La ocupación de Iquique durante la Guerra del Pacífico

El 22 de noviembre de 1879, el coronel peruano Miguel de los Ríos se reunió con el Cuerpo Consular acreditado en Iquique y le comunicó, que por orden superior, debía  evacuar la plaza de Iquique y no podía dejar la fuerza indispensable para mantener el orden y garantizar las vidas y propiedades de las familias que permanecían neutrales en la guerra. Por consiguiente solicitó a los cónsules que colaboraran en la protección de la ciudad y de sus habitantes. Indicó que los prisioneros chilenos tomados en «el combate de la Esmeralda» quedaban en libertad, sólo por el hecho de evacuarse la plaza.
Los cónsules aceptaron las peticiones del coronel Ríos y se comprometieron a formar un Cuerpo de Guardias de Propiedad. La base de este organismo fueron las compañías de bomberos que funcionaban en la ciudad.
El Cuerpo Consular se trasladó en pleno hasta el acorazado Cochrane, nave chilena que mantenía el bloqueo al puerto de Iquique.
El 23 de noviembre desembarcaron en Iquique 115 hombres de la Covadonga. El comandante Latorre  nombró jefe de la plaza al segundo comandante del Cochrane, capitán Gahona, ya cargo de la custodia de la población quedó el teniente Juan Simpson.
La Covadonga fue enviada a Pisagua para que informar de lo sucedido en Iquique a Rafael Sotomayor, ministro en Campaña.
Sotomayor se presentó en Iquique el 23 de noviembre. Realizó un discurso y luego nombró a Patricio Lynch como jefe de la ciudad. Más adelante el gobierno confirmó el cargo.

Vicealmirante Patricio Lynch. Tuvo a cargo Iquique luego que las autoridades peruanas abandonaran la ciudad.

Casino Español de Iquique (vía Instagram)

Este edificio fue levantado por la colonia española el 10 de julio de 1904. El arquitecto fue Miguel Retornano. La construcción es de madera, de estilo morisco español. En su interior destacan los estucos, la madera policromada y varios oleos con escenas de El Quijote. Las obras fueron pintadas por Vicente Tordecillas en 1908.
El edificio del Casino Español es un bello exponente del arte hispano musulmán. Su arquitectura y ornamentación hacen recordar parte de la Alhambra de Granada.
En el segundo piso de esta construcción se encuentra el salón de honor. De su cielo de madera finamente ornamentado penden dos lámparas de fierro forjado. Cubren sus muros, blasones con diferentes escudos bordados en tela. Complementa la decoración, un cuadro de los Reyes de España en el sector norte. En el lado sur existen dos óleos, uno de Eduardo Llanos, ilustre español que dio sepultura a Arturo Prat y otro óleo del capitán Prat.