Los barrios de Iquique y sus tradiciones http://bit.ly/14WPquo

 El Carnaval en los barrios de Iquique

Los aires de carnaval en Iquique comenzaban la última semana de febrero. Todas las familias se preparaban para hacer frente a algunos días de relajo. Eso incluía bateas en las calles, tinas con agua, harina, papeles de colores, globos con agua y proyectiles hechos con papel de volantín y que tenían como objetivo ensuciar al vecino, al familiar o a cualquiera que pasara cerca del lugar.

Los disfraces le agregaron al carnaval un aspecto fantasioso, que le dio fama en todo Chile. “Durante la festividad la gente salía a bailar y recorrer primero el barrio y después la ciudad, mojando o ensuciando a todos con agua, harina o brillantina que recogían de los cerros”, señala Luis “Checho” González, cantante y creador de la distinción Dragón de Plata.

Pero al contrario de lo que pudiera pensarse, la gente que asistía a estas fiestas, conocía perfectamente los riesgos. “A veces los más jóvenes se sobrepasaban y ocurría algún accidente donde intervenían los carabineros, pero eran hechos aislados ya que esta era una fiesta familiar donde la gente venía sólo a divertirse”.

Dentro de esta festividad había dos días claves: el martes que era el “Día de los Picados” y el Miércoles de Ceniza.

El “Día de los Picados” era la última ocasión que tenía la gente para desquitarse mojando o ensuciando a quienes habían hecho lo mismo con ellos. Ese día generalmente el comercio y todos los trabajos cerraban sus puertas desde muy temprano, mientras que los niños se aprovisionaban de agua, harina y brillantina para comenzar una verdadera batalla que sólo terminaba cuando no quedaba nada que tirar”.

«El Miércoles de Ceniza» (cuarenta días antes de Semana Santa) se terminaba con la festividad con una misa realizada por el párroco del barrio y con el entierro de El Carnaval».

El recorrido de la caravana para “quemar al mono”, una figura símbolo del carnaval, y “enterrar” la fiesta, variaba dependiendo del barrio en que se encontraba. En El Morro se iniciaba con una procesión de gente desde la calle Souper por Gorostiaga para bajar por la Plaza Prat.

Después la comparsa seguía hacia Baquedano hasta el cine Délfico, actual Edificio Atalaya y regresaba por Vivar para bajar por O’Higgins y continuar a los baños Bellavista, balneario ubicado al lado de la actual piscina Alcalde Godoy.

En Cavancha, el recorrido abarcaba toda la extensión de la playa, ingresaban a la península y terminaban en el muelle de pescadores, en donde el mono colgaba sobre las aguas de la bahía.

Agua perfumada

En los sectores más pudientes de Iquique también se celebraba el carnaval. En vez de agua sucia, las personas arrojaban globos con agua perfumada. Había diferencias sutiles, pero la intención era la misma. Divertirse antes que comenzara el tiempo de Cuaresma.

El inicio del carnaval comenzaba en “El Camino” o avenida Balmaceda. Con papeles de colores o pequeños frascos de colonia, la gente jugaba e intentaba mojarse.

En las noches la fiesta pasaba a los centros sociales de la época. El más destacado era el Chalet Suisse, que quedaba donde actualmente se levanta el Hotel Gavin; o en el Teatro Nacional, ubicado entre Vivar y Sargento Aldea, y el Casino Español.

En el Teatro Municipal se sacaban las butacas y quedaba un amplio espacio para bailar.

El Círculo Italiano, funcionaba en el segundo piso del Edificio Colombino ubicado en calle Tarapacá al llegar a Obispo Labbé. En este lugar se realizaban los tradicionales Bailes de la Pentolaccia.

El investigador Luis Díaz Salinas indica que “la calle Baquedano era el escenario donde se libraban las mas hermosas batallas, pues las damas se defendía desde los balcones y terrazas, lanzando globos y chorros de agua para repeler el ataque de los varones”.

Una versión parecida tiene Carlos Alfaro Calderón. “Las diversas comparsas de disfrazados mantenía durante tres días consecutivos en una verdadera locura a hombres, mujeres, jóvenes y viejos; pero lo que más llamaba la atención era el Domingo de Tentación, en que se enterraba a Don Carnaval, el personaje multicolor, empolvado y completamente mojado”.

En esos tiempos “Iquique se despoblaba, invadiendo sus habitantes la península de Cavancha y sus playas inmediatas. Desde muy temprano desfilaban por las calles, las carretas embanderadas que conducían a los festejantes a las playas y allí, en la arena húmeda se levantaban centenares de carpas donde luego se dejaban oír los alegres acordes de una guitarra y se bailaba con gran entusiasmo.

Al mismo tiempo, los establecimientos de recreo de Cavancha eran visitados por la alta sociedad iquiqueña y jefes de casas comerciales, autoridades y administradores de oficina salitrera. Al anochecer los paseantes regresaban a la ciudad contentos y satisfechos de haber pasado un día agradable y divertido”.


Entierro del carnaval

Lunes 25 de febrero de 1901
La Patria

«Con motivo de esta antigua costumbre, que por desgracia aún cuenta con algunos prosélitos en Iquique, antenoche y ayer se vieron algunas máscaras por las calles.

En el Paseo de Cavancha notamos algunas carpas y no poca gente que se divertía.

La comparsa de chinos que salió en Carnaval con dos o tres bailes de máscaras, sin otro atractivo que una charanga insoportable, que no dejó dormir al vecindario en toda la noche.

A decir de muchos, estas fiestas van decayendo de año en año; ojalá que la decadencia vaya en aumento hasta que se extingan por completo”.


La desintegración de los barrios

La modernización de la ciudad comienza en 1953 cuando el presidente Carlos Ibáñez Del Campo decreta a Iquique puerto libre y se refuerza, en 1958 con la fundación de la Junta de Adelanto durante el gobierno de Alessandri.  En este período entre otras obras se inauguraron la piscina olímpica y el estadio.  En la década de los años 50, la ciudad enfrente el aumento de la población proveniente de las salitreras que en el noroeste y suroeste de la ciudad construyen poblaciones de emergencia.
Durante los años 60 y 70 el fortalecimiento de las pesqueras y el nacimiento de la Zofri harían crecer las expectativas de una mejor calidad de vida. Iquique contaba ya en 1971  con más de 64 mil habitantes.  ”Era una ciudad chata, la altura de sus viviendas no superaba los dos pisos y sólo en 1978 se produciría un quiebre en el estilo urbano al construirse los primeros edificios de altura. Cuatro años más tarde 110 mil personas poblaban el lugar, mientras la costa comenzaba a llenarse de nuevas construcciones que con su altura y belleza le cambian la cara a esta Tierra de Campeones”, afirma el académico de la Unap Juan Podestá Arzubiaga.
De esta manera Iquique vive la época de los 80 y 90 lleno de cambios que se caracterizaron por una gran inversión pública y privada que estimuló lo principales sectores de desarrollo de la ciudad. Así la minería, el turismo, el comercio y la industria entre otras, crecieron a pasos agigantados transformando a esta urbe en una de las más prósperas del país.
«Hoy Iquique tiene una población de 175 mil habitantes con una proyección para el 2005 que supera las 205 mil personas. En tanto si analizamos los avances desde el punto de vista económico entre 1992 y 1997, la ciudad creció anualmente un 11,1% lo que marca un hito dentro de la región y el país», precisó Podestá.
Además es importante consignar el hecho que en 1996 la población económicamente activa en Iquique alcanzó a 59 mil personas, cifra que subió a 61 mil en 1997 y durante 1998 llegó a 95 mil personas trabajando.

Penan las ánimas en Iquique

La tradición chilena tiene bien arraigado el culto a las animitas. La población iquiqueña no es ajena a esta práctica. Es una manera de honrar a las personas que han muerto en forma trágica y que con el paso de los años se vuelven una especie de intermediario entre el creyente y Dios.
El sociólogo Bernardo Guerrero se ha dedicado a estudiar y catalogar las animita repartidas en toda la ciudad.
Una de las más conocidas es el «Anima de la patita». Nadie sabe el nombre de difunto. La historia se remonta a 1890 cuando el cuerpo de un hombre fue encontrado en la playa. La gente lo enterró y luego de varios días emergió uno de los pies. Lo volvieron a enterrar, pero la extremidad continuaba emergiendo a pesar de la insistencia de la gente. Poco a poco la población aceptó que el lugar era sagrado y que era posible pedir favores a esta animita. El sitio en donde estaba la ánima correspondía al Cementerio N°2, pero actualmente ahí se emplaza la población Jorge Inostrosa.
La animita del «finao González» se ubica en la intersección de Tomás Bonilla y 12 de Febrero. La historia cuenta que en ese lugar fue encontrado el cuerpo calcinado de Humberto González el 28 de julio de 1916. Su crimen causó gran conmoción en la ciudad, debido a que el asesino correspondía a una acaudalado vecino. Al parecer González tenía amoríos con la hija del patrón y debido a esto recibió un garrote en la cabeza. Ya muerto, el asesinato lo subió a una carreta, lo metió en un saco y luego lo quemó en las afueras de Iquique. La policía aclaró el homicidio y el asesino tuvo que pagar 41 mil pesos a la viuda. En noviembre de 1916, el finao González fue enterrado. Según la tradición, la animita comenzó a hacer milagros en forma inmediata.
La animita de la Kenita está ubicada en avenida Pedro Prado. El 16 de noviembre de 1987, Jacqueline Zurita Elgueta salió a las tres de la tarde junto a su hermana. En la intersección de Pedro Prado con Primera Sur se separaron y Jacqueline decidió caminar hacia su trabajo. En ese instante pasó un amigo en motocicleta y se ofreció a llevarla. Mientras se subía al vehículo, apareció un automóvil que la manejaba un conductor ebrio y embistió a la motocicleta. La joven murió instantáneamente.
Luciano Córdova fue testigo del accidente y él decidió construir una «animita» y desde ese día cuida del lugar.

Bares, clubes y tradiciones en Iquique

Bares con tradición

El Genovés

La tradición italiana es fuerte en este bar que para no olvidar sus raíces le puso nombre «El Genovés» y como lema «El bar de los deportistas». Para muchos este local es considerado toda una institución iquiqueña ubicada en la esquina de Tarapacá con Amunátegui.

Desde 1958, José Solimano Cánepa, un genovés arraigado en Iquique, anima gran parte de la vida social del puerto. En sus mesas germinó en los años 70 la idea de crear un club profesional de fútbol que años más tarde se llamó Deportes Iquique.

El Democrático

Los años 50 se quedaron entre las paredes de este bar ubicado en Obispo Labbé entre Serrano y San Martín. Es común que entre sus mesas se juegue dominó y póker durante las tardes. Es un bar al estilo de las películas de vaqueros. A medida que pasa el tiempo, el local se ha ido achicando cerca de dos metros, en uno de sus costados.

El Dándalo

Este bar se ubica en pleno Barrio Matadero. Se ubica en la esquina de Juan Martínez con Sotomayor. Debido a su posición estratégica, es centro de la actividad social que se origina con todos los carnavales y los campeonatos deportivos que gana este tradicional barrio iquiqueño. Abrió sus puertas en la década del 50 a cargo de Vittorio Vaccaro. En un principio el bar llevaba el nombre de su dueño. Años después cambió por el mítico Dándalo.

Clubes sociales 

  • La intensa vida social y cultural de Iquique, a fines del siglo XIX y principios del XX, dio origen a 11 clubes.
  • Club Inglés.- Fue fundado el 20 de febrero de 1886. Estuvo ubicado frente a la Plaza Prat esquina Luis Uribe.
  • Club Italiano.- Fue fundado el 12 de noviembre de 18791. Estuvo ubicado en el Edificio Colombino, en calle Tarapacá 44.
  • Club Peruano.- El 28 de julio de 1892, los residente peruanos funda este club. Estuvo en calle Serrano 45 y luego Plaza Prat N°43.
  • Casino Peruano.- Fue fundado en julio de 1908. Estuvo ubicado en la Plaza Prat, en la azotea del Almacén Capella.
  • Club Slavo (Slavenki Dom).- Se fundó el 4 de octubre de 1903. Es el actual Club Croata.
  • Club Liberal Democrático.- Fue fundado en enero de 1908. Tuvo una corta duración.
  • Club Iquique.- Funcionó en el local de la Sociedad Filarmónica de Tarapacá.
  • Club de la Unión.- Fue fundado el 3 de agosto de 1892. Está ubicado en frente a la Plaza Prat, a un costado de calle Luis Uribe. El 8 de noviembre de 1936 fue reorganizado. Actualmente se emplaza en la parte superior de una entidad bancaria.
  • Casino Español.- Fue fundado el 12 de febrero de 1892. El investigador Sergio González explica que «en el Casino Español tocaban una pieza de Albéniz y la música, saltando en las puntas de sus pies minúsculos, ponía castañuelas en los corazones. Prósperos comerciantes iberos habían constituido ahí su alhambra, su solar godomorisco, recargado y pintoresco, con ángeles, majas, soldados y caballeros de gorguera, capa y espada, símbolos de la España aventurera y donjuanesca».
  • Sociedad Protectora de Empleados.- Fue fundado en XXX. González explica que en este lugar «retumbaba el palitroque. La ciudad soñolienta recogía a intervalos el derrumbe de los palos. Velaban los ojos del reloj de la torre, orientadas las esferas hacia los cuatros puntos cardinales y las flores de opulenta y lujuriosa lozanía perfumaban el aire húmedo».

La quema de Judas en Iquique

La «Quema de Judas» es una costumbre que está resurgiendo de las cenizas luego de décadas de olvido.

Esta tradición comenzó en Iquique durante los años 30 y se extendió hasta 1955. Durante esa época, el organizador de la fiesta popular era Jorge Muñoz. Se realiza en la tienda «Mi Casa», ubicada en la esquina de Juan Martínez con Zegers.

«Mi Casa» era un gran almacén que tenía alguna similitud con un supermercado de barrio. En él trabajaron 40 personas. Parte de su negocio era vender la mercadería a las distintas oficinas salitreras.

Varios grupos de músicos, entre ellos la «Banda del Litro», ubicados en una glorieta interpretaban viejas melodías.

Una semana antes de la fiesta, el domingo de Resurrección, se repartían volantes. Estos mismos papeles luego servían para las tradicionales rifas de chanchos lechones, botellas de vino, carne y conservas.

La parte principal de la fiesta era la Quema de Judas, que vestía de manera formal, es decir, con pantalón de parada, chaleco y sombrero. Años más tarde la figura de Judas fue vestida a la usanza en los tiempos de Cristo.

El encargado de la fiesta, Jorge Muñoz, rociaba con parafina el muñeco y luego encenderlo con un chonchón. Al mismo tiempo, desde el segundo piso del local, personas arrojaban dulces y pastillas.

Con la muerte de Jorge Muñoz la tradición se perdió por varios años. Luego en cada barrio tradicional de Iquique se intentó reeditarlo.

Actualmente la Corporación Hijos de Iquique mantiene presente esta tradición. La versión moderna de esta actividad se desarrolla a un costado del Mercado Centenario por calle Sargento Aldea. En ella participa toda la comunidad iquiqueña. Judas es colgado en una viga y a medida que lo queman, van cayendo monedas de diferente valor. Los más valientes toman las monedas a pesar que están calientes. Esta actividad se desarrolla cerca de la una de la tarde. Sin embargo la fiesta comienza dos horas antes con competencias y presentaciones musicales, además de las tradicionales rifas. Los premios son patrocinados por los distintos locatarios del Mercado Centenario.

Chumbeque, sabor iquiqueño

El chumbeque es un dulce iquiqueño que se ha mantenido por 77 años en las preferencias del norte de Chile.

Petronila Bustillos y Ernesto Koo dieron forma a este producto en 1926 mezclando recetas propias de la ciudad china de Cantón con las de Pica. La palabra chumbeque proviene de la familia de apellido «Chun» que originó la pasta parecida a los «queques» chilenos. Ernesto juntó ambas palabras para dar origen a una incipiente empresa.

Actualmente la compañía «Mr. Koo» produce actualmente seis variedades de apetecibles chumbeques.

La conquista de paladares de otros lugares del país y del extranjero tiene su origen en una simple receta que utiliza el aceite, el agua, la harina y la miel del limón de Pica para fabricar diferentes sabores de Chumbeque.

Arturo Mejía señala que comenzó hace quince años una fuerte ofensiva para captar los más diversos mercados de la ciudad y de otras regiones. «En un comienzo mis abuelos recorrían sólo algunas escuelas como puntos de venta, pero actualmente abarcamos todos los colegios de la ciudad y casi todos los supermercados».

Mejía asegura que el producto posee 376 calorías, cuatro veces más que una empanada. «Un chumbeque junto a un vaso de leche es suficiente para mantener en pie a un niño por seis horas».

A la par con su valor nutricional, dice, la clave está en diversificar los sabores para captar la mayor cantidad de clientes. En un comienzo sólo vendían el dulce tradicional a base miel, luego salió el de mango, guayaba, naranja y el de papaya pensando en el potencial mercado de la Cuarta Región. También está el chumbeque de manjar y el de pomelo diet.

Con todos estas variantes, el chumbeque tiene asegurado un futuro en los paladares de todos los iquiqueño.

Tradiciones culinarias de Iquique

Del Ceviche al Chumbeque

La cocina tradicional iquiqueña data de los tiempos en que la ciudad sólo era una pequeña caleta de pescadores. Una mezcla entre changos, pampa salitrera y modernidad es lo que genera la tradición culinaria en Iquique.

El investigador Luis Gavilán Vega estableció un catastro sobre los la cocina iquiqueña. Su reseña está dividida en los platos, desde la entrada hasta los postres, desde el ceviche hasta el tradicional Chumbeque.

Entradas

El ceviche es el plato de entrada de preferencia de los iquiqueños, ya sea de lenguado, acha, corvina o cojinova. También están los pejerreyes al dedo, las entradas de pulpo, erizos y almejas y el pescado escabechado.

Sobre los «pejerreyes al dedo» existe una versión que entrega el historiador Carlos Alfaro indica que «existió en Cavancha un restaurante frecuentado por pescadores. el establecimiento tenía la autorización restringida de venta de alcoholes. Sólo podían consumir vino acompañado de comida. Esta situación legal coartaba la actividad en el local, ya que los parroquianos sólo bebían y no necesariamente comían; como una estrategia para evitar las infracciones, la solución estuvo poniendo un plato de ceviche de pejerreyes en cada mesa del local. Cuando llegaron los fiscalizadores y le preguntaron por los cubiertos, el propietario les contestó que para comer ese plato no los necesitaban, sólo usaban los dedos».

«Sánguche de pescado»

El más popular es el Caletero que consiste en un pan batido o marraqueta con corvina, cojinova o cualquier pescado ya frito. El Caletero Cavanchino tiene incluido además picles, lechuga y tomate.

Caldos

La base de los caldos se prepara con vino blanco y verduras a fuego lento con pescado o mariscos y cebolla, ajo y laurel. Los preferidos son los caldillos de congrio.

Guisos

Los guisos más apetecidos radican en la tradición aymara. El locoto, ají en extremo picante, es parte importante de estos platos para preparar pescados o mariscos, especialmente las lapas.

Uno de los platos más populares para el invierno iquiqueño es el luche guisado. El capacho de albacora estofado es apetecido por los propios pescadores.

Fondos

El plato tradicional iquiqueño, especialmente por su sencillez, corresponden a los pescados fritos, arrebozados, apanados o enharinados acompañados con arroz blanco y ensalada.

El pescado «guateado» envuelto en papel de diario y cocinado en fogatas de huiro y madera es una tradición playera que aún persiste.

Dulces

La tradición iquiqueña está relacionada con los helados artesanales de mango, guayaba y de tumbo. Es decir, todos los productos tropicales que entrega el oasis de Pica. De la misma manera los jugos naturales de naranja y limonada tiene un espacio asegurado en los gustos locales. Sin embargo, la bebida más utilizada sigue siendo el té, especialmente aromatizado con hierba luisa, cedrón o canela.

También es muy apetecida la chica de piña con helado, los panes dulces para la hora de onces y, especialmente, el chumbeque.