Un tweet te da la conclusión. Un libro te hace recorrer el camino. Y esa diferencia lo cambia todo.
Hay una pregunta que me ronda hace tiempo: ¿por qué veo 30 minutos de videos en TikTok me siento como si perdí tiempo, pero cuando termino de leer cien páginas me siento bien?
La respuesta, creo, tiene que ver con el tipo de atención que cada cosa exige. Las redes sociales capturan tu atención. Los libros la entrenan.
La trampa de consumir sin procesar
TikTok, Instagram, los noticieros digitales: todos están diseñados para que consumas sin detenerte. Un video termina y otro empieza solo. No tienes que decidir nada. No tienes que esforzarte. Y ahí está el problema.
Un libro funciona al revés. Exige que decidas abrirlo, que elijas quedarte, que infieras, que imagines lo que el autor no te dice directamente. Esa fricción no es un defecto: es el entrenamiento.
“Leer también invita a la imaginación, a inferir información, a desarrollar ideas y a contrastar opiniones. Es una manera de desarrollar la capacidad para comprender ideas más extensas que un tweet o un video que dura solo 24 horas en Instagram.”
— De los archivos de Cápsulas.blog
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