El fin del caso del sicópata de Hospicio

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Julio Pérez Silva permanecerá de por vida en la cárcel

Esta semana se cerró judicialmente el caso más impactante que ha golpeado a la comunidad de Iquique y Alto Hospicio. La Corte Suprema confirmó la sentencia de presidio perpetuo calificado contra Julio Pérez Silva.

De esta manera el sicópata de Alto Hospicio tendrá que cumplir de por vida las condenas por 14 homicidios y dos violaciones.

Hace ocho años comenzó una de las historias más oscuras que han sucedido en la provincia. El 17 de septiembre de 1998 fue encontrado el cuerpo de Graciela Monserrat Saravia en una playa cercana de Chanavayita. Su cuerpo mostraba golpes, indicaciones de estrangulamiento y contusiones en el cráneo. Por años su caso estuvo cerrado hasta que se logró la detención de Julio Pérez.

Al año siguiente encontraron en un basural de Alto Hospicio el cuerpo de Sara Gómez Cuevas. La joven desapareció en el trayecto de su casa hasta la ruta A-16 donde debía tomar un bus hacia Pozo Almonte. Desde ese comenzó a perfilarse la manera en que Pérez Silva escogía el momento y atacaba a sus víctimas.

Tanto el crimen de Graciela y Sara quedaron calificados como sin resolver.Luego comenzaron las extrañas desapariciones de las liceanas en Alto Hospicio. A pesar que existía un patrón recurrente, la policía negaba la posibilidad de conexión entre ellas.
Las jóvenes vivían en las tomas de La Negra y La Pampa y que transitaban en la intersección de la ruta A-16 con el liceo que antiguamente se llamaba Eleuterio Ramírez.

Las desapariciones salieron a la luz pública en junio de 2000 cuando Viviana Garay Moena, hija del actual concejal de Alto Hospicio, Orlando Garay, desapareció en el trayecto de su casa al liceo. En ese momento su padre comenzó una cruzada ante carabineros y la policía. En ambas instancias le indicaron que su hija regresaría en cualquier momento. Sin embargo, Orlando Garay no aceptó esa versión. El sentía que algo malo le ocurrió a su hija y comenzó a juntar a los padres de las otras estudiantes del sector que también habían desaparecido sin llevarse pertenencias o documentos de
identificación. En ese momento comenzó el calvario de seis familias de Alto Hospicio.

Macarena del Carmen Sánchez Jabré, Viviana Melisa Garay Moena, Patricia Edith
Palma Valdivia, Macarena Montecinos Iglesias, Laura Zola y Katherine Arce fueron las liceanas asesinadas por Julio Pérez Silva.

Durante un año se especuló sobre el paradero de las jóvenes. Hubo testigos que las vieron en la Quinta Región y en Tacna. Incluso los padres viajaron a Perú para ver si era
cierto. La policía insistía en el abandono de hogar y la posibilidad que las jóvenes se estaban dedicando a la prostitución.

El martes 9 de octubre Iquique y Chile se estremeció al conocer la detención de Julio Pérez Silva, quien fue acusado por intento de violación de una joven hospiciana.

Bárbara el día anterior había aparecido caminando cerca de un basural. Un trabajador en un furgón pasó por ahí y la rescató. La menor de trece años afirmó en ese momento que un sujeto que la intentó matar y que la había arrojado a un pique en
Huantajaya, se había identificado como el “sicópata de Alto Hospicio”.

Con el testimonio de Bárbara se configuró la hipótesis que la policía rechazaba
desde un principio: la existencia de un asesino en serie en Alto Hospicio.

Luego de dos días detenido, Julio Pérez Silva comenzó su fría confesión y relató
cómo había asesinado a las jóvenes. Primero confesó su participación en la muerte de siete mujeres, pero luego se fueron agregando otros casos que la policía
logró relacionar con el sicópata.

Después comenzó el extenso y penoso trabajo de recorrer los piques de Huatajaya para recuperar los cuerpos. En un lapso de tres meses, entre febrero y mayo de 2002 se logró encontrar a las víctimas de Pérez Silva.

Durante la recuperación de los cadáveres también se encontró a la deportista
Angélica Lay Alcayaga, quien era madre y había sido reportada como desaparecida en Alto Hospicio. Sin embargo esos antecedentes nunca fueron relacionados con los otros casos por la policía.

El estupor continuó. En julio de 2002 surgió una nueva arista del caso. Las muertes no se limitaban a las liceanas. Surgieron otros nombres que no fueron relacionados. El 2
de julio encontraron en el sector de Santa Rosa los restos de Ivonne Carrillo Lefno, Daysi Castro y Ornella Linares, quienes habían desaparecido el año anterior.

La lista se completó con los cuerpos de Gisella Melgarejo y Angélica Palape. Sus
cuerpos fueron encontrados en Huantajaya y en un basural cercano a Hospicio.

Actualmente Julio Pérez Silva se encuentra internado en la cárcel de Acha en Arica, pero se espera que sea trasladado a la cárcel de alta seguridad en Colina en el corto
plazo. Julio Pérez estará en la cárcel de por vida.

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