Envían al Delfín Meñique a Cuba

Lunes 14 de abril  de 1997.- Meñique estará hoy en su hogar, tras dos años de sobrevivir en precarias condiciones en Iquique. El delfín que fue internado en el país por la empresa Arte América S.A., debió esperar la tramitación judicial correspondiente para poder ser reexportado a Cuba, su lugar de origen.

El trámite iniciado por el Servicio Nacional de Pesca, Sernapesca, en razón al incumplimiento a la ley General de Pesca y Acuicultura, y a la Convención Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre, “es un acontecimiento de carácter histórico, destacó el director nacional, subrogante de Sernapesca, Patricio Rivas, “ya que es primera vez que un estado mediante un ente fiscalizador realiza un acto de esta magnitud en beneficio de una especie protegida internacionalmente”.

La preparación para su viaje incluyó dos exámenes médicos previos, “la inyección en el momento de partir de un antibiótico con el fin de prevenir cualquier tipo de infección, un polivitamínico que entre sus efectos contrarresta el estrés que sufrió con los preparativos y la protección de su piel con la aplicación de vaselina y lanolina”, indicó la terapeuta a cargo, Rossana Domper.

Meñique viajó a Cuba donde fue albergado en el Acuario Nacional.

Joven apareció muerta en playa Palo Buque

Jueves 27 de junio de 1996.- En un verdadero puzzle policial se convirtió la extraña muerte de una joven que fue encontrada sin vida a la orilla de la playa Palo Buque.

Su cuerpo presentaba heridas que hacen pensar la participación de terceros, debido a que tenía golpes en diferentes partes del cuerpo y en su pómulo presentaba un profundo corte.

Sin embargo, la interrogante que queda en el tapete es cómo llegó hasta ese lugar.

La víctima fue identificada como Ximena Eissman Espinoza, de 21 años, estudiante de cuarto año medio de la jornada nocturna del Liceo A-7 Bernardo O’Higgins.

La joven había desaparecido el lunes 24 cuando se dirigía a su domicilio después de salir del liceo acompañada de una amiga, con quien abordó un taxi colectivo. Su compañera de curso llegó a su casa, pero desde ahí se perdieron los rastros de la víctima.

Su padre, un conocido empresario de la ciudad, había dado cuenta a todas las unidades policiales de la ciudad de la desaparición y presunta desgracia de Ximena Eissman.

El cadáver tenía muestras de violencia, lo que hizo presumir la acción de terceros, aún cuando la policía fue hermética sobre ese punto y se basó a informar que las causas se investigan.

Aún no se identifica oficialmente la persona que cometió el asesinato.