- Triunfa la revolución de los Jóvenes Turcos.
- En Europa, Austria declara su soberanía sobre el estado Bosnio.
- A pesar de la oposición serbia, Bulgaria se convierte en un reino soberano.
- El cine se da a conocer en Nueva York como entretenimiento.
- En Marruecos (Africa) se producen incidentes contra súbditos franceses ocasionando represalias militares y la ocupación efectiva de Francia.
- En China los reformistas exigen una constitución al Emperador.
- Un ingeniero inglés apellidado Roberts se presentó en las afueras de Londres conduciendo un vehículo blindado que, en lugar de ruedas tenía planchas giratorias a modo de orugas. En 1912 el austríaco Gunter Bursyn dotó a este vehículo de un cañón. Así nació el primer tanque de guerra.
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Problemas sociales en Iquique a inicios del siglo XX
En 1912 la Cámara de Diputados creó una comisión especial encargada de investigar los desórdenes en los servicios comunales de Tarapacá. El informe incluyó cifras sobre las condiciones de vida de los iquiqueños, que eran alarmantes desde la perspectiva del gobierno central. Por ejemplo, señalaba que la ciudad presentaba las más altas tasas de mortalidad y natalidad del país: 35,2 muertes y 35,9 nacimientos cada 1000 habitantes superando ampliamente la media nacional de 24,1 y 24,6 respectivamente.
Del total de atendidos en el Hospital de Beneficencia, 325 personas eran tuberculosas, 111 presentaban graves afecciones de la piel por sobreexposición al sol y 578 estaban infectados con enfermedades venéreas. Una de cada tres prostitutas controladas en el hospital estaba contagiada de blenorragia o sífilis.
También existían registrados 452 intentos de suicidio y 1475 afectados de dolencias sin diagnóstico definido.
En el hospital sólo trabajaban 8 médicos, 11 practicantes y 72 sirvientes, cifras similares a la que hubo durante 1907 cuando el hospital se llenó de heridos provenientes de la Escuela Santa María.
De los 164 conventillos existentes en la ciudad debían ser demolidos por carecer normas mínimas de higiene.
Las condiciones laborales de los habitantes de la ciudad eran malas y las jornadas eran de doce horas diarias.
Según el investigador Carlos Donoso, el salario de una familia promedio de Iquique era menor que el sueldo promedio del país. Más aún, al sacar cuentas las cifras mostraban un notorio déficit. Mientras el ingreso anual del grupo familiar era de 4.571,60, los gastos totales ascendían a 4.981,84.
La alimentación absorbía el 69,3 por ciento de las entradas totales. Esta situación se agravó con el valor de los artículos de primera necesidad, excesivamente más altos con relación al resto del país.
Donoso explica que «la desmoralización derivada de la agobiante situación económica explicaría, en parte, los elevados índices de alcoholismo y de abandono de hogar registrados por los comisionados».
Huelga de 1907
Crisis en la Pampa: Matanza en la Escuela Santa María
La importancia de la huelga de 1907.
21 de diciembre de 1907
Reflexiones luego de finalizada la huelga.
Una pequeña reseña
Imágenes
Contexto social
Tarapacá entra al Siglo XX
La cuestión social.
La conciencia social
Mundo salitrero
La educación en el Iquique antiguo
Los extranjeros tenían una pobre opinión de los iquiqueños. Les reconocían el tesón por trabajar en la pampa. Pero, al mismo tiempo, criticaban la falta de educación. El cónsul de Estados Unidos en Iquique, Joseph Merrian, señaló en 1901 que «la mayoría de los obreros salitreros y de la ciudad son tan iletrados que no son capaces de leer o escribir, adictos a los vicios del trago y del juego, tan imprevisibles que cualquier dinero que les queda a su favor a final del mes, lo gastan en bebida y juego dentro de dos o tres días».
En 1895, por cada 1000 habitantes del distrito de Iquique había 207 artesanos, 165 gañanes, 166 fleteros, jornaleros y estibadores, 100 mineros, 88 empleados públicos, 33 agricultores, 13 militares, 9 estudiantes y sólo 2 profesores.
De un total de 68.110 habitantes, sólo asistían al colegio 3.223 jóvenes entre los 5 y 18 años, equivalentes al 4,73 por ciento del total de las niños y niñas que debían ir a clases.
De los 78 profesores en funciones en el distrito durante 1895, sólo 4 tenían título de normalistas. De los siete colegios existentes en Iquique, sólo cuatro funcionaban regularmente debido a la falta de docentes y de infraestructura. El 73 por ciento de la ciudad era analfabeta.
En 1907, una comisión del Ministerio del Interior constató que tanto ayudantes como preceptores carecían de seguridad en los conocimientos a impartir.
De 111 empleados consultados, sólo 9 eran profesores normalistas y 1 poseía el título en propiedad. Los bajos ingresos eran, a juicio de la Comisión, causa de pereza y deficiente preparación «y el origen de que la mayoría carezca de seriedad y buena conducta tan necesarias para captarse el cariño y respeto de los alumnos y la confianza y estimación de los padres de familia».
1900
La enseñanza secundaria estaba limitada por el bajo número de establecimientos. Sólo existían el Liceo de Hombres, Iquique English College, el Colegio Comercial, Don Bosco y el Instituto Comercial de Iquique.
Las mujeres tuvieron la posibilidad de asistir a clases de secundaria a partir de marzo de 1900 cuando abrieron el Liceo de Niñas. Un años después abrieron la Escuela Profesional Superior de Niñas en donde enseñaban contabilidad, lencería, modas, sastrería, bordados, dibujo y economía doméstica.
Una tercera alternativa era el Liceo María Auxiliadora que impartía enseñanza moral y científica, pero sólo a «señoritas de familias cristianas».
La educación superior estaba representada por la Escuela del Salitre, creada en 1898. El alumno recibía el título de Ensayador y Conductor de Salitreras. Esta institución sólo funcionó durante 9 años. Luego fue trasladado a Antofagasta en donde recibió apoyo en infraestructura y recurso monetario.
La telefonía en la salitrera
El norteamericano Joseph Husbands inauguró en enero de 1880 la Compañía Chilena de Teléfonos de Edison. En Santiago puso seis aparatos en funcionamiento. En 1886 Husbands vendió la empresa a West Coast Telephone Company, entidad que extendió el servicio a todo Chile.
Al 31 de marzo de 1889, la compañía norteamericana ya tenía 2.070 suscriptores y 2.609 teléfonos distribuidos en catorce oficinas entre Pisagua y Lota. Del total de clientes, 174 residían en Iquique.
En 1889 West Coast Telephone traspasó la totalidad de sus activos a Chili Telephone Company, propiedad de inversionistas británicos. Ya en diciembre de 1890 operaban en la ciudad 430 aparatos.
Al estallar la Revolución en 1891, una parte del tendido de las líneas fue cortado por las tropas leales al gobierno poco antes de abandonar la ciudad. La central telefónica de la ciudad fue clausurada y a los pocos días destruida por los bombardeos. El servicio sólo fue restablecido en 1902.
Los vaivenes de la industria salitrera restringieron considerablemente las inversiones de la compañía telefónica en Iquique durante los primeros años del siglo XX. En 1912 había 724 aparatos interconectados. En 1923 la cifra recién superó el millar.
En junio de 1928 se efectuó la primera llamada de larga distancia entre Iquique y Santiago.
En enero de 1930, Chili Telephone Company comenzó el tendido de dos hilos de cobre desde Iquique a Antofagasta
En 1931 la empresa cambió de propietario y de nombre. La llamaron Compañía de Teléfonos de Chile. El cableado hacia Antofagasta sólo fue terminado en diciembre de 1936 luego de múltiples demora debido a la reestructuración de proyectos dentro de la compañía.
El sábado 10 de abril de 1937 fue inaugurado el sistema permanente de larga distancia que conectó a Iquique con el resto del mundo.
La expansión de la telefonía en Iquique fue lenta. En 1955 la cifra de aparatos en la ciudad no superaba los 1.300. La ciudad tenía una de las densidades de aparatos más bajas del país: un teléfono cada 42 personas.
La crisis salitrera en la región de Tarapacá
El Iquique cosmopolita de principios de siglo, se convirtió en el centro de la actividad económica del norte de Chile.
Antes de la Primera Guerra Mundial, que comenzó en 1914 y se extendió hasta 1919, Chile tenía el monopolio total del mercado de fertilizantes a nivel global. Sin embargo, la explosión del conflicto bélico y el bloqueo económico que existía en Europa influyó directamente en la ostensible baja de la demanda de salitre.
Sin embargo, el monopolio de nada sirvió ante dos avances tecnológicos mundiales que marcaron el destino de Iquique durante el primer cuarto del siglo XX. El primero de ellos ocurrió en 1900 con el desarrollo del sistema Guggenheim para la producción del salitre.
Este nuevo sistema consistió en la utilización de la electricidad en los procesos productivos y en la mecanización de la totalidad de las faenas. Esto trajo consigo el empleo de menos mano de obra y la capacidad para procesar caliche de leyes de hasta un siete por ciento, lo que significaba la posibilidad de utilizar costrones que fueron desestimados durante el siglo pasado porque no eran rentables.
Al otro lado del mundo ocurrió otro avance tecnológico que marcó el futuro de la industria salitrera. En 1914, científicos alemanes lograron producir sulfato de amonio sintético a través del proceso Haber-Bosh. Este fue usado para fabricar salitre sintético a gran escala y a menor costo que el exportado por Chile.
La competencia del salitre sintético deterioró notablemente la situación del salitre natural, que en el transcurso del siglo fue cediendo gradualmente su lugar al cobre como principal producto de la minería nacional.
El proceso Haber-Bosch
El proceso Haber-Bosch se desarrolló en Alemania y permitió fabricar amoniaco a partir del nitrógeno del aire. Del amoniaco se pueden sintetizar los demás compuestos de nitrógeno.
Una planta piloto con el proceso Haber funcionó por primera vez en 1910, y una planta completa con capacidad para 30.000 toneladas de sulfato amónico anuales empezó su producción en 1913
Igual que con otros avances científicos y tecnológicos, la guerra fue el principal incentivo para la producción.
Gran Bretaña y sus aliados controlaban las rutas marítimas por las cuales llegaban el nitrato de Chile y el guano peruano. Alemania y las potencias centrales quedaron aisladas de esta fuente para la agricultura y los explosivos. Es por ello que se vieron obligados a innovar o perecer.
Alemania construyó importantes plantas industriales y amplió la capacidad de producción a 120.000 toneladas de amoníaco sintético anuales.
Hay pocas dudas acerca que el proceso Haber fue de importancia decisiva en la primera guerra mundial. Proporcionó a Alemania y sus aliados el nitrógeno que necesitaban para la producción de municiones y alimentos. Algunos autores piensan que una de las principales razones por las cuales Alemania perdió la guerra no fue la escasez de explosivos sino que el ejército usó tal cantidad de compuestos nitrogenados que no quedaron suficientes para los agricultores. En 1917 y 1918 las cosechas fueron desastrosas. Irónicamente, en el país donde se había encontrado la solución al problema del nitrógeno, escaseaba el trigo y la gente tenía hambre.
El gobierno reacciona
Como respuesta a los difíciles tiempos que se aproximaban en Chile, nace la Asociación de Productores del Salitre, entidad encargada de poner el mineral a la venta.
Al terminar la guerra mundial en 1919 ocurre la primera crisis de importancia. Ese año paralizan al menos 35 oficinas. No obstante de la mala situación económica que pasaba la región, Iquique no estuvo ajeno a las festividades por el triunfo de las fuerzas aliadas y el fin de la guerra.
Grandes y chicos, salieron a las calles para festejar la noticia que llegaba con una semana de retraso. Las familias se reunieron en la Plaza Prat y celebraron con música y baile, mientras que los ciudadanos chinos lanzaron fuegos artificiales desde las azoteas de sus casas.
Según el actor iquiqueño Willy Zegarra, las personas pensaban que vendrían días mejores. Sin embargo, la crisis estalla en toda su magnitud en 1921 con la disminución de la demanda, generada por la creación del salitre sintético.
Impacto y reactivación
Al finalizar la Primera Guerra mundial, la producción salitrera bajó. Ya no era necesario comprar grandes cantidad para sustentar la industria bélica y la producción de pólvora y sus derivados. Al mismo tiempo, la invención del salitre sintético ofrecía una alternativa al virtual monopolio que tenía Chile sobre este mineral.
Paulatinamente los grandes compradores comprendieron que era más barato comprar el sucedáneo en Europa y traer el producto natura desde Sudamérica.
El rápido éxito alcanzado por este nuevo y artificial compuesto desplazó paulatinamente la producción chilena.
Si el producto nacional para 1910 representaba el 65 por ciento de los abonos nitrogenados consumidos en el mundo, éste bajó a 30 por ciento en 1920. Luego se redujo drásticamente a sólo un 10 por ciento en 1930. En la década del ’50 sólo se utilizó un 3 por ciento del salitre criollo en el orbe.
Producción
En 1929, la producción de salitre en Chile llega a los 2 millones 898 mil 141 toneladas métricas. Más adelante, todo fue en picada.
En 1930 para salvar la industria, el Estado Chileno intentó dar solución a la crisis creando la Corporación de Salitre de Chile, Cosach.
En 1934 nació la Corporación de Ventas de Salitre, Convensa. En ella se centralizó la exclusividad de la comercialización del salitre, yodo y subproductos del área. En esa época la actividad estaba centrada en tres grandes empresas, Compañía Salitrera de Tarapacá y Antofagasta, la Corporación Salitrera Anglo-Chilena y la Lautaro Nitrate Co. Las tres representaban a mediados de la década del 30, el 90 por ciento de la producción total. Este escenario oscuro para la provincia, Iquique entra en un período de estancamiento. La necesidad de desarrollar nuevas entradas económicas para la ciudad hacen mirar hacia el mar de una manera distinta a la que la gente estaba acostumbrada. La industria pesquera da sus primeros pasos.
Propiedad salitrera
En 1900 la propiedad de las oficinas salitreras estaba mayoritariamente en manos extranjeras, especialmente en británicas. En esa época el Estado chileno obtuvo su participación a través de los derechos aduaneros de exportación que cobró en los puertos de embarque.
Estos impuestos cubrieron el 56,29 por ciento de las entradas fiscales. En las dos siguientes décadas, la tradicional unión económica de Chile con Gran Bretaña y Alemania comenzó a debilitarse, no sólo en lo relativo al comercio internacional, sino también en las inversiones y préstamos. Así fue que de una dependencia británica se pasó a una dependencia norteamericana.
Tarapacá entra al siglo XX
El esplendor salitrero en Iquique duró cuarenta años, entre 1880 y 1920. Durante este lapso múltiples construcciones convirtieron a la ciudad en una urbe cosmopolita. De esta época datan las viviendas de calle Baquedano, el Teatro Municipal, la Torre del Reloj de la Plaza de Armas, el edificio de la Sociedad Protectora de Empleados, el Centro Español, el Palacio Astoreca, la Catedral y en forma posterior, el muelle de pasajeros.
Las grandes fiestas, una rica vida social, la llegada de artistas de renombre y la visita de personajes ilustres desde Santiago, hicieron a Iquique el centro de la actividad cultural del norte del país y la «capital del salitre».
Durante estos años las costumbres de los iquiqueños recibían influencias de los extranjeros que residían en la ciudad.
Durante 1876 hubo en Iquique ocho mil personas, en 1885 la población alcanzó las 15 mil almas y en 1907 el número de habitantes llegó a cuarenta mil.
A nivel económico, la situación también fue auspiciosa. Luego de la Guerra del Pacífico, la producción del salitre inició una rápida escalada. En 1891 exportaron 789 mil 312 toneladas y en 1896 la cifra creció a un millón 107 mil 45 toneladas.
Al iniciar el siglo XX la industria siguió su expansión. En 1911 alcanzó los 2 millones 449 mil 515 toneladas y en 1916 llegó a casi tres millones.
En la pampa
En forma paralela al éxito de los industriales y comerciantes se encontraba la masa obrera con múltiples deficiencias laborales y sociales.
En 1900 la mano de obra en la pampa salitrera sobrepasó los 21 mil trabajadores en 170 oficinas repartidas por el territorio de Tarapacá.
Parte del sistema para conseguir mano de obra consistió en el enganche de trabajadores desde el sur de Chile y de las comarcas peruanas y bolivianas. Hombres contratados por las salitreras recorrían el país pregonando las grandes expectativas económicas en Tarapacá.
Estas personas relataban en las reuniones sociales que, con poco trabajo, se podía amasar una pequeña fortuna y regresar un par de años después a la tierra natal.
Sin embargo, como señala el historiador iquiqueño Leonel Lamagdelaine, las expectativas contrastaban con las condiciones laborales en que se desarrollaban las faenas y la vida salitrera en general.
Malas condiciones higiénicas, hacinamientos en los «buques», inexistencia del descaso dominical, vacaciones o indemnizaciones por accidentes del trabajo, escasas medidas de seguridad en las faenas, falta de escuelas, hospitales, abusos en el sistema de pulperías en donde la administración de las oficinas vendía los productos a precios elevados a través de fichas canjeables, iban en desmedro de la calidad de vida de las familias.
Conciencia Social
La cuestión social no terminó con el episodio de la Escuela Santa María. Las presiones sociales y el descontento de la masa obrera continuó durante la primera mitad del siglo XX.
Para calmar a la población pampina, el presidente Pedro Montt en 1908 envió una comisión consultiva para conocer la «cuestión obrera». Durante dos días trabajaron en Iquique y recibieron las visitas de los empresarios salitreros, representantes de los trabajadores, comerciantes y funcionarios públicos.
Luego subieron a la pampa y recorrieron al menos 23 oficinas para conocer en terreno las condiciones en que los pampinos desarrollaba la actividad industrial.
El informe que emitió esta comisión no tuvo el impacto y resolución que esperaron los trabajadores. El descontento seguía igual y se vio empeorado por la devaluación de la moneda, ocasionado por las bajas en la venta del salitre. Esto desembocó en el alza de precios de los productos de necesidad básica.
Desarrollo financiero
En 1912 existían cinco sucursales bancarias en Iquique. Ellas eran el Banco de Chile, el Banco Alemán, el Banco Español, el Banco Anglo-Sudamericano y el Banco Italiano. Todos ellos poseían elegantes edificios en el centro de la ciudad.
A principios del siglo XX la población de Iquique estaba optimista respecto al futuro económico y social de la ciudad. El escritos y periodista iquiqueño, Fernando López Loayza escribió en un diario local que «todo vive y prospera bajo nuestro cielo a impulsos de la industria salitrera, la única en su clase que existe en el mundo… las reservas calculadas de los yacimientos salitreras están muy distantes de su agotamiento por cuanto contienen todavía materia prima suficiente para las generaciones futuras para 150 años por lo menos».
En 1906 Iquique mostró su mayor auge poblacional antes de entrar en una profunda crisis. Ese año la ciudad tuvo una población de 45 mil habitantes. En tanto que la exportación de salitre alcanzo 2.988.369 toneladas. Después la producción comenzó a disminuir inexorablemente por causa del salitre sintético.






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