Situación militar del Perú y Bolivia antes de la Guerra del Pacífico

Perú

La capacidad militar del Perú no había logrado mantener una relación con la creciente prosperidad económica experimentada en la década de 1870 pues el gobierno del presidente Manuel Pardo había reducido fuertemente los gastos militares como parte de la política civilista de neutralizar el papel dominante de las fuerzas armadas. Al asumir la presidencia, Mariano Prado encontró sus opciones limitadas y como el Per˙ volvió a sumirse en una crisis financiera, no pudo hacer las correcciones del caso.

En el Ejército y Marina del Perú, el personal era reclutado a través del sistema de «enganche». Al estallar la guerra, el Per˙ contaba con un Ejército de 7.000 plazas en total, de las cuales 2679 eran jefes y oficiales.
Benjamín Vicuña Mackenna habla de 4200 plazas de soldados y de 387o eran jefes.
El coronel peruano Dellepiane manifiesta que el ejército de su patria: » no alcanzaba en pie de paz sino cerca de los 5000 hombres, incluyendo la gendarmería.
De acuerdo a la Dirección General de Estadística de Perú, en 1879, el ejército de ese país estaba organizado en 7 batallones de infantería, 3 regimientos de caballería y 2 regimientos de artillería, con un total de 5613 plazas.
El servicio de sanidad, contaba con 57 cirujanos y la Hacienda Militar con 10 empleados. Existía desde enero de 1869 el Colegio Militar, para la formación de oficiales y una Escuela de Cabos, para la de suboficiales y clases.
Los armamentos eran de diferentes sistemas y modelos. La infantería usaba fusiles comblain, Chasspot, CataÒÛn, Remington, Beaumont, Minie, Springfield. Las carabinas eran Spencer, Henry, Zinder y MiniÈ y los revólveres Lefaucheux  y Colt.
El Ejército tenía distribuidas sus unidades a través del territorio de la república. Tal repartición hacía imposible tener organizadas las unidades mayores y con ello la instrucción práctica que se hacía deficiente.
Como reserva Perú tenía una Guardia Nacional de 65.000 hombres en 1879.
Al comenzar en 1879, la Escuadra Peruana contaba con los siguientes buques: los blindados Huáscar e Independencia, los monitores Manco Capac y Atahualpa y las corbetas Unión y Pilcomayo. Además poseía los transportes Chalaco, Talismán y Limeña.
La ubicación del teatro de operaciones marítimo estaba enorme distancia de la base de la Escuadra chilena en Valparaíso, lo que significó una considerable limitación logística.
La Armada enemiga, en cambio, aunque con base principal en El Callao, disponía de un apoyo más efectivo a sus operaciones en las bases secundarias de Arica, Ilo e Islay.
Al inicio de la guerra, la Escuadra peruana estaba prácticamente desmantelada en El Callao. Las calderas de la «Independencia» estaban en tierra y el «Huáscar» se encontraba desartillado.

La Armada Peruana









La Armada peruana contaba con los siguientes buques :

-Monitores blindados «Manco Cápac» y «Atahualpa»; 17 años en servicio;
andar de 3,5 nudos, y 2 cañones de 500 lbs.
-Monitor blindado «Huáscar»: 14 años en servicio; andar de 11 nudos; casco de fierro acorazado; 2 cañones de 300 lbs. en una torre giratoria; 2 de 40 lbs. y 1 de 12 lbs; dotación de 200 hombres.
-Fragata blindada «Independencia»: 15 años de servicio; andar de 12,5 nudos; casco de fierro, 2 cañones de 150 lbs., 12 de 70 lbs., 4 de 32 lbs., y 4 de 9 lbs.
-Corbeta «Unión»: 15 años en servicio; andar de 12,5 nudos; casco de madera, y 14 cañones de 70 lbs.
-Cañonera «Pilcomayo»: 15 años en servicio; andar de 10,5 nudos; casco de madera; 2 cañones de 70 lbs., 4 de 40 lbs. y 4 de 12 lbs.

Bolivia

 
Bolivia prácticamente no disponía de escuadra. Años antes que estallara el conflicto con Chile, aquel país contaba con una fuerza naval muy modesta, compuesta por el viejo bergantín General Sucre, incorporado a su flotilla en el año 1844, cuya función era resguardar las costas del litoral desde Paposo hasta el río Loa. También poseía el bergantín María Luisa, de 240 toneladas de desplazamiento, en mal estado de conservación, el mismo que fue rematado en 1872.
Otra nave era la cañonera El Morro, embarcación pequeña pero moderna adquirida en 1875 y puesta al servicio del Ingeniero Francés Andrés Bresson, contratado por el gobierno de La Paz para efectuar estudios y exploraciones científicas en el Litoral boliviano. Había otros buques de menor porte que conjuntamente con los barcos de la flota mercante, entre ellos el Potosí, el Bolívar, el Charchamocha y el Elisa, serían capturados por la marina chilena durante la ocupación del litoral boliviano.
Existen varias cifras sobre el ejército boliviano. Para el ejército de línea se calculaban 2000 hombres y para la guardia nacional uno 54.500.
Vicuña Mackenna hablaba de 2232 plazas de acuerdo con documentos de origen boliviano.
Bulnes dice: «Constaba  entonces el Ejército boliviano de 3000 plazas incompletas, distribuidas en tres cuerpos de infantería y dos de caballería. El cuerpo de lujo era el de los colorados, base del orden político existente en la Época. Estaba armado con rifles remington, mientras los otros fusiles tenían de fulminante o piedra».
El coronel boliviano Julio Díaz Daza afirma que, al estallar la guerra, Bolivia «no contaba sino con 2165 soldados sin instrucción, carentes de armas y otros pertrechos de guerra, comandados por 18 generales, 35 coroneles, 97 comandantes, 120 sargentos mayores, 100 capitanes, 184 tenientes y 72 subtenientes».
El servicio sanitario contaba con 11 cirujanos y la Hacienda Militar con nueve empleados.

Una versión boliviana de la Época indicaba que el ejército de ese país, ?competía en modestia con su fuerza naval, pues se componía de un general de división, un general de brigada, nueve coroneles y otros oficiales que en conjunto sumaban 359. La tropa estaba constituida por 1,522 soldados armados con fusiles Remington, Martini y Winchester. La caballería constaba de 200 hombres y la artillería sólo poseía dos cañones rayados, dos ametralladoras de calibre mayor, dos de calibre menor y 95 rifles de Sharfo.

La Armada Chilena al comenzar la Guerra del Pacífico

Resultaba evidente que en sus inicios la contienda se iba a localizar en el mar, pues el dominio marítimo era fundamental para garantizar el éxito de las operaciones terrestres de los contrincantes, incluyendo comunicaciones, desplazamiento de tropas, desembarcos y aprovisionamiento a lo largo de las extensas costas del Pacífico Sur. No se requería ser estratega para entender que aquel país que asegurara el dominio del mar sería el que ganaría el conflicto. La primera fase de lo que pasaría a denominarse la Guerra del Pacífico iba a ser marítima.
Al estallar la guerra, la armada de Chile, a diferencia del ejército, si se encontraba debidamente acondicionada. Contaba con una fuerza naval respetable, aún para estándares europeos, organizada sobre la base de los parámetros de la Real Marina Británica y era, al momento de estallar el conflicto, quizás la mejor de América Latina después de la del Brasil.
El corazón de la escuadra lo constituían dos modernos acorazados gemelos con diseño de casamata central: El Almirante Cochrane y el Almirante Blanco Encalada, ambos, diseñados por Sir Eduardo Reed y construidos en los astilleros Earle Ship Building Company de Yorkshire (3). Cada uno tenía un desplazamiento de 3,560 toneladas, una eslora de 210 pies y 46 pies de manga; una potencia de 4,300 caballos de fuerza y un blindaje de nueve pulgadas. Alcanzaban una velocidad de 12.75 nudos y poseían cada cual seis cañones de 9 pulgadas, cuatro de 4.7 pulgadas, cuatro de 2.2 pulgadas, un cañón de 20 libras, uno de 7 libras, cuatro de una libra, tres ametralladoras Norfendelt y cuatro tubos lanzatorpedos de 14 pulgadas. Asimismo estaban provistos de un espolón de 8 pies. El primero, bautizado inicialmente como Valparaíso, ingresó al servicio de la flota chilena el 24 de enero de 1876. El Cochrane por su parte, llegó a Chile en diciembre de 1874 pero retornó a Gran Bretaña a terminar su alistamiento en enero de 1877.
La escuadra contaba además con una cañonera relativamente nueva, la Magallanes, construida en los astilleros británicos Raenhill & Company y en servicio desde 1874. Tenía un desplazamiento de 950 toneladas, 200 pies de eslora y 27 de manga, 1,040 caballos de fuerza y un andar de 11 nudos. Su armamento consistía en un cañón de 7 pulgadas, un cañón de 64 libras y dos cañones de 4 pulgadas (4).
Chile disponía también de tres cruceros desprotegidos. El primero de ellos era el Abtao, de la clase Super Alabama, construido originalmente en 1864 en astilleros escoceses para los confederados norteamericanos durante la guerra civil, desplazaba 1,600 toneladas, con 211 pies de eslora y 32 de manga; tenía refuerzo de acero en el casco y estaba armado con un cañón de 5.8 pulgadas y cuatro cañones de 4.7 pulgadas. Su potencia era de 800 caballos de fuerza y alcanzaba una velocidad de 10 nudos (5). Los otros dos cruceros pertenecían a la clase Alabama, el O’Higgins y la Chacabuco, construidos en 1866 en los astilleros Ravenhill de Londres, Gran Bretaña. Cada uno desplazaba 1,101 toneladas, tenía 1,200 caballos de fuerza y alcanzaba una velocidad máxima de 12.5 nudos. Su armamento consistía en tres cañones de 115 libras, dos de 70 libras, cuatro de 40 libras y cuatro ametralladoras Hochtkiss (6 y 7).
La armada chilena asimismo mantenía operativas dos antiguas naves de madera: la corbeta Esmeralda, construida en Northfleet, Gran Bretaña, en 1854, la cual desplazaba 854 toneladas, con 130 pies de eslora y 32 de manga; alcanzaba una velocidad de 8 nudos propulsada por dos máquinas de condensación horizontales con cuatro calderas a carbón, con un total de 200 caballos de fuerza. Su casco estaba protegido con láminas de cobre y poseía dieciséis cañones de 32 libras de 6.5 pies de largo, cuatro cañones de 32 libras de 9.5 pies de largo y dos cañones de 12 libras (8); y la goleta Covadonga, ex nave de la armada española, construida en El Ferrol en 1858. Protegida con casco de fierro, desplazaba 412 toneladas, tenía una potencia de 140 caballos de fuerza y un andar de 7 nudos. Estaba provista de dos cañones de 70 libras, tres cañones de 40 libras y dos cañones de 9 libras (9).
La escuadra chilena poseía diversas lanchas torpederas, casi todas construidas en los astilleros Yarrow Poplar de Gran Bretaña entre 1879 y 1881. Las naves variaban en su diseño, el que iba desde pequeñas unidades de 5 toneladas hasta sofisticadas embarcaciones de 35 toneladas de desplazamiento. Las más pesadas, pertenecientes a la clase Thornycroft, poseían una estructura de acero con cinco cámaras de agua, proa de ariete y dos chimeneas, una a cada banda de la embarcación y contaban con un motor de 400 caballos de fuerza que les permitía alcanzar una velocidad de 18 nudos. Estaban armadas con una ametralladora Hotchkiss, un pequeño cañón y tres torpedos de la clase McEvoy ubicados, dos en los costados de los botalones, y uno suspendido en la popa. Las torpederas habían sido bautizadas como Janaqueo, Colo Colo, Tucapel, Fresia, Tegualda, Recumilla, Glaura, Guale, Vedette y Quidora.
La marina chilena contaba con varios transportes propios o alquilados de navieras privadas, entre los que debe mencionarse al Loa (1873-1,675 toneladas); Lamar (1870-1,400 toneladas); Copiapó (1870-1,337 toneladas), Amazonas (1874-2,019 toneladas) Matías Cousiño (1,859-923 toneladas), Itata (1873-2,232 toneladas), Tolten (1872-317 toneladas), Valdivia (1865-900 tons), Chile (1863-1,672 toneladas), Carlos Roberto 1872-643 toneladas) y el Rimac (1872-1,805 toneladas). El Loa, el Rimac, el Copiapó, el Amazonas, el Valdivia y el Carlos Roberto, estaban artilllados con cañones y ametralladoras (10).
Los oficiales de la escuadra eran de primer nivel. Al declararse la guerra, el mando de las naves estaba a cargo de los siguientes oficiales: Blanco Encalada, capitán de navío Juan López; Cochrane, capitán de navío Enrique Simpson; Esmeralda, capitán de fragata Manuel Thomson; O’Higgins, capitán de fragata Jorge Montt; Chacabuco, capitán de fragata Oscar Viel; Magallanes, capitán de fragata Juan José Latorre; Covadonga capitán de Fragata, Arturo Prat. El comando de las naves cambiaría rápidamente en las primeras semanas del conflicto. La marinería por su parte, que sumaba 1,800 hombres, estaba muy bien entrenada y sus unidades se encontraban armadas con el fusil Kropatschek modelo 1877 de tiro rápido.
La flota estaba comandada por el contralmirante Juan Williams, quién se distinguió durante la guerra contra España de 1865-66. Como aquel, era notable la profusión de oficiales de ancestros británicos, tales como Condell, Rogers, Simpson, Thomson y el comandante Lynch, este ˙último inclusive, adscrito en su juventud a la Real Marina Británica y como tal veterano de la segunda guerra del opio entre China y Gran Bretaña.
La marina chilena, con trece barcos de guerra, incluyendo a las escampavías, desplazaba alrededor de 13,000 toneladas, mientras que los barcos de guerra peruanos, siete en total, alcanzaban las 9,500 toneladas. La diferencia se acentuaba aún más si se incluía en el tonelaje total a los transportes, pues los chilenos superaban las 20,000 toneladas, contra unas 7,000 toneladas de las naves auxiliares peruanas. En lo referente a artillería, la escuadra chilena poseía un total de 114 cañones mientras que la marina peruana disponía de unos 65 cañones. La escuadra chilena pues aventajaba a la peruana en modernidad, cantidad, desplazamiento, blindaje, poder de artillería, y número de transportes. Los peruanos sin embargo suplían esta desventaja con oficiales navales muy capaces y preparados, aunque los marineros y grumetes fueran en su mayoría novatos y los artilleros carecieran de práctica en ejercicios de fuego real (17).

La Escuadra Nacional

  • -Blindados «Cochrane» y «Blanco»: 5 años en servicio; andar de 9,5 nudos; armamento de 6 cañones de 250 lbs (9″), 1 cañón de 4.7 «, 1 de 9 libras y 1 cañón de 7 libras ; 300 hombres de tripulación.
  • -Corbetas «O’Higgins» y «Chacabuco»: 15 años en servicio; casco de madera, andar de 6,5 nudos; armamento de tres cañones de 115 lbs ( 7″), dos de 70 lbs y cuatro de 40 lbs; dotación de 160 hombres.
  • -Corbeta «Esmeralda»: 25 años en servicio; casco de madera; andar de 3 nudos; 12 cañones de 40 lbs., 199 hombres de tripulación.
  • -Corbeta «Abtao»: 15 años en servicio; casco de madera y fierro, andar de 6 nudos; 3
  • cañones de 150 lbs. y 4 de 40 lbs.
  • -Cañonera «Magallanes»: 5 años en servicio, 1 cañón de 115 lbs. (7″), 1 de 64 lbs. y 2 de 20 lbs (4″); andar de 11 nudos; lista para iniciar operaciones.
  • -Cañonera «Covadonga»: 21 años de servicio; casco de fierro; andar de 7 nudos, 2 cañones de 70 lbs. y 2 de 9 lbs.

Características

 
Eran naves bastante heterogéneas, de andares, edades y armamento diferentes y cuyo poder estaba fundamentalmente basado en los blindados y la cañonera «Magallanes».
De acuerdo a versiones de estrategas de la época la oficialidad y tripulaciones chilenas estaban mejor preparadas que las peruanas, con honrosas excepciones. Una de ellas era el grupo de hombres que tripulaba el monitor Huáscar.
La ubicación del teatro de operaciones marítimo estaba enorme distancia de la base de la Escuadra chilena en Valparaíso, lo que significó una considerable limitación logística.
La Armada enemiga, en cambio, aunque con base principal en El Callao, disponía de un apoyo más efectivo a sus operaciones en las bases secundarias de Arica, Ilo e Islay.

Al inicio de la guerra, la Escuadra peruana estaba prácticamente desmantelada en El Callao. Las calderas de la «Independencia» estaban en tierra y el «Huáscar» se encontraba desartillado.

La Armada Chilena al comenzar la Guerra del Pacífico

Resultaba evidente que en sus inicios la contienda se iba a localizar en el mar, pues el dominio marítimo era fundamental para garantizar el éxito de las operaciones terrestres de los contrincantes, incluyendo comunicaciones, desplazamiento de tropas, desembarcos y aprovisionamiento a lo largo de las extensas costas del Pacífico Sur. No se requería ser estratega para entender que aquel país que asegurara el dominio del mar sería el que ganaría el conflicto. La primera fase de lo que pasaría a denominarse la Guerra del Pacífico iba a ser marítima.
Al estallar la guerra, la armada de Chile, a diferencia del ejército, si se encontraba debidamente acondicionada. Contaba con una fuerza naval respetable, aún para estándares europeos, organizada sobre la base de los parámetros de la Real Marina Británica y era, al momento de estallar el conflicto, quizás la mejor de América Latina después de la del Brasil.
El corazón de la escuadra lo constituían dos modernos acorazados gemelos con diseño de casamata central: El Almirante Cochrane y el Almirante Blanco Encalada, ambos, diseñados por Sir Eduardo Reed y construidos en los astilleros Earle Ship Building Company de Yorkshire (3). Cada uno tenía un desplazamiento de 3,560 toneladas, una eslora de 210 pies y 46 pies de manga; una potencia de 4,300 caballos de fuerza y un blindaje de nueve pulgadas. Alcanzaban una velocidad de 12.75 nudos y poseían cada cual seis cañones de 9 pulgadas, cuatro de 4.7 pulgadas, cuatro de 2.2 pulgadas, un cañón de 20 libras, uno de 7 libras, cuatro de una libra, tres ametralladoras Norfendelt y cuatro tubos lanzatorpedos de 14 pulgadas. Asimismo estaban provistos de un espolón de 8 pies. El primero, bautizado inicialmente como Valparaíso, ingresó al servicio de la flota chilena el 24 de enero de 1876. El Cochrane por su parte, llegó a Chile en diciembre de 1874 pero retornó a Gran Bretaña a terminar su alistamiento en enero de 1877.
La escuadra contaba además con una cañonera relativamente nueva, la Magallanes, construida en los astilleros británicos Raenhill & Company y en servicio desde 1874. Tenía un desplazamiento de 950 toneladas, 200 pies de eslora y 27 de manga, 1,040 caballos de fuerza y un andar de 11 nudos. Su armamento consistía en un cañón de 7 pulgadas, un cañón de 64 libras y dos cañones de 4 pulgadas (4).
Chile disponía también de tres cruceros desprotegidos. El primero de ellos era el Abtao, de la clase Super Alabama, construido originalmente en 1864 en astilleros escoceses para los confederados norteamericanos durante la guerra civil, desplazaba 1,600 toneladas, con 211 pies de eslora y 32 de manga; tenía refuerzo de acero en el casco y estaba armado con un cañón de 5.8 pulgadas y cuatro cañones de 4.7 pulgadas. Su potencia era de 800 caballos de fuerza y alcanzaba una velocidad de 10 nudos (5). Los otros dos cruceros pertenecían a la clase Alabama, el O’Higgins y la Chacabuco, construidos en 1866 en los astilleros Ravenhill de Londres, Gran Bretaña. Cada uno desplazaba 1,101 toneladas, tenía 1,200 caballos de fuerza y alcanzaba una velocidad máxima de 12.5 nudos. Su armamento consistía en tres cañones de 115 libras, dos de 70 libras, cuatro de 40 libras y cuatro ametralladoras Hochtkiss (6 y 7).
La armada chilena asimismo mantenía operativas dos antiguas naves de madera: la corbeta Esmeralda, construida en Northfleet, Gran Bretaña, en 1854, la cual desplazaba 854 toneladas, con 130 pies de eslora y 32 de manga; alcanzaba una velocidad de 8 nudos propulsada por dos máquinas de condensación horizontales con cuatro calderas a carbón, con un total de 200 caballos de fuerza. Su casco estaba protegido con láminas de cobre y poseía dieciséis cañones de 32 libras de 6.5 pies de largo, cuatro cañones de 32 libras de 9.5 pies de largo y dos cañones de 12 libras (8); y la goleta Covadonga, ex nave de la armada española, construida en El Ferrol en 1858. Protegida con casco de fierro, desplazaba 412 toneladas, tenía una potencia de 140 caballos de fuerza y un andar de 7 nudos. Estaba provista de dos cañones de 70 libras, tres cañones de 40 libras y dos cañones de 9 libras (9).
La escuadra chilena poseía diversas lanchas torpederas, casi todas construidas en los astilleros Yarrow Poplar de Gran Bretaña entre 1879 y 1881. Las naves variaban en su diseño, el que iba desde pequeñas unidades de 5 toneladas hasta sofisticadas embarcaciones de 35 toneladas de desplazamiento. Las más pesadas, pertenecientes a la clase Thornycroft, poseían una estructura de acero con cinco cámaras de agua, proa de ariete y dos chimeneas, una a cada banda de la embarcación y contaban con un motor de 400 caballos de fuerza que les permitía alcanzar una velocidad de 18 nudos. Estaban armadas con una ametralladora Hotchkiss, un pequeño cañón y tres torpedos de la clase McEvoy ubicados, dos en los costados de los botalones, y uno suspendido en la popa. Las torpederas habían sido bautizadas como Janaqueo, Colo Colo, Tucapel, Fresia, Tegualda, Recumilla, Glaura, Guale, Vedette y Quidora.
La marina chilena contaba con varios transportes propios o alquilados de navieras privadas, entre los que debe mencionarse al Loa (1873-1,675 toneladas); Lamar (1870-1,400 toneladas); Copiapó (1870-1,337 toneladas), Amazonas (1874-2,019 toneladas) Matías Cousiño (1,859-923 toneladas), Itata (1873-2,232 toneladas), Tolten (1872-317 toneladas), Valdivia (1865-900 tons), Chile (1863-1,672 toneladas), Carlos Roberto 1872-643 toneladas) y el Rimac (1872-1,805 toneladas). El Loa, el Rimac, el Copiapó, el Amazonas, el Valdivia y el Carlos Roberto, estaban artilllados con cañones y ametralladoras (10).
Los oficiales de la escuadra eran de primer nivel. Al declararse la guerra, el mando de las naves estaba a cargo de los siguientes oficiales: Blanco Encalada, capitán de navío Juan López; Cochrane, capitán de navío Enrique Simpson; Esmeralda, capitán de fragata Manuel Thomson; O’Higgins, capitán de fragata Jorge Montt; Chacabuco, capitán de fragata Oscar Viel; Magallanes, capitán de fragata Juan José Latorre; Covadonga capitán de Fragata, Arturo Prat. El comando de las naves cambiaría rápidamente en las primeras semanas del conflicto. La marinería por su parte, que sumaba 1,800 hombres, estaba muy bien entrenada y sus unidades se encontraban armadas con el fusil Kropatschek modelo 1877 de tiro rápido.
La flota estaba comandada por el contralmirante Juan Williams, quién se distinguió durante la guerra contra España de 1865-66. Como aquel, era notable la profusión de oficiales de ancestros británicos, tales como Condell, Rogers, Simpson, Thomson y el comandante Lynch, este ˙último inclusive, adscrito en su juventud a la Real Marina Británica y como tal veterano de la segunda guerra del opio entre China y Gran Bretaña.
La marina chilena, con trece barcos de guerra, incluyendo a las escampavías, desplazaba alrededor de 13,000 toneladas, mientras que los barcos de guerra peruanos, siete en total, alcanzaban las 9,500 toneladas. La diferencia se acentuaba aún más si se incluía en el tonelaje total a los transportes, pues los chilenos superaban las 20,000 toneladas, contra unas 7,000 toneladas de las naves auxiliares peruanas. En lo referente a artillería, la escuadra chilena poseía un total de 114 cañones mientras que la marina peruana disponía de unos 65 cañones. La escuadra chilena pues aventajaba a la peruana en modernidad, cantidad, desplazamiento, blindaje, poder de artillería, y número de transportes. Los peruanos sin embargo suplían esta desventaja con oficiales navales muy capaces y preparados, aunque los marineros y grumetes fueran en su mayoría novatos y los artilleros carecieran de práctica en ejercicios de fuego real (17).

La Escuadra Nacional

  • -Blindados «Cochrane» y «Blanco»: 5 años en servicio; andar de 9,5 nudos; armamento de 6 cañones de 250 lbs (9″), 1 cañón de 4.7 «, 1 de 9 libras y 1 cañón de 7 libras ; 300 hombres de tripulación.
  • -Corbetas «O’Higgins» y «Chacabuco»: 15 años en servicio; casco de madera, andar de 6,5 nudos; armamento de tres cañones de 115 lbs ( 7″), dos de 70 lbs y cuatro de 40 lbs; dotación de 160 hombres.
  • -Corbeta «Esmeralda»: 25 años en servicio; casco de madera; andar de 3 nudos; 12 cañones de 40 lbs., 199 hombres de tripulación.
  • -Corbeta «Abtao»: 15 años en servicio; casco de madera y fierro, andar de 6 nudos; 3
  • cañones de 150 lbs. y 4 de 40 lbs.
  • -Cañonera «Magallanes»: 5 años en servicio, 1 cañón de 115 lbs. (7″), 1 de 64 lbs. y 2 de 20 lbs (4″); andar de 11 nudos; lista para iniciar operaciones.
  • -Cañonera «Covadonga»: 21 años de servicio; casco de fierro; andar de 7 nudos, 2 cañones de 70 lbs. y 2 de 9 lbs.

Características

 
Eran naves bastante heterogéneas, de andares, edades y armamento diferentes y cuyo poder estaba fundamentalmente basado en los blindados y la cañonera «Magallanes».
De acuerdo a versiones de estrategas de la época la oficialidad y tripulaciones chilenas estaban mejor preparadas que las peruanas, con honrosas excepciones. Una de ellas era el grupo de hombres que tripulaba el monitor Huáscar.
La ubicación del teatro de operaciones marítimo estaba enorme distancia de la base de la Escuadra chilena en Valparaíso, lo que significó una considerable limitación logística.
La Armada enemiga, en cambio, aunque con base principal en El Callao, disponía de un apoyo más efectivo a sus operaciones en las bases secundarias de Arica, Ilo e Islay.

Al inicio de la guerra, la Escuadra peruana estaba prácticamente desmantelada en El Callao. Las calderas de la «Independencia» estaban en tierra y el «Huáscar» se encontraba desartillado.

La fuerza militar chilena previo a la Guerra del Pacífico

Cuando comenzó la guerra en 1879, el Ejército chileno se encontraba mal organizado y con una dotación que se había reducido paulatinamente durante los últimos diez años.
La crisis económica del país agravó aún más los recursos de la institución castrense. Esto se veía aumentado con el ambiente pacifista y el sentimiento de hermandad latinoamérica que existía en la población.
Las fuerzas armadas estaban integradas por el Ejército, la Armada y la Guardia Nacional.
La ley del 12 de septiembre de 1878 había fijado la dotación del Ejército en 3.122 plazas, pero por razones económicas el número se redujo en la práctica a 2.440 plazas. Sin embargo el número efectivo fluctuaba entre los 2.000 y 2.200 hombres.
Lo cierto es que Chile contaba con objetivos políticos claramente definidos y una acuciosa capacidad de organización que le permitiría levantar tres ejércitos en poco m·s de seis meses: El Ejército del Sur, que operaba en la Araucanía, el Ejército del Centro que operaba como reserva, y el Ejército en Campaña, que enfrentaría al Perú y Bolivia. Este último ejército llegó a superar los veinticinco mil hombres. Además, a partir de 1872 Misiones militares chilenas adquirieron de Gran Bretaña, Francia y Prusia armas de última generación, como ametralladoras Gatling, cañones Krupp y fusiles Comblain, material que modernizó su arsenal.

Distribución del Ejército


El Ejército de Línea estaba distribuido en 5 batallones de infantería de 300 plazas cada uno; dos regimientos de caballería a 3 escuadrones de 106 jinetes cada uno; y un regimiento de artillería a dos baterías con un total general de 410 hombres.

Infantería:
– Batallón Buin 1 de línea, 302 plazas.
– Batallón 2º de línea, 321 plazas.
– Batallón 3º de línea, 300 plazas.
– Batallón 4º de línea, 403 plazas.
– Batallón Zapadores, 334 plazas.

Caballería
– Regimiento Cazadores de caballo de 304 plazas.
– Regimiento Granaderos a caballo de 230 plazas.

Artillería
– Un regimiento de 400 plazas.

En total eran 2.594 hombres. Faltaban 528 personas para completar las 3.122 plazas que fijaba la ley de 1878.
Además existía la Escuela Militar que fue declarada en receso en noviembre de 1876. Comenzó a funcionar nuevamente en marzo de 1879 con 37 alumnos.
En 1879 la planta de oficiales era la siguiente: Tres generales de división, 5 generales de brigada, 7 coroneles, 29 tenientes coroneles, 38 sargentos mayores, 100 capitales, 20 ayudantes, 82 tenientes y 117 subtenientes.
En total eran 401 oficiales. Su distribución en el territorio era la siguiente: 100 de ellos estaban  encargados de la instrucción de la Guardia Nacional. Otros 100 era distribuidos en las oficinas militares y 201 estaban en los cuerpos de tropas.
La dotación de suboficiales y clases comprendía en total a 459 personas. Por grados correspondían a 37 sargentos 1º, 142 sargentos 2º, 138 cabos 1º y 142 cabos 2º. Divididos por «armas», habían 216 hombres de infantería, 134 de caballería, 57 para artillería y 52 en zapadores

Ubicación

Gran parte del Ejército de Línea estaba en la frontera con la Araucanía. El resto cubría las guarniciones de Santiago y Valparaíso. De acuerdo con la «Memoria de Guerra de 1878» las unidades de tropa cubrían las siguientes guarniciones del país.
El Batallón Buin 1º de línea prestaba servicios en Collipulli. En tanto que el Batallón 2º  de línea tenía 2 compañías en Valparaíso; 1 compañía en Cañete y otra en Toltén. El Batallón 3º de línea estaba en Angol. El 4º de línea tenía su sede en Santiago. El batallón Zapadores estaba radicado en Lumaco. Los   Regimientos Cazadores y Granaderos a a Caballo funcionaban en Santiago y la frontera. A su vez el Regimiento de Artillería estaba en Santiago y Valparaíso.

Reclutamiento

El servicio militar obligatorio se estableció en 1833, pero en la pr·ctica no era aplicado. El reclutamiento consistía en el enganche voluntario con una prima en dinero a través de un contrato.

Guardia Nacional

Era una agrupación que no poseía todas las características de un cuerpo militar profesional y jerarquizado. Su objetivo era ser un elemento de reserva. Los ciudadanos inscritos en los registros debían reunirse los domingo o días festivos en lugares públicos a fin de recibir instrucción militar. De acuerdo a la época, «la Guardia Nacional alejaba al individuo de la taberna en sus horas de ocio y contribuía a mantener en el hábito de la disciplina y el cariño por las armas».

Armamento y munición

La infantería usaba el fusil Comblain, modelo 1873, francés, era considerado como el mejor de acuerdo a sus condiciones balísticas.
Existían además cerca de 40.000 fusiles Chassepo, modelo 1874, francés; Beaumont, modelo 1871. En os arsenales había 2.800.000 cartuchos comblain y en los depósito de la Araucanía. 49.730. En total habían 2.849.730 cartuchos.
La CaballerÌa tenía el sable y la carabina. Esta ultima de las marchas Winchester y Spencer.
La artillería tenía 75 piezas de campaña en el parque. 14 cañones de campaña Krupp, 4 cañones de montaña y 6 ametralladoras Gatling.
En la maestranza de Limache se habían construido 12 cañones de campaña, 12 cañones de montaña y 6 cañones de bronce para montaña.

La fuerza militar chilena previo a la Guerra del Pacífico

Cuando comenzó la guerra en 1879, el Ejército chileno se encontraba mal organizado y con una dotación que se había reducido paulatinamente durante los últimos diez años.
La crisis económica del país agravó aún más los recursos de la institución castrense. Esto se veía aumentado con el ambiente pacifista y el sentimiento de hermandad latinoamérica que existía en la población.
Las fuerzas armadas estaban integradas por el Ejército, la Armada y la Guardia Nacional.
La ley del 12 de septiembre de 1878 había fijado la dotación del Ejército en 3.122 plazas, pero por razones económicas el número se redujo en la práctica a 2.440 plazas. Sin embargo el número efectivo fluctuaba entre los 2.000 y 2.200 hombres.
Lo cierto es que Chile contaba con objetivos políticos claramente definidos y una acuciosa capacidad de organización que le permitiría levantar tres ejércitos en poco m·s de seis meses: El Ejército del Sur, que operaba en la Araucanía, el Ejército del Centro que operaba como reserva, y el Ejército en Campaña, que enfrentaría al Perú y Bolivia. Este último ejército llegó a superar los veinticinco mil hombres. Además, a partir de 1872 Misiones militares chilenas adquirieron de Gran Bretaña, Francia y Prusia armas de última generación, como ametralladoras Gatling, cañones Krupp y fusiles Comblain, material que modernizó su arsenal.

Distribución del Ejército


El Ejército de Línea estaba distribuido en 5 batallones de infantería de 300 plazas cada uno; dos regimientos de caballería a 3 escuadrones de 106 jinetes cada uno; y un regimiento de artillería a dos baterías con un total general de 410 hombres.

Infantería:
– Batallón Buin 1 de línea, 302 plazas.
– Batallón 2º de línea, 321 plazas.
– Batallón 3º de línea, 300 plazas.
– Batallón 4º de línea, 403 plazas.
– Batallón Zapadores, 334 plazas.

Caballería
– Regimiento Cazadores de caballo de 304 plazas.
– Regimiento Granaderos a caballo de 230 plazas.

Artillería
– Un regimiento de 400 plazas.

En total eran 2.594 hombres. Faltaban 528 personas para completar las 3.122 plazas que fijaba la ley de 1878.
Además existía la Escuela Militar que fue declarada en receso en noviembre de 1876. Comenzó a funcionar nuevamente en marzo de 1879 con 37 alumnos.
En 1879 la planta de oficiales era la siguiente: Tres generales de división, 5 generales de brigada, 7 coroneles, 29 tenientes coroneles, 38 sargentos mayores, 100 capitales, 20 ayudantes, 82 tenientes y 117 subtenientes.
En total eran 401 oficiales. Su distribución en el territorio era la siguiente: 100 de ellos estaban  encargados de la instrucción de la Guardia Nacional. Otros 100 era distribuidos en las oficinas militares y 201 estaban en los cuerpos de tropas.
La dotación de suboficiales y clases comprendía en total a 459 personas. Por grados correspondían a 37 sargentos 1º, 142 sargentos 2º, 138 cabos 1º y 142 cabos 2º. Divididos por «armas», habían 216 hombres de infantería, 134 de caballería, 57 para artillería y 52 en zapadores

Ubicación

Gran parte del Ejército de Línea estaba en la frontera con la Araucanía. El resto cubría las guarniciones de Santiago y Valparaíso. De acuerdo con la «Memoria de Guerra de 1878» las unidades de tropa cubrían las siguientes guarniciones del país.
El Batallón Buin 1º de línea prestaba servicios en Collipulli. En tanto que el Batallón 2º  de línea tenía 2 compañías en Valparaíso; 1 compañía en Cañete y otra en Toltén. El Batallón 3º de línea estaba en Angol. El 4º de línea tenía su sede en Santiago. El batallón Zapadores estaba radicado en Lumaco. Los   Regimientos Cazadores y Granaderos a a Caballo funcionaban en Santiago y la frontera. A su vez el Regimiento de Artillería estaba en Santiago y Valparaíso.

Reclutamiento

El servicio militar obligatorio se estableció en 1833, pero en la pr·ctica no era aplicado. El reclutamiento consistía en el enganche voluntario con una prima en dinero a través de un contrato.

Guardia Nacional

Era una agrupación que no poseía todas las características de un cuerpo militar profesional y jerarquizado. Su objetivo era ser un elemento de reserva. Los ciudadanos inscritos en los registros debían reunirse los domingo o días festivos en lugares públicos a fin de recibir instrucción militar. De acuerdo a la época, «la Guardia Nacional alejaba al individuo de la taberna en sus horas de ocio y contribuía a mantener en el hábito de la disciplina y el cariño por las armas».

Armamento y munición

La infantería usaba el fusil Comblain, modelo 1873, francés, era considerado como el mejor de acuerdo a sus condiciones balísticas.
Existían además cerca de 40.000 fusiles Chassepo, modelo 1874, francés; Beaumont, modelo 1871. En os arsenales había 2.800.000 cartuchos comblain y en los depósito de la Araucanía. 49.730. En total habían 2.849.730 cartuchos.
La CaballerÌa tenía el sable y la carabina. Esta ultima de las marchas Winchester y Spencer.
La artillería tenía 75 piezas de campaña en el parque. 14 cañones de campaña Krupp, 4 cañones de montaña y 6 ametralladoras Gatling.
En la maestranza de Limache se habían construido 12 cañones de campaña, 12 cañones de montaña y 6 cañones de bronce para montaña.