Atletismo en Iquique

El atletismo tiene los nombres de Carlos Vera, Julio León, Jorge González y Ariel Standen como estandartes de los años de glorias de las décadas del 40, 50 y 60, donde esos campeones obtenían siempre los primeros lugares en las históricas Olimpiadas Zonales de Atletismo.

También destacaron Julio Lagos Cano, Julio y Hernán Lagos Cosgrove, Daniel Cortés, Fernando Mussa, Arturo Malagarriga, entre otros ases.

La bocha nos recuerda los campeones de Chile Octavio, Narciso y César Rossi, Francisco Lasala, Antonio Mangini, Ernesto y Carlos Gandolfo, titulares en 1967, 1970, 1974 y 1977.

La natación también fue grande en épocas pasadas, con los astros Bernardo Solari, José Lamas, Mario Pinto, Rodolfo Torrico y Rosario Torres.

El béisbol también tuvo su momento de gloria en la década del 50 e inicios de los 60, con cuatro títulos chilenos y la figuración referencial del sacerdote Marcelo Quirión, a quien llamaban cariñosamente «mister home run».

Ariel Standen Levis: El primer campeón senior

Ariel Standen Levis alcanzó la cima del mundo atlético senior a la edad de 64 años, cuando la mayor parte de las personas está prácticamente jubilada de las actividades deportivas.

Durante su juventud fue un atleta de excepción y seleccionado chileno en las décadas del 50 y 60. Luego de su retiro laboral regresó a las pistas en el atletismo senior, pero también tuvo destacadas participaciones en torneos de básquetbol y béisbol.

ORO

El 13 de octubre de 1993 Standen se inscribió con letras de oro en las páginas de la rica historia deportiva de la «Tierra de Campeones». Ese día en la lejana ciudad japonesa de Miyazaki se consagró campeón del mundo en la especialidad de 300 metros vallas, superando a destacados rivales provenientes de países que son potencias mundiales. Ganó en la categoría 60 años.

La alegría del cetro mundial se vio reforzada con las medallas de bronce en las pruebas de salto triple y 400 metros vallas.

«Fui el primer atleta senior chileno en lograr un título mundial. Esa situación me llenó de orgullo porque representó uno de los días más felices de mi vida deportiva, comparable a los gratos momentos vividos en mi juventud en la calidad de seleccionado chileno atlético».

Ariel Standen destacó la colaboración valiosa del alcalde Jorge Soria y de los dirigentes y socios del Club Academia de Educación Física, quienes entregaron los recursos económicos para llegar a ese país oriental a competir.

MAS TITULOS

Repitió los títulos del mundo en los campeonatos de Búfalo, Estados Unidos (1995) y Durbai, Sudáfrica (1997), donde logró los primeros lugares en 100 y 300 metros vallas y decatlón, además de cuatro preseas de plata y una de bronce.

A los cetros mundiales se agregan 15 títulos sudamericanos senior en las categorías 55, 60 y 65 años, además de 36 primeros lugares en nacionales atléticos.

Fue declarado Hijo Ilustre de Iquique el 21 de noviembre de 1997; en enero de 1994 fue distinguido por el Círculo de Periodistas Deportivos de Chile con el cóndor al mérito deportivo; a los anteriores se agregan premios de Digeder, Consejo Local de Deportes, Academia y otras asociaciones deportivas. «Todos tienen un lugar en mi corazón y en mi sala de trofeos», asegura.

JUVENTUD

Su niñez transcurrió entre Temuco, Coquimbo, La Serena e Iquique.

El Colegio Inglés fue la cuna de sus inicios en el atletismo. «El profesor José Scarzolo guió mis primeros pasos y me orientó a las pruebas de salto y carreras cortas».

En 1947 comenzó a competir oficialmente en un zonal en Coquimbo. «El atleta iquiqueño Carlos Vera fue mi maestro en ese certamen».

Compitió sin pausas en los zonales atléticos entre 1947 y 1962, cuando le dijo adiós al atletismo, logrando más de 100 títulos regionales y zonales, además de una montaña de trofeos, diplomas y medallas. «El gran recuerdo es un álbum que mi esposa, Graciela Ramírez, armó con mucha paciencia desde mis inicios en el atletismo. Esa es como mi biblia atlética».

SELECCIÓN

En 1953 fue nominado a la preselección nacional que se preparaba para el sudamericano de Brasil ’54, donde luego de ganar la nominación compitió con el campeón y récord del mundo en 110 vallas, saltos largo y triple, el carioca Ademar Ferreira Da Silva. «En las tres pruebas competí con Ademar, quien era un atleta extraordinario y estaba en la cúspide del mundo. Nos encontramos después en otros torneos americanos y también en los primeros juegos Panamericanos e Iberoamericanos».

Con evidente pesar cuenta que en 1962 le dijo adiós al atletismo y a la selección nacional por un problema del centralismo. «Tenía la marca exigida para el Iberoamericano de España ’63, sin embargo los dirigentes me dejaron afuera. Allí me retiré inmediatamente».

LA FAMILIA

Ariel Standen nació el 12 de septiembre de 1929 en Punta Arenas pero se considera un «iquiqueño de toda la vida».

Hijo del pastor metodista Carlos Standen y de Nelly Levis. Creció junto a sus hermanos Carlos y Roy.

Se casó el 4 de septiembre de 1950 con Graciela Ramírez, de cuya unión nacieron Anngail, Alan, Rossana y las mellizas Vivien y Kareen, quienes le dieron 11 nietos y dos bisnietos.

Casa del Deportista de Iquique

Alrededor de 18 años debió esperar la comunidad para contar con un recinto que acogiera los grandes espectáculos deportivos, frecuentes en las décadas del 50 y 60.

La Casa del Deportista «Guillermo Valenzuela Koster», enclavada en un comienzo en calle Tarapacá entre Barros Arana y Vivar.

El coliseo de cemento y emociones, diseñado por el arquitecto Mario Bravo, costó mucho sudor y demasiadas lágrimas a los dirigentes de antaño.

Lo básico fue adquirir los terrenos. El alcalde Pedro Munga los vendió al Consejo Local de Deportes, presidido por el doctor Juan Lombardi, en un lejano 13 de diciembre de 1949. La compra se concretó en 150 mil pesos y el sitio correspondía a el ex Mercado.

Los dirigentes de esa época acordaron que el recinto sería para el Consejo y se destinaría a las disciplinas del boxeo, básquetbol, vóleibol y tenis de mesa.

El martes 5 de septiembre de 1950 el arquitecto Mario Bravo dio a conocer el diseño estructural, precisando que el Estadio tendría una capacidad de 3.400 espectadores, con un campo de juego, graderías altas y bajas, salas de reuniones y locales de ventas. La inversión alcanzaría a los cinco millones de pesos, contando con un aporte inicial de un millón de pesos.

El sueño ideado por el destacado dirigente del boxeo, doctor Raúl Sierralta Escola, en 1946, se hacía realidad ese día de septiembre.

En los primeros meses de 1952 comenzó la construcción del recinto y su inauguración oficial fue en 1968 pese a que sus instalaciones albergaron numerosos espectáculos deportivos anteriores a su entrega.

En 1956 fue entregada a la comunidad pero su construcción tenía cemento por calle Tarapacá y madera por calle Serrano, hasta llegar al término de las obras en 1968.

La obra gruesa comenzó en 1982 y en 1984 fue inaugurada oficialmente con la infraestructura que utilizó hasta el año 2000, año en que fue vendida y demolida, para construir un nuevo edificio de moderna arquitectura en el sector sur de la ciudad, en el Complejo Deportivo Tadeo Haencke.

Los recursos económicos para la construcción del coliseo en calle Tarapacá fueron generados por la venta de la línea férrea de Caleta Buena a Pisagua, más los aportes dados por el Gobierno a través de los excedentes del cobre y el bono especial de 10 pesos por cada evento deportivo, que el Consejo dispuso para ese objetivo.

Reparaciones

La Casa del Deportista «Guillermo Valenzuela Koster» fue remodelada en dos ocasiones después de la inauguración. En 1993 el Consejo Local de Deportes, presidido por Adrián Rivas Acevedo, invirtió más de 10 millones de pesos en el cambio del piso y butacas de plateas.

Sin embargo, la gran inversión se realizó entre enero y junio de 1997 por la realización del Campeonato Sudamericano de Básquetbol Femenino Adulto. Más de 100 millones de pesos se invirtieron en las reparaciones de los baños y duchas, piso, vestuarios, techumbre, butacas y pintura interior y exterior de todo el recinto.

45 años de historia

La última actividad que se realizó en la Casa del Deportista fue el sábado 10 de marzo de 2000, con una velada internacional de boxeo entre los seleccionados de la Asociación Centros de Iquique (ABCI) y el representativo de Lima, Perú.

El baloncesto puso fin a sus actividades con el torneo interregional de menores organizado por el Club Unión Morro. «Los anfitriones ganaron en la final a la Escuela de Básquetbol de Antofagasta, en el denominado campeonato Adiós a la Casa del Deportista, mientras que la asociación local cerró su competencia con la disputa del título de la temporada 2000 en categoría adulto damas, venciendo Puchuldiza a Unión Morro en un partido extra», recordó Adrián Rivas, actual presidente del Consejo Local de Deportes.

Agregó que «también, hay que destacar que en la Casa del Deportista estuvo dos veces para el 1 de mayo, el Presidente Augusto Pinochet. También lo hizo el mandatario Patricio Aylwin y Ricardo Lagos cuando era candidato».

Otro hecho que resaltó en la historia de la Casa del Deportista fue la presencia de Fidel Castro. En 1971, cuando el presidente cubano hizo una gira por el país pasó por el recinto «y como buen deportista se puso la camiseta del desaparecido Club Iquitados y, con las botas puestas, comenzó a lanzar el balón a uno de los cestos».

Luego de 45 años, la casa del Deportista fue puesta en venta y demolida a mediados del año 2000. Un nuevo recinto, acorde con el siglo XXI, fue levantado en los terrenos del complejo deportivo «Tadeo Haencke».

La Nueva Casa del Deportista está ubicada en la intersección de calles Castro Ramos y Rancagua. Tuvo un costo de mil millones de pesos y fue financiado por el municipio y el gobierno regional.

Cuenta con un moderno sistema de iluminación y marcadores electrónicos; amplios camarines, servicios higiénicos y graderías que permiten albergar hasta 3.000 personas. En la parte más cercana a la cancha posee un moderno sistema de asientos replegables que permiten ampliar el espacio de juego dependiendo de la necesidad de los organizadores.

El moderno edificio fue entregado la segunda semana de abril de 2001 al Consejo Local de Deportes, organismo propietario, quien la inauguró en junio de ese año con un torneo de básquetbol de categoría internacional.

Guillermo Valenzuela Koster

El nombre del desaparecido dirigente Guillermo Valenzuela Koster quedó grabado en la historia deportiva de la «Tierra de Campeones». Su importante labor, cumplida en las décadas del 40 y 50, lo elevaron a las páginas de oro del deporte.

Fue un activo y destacado dirigente de Deportivo Vialidad y luego de su querido Norteamérica, para el cual incluso ayudó a construir la sede social y multicancha.

Sin embargo, se le recuerda sobre todo porque durante su mandato como presidente del Consejo Local de Deportes, fueron adquiridos los terrenos y luego se inició la construcción de la Casa del Deportista.

Asumió como timonel del deporte local el 7 de febrero de 1950, pero su labor previa como director y vicepresidente, especialmente en la década del 40, lo llevaron al más alto cargo.

Fue reelecto en cuatro oportunidades como presidente y la muerte lo sorprendió en ese puesto el 26 de julio de 1956. El Consejo decretó un duelo oficial que se extendió por ocho días, además, José Ortiz, representante del boxeo en Santiago, propuso que la Casa del Deportista fuera bautizada con su nombre, petición acogida por todos los dirigentes y delegados del Consejo Local de Deportes.

Una placa puesta en el frontis del recinto recuerda el nombre del ilustre dirigente deportivo.

Las calles de Iquique

La historia de Iquique es un recorrido por acontecimientos, hitos y personajes que forjaron el desarrollo de la ciudad. También es la constante fundación de calles y plazas que permiten dar un homenaje a las personas o recordar los hechos que marcaron la zona.

Sin embargo, desde que la ciudad pasó a manos de la administración chilena, las calles y plazas han sufrido el cambio de sus nombres.

A fines de 1910, dos cronistas de la época escribieron la primera historia de las calles de Iquique. Francisco Javier Ovalle y Juan de Dios Yávar tuvieron un gran trabajo para rastrear nombres que nacieron antes de la Guerra del Pacífico. Ellos tuvieron la tarea de buscar los inicios, de formar la «genealogía de las calles». Por ejemplo de Tacna a Obispo Labbé y Huancavélica en Avenida Baquedano.

En la década del 40, esta tarea la prosiguieron Carlos Alfaro y Miguel Bustos.

Para el sociólogo Bernardo Guerrero el cambio de nombre no es al azar. «Es el intento por marcar el territorio ocupado. Es el afán por construir fronteras aún dentro de lo ocupado».

Este proceso de cambio no termina. La playa peruana ahora se conoce como Ike-Ike. Luego del pronunciamiento militar hubo cambios. El pasaje Luis Emilio Recabarren cambió por Los Capitanes. El pasaje Ernesto «Che» Guevara se transformó en Cabo Larrondo, un conocido carabinero que vivió en Iquique. La calle Elias Laffertte pasó a llamarse genéricamente 10 Oriente.

Otra posibilidad es bautizar la calle casi al mismo tiempo en que es transcurrida. Eso ocurre en las tomas de terreno que ocurrieron en Iquique y Alto Hospicio. Los propios vecinos deciden en consenso nombrar las calles. Reunir un tema en común como árboles, flores o ciudades del extranjero y comienzan a llenar de nombres una población.

En el sector de El Boro, La Negra y La Pampa, en tanto, los nombres hacen referencia al esfuerzo y tesón de los vecinos que levantaron sus casas en medio del desierto.

El bautizar calles es una manera de crear historia. Es mostrar que la ciudad avanza a pasos agigantados.

Iquique, crecimiento poblacional

Iquique es una de las ciudades que registró un mayor crecimiento durante los años 90, aumentando su población en un 44 por ciento en el período comprendido entre 1992 y 2002. Eso implica un incremento de 73.490 personas. 

De esta forma, la ciudad ha enfrentado un gran crecimiento en las zonas de Alto Hospicio y en el sector sur de Iquique debido al desarrollo de Zona Franca, la instalación de faenas mineras y el desarrollo de la actividad comercial e inmobiliaria en general.

Otros datos de la zona establecen que el 96.7 por ciento de la población urbana regional se concentra en las ciudades de Iquique y Arica.

Además, en contrario a la muestra nacional, en la región hay más hombres que mujeres dado que el 50.8 de la población es varón y el 49.2 mujeres, mientras que a nivel nacional las damas lideran la encuesta con 50.7%.

También se registró un descenso en los menores de 4 años y un leve aumento en las personas mayores de 65 años.

En educación la tasa de analfabetismo regional disminuyó notoriamente mientras que la religión católica ostenta la opción mayoritaria con el 70.86% y la Evangélica llega al 11.8%, sin embargo el número de católicos descendió en un 8% en comparación al censo de 1992, mucho más que en el resto del país.

También los resultados del Censo 2002 establecen un incremento importante de la participación de la mujer al mundo laboral en contraste con el decrecimiento de la fuerza de trabajo masculina.

Finalmente en vivienda, el crecimiento alcanzó al 44.2%, siendo la Primera Región, junto a la Cuarta, las líderes en ese rubro en el país con un porcentaje superior sobre la media nacional.

Iquique, puro esfuerzo: Los nuevos sectores poblacionales

En los años cuarenta la pampa salitrera decayó completamente. Cientos de familias regresaron al sur de Chile o bajaron hasta Iquique. Los que se quedaron, provocaron una gran transformación urbana de la ciudad.

Iquique creció en todas direcciones, nuevos barrios surgieron sobre la base de puro esfuerzo de sus trabajadores. Parte de esta historia corresponde a simples tomas de terreno que se gestaron desde principios de los años 60 y que se replicaron 30 años después a mediados de la década de los noventa en la bullante Alto Hospicio.

La primera de todas estas nuevas poblaciones iquiqueñas, es la Jorge Inostrosa.

Jorge Inostrosa, La primera población

Al igual que muchos sectores de Iquique, la población Jorge Inostrosa, ex John Kennedy, nació como una toma de terreno el 5 de febrero de 1965 cuando un grupo de familias se instaló a los pies del ex Cementerio N°2.

Durante un mes no recibieron apoyo para que subsistieran en sus precarias viviendas de material ligero. Más tarde tuvieron el apoyo del alcalde Jorge Soria y el intendente Luis Jaspard.

La naciente población tuvo que enfrentar durante abril de ese año una inusual lluvia que provocó estragos en las casas y los techos de cartón. Casi un tercio de la gente tuvo que ser evacuada y enviada a albergues.

A pesar de ello, los pobladores siguieron organizándose. De esta forma en mayo de 1965 conformaron la junta de vecinos de la población. Con esta entidad formada, comenzaron las gestiones para dotar a la población de agua, luz, servicio de alcantarillado e intentar ser incluidos en los programas sociales de la municipalidad y del gobierno central.

En 1975 los vecinos de la población John Kennedy decidieron cambiar de nombre para honrar a uno de los iquiqueños más destacados a nivel nacional, al escritor, historiadod y hombre de radio, Jorge Inostrosa Cuevas, creador del radioteatro y posterior novela «Adiós al séptimo de Línea».

Jorge Inostrosa Cuevas nació en Iquique en 1919. Quedó huérfano a temprana edad y tuvo que trabajar para costear sus enseñanza. Estudió en el Instituto Barros Arana de Santiago y luego se transformó en profesor universario. La cátedra que daba era Historia. Sin embargo, su pasión fue la radio. Sus programas fueron transmitidos por la BBC de Londres.

Su mayor logro en este medio fue crear El Gran Teatro de la Historia que transmitió en Radio Corporación. Su obra más destaca que transimitió a todo el país fue Adios Al Séptimo de Línea.

Al mismo tiempo que desarrolló su trabajo radial, Inostrosa desarrolló su carrera de escritor. Su especialidad fueron las novelas históricas. En forma amena relató los acontecimientos que formaron a Chile y las aventuras de sus personaje llenaron la imaginación de grandes y chicos. Falleció a los 53 años en Santiago, el 5 de enero de 1975.

Villa Progreso, Casas sobre un cementerio

En 1980 existía en Iquique una toma de terreno conocida como Cementerio N°2. Las familias que llegaron a ese lugar correspondían a los grupo que no alcanzaron asentare en los primeros sitios de La Cantera, hoy población Carol Urzúa.

La toma del Cementerio comenzó con 30 familias que se quisieron asentar en las proximidades de la población Jorge Inostrosa. El sitio no era agradable. El terreno era arenoso y existían cruces, bóvedas, tumbas y murallas caídas. Este Cementerio fue cerrado en 1942 y al momento de comenzar la toma, el camposanto estaba en precarias condiciones. Su principal característica es que en el sitio fueron sepultadas las víctimas de la masacre de la Escuela Santa María durante 1907 y también personas que fallecieron víctimas de fiebre amarilla a principios del siglo XX.

Margarita Cortés, una de las pobladores que estuvo en tiempos de la toma en 1980 dijo que «la gente botó los mausoleos y desenterró tumbas y fosas comunes. La gente tomó los huesos y luego lo botaron a la basura».

La toma comenzó cuando el carpintero Hernán Millalonco Torres, de 24 años, junto con su esposa Martina Zea Picón, su bebé recién nacido y otros dos matrimonios de escasos recursos decidieron levantar sus casas y terminar con su peregrinar por distintos lados de Iquique.

Los tres trabajadores levantaron dos habitaciones de cholguán y una de cartón. Instalaron dos bateas, una mesa de comedor y tres camas. Las tres mujeres estaban embarazadas.

Al día siguiente, efectivos de Carabineros llegó al lugar y detuvo a las tres mujeres. Los esposos estaban trabajando. A pesar de las presiones, las familias permanecieron en toma.

Al pasar las semanas, llegaron más familias allegadas, que arrendaban en otro sector o venían de otras ciudades del país. En total llegaron a ser 150 familias.

Las labores de arreglo, relleno y emparejamiento de los terrenos seguían adelante a pesar que estaban en la ilegalidad. Los niños tenían un macabro juego durante las tardes: descubrir viejos ataudes. Lo extraña de la situación no terminó ahí, los mismos pobladores bautizaron a una las calles como «Cementerio».

Ante el problema de hacinamiento, pobreza y riesgo sanitario que enfrentaban, la comunidad y los medios de comunicación dieron cuenta de lo que ocurría en la Villa Progreso.

El 13 de febrero de 1981, La Estrella de Iquique publica un extenso reportaje en el habla sobre la situación de la toma.

«Lo que sucede en el sector es digno de tomarse en cuenta y más aún, porque setenta niños que existen en el lugar y que día a día están propensos a tomar una grave infección. Mientras tanto, las madres ruegan que vaya a visitarlos algún médico. El agua les llega por una manguera que trasladan centenares de metros; luz les proviene del poste que tuvieron que pagar, y lo peor, los baños ubicados en el medio de lo que fue el cementerio… Es una triste realidad de este sector iquiqueño que nació por la sobredimensión y atractivo de la Zona Franca».

El trabajo para desarrollar el sector estuvo a cargo de los mismos pobladores. Se organizaron por comités y recibieron ayuda social por parte de Caritas Chile, que les regalaba harina, azúcar y aceite. Con estos alimentos parte de las pobladores comenzaron a vender sopaipillas. El dinero que recolectaron sirvió para comenzar la instalación de agua potable y alcantarillado. Por mientras, eran ayudados por el municipio, que les enviaba los camiones con agua.

También el trabajo mancomunado ayudó la iluminación de las calles. Los pobladores se consiguieron los postes para el alumbrado. Tuvieron que ir a las ex oficinas salitreras para obtener ese material.

Villa Dynamo, Sobre una cancha de fútbol

Los primeros vecinos de la Villa Dynamo corresponden a una toma de terreno anterior que surgió en la parte norte de la población Jorge Inostrosa. Virtualmente más allá era un sitio baldío en donde los camiones durante la noche arrojaban clandestinamente escombros y basura. El sitio tenía la característica figura de morros de tierra que marcaban el lugar en donde los camiones depositaban sus desechos.

De acuerdo al testimonio de Eduardo Bernales, él y su familia fueron los primeros que instalaron una habitación entre medio de los montículos de escombros. Durante los días siguientes varias familias siguieron su ejemplo. Al final fueron cien personas que se instalaron en el lugar.

Durante los primeros días tuvieron que sufrir la persecución de Carabineros. Los hombres escapaban a los cerros próximos mientras que las mujeres eran retenidas por los policías por varias horas. Durante ese lapso los hombres iban a trabajar o custodiaban sus casas. Sin embargo, ellos sabían que dejarían a sus esposas libres a las pocas horas.

Sólo un mes alcanzaron a estar en ese sector. La alcaldesa Marta Marcich erradicó ese campamento y los instaló en los terrenos que ocupaba la cancha Dynamo, lugar en donde jugaban los clubes deportivos de la población Norte Hospital.

A ese lugar se sumaron 30 familias que venía de los sectores de Villa Progreso, Jorge Inostrosa, San Carlos, Ferrocarriles y Norte Hospital.

Luego de oficializado el nombre de la población como Villa Dynamo, los pobladores comenzaron a bautizar a las calles. La primera fue Unión, el pasaje central se llamó Los Aromos porque, según la pobladora Nancy Castro, Televisión Nacional transmitía en esa época la teleserie Villa Los Aromos. La tercera calle fue Los Arbolitos. El nombre surgió porque los vecinos de esa calle fueron los primeros que plantaron unos pequeños árboles.

Luego de ocho meses, los pobladores decidieron organizar comités para conseguir los servicios básicos. En primera instancia le pidieron a los vecinos de Villa Progreso que les «pasaran» electricidad. Para eso hicieron una zanja y extendieron el cableado entre los dos sectores. La empresa eléctrica en más de una ocasión cortó la conexión ilegal. El segundo sistema fue instalar una caja con más de treinta enchufes. Cada familia sector de la villa tenía su pequeño arranque. Esta modalidad duró poco porque la conexión literalmente se derritió, la tensión era demasiada.

Para el agua potable y alcantarillado recibieron el apoyo del municipio y el Departamento de Acción Social Obispado de Iquique. Ellos mismos hicieron las zanjas, luego recibieron los medidores y las cañerías. Después cada poblador tuvo que preocuparse de las conexiones al interior de sus terrenos. Sólo en 1990 tuvieron sus primeras casetas sanitarias entregadas por el gobierno. Actualmente Villa Dynamo cuenta con todos los servicios básicos y está reconocida legalmente como una junta de vecinos.

Villa Quitasoles, Toma en pleno verano

La toma de Villa Quitasoles comenzó el 12 de febrero de 1982 cuando un grupo de familias decidió instalarse un día después que los miembros de Villa Dynamo fueron ubicados en el lugar donde se emplazó una cancha de fútbol. Desde el principio, la gente de esta toma no fue reconocida por las autoridades. En más de una ocasión intentaron desalojarlos y carabineros, por órdenes superiores, debía evitar que esas familias levantaran casas de material ligero.

A pesar de esta férrea negativa, la gente se las ingenió para seguir ocupando sus 30 metros cuadrados por grupo. Para ello las personas instalaron quitasoles para protegerse del sol durante los calurosos días de verano y la humedad que existía en el sector durante la noche.

Debido a la singular manera de llevar adelante la toma, los pobladores bautizaron el sector como Villa Quitasoles.

En total era 170 familias, pero los mismos dirigentes y las autoridades, se dieron cuenta que parte de estas familias ya contaban con casas o que su situación económica no era tan complicada como parecía.

La luz y el agua la obtuvieron gracias a los vecinos de la población Jorge Inostrosa. Esta situación se extendió por varios años hasta que 1985 lograron conectarse a la red en forma legal. Al año siguiente obtuvieron el agua potable y el alcantarillado gracias al apoyo de la Fundación Ocac y el Departamento de Desarrollo Social del Obispado de Iquique.

Ya con estos servicios disponibles, los pobladores inauguraron oficialmente los siete pasajes que contaba la Villa. Los nombres fueron sacados a través de votación popular. De ahí nacieron Rayito de Sol, Progreso, Las Delicias, Unión, Cordillera, Kennedy y Esfuerzo.

En 1986 Villa Quitasoles tuvo su primera Junta de Vecinos independiente de la organización que existía en la Jorge Inostrosa. Desde ese día, la villa es un sector más dentro de Iquique.