La educación en el Iquique antiguo

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Los extranjeros tenían una pobre opinión de los iquiqueños. Les reconocían el tesón por trabajar en la pampa. Pero, al mismo tiempo, criticaban la falta de educación. El cónsul de Estados Unidos en Iquique, Joseph Merrian, señaló en 1901 que “la mayoría de los obreros salitreros y de la ciudad son tan iletrados que no son capaces de leer o escribir, adictos a los vicios del trago y del juego, tan imprevisibles que cualquier dinero que les queda a su favor a final del mes, lo gastan en bebida y juego dentro de dos o tres días”.
En 1895, por cada 1000 habitantes del distrito de Iquique había 207 artesanos, 165 gañanes, 166 fleteros, jornaleros y estibadores, 100 mineros, 88 empleados públicos, 33 agricultores, 13 militares, 9 estudiantes y sólo 2 profesores.
De un total de 68.110 habitantes, sólo asistían al colegio 3.223 jóvenes entre los 5 y 18 años, equivalentes al 4,73 por ciento del total de las niños y niñas que debían ir a clases.
De los 78 profesores en funciones en el distrito durante 1895, sólo 4 tenían título de normalistas. De los siete colegios existentes en Iquique, sólo cuatro funcionaban regularmente debido a la falta de docentes y de infraestructura. El 73 por ciento de la ciudad era analfabeta.
En 1907, una comisión del Ministerio del Interior constató que tanto ayudantes como preceptores carecían de seguridad en los conocimientos a impartir.
De 111 empleados consultados, sólo 9 eran profesores normalistas y 1 poseía el título en propiedad. Los bajos ingresos eran, a juicio de la Comisión, causa de pereza y deficiente preparación “y el origen de que la mayoría carezca de seriedad y buena conducta tan necesarias para captarse el cariño y respeto de los alumnos y la confianza y estimación de los padres de familia”.
COLEGIO INGLES

1900

La enseñanza secundaria estaba limitada por el bajo número de establecimientos. Sólo existían el Liceo de Hombres, Iquique English College, el Colegio Comercial, Don Bosco y el Instituto Comercial de Iquique.
Las mujeres tuvieron la posibilidad de asistir a clases de secundaria a partir de marzo de 1900 cuando abrieron el Liceo de Niñas. Un años después abrieron la Escuela Profesional Superior de Niñas en donde enseñaban contabilidad, lencería, modas, sastrería, bordados, dibujo y economía doméstica.
Una tercera alternativa era el Liceo María Auxiliadora que impartía enseñanza moral y científica, pero sólo a “señoritas de familias cristianas”.
La educación superior estaba representada por la Escuela del Salitre, creada en 1898. El alumno recibía el título de Ensayador y Conductor de Salitreras. Esta institución sólo funcionó durante 9 años. Luego fue trasladado a Antofagasta en donde recibió apoyo en infraestructura y recurso monetario.