Capítuo 4: Los Changos

Capítulo 4

Los Changos

En las primeras expediciones de los españoles en el norte de Chile encontraron en la zona costera a grupos de aborígenes que vivían en pequeñas comunidades y que mantenían una vida sencilla en comparación con las etnias de las quebradas del interior.
A este grupo de pescadores y recolectores, descendientes directos de la milenaria cultura Chinchorro, los españoles les denominaron Changos.
Los Changos existían desde el sur de Perú hasta la rivera del Aconcagua, sin embargo, existen registros del siglo XIX que los ubican hasta la desembocadura del río Maule. Estos pescadores eran de espaldas anchas. Los hombres medían 1,60 centímetros y las mujeres 1,45 centímetros.
Aparte de la pesca en alta mar, gracias a sus balsas de cuero de lobo marino inflado y la recolección de mariscos en el litoral, los Changos a principios de nuestra era iniciaron la extracción de guano conociendo sus bondades como fertilizante. Intercambiaban este producto con los poblados del interior, cuyos cultivos lo requerían.
Las influencias de los poblados del interior y su herencia Chinchorro fue patente en la cultura de los Changos. Como característica común entre estos grupos se encuentran los tocados cefálicos y los deformadores de cráneos, que fueron empleados desde épocas remotas.
Los Changos adoraban al mar o a la “Mamacocha” y a parte de los productos que extraían de él. En forma especial veneraban a la ballena y en ciertos sectores a peces específicos, dependiendo de la abundancia de extracción de la especie durante un periodo determinado.
En sus rituales funerarios era común que los cuerpos los pintaran y cubrieran con pieles y plumas de pelícanos.Tags: , , , , ,

Iquique Siglo XX fue publicado en La Estrella de Iquique en diciembre de 1999.

Capítulo 2: Vivir frente al mar

Iquique Siglo XX

Capítulo 2

Vivir Frente al mar

Más allá del proceso de momificación, existe una actividad transhumántica y asentamiento relativamente estableces en donde vivían los Chinchorro.
Bajo Molle, donde hoy se levanta el barrio industrial, fue un extenso asentamiento. Hace veinte años se encuentro en el lugar una tumba colectiva a escasa profundidad, la cual fue estudiada por arqueólogos de la Universidad de Tarapacá.
En caleta Caramucho, a 47 kilómetros al sur de Iquique, existió un campamento semipermanente de cazadores y recolectores, al igual que en Los Verdes y en Punta de Lobos.
El antropólogo Olaff Olmos, explicó que en Caramucho encontraron gran cantidad de artefactos de este pueblo milenario: cuchillos y puntas de flechas confeccionadas en piedra, morteros de hueso, maderas, anzuelos de conchas de choros y de espinas de cactus. Todos ellos con una data de 6 mil 300 años de antigüedad.

Los primitivos

La cultura Chinchorro comenzó a evolucionar y sus descendientes lograron extenderse por todo el litoral del norte de Chile y el sur del Perú, desarrollando constantemente nuevos artefactos en piedras, cuarzo o basalto como punta de arpones, cuchillos elaborados y rapadores de pieles.
Para confeccionar sus herramientas golpeaban las piedras directamente en la roca. Los trozos desprendidos en forma de láminas eran afilados y retocados para uso doméstico.
Para la recolección, utilizaban “chopes” o una especie de cucharón de hueso para desconchar los mariscos.
Para sus continuos viajes por el borde del litoral llevaban agua en bolsas elaboradas en vientres o vejigas de lobos marinos. Cerca del año 300 después de Cristo, el desarrollo los llevó a internarse mar adentro gracias a las embarcaciones fabricadas con cueros inflados de lobos marinos. De esta manera lograron alcanzar grandes cardúmenes lo que posibilitó aumentar su interacción con los asentamientos de la población intermedia.
Con la navegación extendieron su presencia en todas las caletas de abrigo del litoral y diversificación su dieta gracia a la caza de albacora y cetáceos menores a través de arpones de piedra y cuerdas de cuero.
El faenamiento de caza se realizaba incluso con dientes de tiburón.

El interior

El intercambio que se generó con los pueblos del interior duró hasta la llegada de los españoles.
Cesterías y trabajos en fibra vegetal con diseños rudimentarios era lo que generaban los poblados agroalfareros mil años antes de Cristo. Caravanas de llamas cargadas con granos y cereales eran parte de la vida integrada por ambos grupo aborígenes. De esta manera los del interior iniciaron la colonización de algunas caletas para explotar sus propios recursos. Posteriormente los Chinchorro y los llegados desde el interior se mezclaron y generaron un nuevo pueblo con características propias, que más adelante posibilitaría la aparición de los Changos.

Influencia Tiahuanaco

Los contactos con otros pueblos alejados de la costa no se detuvieron con el intercambio comercial de productos agrícolas y del mar. Cerca del año 400 después de Cristo la cultura Tiahuanaco o Tiwanaku, inició lentamente su influencia en el altiplano chileno y los valles y poblados de la Pampa del Tamarugal.
La cultura Tiahuanaco levantó templos y construcciones monumentales para el culto a dioses representados por pumas y cóndores. Parte de su quehacer fue traspasado a los pueblos costeros y de los valles del norte de Chile, en especial la intensificación del uso de la llama para el transporte de maíz, pieles y cereales. También introdujo el uso de alucinógenos, bolsos, y tejidos rudimentarios.
A pesar de su poderío, el pueblo Tiahuanaco no dominó políticamente la zona, sólo influyó en su concepción cultural hasta el año 1.200 después de Cristo, cuando comenzó su proceso de desintegración.

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Iquique Siglo XX fue publicado en La Estrella de Iquique en diciembre de 1999.

El mutualismo y mancomunales

El mutualismo fue la principal forma de organización laboral que tuvieron los artesanos a fines del siglo XIX y principios del XX. En 1880 existían 39 de estas instituciones en todo Chile. Su objetivo era el mejoramiento material e intelectual del obrero sobre la base de la ayuda mutua.

Los integrantes de la directiva se preocupaban de la recreación y la formación de pequeñas bibliotecas. También trabajaban en torno a la previsión, la vivienda y el ahorro de sus afiliados. La principal diferencia de una mutual con el sindicato o cooperativa es que se interesan en la situación del obrero sin referirla a su relación con el patrón o con el Estado. Bajo esa perspectiva no se relacionaba con luchas reivindicatorias o enfrentamientos con las figuras de poder.


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En tanto que las mancomunales fueron las organizaciones populares más significativas de la primera década del siglo XX. Nacieron y se consolidaron en las minas y puertos nortinos a comienzos de 1900.

Los objetivos en sus inicios no se diferenciaron mayormente de las sociedades de socorros mutuos o de las mutuales, pero su originalidad estuvo en que, más adelante, asumieron características de centro de vida social y cultural.

La mancomunal no se salió de los marcos del sistema establecido, pero luchó en contra del sector patronal y postuló la transformación de las relaciones productivas. También tuvieron la particularidad de ser organizaciones típicamente chilenas.

En Iquique se fundaron varias organizaciones mutualistas. Las que lograron trascender fueron la Sociedad de Artesanos y Socorros Mutuos, fundada el 16 de noviembre de 1889; Sociedad Obrera Sudamericana de Señoras, fundada el 1° de enero de 1893; Sociedad Internacional Protectora de Señoras, fundada el 16 de julio de 1893; Sociedad Auxiliadora Chilena de Señoras, fundada el 10 de octubre de 1900; Sociedad Unión San Gerardo de Señoras, fundada el 16 de noviembre de 1913; Sociedad Orden Social de Señoras, fundada el 17 de agosto de 1938; Sociedad Arturo Alessandri Palma, fundada de septiembre de 1942, y Sociedad Unión y Cultura de Señoras, fundada el 18 de enero de 1946.

La mayoría de ellas fueron aglutinadas en marzo de 1939 cuando se creó la Federación Provincial Mutualista de Tarapacá.

Otra organización que prevalece hasta ahora es la Sociedad Protectora de Empleados que se fundó el 31 de octubre de 1891. En 1911 este organismo inauguró su tradicional edificio ubicado frente a la Plaza Prat, a un costado del Teatro Municipal.

Leyes sociales

Muy lentamente fueron gestándose la llamadas primeras “leyes sociales”: en 1906 sobre las habitaciones obreras; 1907 el descanso dominical; 1914 ley de la silla en el comercio establecido. Todas estas leyes, en su gran mayoría,  surgieron bajo la iniciativa de la tendencia social cristiana al interior del Partido Conservador.

La encíclica Rerum Novarum, del Papa León XIII, había golpeado los corazones del sector socialcristiano, que si bien era una minoría dentro del partido, fue una sección muy activa. El panorama se prestaba para la lucha social.

Cercados y constatando espontáneamente sus condiciones de vida frente a las de la clase dirigente, los obreros se abocaron a su propia organización.

Primero, las mutuales o las sociedades de socorros mutuos, luego las mancomunales, las sociedades de resistencia (promovidas por anarquistas con el fin de agitar el conflicto social) y, finalmente, los sindicatos, cuya finalidad específica fue mejorar las condiciones de trabajo de sus socios.

Luego de las huelgas ocurridas en el norte y centro del país y la respuesta represiva del gobierno, no hubo grandes cambios en el estilo de vida de los trabajadores y las condiciones en que laboraban.

Con la llegada de los años 20 entraron en el escenario político sectores medios y bajos, los que transformarían radicalmente el cuadro político y social de principios de siglo.