio «El Morro», vivían los mestizos, y los indios y negros en la Península de Cavancha.
En 1830 los embarques se hacían desde la playa en balsas de cuero de lobo. Poco después se construyeron los primeros muelles formales para facilitar la operación en pequeños botes.
El poblado de Iquique comenzó a presentar en un corto lapso el panorama de un sitio animado por un continuo movimiento portuario y por un incipiente comercio.
En 1840 los registros indicaban un crecimiento espontáneo hacia el este y el sur; partiendo del antiguo trazado que avanza desde el puerto.
Ancestrales caminos prehispánicos reutilizados durante la Colonia, determinaron las direcciones de las primeras calles. El primer camino central llegaba al puerto por la costa desde Bajo Molle (calle Pedro Lagos), bajando los cerros desde Alto Hospicio (Latorre) y desde la Quebrada de Huantaca (Calle Sotomayor).

– Calle de la Aduana, actual Aníbal Pinto, tenía una gran actividad comercial y portuaria. Su desarrollo estuvo ligado íntimamente a la producción salitrera en la pampa.
– El alumbrado público de Iquique era conformado por lámparas a gas. En tanto que las casas eran iluminadas con diferentes tipos de combustible, desde aceites, hasta alcohol. Todo dependía del nivel económico de la familia.


Terremotos y Maremotos en Iquique


El rápido avance del puerto fue detenido por constantes catástrofes naturales y grandes incendios que hicieron estragos dentro de la población. El 13 de agosto de1868 ocurrió el gran terremoto de Iquique que también afectó Arequipa, Moquehua, Tacna y Arica. El sismo derrumbó en iquique decenas de casas y la posterior salida de mar provocó grandes daños estructurales en el puerto. 

Pero la destrucción trajo algo positivo. El precio del salitre aumentó de 10 a 15 chelines, lo que generó mayores divisas ante la escasez obligatoria del mineral. Este fue otro factor que incidió en el crecimiento de las oficinas salitreras. 

Es así como entre 1870 y 1877 aumentó en forma explosiva la demanda de salitre en Perú y Europa. En 1875 fondearon mil 249 barcos en Iquique. 

Ese mismo año, en la madrugada del 8 de octubre, se registró un incendio de proporciones que destruyó 20 manzanas de la ciudad. 

Luego en 1877 un nuevo terremoto se sintió en Iquique y Patillos, dejando nuevamente el puerto sumido en la destrucción. Dos años después, las crónicas establecen para el 9 de mayo de 1879 otro tsunami que afectó las instalaciones portuarias, destruyendo muelles. 

En 1880, la historia se repite durante la Guerra del Pacífico cuando Iquique llevaba pocos meses ocupada por tropas chilenas, un incendio de proporciones épicas consumió en unas cuantas horas treinta manzanas del centro de la ciudad. El siniestro redujo considerablemente la capacidad comercial y mercantil de la ciudad, como también su número de habitantes. 

Ya para ese entonces el conflicto bélico entre Chile, Perú y Bolivia había causado cambios en la tranquila vida de la gente iquiqueña. 

Los terremotos en el siglo XIX provocaron grandes cambios en el paisaje urbano de Iquique. Varias edificaciones históricas desaparecieron en esta época.




La odisea del agua


El agua siempre ha sido un bien escaso en Iquique. Más aún cuando comenzó el desarrollo de las faenas mineras en Huantajaya y posteriormente en la pampa salitrera. El agua era traída por barco o en mula desde Pisagua, Pozo Almonte y Arica. 

En 1764 el irlandés Antonio O’Brien fue el primero que intentó organizar un suministro constante de agua potable. Su iniciativa fracasó. Sólo hasta mediados del siglo XIX cuando llegaron los primeros inversionistas dedicados exclusivamente a este rubro, la ciudad pudo contar con este servicio en algunos de sus barrios. 

En 1840 Bernardo Digoy instaló en Iquique la primera máquina para condensar agua de mar y catorce años más tarde, se contabilizadas tres de estos dispositivos. Sin embargo, el servicio era irregular. Aún era común traer agua desde Valparaíso o importar hielo desde Lima. 

En 1856 instalaron en Cavancha una máquina para hacer hielo. Además de atender a Iquique, cubría los pedidos de Lima, Guayaquil y Panamá. 

Fue el ingeniero Federico Torrico quien realizó las primeras prospecciones en la región y determinó que las napas subterráneas de Pica eran las mejores para el consumo humano. Sin embargo, el intento de llevar agua desde la pampa a la costa fracasó por falta de recursos por parte del gobierno peruano. Luego vendría la Guerra del Pacífico y con ello el atraso en los planes de dotar a la ciudad de agua más limpia. 

Durante la Guerra incluso hubo bloqueo para que las desalinizadoras llevaran el líquido hacia otros destinos, como también los embarques que ingresaban a la ciudad. 

En 1890, la empresa “The Tarapacá Water Works” transportó el suministro a través de cañerías desde las vertientes de Pica, motivando de esta manera la disminución de los cultivos de viñedos en el oasis. La inversión tuvo un costo de 400 mil libras. El servicio era autorizado por la Municipalidad de Iquique y ofrecido por la empresa que era de propiedad de Thomas North, llamado el rey del salitre. 

Siglo XX


A fines de la década de 1910, sólo el 17 por ciento de la población iquiqueña contaba con cañerías de agua potable a domicilio. El resto de la gente debía obtenerla a través de revendedores. En 1920 el ministerio de Industria y Comercio inició obras para ampliar el servicio a toda la ciudad. 

En 1940 el gobierno creó la Dirección de Obras Sanitarias, DOS, quien amplía la red regional. En 1977 surge Sendos y en 1990 se constituyó la empresa de Servicios Sanitarios de Tarapacá, Essat, que corresponde a una sociedad anónima abierta. En 1999 Essat anunció la puesta en marcha de la aducción de El Carmelo. Esta instalación, en conjunto con el sistema Canchones, aseguró el suministro de agua potable hasta el año 2040. 

La única manera de llevar agua a las casas iquiqueñas era través de carretas especiales que ofrecían sus servicios por todas las calles de la ciudad


Inmigrantes en el siglo XIX


En 1835, Charles Darwin en su visita a Iquique había estimado la población de la ciudad en 1.000 habitantes; sin embargo, hacia el año 1876 Iquique ya sobrepasaba los 19.000 habitantes. Por esta época fueron construidos nuevos edificios fiscales y particulares, ya que muchos habían sufrido daños en el maremoto y terremoto de 1868. Entre los nuevos edificios destacan el de la Aduana, levantado en 1871, y la torre del reloj de la Plaza de Armas, de 1877; la cual originalmente se ubicó frente a la calle Luis Uribe, siendo trasladada al centro de la plaza en 1899.

Otra manera de analizar el nivel cosmopolita de Iquique durante el siglo XIX lo entrega el historiador Carlos Donoso.

Señala que entre 1895 y 1920 ciudadanos de 39 nacionalidades habitaron en el Departamento de Tarapacá. “Eran técnicos contratados por la industria salitrera, aventureros en busca de riqueza, fugados de la justicia o simplemente necesitados que llegaron a la zona y se quedaron. En un periodo de 25 años la provincia fue la zona del país con mayor número de extranjeros”.

En 1895 había 735 británicos, 695 italianos, 279 austriacos. La tendencia se mantuvo entre 1907 y 1920.

Mientras gran parte de los migrantes europeos se dedicaba principalmente al comercio o eran empleados particulares, los latinoamericanos oficiaban como jornaleros.

Cualquiera sea el trabajo, sin embargo, muy pocos de los extranjeros tenían entonces intenciones de perpetuar su estada en la zona. Entre 1895 y 1907 solo se consignaron 54 solicitudes de nacionalización.

A fines del siglo XIX la inmigración inglesa era común en tierras iquiqueñas. En esta foto dos ciudadanos de procedencia británica disfrutan de Playa Brava. En ese tiempo llegar hasta este lugar era un viaje hacia las afueras de la ciudad.

Familias del salitre

El investigador Alvaro Carevic Rivera destaca el trabajo que desarrollaron algunas familias durante los primeros años del ciclo salitrero. Unidos al desarrollo de la naciente industria salitrera se encuentran los nombres de algunas de las principales familias de la época. Entre ellas hay que destacar a los Arias, Hidalfo, Carpio y Tinajas. Especial mención merece Antonio Tinajas, quien llegó a transformarse en uno de los hombres más ricos de la región.

En 1810 numerosos chilenos empezaron a incorporarse a las faenas salitreras y trabajaron en todos los niveles, desde operarios hasta directivos. Uno de estos casos fue Julián Fierro, administrador general de la oficina de Negreiros y director de todas las faenas de elaboración en esa empresa.

Toda la producción marítima de salitre y de plata se transportaba por vía marítima. Esto significó el progresivo desarrollo de Iquique, que se convirtió en el principal puerto de la provincia. Mientras tanto, el curso de la emancipación americana había transformado el antiguo virreinato en la naciente república de Perú.

Desde el punto de vista local, el orden instaurado se tradujo en la emigración de algunos propietarios españoles, quienes vendieron o arrendaron sus calicheras a otros empresarios mejor relacionados con las nuevas autoridades.

Entre 1828 y 1830 los nombres más destacados en la explotación de salitre fueron los de Juan Alba, Félix Bustos, Hermenegildo García y el chileno Santiago de Zavala, vinculado a destacadas familias de Chile y Perú.

A este empresario chileno corresponde el mérito de haber efectuado los primeros embarques de salitre a Estados Unidos y a Europa. En 1830 el bergantín “Globo” llevaba el primer cargamento a Norteamérica, mientras que el “Intrépido” zarpaba hacia Francia.

Cinco años después, el comercio del salitre empezaba a generalizarse. Iquique recibía al mes tres a cuatro barcos que cargaban el producto con destino a los Estados Unidos, Francia, Inglaterra e Italia.

La presencia china

Entre los grupo extranjeros, la colonia china fue una de las más numerosas.

La presencia de ciudadanos chinos en Iquique se remonta al desarrollo de la industria del guano y luego en la salitrera. Lamentablemente en estos lugares muchos de los inmigrantes recibieron maltrato y engaño.

La vida para los chinos que trabajaron en el siglo pasado en las guaneras y minas ubicadas en las cercanías de Iquique, no fue grata. Eran “enganchados” en Oriente con la promesa de probar fortuna en América. Antes de subir al barco debían firmar un contrato que los amarraba por ocho años. Si sobrevivían ese lapso debían trabajar otro periodo similar para pagar el pasaje en barco que utilizaron.

Dormían a la intemperie, cargaban sacos de 50 kilos por estrechos senderos al borde de precipicios. Muchos de ellos morían antes de “pagar” su llegada a la zona.

La presencia de chinos de la zona se remonta a principios del siglo XVII con la llegada de barcos que traían esclavos a trabajar en las guaneras de Iquique.
Durante el siglo XIX, ciudadanos chinos llegaron a la zona atraídos por la bonanza económica que generó el salitre.

Italianos en la zona

La extracción de salitre no sólo trajo consigo el desarrollo de capitales chilenos y peruanos, sino que también provocó una fuerte inmigración del empresariado del Viejo Mundo.

En 1898 ya estaba en su apogeo la “europeización” en la industria del salitre.

El Censo Nacional de 1885 demostró que la colectividad más numerosa era la italiana con 490 habitantes, seguida por 411 inglreses y 195 alemanes.

El italiano más destacado fue Pedro Gamboni, quien en 1850, revolucionó la producción del salitre, adaptándole la fuerza del vapor y haciendo técnicamente posible su desenvolvimiento a grane scala.

La mayoría de las familias italianas desarrollaron negocios basados en el comercio con las salitreras y surtidores de variados productos en Iquique, Pisagua y otras localidades menores. Algunas de ellas, como los Solari y Sacco, mantienen aún esa tradicional actividad.

Los ingleses en Tiliviche

George Smith y John Thomas North son dos de los principales exponentes de la presencia británica en la Región de Tarapacá. Cada uno de ellos representa el perfil del inversionista europeo que llegó para amasar una fortuna a través de la explotación del salitre.

Smith recorrió la pampa buscando las vetas del mineral y al mismo tiempo realizó dibujos de alto nivel sobre las actividades de la pampa, trazó mapas de la región y describió la flora y fauna de la zona.

En tanto que North se dedicó a amasar un imperio comercial que abarcó la industria salitrera, el ferrocarril y el servicio de aguas en Iquique.

Ambas historias están íntimamente relacionadas con el desarrollo del salitre y la vida de Iquique. El punto en común de ambos hombres se encuentra en la quebrada de Tiliviche, donde se reunía la sociedad británica de esa época. Tiliviche era considerado un oasis inglés en medio de la pampa.

El estero de Tiliviche cruza la Pampa del Tamarugal permitiendo en sus alrededores la práctica de la agricultura.

La hacienda de Tiliviche perteneció desde mediados del siglo XIX a ingleses con intereses en la industria del salitre.

Aún existe la casa patronal de la hacienda con su típica arquitectura rural inglesa.

La abundante población inglesa asentada entre Zapiga y Huara, la lejanía del puerto de Iquique y la ausencia en la pampa de cementerios organizados, llevaron a la colonia inglesa a establecer un cementerio propio.

El cementerio fue fundado en 1876 y fue emplazado en la ladera norte del estero, llegando a cubrir unos 3 mil metros cuadrados.

Está cercado por una reja de fierro puesta sobre un pequeño muro de piedra estucada, cuyos barrotes terminan en puntas de flecha.

El cementerio continene más de 100 tumbas. El último entierro ocurrió en 1974. Las sepulturas están indicadas con sencillas cruces de fierro, piedra y madera.

El estero de Tiliviche cruza la pampa del Tamarugal. La hacienda es la construcción principal que resalta desde la carretera.
El cementerio de Tiliviche es un testimonio de la presencia inglesa en la zona de Tarapacá.

Los cuatro nombres de Iquique

Iquique ha tenido cuatro nombres diferentes a través del tiempo. En el siglo XVI se le denominó Puerto de Tarapacá, debido a que era la salida que tenían los poblados del interior hacia Perú y otros destinos de ultramar. En el siglo XVII se le conoció como puerto de Ike Ike, situación que coincidía con la denominación que le entregaban los nativos de pueblos originarios.

A fines del siglo XVII los españoles, denominaron a este sector como Nuestra Señora de la Concepción de Iquey, nombre que correspondía la costumbre hispánica de bautizar a las localidades con el nombre un santo patrono y luego con la identificación geográfica del lugar.

Finalmente, al comenzar el auge salitrero durante el siglo XIX la pequeña caleta y puerto recibió su actual denominación como Iquique.

El nombre de “Iquique” proviene del aymara Iquique, cuyo significado es “sueño” y “cama”. Según el profesor Eduardo Lamagdelaine, los habitantes del altiplano y la precordillera sufrían las consecuencias del gran cambio de altitud que existía entre sus aldeas y el puerto. Esto originaba un incontenible deseo de dormir cuando llegaban a la costa y por ello emplearon este vocablo para identificar la zona.

También existen otras versiones según la cual Iquique significa “dormida en el camino”.

Lamagdelaine agrega también que la palabra Ike Ike puede significar “buche” , aludiendo a los pájaros que anidaban en la ex Isla Serrano, en donde actualmente se encuentra el espigón del puerto. 

Iquique: Una ciudad de madera

En 1850 el centro comercial de la ciudad se desplazó a los terrenos en donde convergían los caminos y carreteras. Allí se designó el sector sur de la Plaza Mayor (actual Plaza Prat) un terreno donde se levantaría la Iglesia Matriz y un cementerio a su lado.
La construcción de esta iglesia fue autorizada por el gobierno peruano en septiembre de 1849. El antiguo templo, que estuvo ubicado atrás del actual emplazamiento del Hotel Arturo Prat, era pequeño para la gran cantidad de personas que asistían a misa.
El arquitecto iquiqueño Patricio Advis, indica que los materiales fundamentales que se usaban para la construcción en 1850 eran la madera y la piedra local. “No obstante, aún no se presentaba en la escena urbana la arquitectura que posteriormente imprimirá el carácter típico y propio a la ciudad”.
En ese tiempo las viviendas tenían techos bajos y planos recubiertas de conchuelas. “Se parecían a cajones sin barandas, ni cornisas”.
Los servicios urbanos casi no existían. Los desperdicios orgánicos se lanzaban a la calle para que los gallinazos o jotes los consumieran.
Este panorama desolador cambió paulatinamente y entre 1850 y 1900 Iquique presentó su mayor desarrollo urbanístico. De un pequeño poblado junto al mar se transformó en una gran urbe donde la alta sociedad española, británica e italiana construyó sus casas y levantó los principales edificios que se mantienen hasta la actualidad.

En 1890 la Plaza Prat, antes denominada Plaza Mayor, fue el centro de la actividad económica y social de Iquique.
Miguel Retornano fue uno de los arquitectos que estuvo a cargo de las principales edificaciones de Iquique durante la última mitad del siglo XIX.
Calle Baquedano a fines del Siglo XIX.

Iglesia Catedral

Iquique durante los siglox XVIII y XIX estaba incluida en los límites eclesiásticos de Tarapacá, bajo la jurisdicción del Obispado de Arequipa, Perú. Fue el obispo Bartolomé Herrera quien por decreto del 23 de junio de 1867 creó la Parroquia de Iquique.
La Parroquia Catedral tiene su origen a fines del siglo XVIII cuando estaba ubicada a cien metros de distancia de lo que hoy es la Plaza Prat, hacia el barrio de El Morro por calle Pedro Lagos. Este edificio tuvo que ser demolido en 1859 porque estaba en muy mal estado.
La segunda iglesia era de fierro y fue comprada en Europa en 1859 e instalada a un costado de la Plaza Prat, presumiblemente en el mismo lugar donde años después estaría el Teatro Municipal de Iquique.
El 9 de julio de 1873 la iglesia se incendió. En forma inmediata fue levantada una capilla gracias al apoyo económico de los fieles. Pero viendo la necesidad de un nuevo templo, el gobierno de Perú dispuso construir la nueva Iglesia Matriz de Iquique, ubicándola en el mismo lugar donde hoy se encuentra la Catedral. La diferencia está en que el edificio estaba orientado a calle Esmeralda. Está iglesia duró poco. En 1883 un incendio arrasó con el templo.
El 13 de marzo de 1883 la comisión administradora de Iquique estableció que la manzana correspondiente entre las calles Tacna (Obispo Labbé), Santa Rosa (Esmeralda), Junín (Ramírez) y Bolívar, se convirtieran en Plaza República. Se reservó en el centro un espacio necesario para construir la iglesia y la casa parroquial.
El encargado de realizar este proyecto y llevar adelante esta obra fue el vicario apostólico de Tarapacá, Camilo Ortúzar; el primer sacerdote salesiano en la provincia. Colocaron la primera piedra el 8 de septiembre de 1883.
La nueva iglesia fue consagrada a la Purísima Concepción de la Santísima Virgen María. Las obras finalizaron en 1885. Para su construcción se importaron 3.000 pies de pino bruto y 242.000 pies de pino machilhembrado.
La iglesia mide 50 metros de largo y 25 de ancho. Está formada por tres naves altares, uno mayor y dos colaterales.
Las imágenes que adornaban la iglesia, tanto óleos como estructuras fueron traídas de Europa. Los confesionarios que hoy se encuentran en la catedral se mandaron a construir en 1889 en madera de raulí y cedro. Las campanas fueron fundidas en Carrizal Bajo por el ingeniero Juan King. Una de ellas se conserva y data de 1810. En 1900 llegó desde Europa una pila bautismal de mármol.
A la entrada de la nave derecha construyeron una cripta en la cual se guardaron los restos de Arturo Prat Chacón hasta 1888, fecha en que fueron trasladados a Valparaíso.
En 1929 bajo el pontificado del Papa Pío XI la Parroquia de Iquique es elevada a la calidad de Obispado. Su primer Obispo fue Carlos Labbé Márquez. Al mismo tiempo, la iglesia adquirió el rango de catedral.
El 20 de marzo de 1989 la Iglesia Catedral de Iquique fue declarada Monumento Histórico.
  • Los restos de Guillermo Juan Carter, vicario apostólico de Tarapacá, descansan en una de las naves de la Catedral de Iquique. En ese mismo lugar estuvo depositado el cuerpo del capitán Arturo Prat.
  • El Obispado de Iquique guarda varios muebles que datan de los tiempos en Iquique Pertenecía a Perú. Esta banca posee el escudo de armas del vecino país.
  • Organo que se encuentra a un costado de la nave central de la Catedral de Iquique.
  • El Santísimo de bronce data de principios del Siglo XIX.

Protectora de Empleados

En 1891 un grupo de iquiqueños fundó la Sociedad Protectora de Empleados de Tarapacá. Frente al crecimiento de sus actividades los integrantes de la organización decidieron edificar la sede social. Las obras, dirigidas por Miguel Retornano, comenzaron en 1911 y finalizaron dos años después. Es uno de los primeros edificios sindicales de Chile.
Para la construcción del edificio eligieron el lugar más destacado de la ciudad: la Plaza Prat al lado del Teatro Municipal.
El edificio de la Protectora es la única construcción de albañilería de ladrillos considerada como patrimonio arquitectónico iquiqueño. La armadura de la techumbre es de pino oregón, la cual está cubierta de tejuelas estampadas de fierro galvanizado. Los cuatro faldones de fuerte pendiente del techo alojan las mansardas alumbradas por ventanas de anchos marcos circulares que demuestran la construcción de estilo neorenacentista francés de fin de siglo XIX.

Edificio de la Aduana

Este Monumento Nacional fue construido en 1871 como oficina de gobierno peruano y aduana. Por años fue considerada la puerta de entrada de Iquique. El edificio es de dos pisos. Fue construido en un estilo clásico colonial y en su centro tiene en la parte superior un mirador octogonal. Su patio interior es rodeado por corredores en dos niveles.
  • Aduana de Iquique a fines del SIGLO XIX.
  • Patio interior y escalera principal que da al segundo piso de la Aduana de Iquique.

Teatro Municipal de Iquique

Los intentos por levantar el Teatro Municipal de Iquique comenzaron en 1886. Luego de analizar varios proyectos y descartar la mayoría de ellos, las autoridades decidieron llamar a concurso público a través de diarios santiaguinos y de Valparaíso.
En febrero de 1888 la municipalidad adquirió terrenos ubicado al sur de la Plaza Prat para destinarlos al teatro. En Noviembre de ese año abrieron los sobres con las ofertas. La empresa Soler Hermanos se adjudicó el concurso comprometiéndose a levantar el edificio en cinco meses de acuerdo a los planos del arquitecto de apellido Bliedehauser, radicado en Valparaíso.
El teatro fue inaugurado formalmente el 1 de enero de 1890. Su primer concesionario fue el francés Denid Mendiagne. Por varias décadas, los principales artistas que visitaron Chile actuaron en el Teatro Municipal de Iquique. Fue expresión de vida cultural y refinamiento cultivado en el desierto.
En sus tablas estuvieron la legendaria Sara Bernhart, Antonio Vico Della Guarda, La Fregoli y otros conocidos artistas de la época. La presencia de estas estrellas refleja el auge económico y cultural del puerto.
Los materiales que usaron fue principalmente pino oregón. También utilizaron una gruesa tabiquería de madera forrada en caña y estucada de anhidrita (yeso insoluble). Su fachada responde a un estilo neorenacentista.
El 21 de noviembre de 1977 el Teatro Municipal de Iquique fue declarado Monumento Histórico. En 1985 comenzaron los trabajos de restauración que se prolongaron por lapso de dos años. La Municipalidad de Iquique y las empresas pesqueras de la ciudad financiaron el proyecto.
El Teatro Municipal estuvo a punto de ser arrasado por las llamas en un incendio que ocurrió la noche del 24 de diciembre de 1987. El fuego comenzó en la casona de Baquedano 721 y luego se propagó al restaurante “El Padrino” (en ese mismo lugar funcionó años atrás la pastelería Creisola). El fuego fue sofocado luego de tres horas de intenso trabajo. Cuatro propiedades quedaron completamente destruidas. El teatro se salvó de las llamas, pero sufrió algunos daños por efecto del agua.
  • Teatro Municipal de Iquique durante 1890, año en que fue inaugurado.
  • El teatro municipal de Iquique fue restaurado en 1985 y 1987.

Estación de trenes de Iquique

La Estación de Trenes de Iquique la componen varios edificios que actualmente cobijan a reparticiones públicas. En la administración del ferrocarril funcionaban actualmente el Juzgado de Menores y la Secretaría Ministerial de Justicia. En la antigua estación se encuentra el Registro Civil e Identificación. El andén principal es ocupado como estacionamiento.
Todos estos edificios fueron levantados en 1883 cuando el tren salitrero pasó a manos de John Thomas North. La construcción se hizo en tabiquería de pino oregón estucada en el estilo clásico georgiano que se usaba en las colonias británicas.
Parque del equipo ferroviario que permanece hasta hoy fue declarado Monumento Nacional. Se compone de la locomotora N°8 con un carro de pasajeros de trocha de 143 centímetros correspondiente al ferrocarril inglés. También posee los escudos nacionales en los costados. La segunda máquina que conserva es la locomotora N°1035. Posee un carro de pasajeros y tiene una trocha o ancho de 100 centímetros entre sus rieles.
  • En 1885 todas las locomotoras eran guardadas en patios de ferrocarriles que se ubican en las inmediaciones en donde actualmente está el Centro de Cumplimiento Penitenciario de Iquique.
  • El edificio de la administración es actualmente ocupado por la Secretaría Regional Ministerial de Justicia.
  • El patio de estación de trenes siempre mantenía gran actividad comercial.

Arquitectura iquiqueña

Para el arquitecto iquiqueño Patricio Advis las construcciones de Iquique cuenta con una identidad propia que va más allá de las influencias de ingleses y españoles en la edificación del casco antiguo de la ciudad.
“Si caminamos por las calles del casco viejo de Iquique quedaremos inevitablemente cautivados por la coherencia y por la belleza que aún presentan muchas de sus antiguas construcciones, a pesar de las demoliciones, de los incendios y del deterioro natural”.
Estima que la arquitectura de las cosas confiere a la ciudad un rostro singular y único en el contexto de todas las ciudades de Chile.
“Se ha percibido y valorado sus cualidades externas, pero aún no se la ha comprendido lo suficiente como fenómeno histórico. Lo más que conocemos es que surgió durante el período de la industria del salitre y la creencia que fue traída por los ingleses como producto cultural”.
Advis afirma que además de estas influencias, la arquitectura en Iquique fue marcada por el recurso económico, los materiales que se tenían disponibles durante el ciclo salitrero y las condiciones climáticas que influyeron en el estilo de vida de la ciudad.
Advis afirma que “surgió en la ciudad una arquitectura predial que se propuso proteger sus contornos de la incidencia directa de los rayos del sol… para conseguir una temperatura interior confortable. Levantan las cubiertas formando azoteas sobre las casas, aireadas, abiertas en toda su amplitud… desde arriba se miraban los espectáculos públicos y desfiles”.
Parte de esta descripción es una manera de reflejar la idiosincrasia de los iquiqueños y la manera de desarrollar la arquitectura local.

Avenida Manuel Baquedano

La calle Baquedano surgió como parte de la expansión de Iquique hacia el sur. La mayoría de los edificios fueron levantados entre 1880 y 1920. Demuestran la capacidad de adaptarse de los iquiqueños ante las condiciones climáticas imperantes. Adaptaron el estilo georgiano que hacía furor en Estados Unidos a los parámetros que permitía el fuerte sol del Norte Grande.
Todas las casas de avenida Baquedano se parecen en tres elementos: el material empleado para su construcción (pino oregón), el método para levantar las edificaciones es el de “armazón simple” o “batallón frame” y su estilo arquitectónico el “americano” o alguno de sus derivados como el georgiano, revival griego o adam.
Otro de los patrones que se encuentran en la construcción de una fachada continua, el uso de baranda, la presencia de linternas, miradores y el techo aéreo o sombreado de azotea.

Palacio Astoreca

Esta gran casona fue construida en 1904 como residencia de la familia Astoreca, quienes fueron famosos porque se dedicaron a la explotación, cateo y explotación del salitre. Vivieron en esta residencia por muy poco tiempo, pues tras la muerte del padres, su viuda e hijos se fueron de Iquique y vendieron la propiedad.
El edificio fue adquirido por el gobierno para que funcionara la intendencia entre 1908 y 1976.
Los registros adjudican este edificio al arquitecto Miguel Retornano. Fue construido con madera de pino oregón. Su fachada es de gran simetría, posee tres cuerpos, destacando el del centro que está marcado por un frontón.
El techo posee la particularidad de tener una leve inclinación y rematar en la baranda del segundo piso a modo de una cubierta holandesa. Las ventanas, en su mayoría de guillotina, posee una tipología del revival griego.
  • a fines del siglo XIX, avenida Baquedano comenzaba con un gran portal de pino oregón que coincidía con la intersección de calle Thompson.
  • El Palacio Astoreca vivió su máximo esplendor a principios del siglo XX. Actualmente funciona como museo y centro cultural administrado por la Universidad Arturo Prat.
  • Higinio Astoreca y Astoreca. Nació en 1840 y falleció en 1903.

El centro español

Este edificio fue levantado por la colonia española el 10 de julio de 1904. El arquitecto fue Miguel Retornano. La construcción es de madera, de estilo morisco español. En su interior destacan los estucos, la madera policromada y varios oleos con escenas de El Quijote. Las obras fueron pintadas por Vicente Tordecillas en 1908.
El edificio del Casino Español es un bello exponente del arte hispano musulmán. Su arquitectura y ornamentación hacen recordar parte de la Alhambra de Granada.
En el segundo piso de esta construcción se encuentra el salón de honor. De su cielo de madera finamente ornamentado penden dos lámparas de fierro forjado. Cubren sus muros, blasones con diferentes escudos bordados en tela. Complementa la decoración, un cuadro de los Reyes de España en el sector norte. En el lado sur existen dos óleos, uno de Eduardo Llanos, ilustre español que dio sepultura a Arturo Prat y otro óleo del capitán Prat.
  • Escudo del Centro Español de Iquique.

Muelle de Pasajeros

En la época del esplendor del salitre, entre 1880 y 1920, el puerto de Iquique tuvo un movimiento extraordinario de carga en relación a otras ciudades de Chile. Este auge se vio reflejado en los edificios dedicados a prestar servicios a la actividad portuario.
Además de la belleza del edificio de Aduanas, fue levantado el Muelle de Pasajeros.
En el puerto el transporte entre los muelles se realizaba en lanchas o botes a remo. A fines del Siglo XIX la administración decidió construir un muelle de atraque para realizar los embarques y desembarques de pasajeros de manera más fácil, segura y rápida. Esta decisión se tomó luego del explosivo aumento del tránsito de personas en el lugar. No existen registros que indiquen una fecha exacta de inauguración.
En el Muelle de Pasajeros se construyó en pino oregón sobre pilares metálicos. Su corredor está techado y termina en un gran triángulo que constituye una proa, en sus costados tiene graderías que bajan hacia el mar. La construcción fue declarada Monumento Nacional en 1987.
En 1998 la Gobernación Marítima de Iquique, prohibido la entrada a esta estructura debido al ruinoso estado de sus bases metálicas y al embancamiento que sufre hace varias décadas. Durante el 2002 el Consejo Regional entregó 126 millones para su restauración.

Faro Isla Serrano

El gro que existe en la Ex Isla Serrano fue construido cuando el territorio de Iquique estaba bajo la jurisdicción peruana. El gobierno encargó su construcción en 1875, adjudicándose el proyecto la firma francesa Barbier y Fenestre.
La torre metálica, base de la luminaria, es de forma cilíndrica, sostenida por cuatro tirantes de fierro. Se accede a la lámpara por medio de una escalera de gato que está dentro de la torre.
Originalmente el faro funcionaba con aceite y tenía un mecanismo que le permitía rotar en 180 grados.
En 1918 el faro fue modernizado. Le incorporaron el uso de gas acetileno para su funcionamiento.
Paulatinamente ampliaron su rango de luz hasta llegar a las 15 millas náuticas.
El Faro de Iquique cumplió un papel importante como auxiliar de la navegación. En 1946 su funcionó se vio disminuida porque en el extremo del molo de abrigo del puerto levantaron una nueva señal más amplia.
Actualmente el faro es Monumento Nacional y lo custodia personal de la Gobernación Marítima de Iquique.
  • El foro de la Isla Serrano tuvo importancia estratégica hasta el primer cuarto del Siglo XX.