La comprensión lectora y su efecto en la educación chilena

Entre los múltiples datos que arrojó la última prueba Simce hay uno que llama particularmente la atención: La notoria baja en el puntaje de comprensión de lectura de segundo medio que tuvieron los hombres, especialmente aquellos que pertenecen al grupo socioeconómico (GSE) más alto.

Una de las hipótesis que plantean las autoridades para explicar este fenómeno es que la tecnología podría estar influyendo negativamente en las habilidades lectoras de ese grupo, que es precisamente el que tiene mayor acceso a los nuevos dispositivos. «Probablemente, la incorporación de las nuevas tecnologías está impactando de manera más relevante justamente en esos grupos, porque tienen mayor acceso a ese tipo de tecnología, y quizás el sistema educacional no está pudiendo responder a estas nuevas formas o nuevas entretenciones que tienen los estudiantes», señaló la subsecretaria Quiroga. El secretario ejecutivo de la Agencia de Calidad de la Educación, Carlos Henríquez, profundizó en este punto, y explicó que las nuevas tecnologías si bien desarrollan ciertas habilidades en los jóvenes, como la capacidad de buscar información y comunicarse, dejan de lado otras que son propias de la lectura, como inferir, interpretar y argumentar. «Esta generación, que nació después del 2000, se relaciona con la tecnología con fines informativos, de buscar, indagar, copiar y pegar, y el proceso de aprendizaje es mucho más complejo que sólo buscar información, requiere no sólo leer, sino que inferir, interpretar y argumentar, que son habilidades más complejas y superiores, que con la tecnología tú no realizas», afirmó Henríquez. Por eso, sostuvo que «ser un nativo digital no necesariamente va a ayudar a generar estas habilidades superiores, que tienen que ver con la lectura». «Buscar información, con el propósito de informarse y comunicarse, es una habilidad más baja que la otra», insistió.

Fuente: Emol.com – http://www.emol.com/noticias/Nacional/2016/06/07/806635/Las-razones-de-la-sorprendente-baja-en-lectura-de-los-hombres-de-los-estratos-mas-altos.html

La historia que esconde la Rotonda Chipana en Iquique: Los inmigrantes Lucanos

La rotonda Chipana, ubicada en el sector sur de Iquique, alberga una escultura metálica que representa a Felicia Muscio.


Cuenta la historia que Felicia Muscio llegó a Iquique a fines de 1800 desde Nápoles, cuando desembarcó en Argentina y cruzó la Cordillera de Los Andes en un caballo con su bebé en brazos. Al llegar a Valparaíso emprendió el viaje a su destino final, Iquique, donde la esperaba su marido Vittorio Sciaraffia.
Con este relato, el escultor Antonio Masini plasmó lo que Felicia tuvo que pasar para reencontrarse con su amor y vivir una nueva vida lejos de su hogar.

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«Felicia de Los Andes» como fue nombrada esta escultura que muestra a una mujer montada sobre un caballo y con su hija en brazos, fue enviada a hacer por la familia Sciaraffia en 2001 para rendir un homenaje a esta mujer que cruzó océanos para comenzar de nuevo.
La escultura alcanza los ocho metros de altura, por casi cuatro de ancho y tres y medio de profundidad.
En Iquique, el 22 de mayo los más de 2 mil lucanos residentes celebran el Día Internacional del Migrante Lucano», y el monumento de «Felicia de Los Andes» es el símbolo para todos ellos.

Más información en La Estrella de Iquique.

“Felicia de los Andes: La historia detrás del monumento de la Rotonda Chipana en Iquique

La Rotonda Chipana, ubicada en el sector sur de Iquique, alberga una escultura metálica dedicada a Felicia Muscio, una inmigrante lucana cuya historia marcó a la comunidad. Según se cuenta, Felicia llegó a fines del siglo XIX desde Nápoles. Primero desembarcó en Argentina y luego cruzó la Cordillera de los Andes a caballo, llevando a su bebé en brazos. Tras llegar a Valparaíso, continuó su viaje hasta Iquique, donde la esperaba su esposo, Vittorio Sciaraffia.

Inspirado en este relato, el escultor Antonio Masini creó Felicia de Los Andes, una obra que representa a la mujer montada a caballo con su hija. La familia Sciaraffia encargó la escultura en 2001 como homenaje a Felicia y a su valentía para cruzar océanos y comenzar una nueva vida lejos de su hogar. La pieza mide ocho metros de alto, casi cuatro de ancho y tres metros y medio de profundidad.

Cada 22 de mayo, más de dos mil lucanos residentes en Iquique celebran el Día Internacional del Migrante Lucano, y el monumento de Felicia de Los Andes se ha convertido en un símbolo de identidad y memoria para toda la comunidad.