Tres recomendaciones para aprovechar nuestro tiempo en las redes sociales

A más de alguno nos ha pasado que ingresamos a Facebook, revisamos las novedades de amigos y familiares y, sin darnos cuenta ha pasado una hora, a pesar que nuestra intención era entrar y salir en pocos minutos.

El tiempo es un bien que nos pertenece y que debemos administrar de la mejor manera posible para evitar esa sensación de culpabilidad que tenemos cuando nos pasamos una hora revisando los enlaces que nos publicó algún amigo, la foto que compartió algún familiar o la noticia que ofrece gran material multimedia.

Esta relación del uso de nuestro tiempo en las redes sociales se puede convertir en un problema si no establecemos algunas prioridades al momento que optamos por participar en varias redes al mismo tiempo.

Ante esta situación existen algunas recomendaciones que podemos poner en práctica.

La primera de ellas es jerarquizar el uso de acuerdo a nuestros intereses. La relación más común es encasillar a Facebook para los amigos, Twitter para informarse y Linkedin para el desarrollo profesional. Esta diferenciación es posible, pero no excluyente, más aún si agregamos a la ecuación a Google Plus, la nueva red social que mezcla de una manera equilibrada el uso entre el la vida personal y profesional. 

La segunda clave es definir qué es lo que compartiremos en cada una de las redes y cómo interactuaremos con nuestras amistades. Lo que opinas en Facebook entre tus amigos y familiares no tiene porqué saberlo algún colega o potencial empleador en Linkedin.

Tenemos que ser conscientes que los textos, enlaces, imágenes y videos que publicamos forman nuestro perfil como individuos. En un par de minutos una persona puede formarse una imagen (acertada o errada) de quienes somos.

Una tercera recomendación es saber administrar nuestros contactos/amistades.

Pueden llamarse amigos en Facebook; contactos en Linkedin o perfiles en Google Plus, pero lo común entre estas denominaciones es que atrás siempre hay personas que te conocen.

Saber manejar los contactos es clave en este punto. El Número de Dumbar (teoría de los años noventa que afirma que el neocortex cerebral sólo permite  conocer cierta cantidad de número datos sobre como quién es o cómo se relaciona con el resto) establece que una persona puede manejar información de 150 personas aproximadamente. Más allá de ese número de contactos, simplemente, dejamos de prestar atención a alguno de ellos. De nada sirve tener 5.000 contactos en Facebook, si sólo tomamos en cuenta al 5 por ciento de ellos. Lo demás es ruido. En este caso, para aprovechar mejor nuestro tiempo es jerarquizar y ajustar a una cifra manejable para realmente estar al tanto de lo que comparten nuestras amistades y conocidos. 

Estas tres recomendaciones son simples y se pueden resumir en una: estar conscientes de lo que compartimos no tiene porqué ser visto por todos. Priorizar entre nuestras amistades nos puede ayudar a evitar eternas horas vacías de ocio.

Ahorro Energético en el hogar

La energía eléctrica es un factor determinante para el desarrollo de los países. Sin energía no crece la industria, el comercio y no es posible el desarrollo social.

Hoy la energía eléctrica nos permite acceder a una mejor calidad de vida, que se refleja en cosas tan simples como mantener los alimentos refrigerados, el agua potable que llega a nuestros hogares y la información y entretención que tenemos en computadores, televisión y equipos electrónicos.

Por ello mismo, el ahorro energético es fundamental y debería ser un tema que todas las familias deben practicar, en especial aquellas del norte del país, donde la energía es un bien que todos debemos valorar.

El ahorro energético se traduce en aprovechar de mejor manera la electricidad en nuestros hogares, manteniendo el bienestar y calidad de vida. La idea es simple: usar energía no implica malgastarla.

Cada uno tiene la oportunidad de apoyar el ahorro energético con simples reglas que se pueden aplicar en los hogares. La importancia es establecer hábitos que ayuden a reducir los consumos, como por ejemplo, usar la lavadora con carga completa, reducir la frecuencia del uso de la plancha, usar ampolletas eficientes, evitar abrir el refrigerador en forma reiterada y emplazarlo lejos de fuentes de calor, apagar pantallas de computadores y luces en habitaciones que no estén en uso, entre otras simples acciones.

Otro factor importante es el llamado consumo vampiro. Para ello se recomienda desconectar los equipos eléctricos que no se estén ocupando, en especial los que tienen sistema “stand by” o usan control remoto, ya que para que funcione esta opción, deben consumir energía que al final se ve reflejada en la cuenta de la luz. En definitiva, la recomendación es desenchufar o apagar todo lo que no se está ocupando en forma activa.

Es fundamental comprender que estas simples acciones pueden producir un impacto importante en la cuenta mensual de la luz, pero además impactar directamente al medioambiente, cuidando nuestros recursos energéticos que hoy son tan valorados y necesarios.