Los Problemas limítrofe de Chile y Bolivia

El tema limítrofe en el norte de Chile siempre ha estado en el debate de los historiadores. Una parte de los textos hablan sobre los problemas que tenÌa Chile y Bolivia respecto sus límites territoriales. Como hito divisorio se hablaba del Descampado de Atacama, un desierto que tiene una extensión de 600 kilómetros.

Otras versiones indican que Bolivia o el Departamento de Charcas, como en ese tiempo era denominado, nunca limitó con Chile y que no tuvo una salida directa al mar. Esta teoría habla que Chile limitó con Perú al norte y la línea divisoria estuvo marcada por el curso del río Loa.

Esto se sustenta en parte por el acuerdo del “Uti Possidetis” de 1810 que marcaba los límites de acuerdo a lo que esta establecido ese año y relacionado con la distribución administrativa que dio en su momento la corona española.

Eso sí, todos los historiadores están de acuerdo que los límites cualquiera sea su versión eran vagos e imprecisos.

De acuerdo al libro de la Historia Militar de Chile “jamás ha limitado al norte con Bolivia”. Su vecino septentrional siempre ha sido Perú. Para ellos existen varios documentos que avalan esta posición.

El cronista Santiago de Tessillo, en su “Epítome Chileno”, editado en 1646, afirma que Chile “es costa de norte a sur, continuada desde el Perú hasta el Estrecho de Magallanes”.

Otra instancia es el Mapa de la América Meridional, confeccionado por el cartógrafo D. Juan de la Cruz Cano y Olmedilla, de acuerdo con lo dispuesto por el ministro Marqués de Grimaldi. Fue finalizado en 1775 y el límite del norte chileno fue fijado en los 21∞ 27′ Lat. S., es decir, en la desembocadura del río Loa.

El Mercurio Peruano, con fecha 2 de enero de 1791, publica un artículo llamado “Idea General del Perú” que “el río Guayaquil lo divide del nuevo reino de Granda por la parte septentrional; el despoblado de Atacama lo separa del reino de Chile”.

A pesar de todas estos documentos que avalan la teoría que Bolivia no controlaba la zona de Antofagasta, lo cierto es que la administración chilena no prestó atención sobre los acontecimientos que ocurría en este vasto sector. Ya a mediados del siglo XIX era evidente que el gobierno boliviano organizaba, dictaba órdenes y controlaba el comercio que se estaba generando en los depósitos de guano y en las calicheras que se estaban descubriendo.

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