El ingeniero químico James T. Humberstone fue uno de los industriales del salitre que influyó fuertemente en la vida pampina y mejoró el método de procesamiento del mineral.
Humbersone, pasó a los libros de historia como Santiago Humberstone.
Este científico adoptó a las industrias del nitrato el sistema de elaboración denominado «shanks» que se empleaba en Inglaterra para la elaboración de soda.
El sistema consistía en la disolución del caliche en bateas de doble fondo calentadas a vapor con temperaturas más alta de lo que habitualmente utilizaban. El otro cambio sustancial fue el traslado de las «aguas madres» o «residuales» para el aprovechamiento de caliche con leyes de hasta el 13 por ciento. Esto, en definitiva, evitó perder material que anteriormente quedaba depositado en los ripios.
La oficina San Antonio, en 1877; Agua Santa en 1878; y Tres Marías, en 1881, fueron las primeras en practicar esta metodología. En cada una de ellas, el propio Humberstone asistió a la instalación de los equipos.
Con tan sólo 25 años, este inglés logró la confianza de uno de los industriales salitreros más poderosos de Tarapacá y Atacama, John Thomas North, quien lo empleó como administrador de varias oficinas en 1892. Luego Humberstone fue nombrado administrador general de la Corporación de Salitres y Ferrocarril de Agua Santa. Durante 34 años trabajó como ejecutivo de esta salitrera. Introdujo el petróleo como fuente de energía, el generador diesel y filtros para maquinarias.
Al acogerse a retiro, la compañía de Salitres de Tarapacá y Antofagasta rebautizó a la antigua salitrera La Palma como Santiago Humberstone.
A la ceremonia de cambio de nombre no asistió el homenajeado. Su complicado estado de salud le impidió visitar a la remodelada oficina Santiago Humberstone.
Humberstone vivió sus últimos días en Iquique. Falleció en 1929 a la edad 89 años.
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Los Changos en el norte de Chile
Los Changos
A este grupo de pescadores y recolectores, descendientes directos de la milenaria cultura Chinchorro, los españoles les denominaron Changos.
Los Changos existían desde el sur de Perú hasta la rivera del Aconcagua, sin embargo, existen registros del siglo XIX que los ubican hasta la desembocadura del río Maule. Estos pescadores eran de espaldas anchas. Los hombres medían 1,60 centímetros y las mujeres 1,45 centímetros.
Aparte de la pesca en alta mar, gracias a sus balsas de cuero de lobo marino inflado y la recolección de mariscos en el litoral, los Changos a principios de nuestra era iniciaron la extracción de guano conociendo sus bondades como fertilizante. Intercambiaban este producto con los poblados del interior, cuyos cultivos lo requerían.
Las influencias de los poblados del interior y su herencia Chinchorro fue patente en la cultura de los Changos. Como característica común entre estos grupos se encuentran los tocados cefálicos y los deformadores de cráneos, que fueron empleados desde épocas remotas.
Los Changos adoraban al mar o a la “Mamacocha” y a parte de los productos que extraían de él. En forma especial veneraban a la ballena y en ciertos sectores a peces específicos, dependiendo de la abundancia de extracción de la especie durante un periodo determinado.
En sus rituales funerarios era común que los cuerpos los pintaran y cubrieran con pieles y plumas de pelícanos.Tags: Iquique, Chile, Historia, Changos, Aborígenes, Aymaras
Historia del mineral de plata de Huantajaya
Plata de Huantajaya
Como un punto de conexión con Perú y puerto intermedio para el Reino de Chile, la caleta de Ique-Ique presentó avances desde la llegada de los españoles, especialmente en el envío de guano a las quebradas del interior para trabajar los nuevos cultivos que introdujeron los conquistadores.
Hacia 1580 la actividad de Iquique ya había alcanzado el desarrollo económico que mantendría hasta comienzos del siglo XIX.
La extracción de guano desde la antigua isla Serrano era transportada en barco a Arica y otros puertos cercanos, favoreciendo a los valles de Chaca, Lluta, Sama, Locumba, Moquehua y otros sitios del Alto Perú.
En 1713 la caleta de Iquique sacaba entre 10 y 12 barcos con guano anuales, el cual era extraído principalmente por indios y negros, traídos desde Perú.
Otros productos que se obtenían en Iquique eran la sal y brea para embadurnar los soportes en que se trasladaba el azogue desde Arica a Potosí.
Sin embargo, esta relación con Potosí también determinó el estancamiento de Iquique hasta entrado el siglo XIX. Los españoles requerían de un estricto control sobre la plata que se generaba en Huantajaya. Para impedir la extracción del mineral en forma ilegal se prohibió a los arrieros bajar y a los barcos recalar en el muelle de Iquique. Esto sirvió para que la plata saliera forzosamente por Arica, lugar donde existía control aduanero.
Huantajaya
En los poblados del interior, la historia seguía un curso distinto. Con su interés en encontrar riquezas minerales, a la par con el trabajo agrícola, los españoles recorrieron el desierto en busca de alguna veta de plata o salitre. Ya en 1558 habían explorado toda la zona de Tarapacá sin resultados positivos.
Durante esa época llegó a oídos de españoles la existencia del mineral de Huantajaya que había sido explotado por los indígenas desde tiempos inmemoriales. De esta manera el yacimiento de plata se convirtió en el principal descubrimiento para los europeos durante el siglo XVI.
Para algunos historiadores, las faenas en San Agustín de Huantajaya y en Santa Rosa son los primeros pasos para que siglos más adelante se desarrollara la industria salitrera.
A pesar de esta actividad económica, la costa continuaba siendo un lugar sin importancia para los españoles. Sin embargo, la situación cambió al iniciar el siglo XVII cuando necesitan que su producción salga hacia Perú y cuando aumentan sus necesidades de productos confeccionados en Chile, como charqui, sebo, grasa, carne salada, frutas secas, tocino y cobre.
Luego de 100 años de presencia española en la región sólo existían unos cuantos grupos de europeos que explotaban el mineral y en lo oasis.
Para esa época se estima la población aborigen entre los 6 mil y 8 mil personas en Pica, Camarones, La Tirana y Huatacondo.
De un momento a otro Huantajaya fue olvidado, porque resultaba demasiado caro el traslado de la producción de plata hasta Bolivia para su fundición. En 1718 fue reabierto por Bartolomé Loayza.
La segunda oportunidad de Huantajaya
En el primer cuarto del siglo XVII en Huantajaya existían poblaciones de mineros en los faldeos y en los altos de los cerros. La vida era difícil, a pesar de la existencia de herreros, pulperías y corrales para animales de carga.
Lo más complicado era el transporte del agua. En la primera época se traía cargamentos desde el río Loa.
Luego los españoles utilizaron los recursos existentes en el oasis de La Tirana. Extrajeron el agua que era traída por mulas hasta el mineral.
La mina de plata de Huantajaya también incluía otros yacimientos en Santa Rosa, Carmen Sacramento y Cacicsa, cobre en Viquintipa y oro en Paiquina.
Huantajaya tomó fuerza alrededor de 1746, generando necesidad de más mano de obra. Indígenas libres y mestizos fueron contratados como peones. La gran demanda de trabajadores motivó a que José Basilio de la Fuerte y Loayza, uno de los principales mineros de la zona, utilizara los indígenas de las inmediaciones bajo el sistema de «mita» que fue una forma de trabajo obligatorio por turnos remunerados.
El sistema de «mita» fue creado luego que el 23 de agosto de 1718 el rey de España disolvió las encomiendas y dejó en libertada a todos los indígenas.
La solicitud del hacendado fue aceptada en 1756 luego de muchos conflictos con los jefes indígenas de la región que no querían ingresar a esa modalidad de trabajo, en especial por las difíciles condiciones de vida que existían alrededor de la mina.
En definitiva logró una mita de 50 indígenas de los repartimiento de San Lorenzo de Tarapacá y de San Nicolás de Sibaya.
de esta manera se llevó el trabajo en Huantajaya hasta que fue desechada definitivamente la actividad minera al finalizar el siglo XVIII.
Los Changos en el norte de Chile
Los Changos
A este grupo de pescadores y recolectores, descendientes directos de la milenaria cultura Chinchorro, los españoles les denominaron Changos.
Los Changos existían desde el sur de Perú hasta la rivera del Aconcagua, sin embargo, existen registros del siglo XIX que los ubican hasta la desembocadura del río Maule. Estos pescadores eran de espaldas anchas. Los hombres medían 1,60 centímetros y las mujeres 1,45 centímetros.
Aparte de la pesca en alta mar, gracias a sus balsas de cuero de lobo marino inflado y la recolección de mariscos en el litoral, los Changos a principios de nuestra era iniciaron la extracción de guano conociendo sus bondades como fertilizante. Intercambiaban este producto con los poblados del interior, cuyos cultivos lo requerían.
Las influencias de los poblados del interior y su herencia Chinchorro fue patente en la cultura de los Changos. Como característica común entre estos grupos se encuentran los tocados cefálicos y los deformadores de cráneos, que fueron empleados desde épocas remotas.
Los Changos adoraban al mar o a la “Mamacocha” y a parte de los productos que extraían de él. En forma especial veneraban a la ballena y en ciertos sectores a peces específicos, dependiendo de la abundancia de extracción de la especie durante un periodo determinado.
En sus rituales funerarios era común que los cuerpos los pintaran y cubrieran con pieles y plumas de pelícanos.Tags: Iquique, Chile, Historia, Changos, Aborígenes, Aymaras
Historia del mineral de plata de Huantajaya
Plata de Huantajaya
Como un punto de conexión con Perú y puerto intermedio para el Reino de Chile, la caleta de Ique-Ique presentó avances desde la llegada de los españoles, especialmente en el envío de guano a las quebradas del interior para trabajar los nuevos cultivos que introdujeron los conquistadores.
Hacia 1580 la actividad de Iquique ya había alcanzado el desarrollo económico que mantendría hasta comienzos del siglo XIX.
La extracción de guano desde la antigua isla Serrano era transportada en barco a Arica y otros puertos cercanos, favoreciendo a los valles de Chaca, Lluta, Sama, Locumba, Moquehua y otros sitios del Alto Perú.
En 1713 la caleta de Iquique sacaba entre 10 y 12 barcos con guano anuales, el cual era extraído principalmente por indios y negros, traídos desde Perú.
Otros productos que se obtenían en Iquique eran la sal y brea para embadurnar los soportes en que se trasladaba el azogue desde Arica a Potosí.
Sin embargo, esta relación con Potosí también determinó el estancamiento de Iquique hasta entrado el siglo XIX. Los españoles requerían de un estricto control sobre la plata que se generaba en Huantajaya. Para impedir la extracción del mineral en forma ilegal se prohibió a los arrieros bajar y a los barcos recalar en el muelle de Iquique. Esto sirvió para que la plata saliera forzosamente por Arica, lugar donde existía control aduanero.
Huantajaya
Durante esa época llegó a oídos de españoles la existencia del mineral de Huantajaya que había sido explotado por los indígenas desde tiempos inmemoriales. De esta manera el yacimiento de plata se convirtió en el principal descubrimiento para los europeos durante el siglo XVI.
Para algunos historiadores, las faenas en San Agustín de Huantajaya y en Santa Rosa son los primeros pasos para que siglos más adelante se desarrollara la industria salitrera.
A pesar de esta actividad económica, la costa continuaba siendo un lugar sin importancia para los españoles. Sin embargo, la situación cambió al iniciar el siglo XVII cuando necesitan que su producción salga hacia Perú y cuando aumentan sus necesidades de productos confeccionados en Chile, como charqui, sebo, grasa, carne salada, frutas secas, tocino y cobre.
Luego de 100 años de presencia española en la región sólo existían unos cuantos grupos de europeos que explotaban el mineral y en lo oasis.
Para esa época se estima la población aborigen entre los 6 mil y 8 mil personas en Pica, Camarones, La Tirana y Huatacondo.
De un momento a otro Huantajaya fue olvidado, porque resultaba demasiado caro el traslado de la producción de plata hasta Bolivia para su fundición. En 1718 fue reabierto por Bartolomé Loayza.
La segunda oportunidad de Huantajaya
Pueblos Originarios en la Región de Tarapacá, Chile.
Tierra de dinosaurios
Presencia humana
Gente de la costa
Momificación
Rituales de momificación
Vivir frente al mar
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Evolución de la cultura Chinchorro
| Los turbantes deformadores de cráneos eran parte importante de la vestimenta de los hombres primitivos. En un principios eran confeccionados con pelo humano. Luego evolucionaron hacia otro tipo de textiles, como lana de auquénidos y fibra vegetal. Era posible conocer la procedencia de la persona a través de la manera en que estaba deformada la cabeza. |
La Cultura del Anzuelo
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Los Chuzos o “chopes” evolucionaron desde hueso de ballenas hasta trozos de maderas con empuñadura de piel o pelos humanos que eran hilados a mano por los changos.
Gran asentamiento humano
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