Hace seis años estaba en la playa. Regresé a la casa y ya tenía comprados los tickets para un viaje al extranjero. Estaba cotizando hoteles. Había reservado varios lugares para conocer. Buscando qué ropa llevar.
Preparando la salida del fin de semana, un paseo por la playa. Mis padres llegarían a visitarme en pocos días.
Todo perfecto.
Justo en ese momento apareció el virus del COVID y todo lo agendado, con varios meses o semanas de preparación, desapareció. Encerrado.
Ahora, seis años después, te das cuenta que nada es permanente. Que los planes son buenos pero no son definitivos. Que no todo es «voluntad» y que la vida puede cambiar tan rápido.
Adaptarnos y entender que nada es tan terrible o nada es tan perfecto. Y que al final es la vida así. Lo importante es aprovechar los días, no perderlos en cosas sin sentido.
Las redes sociales son ese sinsentido. Adictivas como TikTok con sus videos infinitos que nos consumen tiempo, memoria y energía.
¿Dónde estabas hace seis años? ¿Haciendo algo bueno o bonito, o perdiendo memoria con alguna red social?