Los criminales que estremecieron a Chile

Los criminales que estremecieron a Chile

Febrero 27, 2004 · 4 comentarios

A pesar de los años en que Julio Pérez Silva sembró el terror en Alto Hospicio, su caso no es único. En Chile existen varios sicópatas que mantuvieron en vilo a la comunidad y lograron burlar por varios meses a las autoridades policiales.
El caso más emblemático corresponde al Chacal de Nahueltoro. El 20 de agosto de 1960, Jorge del Carmen Valenzuela Torres, se acercó hasta su conviviente de 38 años de edad, Rosa Rivas, en busca de la pensión de viudez que la mujer debía retirar cada mes en San Carlos, Séptima Región. Pero en esa ocasión su pareja no tenía el dinero y por ello reaccionó en forma violenta. Tomó la guadaña con la que trabajaba en el campo, le dio muerte en el lugar. Luego, hizo lo mismo con los cinco hijos de la mujer, entre ellos, un bebé.
Horas más tarde, Quelo Dinamarca, dueño del Fundo Chacayal, encontró los cuerpos. De Valenzuela, nada se supo hasta un mes después, cuando la policía lo encontró en el campo.
El “Chacal de Nahueltoro” fue fusilado el 30 de abril de 1963 en la cárcel de Chillán.

DUBOIS

Además de este caso que causó interés nacional, la prensa posee antecedentes que se remontan a principios del siglo XX. Uno de ellos es Emil Dubois, quien fue apodado “el genio” o “el artista” debido a su mirada atemorizante, su gran amabilidad y su capacidad para manipular personas y situaciones. Este francés de buenos modales se instaló en Valparaíso, donde llevó a cabo una vida tranquila mientras cometió diez crímenes.
Dubois utilizó su aspecto de caballero para ingresar a los inmuebles de sus víctimas y matarlas a sangre fría. Dubois se transformó en el primer condenado a muerte por el sistema judicial chileno.

VIÑA Y MAIPU

Sin embargo, uno de los más aterradores fueron los sicópatas de Viña del Mar, el carabinero Jorge José Sagredo Pizarro y Carlos Alberto Topp Collins, quienes cometieron diez asesinatos y cuatro violaciones.
Sus ataques en la Quinta Región durante agosto de 1980 y noviembre de 1981 sembraron el pánico entre la población. Tras un largo proceso, los dos inculpados fueron fusilados la madrugada del 29 de enero de 1985.
Un episodio más reciente ocurrió entre diciembre de 1994 y octubre de 1995. Durante ese lapso el pánico se apoderó de los habitantes de la zona poniente de Santiago. Una pareja de individuos, que se movilizaba en un automóvil secuestraba a jóvenes mujeres para luego violarlas en forma reiterada. Los plagios de las muchachas duraba varios días y posteriormente eran abandonadas en la vía pública.
El caso, que generó alarma pública, fue bautizado como el de “los violadores de Maipú”. Las víctimas fueron 10 y se estableció que los ultrajes eran filmados con el objeto de ser comercializados en el extranjero como cintas pornográficas. Sin embargo, los videos nunca aparecieron.
En octubre de 1995, la pareja conformada por el ex presidiario David Calisto Núñez y Alicia Quijada, ambos de 34 años, fue hallada muerta en un inmueble de la comuna de Lo Prado.
En tanto que el caso del chacal de Alcohuaz involucró a Juan Domingo Salvo, quien asesinó a una mujer y sus tres hijos al interior del Valle del Elqui.
El asesino se dedicaba a la agricultura y leía poesía. El 25 de noviembre de 1990, fue a visitar a su vecina para pedirle que retirara una denuncia en su contra por intento de violación de su hija de tan sólo ocho años.
Cuando la discusión se tornó acalorada, Salvo simplemente cogió un hacha y asesinó a la mujer y sus tres hijos. Ya en la cárcel se determinó que el sujeto en 1975 había sido condenado a diez años de cárcel por matar a su padre y a su hermana.
El examen del Servicio Médico Legal reveló que Salvo tenía “una personalidad sicopática, antecedentes de anomalías en la esfera sexual y de consumo excesivo de alcohol”.
En 1993 fue condenado a muerte, pero la muerte le fue conmutada a presidio perpetuo.

EL TILA

Roberto José Martínez Vásquez, de 26 años de edad, más conocido como “El Tila”, fue sindicado en julio de 2002 como el “sicópata de La Dehesa”. Durante los 33 días que duró su reino de terror en el barrio alto de Santiago, cometió cuatro ataques que involucraron a 4 mujeres, dos varones y un niño. “El Tila”, atacaba de día, violaba a las mujeres, golpeaba a los hombres y permanecía varias horas dentro de los hogares. Durante la noche regresaba a la cárcel de Puente Alto donde cumplía reclusión nocturna por el homicidio e incineración del cadáver de una joven drogadicta. Las pruebas de sangre y su ADN delataron su identidad.
Otro caso es el de Jaime Carter, más conocido como el “pelao”, quien a los 22 años recibió el apelativo del “violador de La Dehesa”. En 1989, fue arrestado por su responsabilidad en el ultraje de 11 empleadas domésticas. Según los antecedentes policiales, el sujeto nunca actuó con extrema crueldad: entraba a
la casa de sus víctimas, las maniataba con corbatas y las violaba varias veces.
Durante su permanencia en los inmuebles, Carter tomaba licor y fumaba hasta una cajetilla de cigarrillos. La justicia lo condenó a cadena perpetua.

Categorías: De todo un poco

Maltrato infantil en Iquique: Los golpes ocultos

Maltrato infantil en Iquique: Los golpes ocultos

Marzo 7, 2004 · 3 comentarios

En junio de 2003 una niñita de cinco años de edad estaba en el jardín infantil. Durante todo el año la menor estuvo retraída, triste y algo temerosa de las personas que se acercaban a ella. La educadora que estaba a su cargo le pidió que realizara un dibujo para celebrar el Día del Padre.

La niña se negó rotundamente y luego de una conversación la menor dijo que no lo quería. De esa manera la educadora de párvulo conoció que la menor fue abusada por su padre en febrero de 2003. En primera instancia el personal del jardín estampó la denuncia en Carabineros y luego profesionales del Sename comprobaron la agresión sexual mediante pruebas físicas y exámenes sicológicos.

El padre fue acusado formalmente por el Ministerio Público en enero de 2004. En primera instancia el tribunal lo condenó a 200 días de prisión. Sin embargo, por su irreprochable conducta anterior, recibió la remisión condicional de la pena por lo que sólo tuvo que presentarse a firmar una vez al mes en Gendarmería.

El abuso sexual es la peor expresión de maltrato infantil que existe en Chile. A nivel regional el Ministerio Publico recibió durante el año pasado 122 denuncias por delitos sexuales cometidos contra menores, siendo el más recurrente el delito de abuso sexual infantil, con 98 casos. Los 29 casos restantes corresponden a delitos de violación.

La distribución general de las denuncias corresponden a 9 en Pozo Almonte, 41 en Arica y 72 en Iquique.

Para el director regional subrogante del Sename, Luis Morandé, las cifras de denuncias no concuerdan plenamente con la realidad que existe en la Primera Región. Sostiene que existe una cifra negra “que no sale a la luz pública”. Sin embargo, es optimista en este tema. Estima que durante los últimos años la gente ha tomado conciencia en el tema y las denuncias han aumentado paulatinamente.

Parte de este crecimiento se debe a la campaña de difusión que han desarrollado todos los organismos que depende del Ministerio de Justicia, como también la publicación de casos en los medios de comunicación donde recurrentemente se denuncia maltrato infantil en cualquiera de sus formas.

Para la seremi de Justicia, Javiera Palza, las personas están dispuestas a denunciar los casos, ya que existen las vías para dar a conocer los problemas en forma anónima. También destaca la realización de campañas de concientización sobre este tema. El mes pasado finalizó la quinta campaña “Por el buen trato infantil” que desarrolló el ministerio en conjunto con Sename, Junji, Fundación Integra, Sernam y Carabineros.

Estuvo destinada a incentivar a los educadores y autoridades a apoyar y atender las denuncias de niños y adolescentes que viven situaciones de abuso sexual y maltrato.

La directora regional de Junji, Orieta Burgos, aseguró que se alcanzaron importantes avances, sobre todo en la implementación de acciones para trabajar pedagógicamente con los niños en áreas como la autoestima, la confianza en sí mismos, la valoración de personas, el cuidado de su cuerpo y las emociones. “En este proceso, la familia ha sido fundamental, pues con ella se trabajo en procesos de desarrollo afectivo, crecimiento personal y proyectos de vida”.

SEÑALES

Por su parte, la directora regional de Fundación Integra, Layleen González, sostiene que hay un rol fundamental en las educadoras de párvulos para estar atento al comportamiento de los menores y reconocer la posibilidad de un maltrato físico o sicológico, como también de carácter sexual.

“Cuando un niño es maltratado se nota de inmediato en su comportamiento. Se vuelve más retraído, emocionalmente inestable, temerosos frente a los adultos, se aíslan de sus padres, disminuyen el apetito y, si hay caso de abuso sexual, existe molestia en el momento de la muda cuando es un lactante”.

En estos casos el rol del personal de Integra es reconocer el problema y denunciarlo a Carabineros, si existe constancia directa de delito. También debe remitirlo a Sename, quien a su vez realizará una investigación sobre el tema.

Sin duda que la institución clave en el maltrato infantil es Sename, quien trabaja directamente con el Ministerio Público y el Tribunal de Menores tanto en el caso de enjuiciar al agresor como dictar medidas de protección que van desde iniciar un tratamiento para recuperar al niño o niña agredida o ponerlo en una institución para su cuidado.

QUERELLAS

Karla Miranda, abogada en jefe de la Unidad de Maltrato Infantil de Sename, está encargada de llevar adelante las querellas que presenta Sename. Todos los casos tienen que contraparte judicial, sin embargo, no todos terminan en condena.

La mayor condena por abuso sexual a niños y niñas que consiguieron el año pasado fue una pena de ocho años. Los resultados más notorios los han conseguido en los tribunales del crimen que aún funcionan con el sistema judicial antiguo.

Con la Reforma Procesal Penal, el trabajo está en conjunto con el Ministerio Público. En este caso las sentencias han sido variadas. En Arica consiguieron una condena por parricidio frustrado a tres años y un día. En tanto que los abusos sexuales han tenido penas bajas de 100 a 300 días.

La razón para estas bajas penas radica en los complicado que es comprobar el abuso maltrato infantil en un juicio oral, “porque son delitos que se cometen en un área donde no existen testigos. Al final se termina sólo con el testimonio del niño. En tanto que el imputado tiene derecho a guardar silencio, se queda callado y la carga de la prueba se la lleva el Ministerio Publico. La fiscalía tiene que probar que el delito existió y que el autor es el acusado”.

El problema aumenta cuando las denuncias ocurren tiempo después de ocurrido el delito. “Lo más complicado es el abuso sexual porque a veces no quedan grandes secuelas físicas. Los informes de sexología vienen sin lesiones y se complica aún más comprobarla agresión”.

CULTURA

A la relativa facilidad con que los agresores sexuales pueden evitar una sanción, también gravita el problema cultural donde las personas no denuncian las agresiones de los menores, ya sen maltrato físico, sicológico o agresión sexual.

En ocasiones el agresor es el padre, un familiar o cercano o quien mantiene económicamente el grupo, por lo que el hecho se mantiene oculto para evitar la destrucción del grupo.

Este problema de concepción cultural es el principal impedimento para detener el maltrato infantil.

De esta manera surge la Red Protege con el propósito de erradicar la violencia intrafamiliar y el maltrato infantil. Durante el 2003 la red Protege desarrolló una amplia campaña para enfrentar la violencia intrafamiliar, el maltrato infantil y el abuso sexual en nuestro país.

La directora regional del Servicio Nacional de la Mujer, Gabriela Hip, aseguró que la institución a través de la Red Protege promueve la oferta pública para frenar la violencia intrafamiliar, “con el claro compromiso de erradicar definitivamente el abuso físico y sicológico”.

En octubre de 2002 la red Protege entregó un informe donde evidenciaba altos índices de violencia intrafamiliar en Alto Hospicio.

Actualmente Sename desarrolla un programa especial en Alto Hospicio, que promueve la difusión de los Derechos del Niño, actividad que es coordinada con la fundación Hogar de Cristo. En dos semanas el Sename abrirá un Centro de Atención para el menor agredido en Alto Hospicio que buscará atender en forma ambulatoria los casos que existan en este populoso sector.

Percy Avendaño G.
pcavendano@msn.com

Prostitución de menores

El maltrato también se refleja en el trabajo infantil. Para el Sename la peor forma que toma el trabajo infantil es el ejercicio de la prostitución.

El tema se está tomando paulatinamente. Actualmente existe una mesa técnica integrada por el Colegio de Profesores, el Sename, la Junji, el ministerio de Educación, Carabineros, Investigaciones y coordinada por la cartera de Justicia.

Durante el 2003 se detectaron 3.719 casos de prostitución infantil en Chile, de los cuales 312 se registraron en la Primera Región, con lo que la zona ocupa el cuarto lugar con un 8,4 por ciento de los casos. Las regiones que demuestran mayor número de niños y niñas involucrados son la Metropolitana con 30,7%; V Región (16%) y II Región (11%).

Categorías: De todo un poco

Los criminales que estremecieron a Chile

Los criminales que estremecieron a Chile

Febrero 27, 2004 · 4 comentarios

A pesar de los años en que Julio Pérez Silva sembró el terror en Alto Hospicio, su caso no es único. En Chile existen varios sicópatas que mantuvieron en vilo a la comunidad y lograron burlar por varios meses a las autoridades policiales.
El caso más emblemático corresponde al Chacal de Nahueltoro. El 20 de agosto de 1960, Jorge del Carmen Valenzuela Torres, se acercó hasta su conviviente de 38 años de edad, Rosa Rivas, en busca de la pensión de viudez que la mujer debía retirar cada mes en San Carlos, Séptima Región. Pero en esa ocasión su pareja no tenía el dinero y por ello reaccionó en forma violenta. Tomó la guadaña con la que trabajaba en el campo, le dio muerte en el lugar. Luego, hizo lo mismo con los cinco hijos de la mujer, entre ellos, un bebé.
Horas más tarde, Quelo Dinamarca, dueño del Fundo Chacayal, encontró los cuerpos. De Valenzuela, nada se supo hasta un mes después, cuando la policía lo encontró en el campo.
El “Chacal de Nahueltoro” fue fusilado el 30 de abril de 1963 en la cárcel de Chillán.

DUBOIS

Además de este caso que causó interés nacional, la prensa posee antecedentes que se remontan a principios del siglo XX. Uno de ellos es Emil Dubois, quien fue apodado “el genio” o “el artista” debido a su mirada atemorizante, su gran amabilidad y su capacidad para manipular personas y situaciones. Este francés de buenos modales se instaló en Valparaíso, donde llevó a cabo una vida tranquila mientras cometió diez crímenes.
Dubois utilizó su aspecto de caballero para ingresar a los inmuebles de sus víctimas y matarlas a sangre fría. Dubois se transformó en el primer condenado a muerte por el sistema judicial chileno.

VIÑA Y MAIPU

Sin embargo, uno de los más aterradores fueron los sicópatas de Viña del Mar, el carabinero Jorge José Sagredo Pizarro y Carlos Alberto Topp Collins, quienes cometieron diez asesinatos y cuatro violaciones.
Sus ataques en la Quinta Región durante agosto de 1980 y noviembre de 1981 sembraron el pánico entre la población. Tras un largo proceso, los dos inculpados fueron fusilados la madrugada del 29 de enero de 1985.
Un episodio más reciente ocurrió entre diciembre de 1994 y octubre de 1995. Durante ese lapso el pánico se apoderó de los habitantes de la zona poniente de Santiago. Una pareja de individuos, que se movilizaba en un automóvil secuestraba a jóvenes mujeres para luego violarlas en forma reiterada. Los plagios de las muchachas duraba varios días y posteriormente eran abandonadas en la vía pública.
El caso, que generó alarma pública, fue bautizado como el de “los violadores de Maipú”. Las víctimas fueron 10 y se estableció que los ultrajes eran filmados con el objeto de ser comercializados en el extranjero como cintas pornográficas. Sin embargo, los videos nunca aparecieron.
En octubre de 1995, la pareja conformada por el ex presidiario David Calisto Núñez y Alicia Quijada, ambos de 34 años, fue hallada muerta en un inmueble de la comuna de Lo Prado.
En tanto que el caso del chacal de Alcohuaz involucró a Juan Domingo Salvo, quien asesinó a una mujer y sus tres hijos al interior del Valle del Elqui.
El asesino se dedicaba a la agricultura y leía poesía. El 25 de noviembre de 1990, fue a visitar a su vecina para pedirle que retirara una denuncia en su contra por intento de violación de su hija de tan sólo ocho años.
Cuando la discusión se tornó acalorada, Salvo simplemente cogió un hacha y asesinó a la mujer y sus tres hijos. Ya en la cárcel se determinó que el sujeto en 1975 había sido condenado a diez años de cárcel por matar a su padre y a su hermana.
El examen del Servicio Médico Legal reveló que Salvo tenía “una personalidad sicopática, antecedentes de anomalías en la esfera sexual y de consumo excesivo de alcohol”.
En 1993 fue condenado a muerte, pero la muerte le fue conmutada a presidio perpetuo.

EL TILA

Roberto José Martínez Vásquez, de 26 años de edad, más conocido como “El Tila”, fue sindicado en julio de 2002 como el “sicópata de La Dehesa”. Durante los 33 días que duró su reino de terror en el barrio alto de Santiago, cometió cuatro ataques que involucraron a 4 mujeres, dos varones y un niño. “El Tila”, atacaba de día, violaba a las mujeres, golpeaba a los hombres y permanecía varias horas dentro de los hogares. Durante la noche regresaba a la cárcel de Puente Alto donde cumplía reclusión nocturna por el homicidio e incineración del cadáver de una joven drogadicta. Las pruebas de sangre y su ADN delataron su identidad.
Otro caso es el de Jaime Carter, más conocido como el “pelao”, quien a los 22 años recibió el apelativo del “violador de La Dehesa”. En 1989, fue arrestado por su responsabilidad en el ultraje de 11 empleadas domésticas. Según los antecedentes policiales, el sujeto nunca actuó con extrema crueldad: entraba a
la casa de sus víctimas, las maniataba con corbatas y las violaba varias veces.
Durante su permanencia en los inmuebles, Carter tomaba licor y fumaba hasta una cajetilla de cigarrillos. La justicia lo condenó a cadena perpetua.

Categorías: De todo un poco

Maltrato infantil en Iquique: Los golpes ocultos

Maltrato infantil en Iquique: Los golpes ocultos

Marzo 7, 2004 · 3 comentarios

En junio de 2003 una niñita de cinco años de edad estaba en el jardín infantil. Durante todo el año la menor estuvo retraída, triste y algo temerosa de las personas que se acercaban a ella. La educadora que estaba a su cargo le pidió que realizara un dibujo para celebrar el Día del Padre.

La niña se negó rotundamente y luego de una conversación la menor dijo que no lo quería. De esa manera la educadora de párvulo conoció que la menor fue abusada por su padre en febrero de 2003. En primera instancia el personal del jardín estampó la denuncia en Carabineros y luego profesionales del Sename comprobaron la agresión sexual mediante pruebas físicas y exámenes sicológicos.

El padre fue acusado formalmente por el Ministerio Público en enero de 2004. En primera instancia el tribunal lo condenó a 200 días de prisión. Sin embargo, por su irreprochable conducta anterior, recibió la remisión condicional de la pena por lo que sólo tuvo que presentarse a firmar una vez al mes en Gendarmería.

El abuso sexual es la peor expresión de maltrato infantil que existe en Chile. A nivel regional el Ministerio Publico recibió durante el año pasado 122 denuncias por delitos sexuales cometidos contra menores, siendo el más recurrente el delito de abuso sexual infantil, con 98 casos. Los 29 casos restantes corresponden a delitos de violación.

La distribución general de las denuncias corresponden a 9 en Pozo Almonte, 41 en Arica y 72 en Iquique.

Para el director regional subrogante del Sename, Luis Morandé, las cifras de denuncias no concuerdan plenamente con la realidad que existe en la Primera Región. Sostiene que existe una cifra negra “que no sale a la luz pública”. Sin embargo, es optimista en este tema. Estima que durante los últimos años la gente ha tomado conciencia en el tema y las denuncias han aumentado paulatinamente.

Parte de este crecimiento se debe a la campaña de difusión que han desarrollado todos los organismos que depende del Ministerio de Justicia, como también la publicación de casos en los medios de comunicación donde recurrentemente se denuncia maltrato infantil en cualquiera de sus formas.

Para la seremi de Justicia, Javiera Palza, las personas están dispuestas a denunciar los casos, ya que existen las vías para dar a conocer los problemas en forma anónima. También destaca la realización de campañas de concientización sobre este tema. El mes pasado finalizó la quinta campaña “Por el buen trato infantil” que desarrolló el ministerio en conjunto con Sename, Junji, Fundación Integra, Sernam y Carabineros.

Estuvo destinada a incentivar a los educadores y autoridades a apoyar y atender las denuncias de niños y adolescentes que viven situaciones de abuso sexual y maltrato.

La directora regional de Junji, Orieta Burgos, aseguró que se alcanzaron importantes avances, sobre todo en la implementación de acciones para trabajar pedagógicamente con los niños en áreas como la autoestima, la confianza en sí mismos, la valoración de personas, el cuidado de su cuerpo y las emociones. “En este proceso, la familia ha sido fundamental, pues con ella se trabajo en procesos de desarrollo afectivo, crecimiento personal y proyectos de vida”.

SEÑALES

Por su parte, la directora regional de Fundación Integra, Layleen González, sostiene que hay un rol fundamental en las educadoras de párvulos para estar atento al comportamiento de los menores y reconocer la posibilidad de un maltrato físico o sicológico, como también de carácter sexual.

“Cuando un niño es maltratado se nota de inmediato en su comportamiento. Se vuelve más retraído, emocionalmente inestable, temerosos frente a los adultos, se aíslan de sus padres, disminuyen el apetito y, si hay caso de abuso sexual, existe molestia en el momento de la muda cuando es un lactante”.

En estos casos el rol del personal de Integra es reconocer el problema y denunciarlo a Carabineros, si existe constancia directa de delito. También debe remitirlo a Sename, quien a su vez realizará una investigación sobre el tema.

Sin duda que la institución clave en el maltrato infantil es Sename, quien trabaja directamente con el Ministerio Público y el Tribunal de Menores tanto en el caso de enjuiciar al agresor como dictar medidas de protección que van desde iniciar un tratamiento para recuperar al niño o niña agredida o ponerlo en una institución para su cuidado.

QUERELLAS

Karla Miranda, abogada en jefe de la Unidad de Maltrato Infantil de Sename, está encargada de llevar adelante las querellas que presenta Sename. Todos los casos tienen que contraparte judicial, sin embargo, no todos terminan en condena.

La mayor condena por abuso sexual a niños y niñas que consiguieron el año pasado fue una pena de ocho años. Los resultados más notorios los han conseguido en los tribunales del crimen que aún funcionan con el sistema judicial antiguo.

Con la Reforma Procesal Penal, el trabajo está en conjunto con el Ministerio Público. En este caso las sentencias han sido variadas. En Arica consiguieron una condena por parricidio frustrado a tres años y un día. En tanto que los abusos sexuales han tenido penas bajas de 100 a 300 días.

La razón para estas bajas penas radica en los complicado que es comprobar el abuso maltrato infantil en un juicio oral, “porque son delitos que se cometen en un área donde no existen testigos. Al final se termina sólo con el testimonio del niño. En tanto que el imputado tiene derecho a guardar silencio, se queda callado y la carga de la prueba se la lleva el Ministerio Publico. La fiscalía tiene que probar que el delito existió y que el autor es el acusado”.

El problema aumenta cuando las denuncias ocurren tiempo después de ocurrido el delito. “Lo más complicado es el abuso sexual porque a veces no quedan grandes secuelas físicas. Los informes de sexología vienen sin lesiones y se complica aún más comprobarla agresión”.

CULTURA

A la relativa facilidad con que los agresores sexuales pueden evitar una sanción, también gravita el problema cultural donde las personas no denuncian las agresiones de los menores, ya sen maltrato físico, sicológico o agresión sexual.

En ocasiones el agresor es el padre, un familiar o cercano o quien mantiene económicamente el grupo, por lo que el hecho se mantiene oculto para evitar la destrucción del grupo.

Este problema de concepción cultural es el principal impedimento para detener el maltrato infantil.

De esta manera surge la Red Protege con el propósito de erradicar la violencia intrafamiliar y el maltrato infantil. Durante el 2003 la red Protege desarrolló una amplia campaña para enfrentar la violencia intrafamiliar, el maltrato infantil y el abuso sexual en nuestro país.

La directora regional del Servicio Nacional de la Mujer, Gabriela Hip, aseguró que la institución a través de la Red Protege promueve la oferta pública para frenar la violencia intrafamiliar, “con el claro compromiso de erradicar definitivamente el abuso físico y sicológico”.

En octubre de 2002 la red Protege entregó un informe donde evidenciaba altos índices de violencia intrafamiliar en Alto Hospicio.

Actualmente Sename desarrolla un programa especial en Alto Hospicio, que promueve la difusión de los Derechos del Niño, actividad que es coordinada con la fundación Hogar de Cristo. En dos semanas el Sename abrirá un Centro de Atención para el menor agredido en Alto Hospicio que buscará atender en forma ambulatoria los casos que existan en este populoso sector.

Percy Avendaño G.
pcavendano@msn.com

Prostitución de menores

El maltrato también se refleja en el trabajo infantil. Para el Sename la peor forma que toma el trabajo infantil es el ejercicio de la prostitución.

El tema se está tomando paulatinamente. Actualmente existe una mesa técnica integrada por el Colegio de Profesores, el Sename, la Junji, el ministerio de Educación, Carabineros, Investigaciones y coordinada por la cartera de Justicia.

Durante el 2003 se detectaron 3.719 casos de prostitución infantil en Chile, de los cuales 312 se registraron en la Primera Región, con lo que la zona ocupa el cuarto lugar con un 8,4 por ciento de los casos. Las regiones que demuestran mayor número de niños y niñas involucrados son la Metropolitana con 30,7%; V Región (16%) y II Región (11%).

Categorías: De todo un poco