¿Cómo afrontar el futuro con serenidad?

Sugerencia de escritura del día
¿Te pasas más tiempo pensando en el futuro o en el pasado? ¿Por qué?

El futuro es una de las mayores fuentes de ansiedad para muchas personas. Nos preocupamos por lo que nos deparará, por si podremos cumplir nuestros objetivos, por si estaremos preparados para los cambios y los desafíos. A veces, nos anticipamos a situaciones negativas que quizás nunca ocurran, y nos perdemos la oportunidad de disfrutar del presente.

Sin embargo, hay formas de afrontar el futuro con más calma y confianza. Una de ellas es tomar conciencia de nuestros pensamientos y emociones, y cuestionarlos cuando sean irracionales o exagerados. Podemos preguntarnos: ¿Qué evidencia tengo de que esto va a pasar? ¿Qué otras posibilidades hay? ¿Qué puedo hacer para prevenirlo o solucionarlo? ¿Qué recursos y apoyos tengo? ¿Qué he aprendido de experiencias pasadas?

Otra forma de afrontar el futuro es planificarlo de forma realista y flexible. Podemos establecer metas claras y específicas, pero también dejar espacio para la improvisación y la adaptación. Podemos anticipar los posibles obstáculos y prepararnos para ellos, pero también estar abiertos a las oportunidades y las sorpresas. Podemos revisar nuestros planes periódicamente y ajustarlos según nuestras necesidades y circunstancias.

Finalmente, una forma de afrontar el futuro es vivir el presente con plenitud y gratitud. Podemos aprovechar cada momento para hacer lo que nos gusta, para aprender algo nuevo, para compartir con los demás, para cuidarnos y cuidar el planeta. Podemos reconocer y valorar lo que tenemos, lo que hemos logrado, lo que hemos superado. Podemos celebrar nuestros éxitos y aprender de nuestros errores.

El futuro no es algo que nos acecha o nos amenaza, sino algo que podemos construir y disfrutar. Depende de nosotros cómo lo afrontamos y cómo lo vivimos. 

Cómo superar los pensamientos negativos

Los pensamientos negativos son esas ideas que nos hacen sentir mal, que nos limitan, que nos hacen anticipar lo peor, que nos hacen dudar de nosotros mismos y que nos alejan de nuestros objetivos. Son pensamientos que no se basan en la realidad, sino en nuestra interpretación distorsionada de la misma, y que nos generan emociones negativas como el miedo, la ansiedad, la tristeza, la culpa o la ira.

El problema de los pensamientos negativos es muy común en la sociedad actual, donde se piensa más de lo que se actúa, y se reflexiona demasiado antes de hacer las cosas.

Los pensamientos negativos son normales y todos los tenemos en algún momento, pero cuando se vuelven recurrentes, automáticos, inflexibles y absolutistas, pueden afectar seriamente a nuestra salud mental, provocando problemas como el estrés, la depresión, la baja autoestima, la fobia, el pánico o el trastorno obsesivo-compulsivo.

¿Qué podemos hacer para combatir los pensamientos negativos y liberarnos de la carga que suponen?

En uno de los capítulos del podcast «Entiende tu mente” se centró en el tema de los pensamientos negativos, y ofreció algunas sugerencias prácticas para romper el ciclo negativo y pedir ayuda si es necesario.

Estas son algunas de las ideas principales que se extrajeron del podcast:

  • Los pensamientos negativos son una forma de anticipar eventos negativos que no tienen por qué ocurrir, y que limitan nuestra capacidad de acción y nuestra autoestima.
  • El problema de los pensamientos negativos es muy común en la sociedad actual, donde se piensa más de lo que se actúa, y se reflexiona demasiado antes de hacer las cosas.
  • La solución para los pensamientos negativos no es intentar cambiarlos por pensamientos positivos, sino dejar de pensar en ellos, y enfocarse en la acción y en el presente.
  • Para dejar de pensar en los pensamientos negativos, se pueden usar técnicas como la parada de pensamiento, que consiste en interrumpir el flujo de pensamientos negativos con una palabra o un gesto, y sustituirlos por una actividad que nos distraiga o nos motive.
  • Es importante tener la percepción de que la anticipación negativa es inútil, y que no podemos controlar el futuro, sino solo el presente.
  • Se recomienda crear un cuaderno para apuntar el contexto, el momento, las sensaciones, y todo lo que nos pasa cuando tenemos pensamientos negativos, y contrarrestarlos diciendo en voz alta que no van a pasar, y que no son ciertos.
  • Se reconoce que no es fácil dejar de pensar en lo negativo, y que a veces se necesita la ayuda de buenos terapeutas que nos puedan ayudar a romper el hábito y a superar el sufrimiento que nos causan los pensamientos negativos.
  • Es importante tener la percepción de que la anticipación negativa es inútil, y que no podemos controlar el futuro, sino solo el presente.

En resumen, podemos enfrentar las ideas negativas

Los pensamientos negativos son una forma de anticipar eventos negativos que no tienen por qué ocurrir, y que limitan nuestra capacidad de acción y nuestra autoestima. Este problema es muy común en la sociedad actual, donde se piensa más de lo que se actúa, y se reflexiona demasiado antes de hacer las cosas. La solución para los pensamientos negativos no es intentar cambiarlos por pensamientos positivos, sino dejar de pensar en ellos, y enfocarse en la acción y en el presente. Para ello, se pueden usar técnicas como la parada de pensamiento, que consiste en interrumpir el flujo de pensamientos negativos con una palabra o un gesto, y sustituirlos por una actividad que nos distraiga o nos motive. Es importante tener la percepción de que la anticipación negativa es inútil, y que no podemos controlar el futuro, sino solo el presente.

Cómo vivir una vida plena y feliz según James Clear


¿Cómo vivir una vida plena y feliz? Esta es una pregunta que muchos de nosotros nos hacemos, pero que no siempre encontramos una respuesta satisfactoria. Sin embargo, hay algunos consejos que podemos seguir para acercarnos más a nuestro ideal de felicidad y plenitud.

Estos consejos se basan en las ideas de James Clear, autor de Hábitos Atómicos, un libro que nos enseña cómo cambiar nuestra vida a través de pequeñas acciones diarias. Veamos cuáles son estos consejos:

  • Sé un fan, no un crítico. La crítica puede ser útil cuando se hace con respeto y constructivamente, pero también puede ser una forma de sabotear nuestra propia felicidad y la de los demás. En cambio, ser un fan significa apreciar y celebrar lo que nos gusta, lo que nos inspira, lo que nos hace crecer. Ser un fan nos ayuda a disfrutar más de la vida, a conectar con otras personas que comparten nuestros intereses y valores, y a recibir su apoyo y ayuda cuando lo necesitamos.
  • Actúa rápidamente. El tiempo es un recurso limitado y valioso, y no podemos permitirnos desperdiciarlo esperando el momento perfecto para hacer las cosas que queremos hacer. El momento perfecto nunca llega, y mientras tanto, perdemos oportunidades y experiencias que podrían enriquecer nuestra vida. Por eso, debemos actuar rápidamente cuando tenemos una idea, un sueño, un proyecto, o simplemente una curiosidad. No se trata de ser impulsivos o imprudentes, sino de ser decididos y valientes. La acción nos lleva al aprendizaje, al progreso, y a la satisfacción.
  • Mide tu éxito contra ti mismo. Compararnos con los demás es una trampa que nos hace sentir insatisfechos, envidiosos, y frustrados. Siempre habrá alguien que tenga más, que haga más, que sea más que nosotros. Pero eso no significa que nosotros seamos menos. Cada uno tiene su propio camino, sus propias circunstancias, sus propias metas. Lo que importa es cómo nos sentimos con nosotros mismos, cómo evolucionamos, cómo superamos nuestros desafíos. Mide tu éxito contra ti mismo, y serás feliz cuando otros ganen, y es más probable que recibas ayuda de ellos gracias a tu apoyo.

Estos son solo algunos de los consejos que James Clear nos ofrece en su libro Hábitos Atómicos, que te recomiendo leer si quieres profundizar más en estas ideas y aprender cómo aplicarlas a tu vida. Espero que te hayan gustado y que te sirvan para vivir una vida plena y feliz.

Estas ideas son de James Clear:

  • «Es más divertido ser un fan que un crítico. No estoy buscando pasar mi vida derribando las cosas, cuando puede ser tan satisfactorio construir las cosas».
  • «La forma de vivir una vida plena es actuar rápidamente. Particularmente a medida que envejeces, es alarmantemente fácil dejar pasar un año o dos (o cinco) sin hacer las grandes cosas que siempre has sentido con ganas de hacer. Te metes en un ritmo, no necesariamente uno que amas, sino uno que te sientes cómodo repitiendo, y los ritmos de tu rutina diaria se vuelven más profundos y más establecidos. La velocidad está perpetuamente infravalorada. Eso no significa que debas sentirte frenético o apresurado. De hecho, es probable que debas eliminar algunas de las cosas que te hacen sentir tan ocupado para hacer espacio para las cosas que siempre quisiste hacer. Pero definitivamente significa que debes dejar de dejar que los días se desvíen esperando a que el momento sea el adecuado. Deja de actuar como si hubiera tiempo infinito. Esta, la forma en que estás viviendo ahora mismo, es tu única vida».
  • «Medi tu éxito contra los demás y serás infeliz cuando ganen, y serás menos probable que recibas ayuda de ellos debido a tus celos. Mide tu éxito contra ti mismo y serás feliz cuando otros ganen, y es más probable que recibas ayuda de ellos gracias a tu apoyo».

Llora, que te hará bien: cómo la música triste es una válvula de escape

¿Por qué la música tiene canciones tristes? ¿Qué motivos llevan a los creadores a escribir canciones tristes? ¿Qué experiencias personales se describen en el capítulo del podcast canciones tristes? ¿Por qué escribir canciones tristes y escuchar estas canciones sirven como una válvula de escape?

Estas son algunas de las preguntas que se abordan en el capítulo del «Canciones Tristes» del podcast Microtráfico, donde diferentes cantantes comparten sus vivencias, opiniones y emociones con la música triste y cómo les ha servido para expresarse, desahogarse, movilizarse y acompañarse.

La música tiene canciones tristes porque la tristeza es una emoción humana universal, que forma parte de la vida y que tiene un valor estético, cultural y social. La tristeza puede ser provocada por diversas causas, como el amor, la pérdida, el abandono, la soledad, la depresión, el suicidio, la droga, la violencia, la política, la tecnología, etc. La música triste es una forma de reconocer, canalizar y transformar la tristeza en algo bello, profundo y crítico.

Los creadores escriben canciones tristes por diferentes motivos, como una terapia, una necesidad, una forma de expresión, una forma de pedir ayuda, una forma de acompañar, una forma de empoderarse, una forma de resistir, una forma de mostrar su vulnerabilidad, una forma de hacerse entender, una forma de liberarse, una forma de movilizar, etc. Las canciones tristes son el reflejo de sus experiencias personales, de sus sentimientos, de sus problemas, de sus sueños, de sus miedos, de sus esperanzas, de sus anhelos, etc.

En el capítulo del podcast canciones tristes, se describen varias experiencias personales de los cantantes, como el bullying, el abandono de su papá, el consumo de drogas, los pensamientos suicidas, la depresión severa, el trauma generalizado, la contención de su mamá depresiva, etc. Estas experiencias son dolorosas, difíciles y complejas, y la música triste les ha ayudado a superarlas o a sobrellevarlas de alguna manera.

Escribir canciones tristes y escuchar estas canciones sirven como una válvula de escape, porque permiten liberar la presión, el estrés, la angustia, la rabia, el dolor, etc. que se acumula en el interior. También sirven como una forma de identificación, de empatía, de consuelo, de apoyo, de compañía, de comprensión, de comunicación, de conexión, etc. con los demás que sienten lo mismo o que han pasado por lo mismo. La música triste es una forma de compartir y acompañarse, de tomarse la mano y seguir adelante.

Escuchar este capítulo en particular te ayuda a entender qué piensa y qué siente una parte de las nuevas generaciones, que se enfrentan a un mundo difícil, complejo y desafiante, y que buscan en la música una forma de sobrevivir, de resistir y de transformar la realidad. La música triste es una forma de arte, de terapia, de protesta, de compañía, de empoderamiento y de humanidad.

Las contradicciones de comprar y ahorrar: cómo romper el ciclo del consumo compulsivo

Comprar y ahorrar son dos conceptos que generan un dilema cotidiano para muchas personas. ¿Qué nos lleva a comprar sin una necesidad real? ¿Qué beneficios nos aporta el ahorro a largo plazo? ¿Cómo podemos evitar el desperdicio de dinero, espacio y valor que implica tener ropa acumulada? Estas son algunas de las preguntas que intentaremos responder en este artículo.

La compra compulsiva es un trastorno psicológico que se caracteriza por un deseo desenfrenado por comprar sin una necesidad real, frecuente en personas que padecen trastornos del estado de ánimo, y que se asocia con trastornos depresivos y baja autoestima. La persona que compra compulsivamente busca satisfacer una emoción que le falta, como la felicidad, el amor o la seguridad, y lo hace a través de la gratificación y el alivio temporal que se obtiene al comprar. Sin embargo, esta sensación es efímera y pronto se transforma en culpa y ansiedad, que solo se superan con otra compra. Así se entra en un ciclo vicioso que afecta a la salud mental, a las relaciones personales y a la economía del individuo.

El ahorro, por el contrario, es una opción más racional y beneficiosa a largo plazo, pero menos gratificante a corto plazo. El ahorro implica planificar el futuro, tener un objetivo claro y renunciar al placer inmediato por una recompensa mayor. El ahorro también implica ser consciente de los ingresos y los gastos, y evitar el consumo impulsivo que puede llevar a endeudarse. El ahorro es una forma de invertir en uno mismo, en la educación, en la salud, en la vivienda, en el ocio o en la jubilación. El ahorro es una forma de generar tranquilidad, seguridad y libertad financiera.

Pero, ¿cómo podemos romper el ciclo del consumo compulsivo y adoptar hábitos de ahorro? Una de las claves es diferenciar entre querer y necesitar. Querer es un deseo subjetivo que puede estar influenciado por las emociones, la publicidad, la moda o la presión social. Necesitar es una exigencia objetiva que responde a una carencia real, a una utilidad o a una funcionalidad. La gente antes vivía con pocas prendas de ropa, las cuales usaba hasta gastarlas y luego las reemplazaba. Hoy tenemos prendas para muchas ocasiones y muchas alternativas para esas ocasiones, todo multiplicado por diez. Decenas de poleras que no alcanzamos a usar en un mes. Y eso es excesivo. Es un gasto de dinero innecesario.

Otra de las claves es ser consciente del impacto ambiental y social que tiene el consumo excesivo de ropa. La moda rápida o fast-fashion produce ropa en exceso que no se usa y que se desecha en lugares como el desierto de Atacama o los vertederos africanos, afectando al medio ambiente y a las comunidades vulnerables. La ropa que se acumula en el clóset o en el basurero desprende contaminantes al aire y al agua, y afecta a la biodiversidad y a la salud de las personas. La ropa que no se usa ni se disfruta pierde su valor, su sentido y su propósito. Es un desperdicio de dinero, espacio y recursos.

La última de las claves es buscar otras formas de satisfacer las emociones que nos impulsan a comprar. El consumidor se guía por sus emociones a la hora de comprar, y las marcas lo saben. Por eso, apelan a ellas para generar una conexión con el cliente, para crear una necesidad artificial, para provocar una reacción emocional que impulse la compra. Pero hay otras formas de satisfacer esas emociones, como el deporte, el arte, la meditación, la lectura, el voluntariado, el contacto con la naturaleza o la socialización. Estas actividades nos aportan bienestar, autoestima, creatividad, relajación, conocimiento, solidaridad, armonía y diversión, sin necesidad de gastar dinero ni de acumular objetos.

En conclusión, comprar y ahorrar son conceptos opuestos que generan un dilema cotidiano, pero que se pueden reconciliar con una actitud crítica, consciente y responsable. Comprar sin necesidad real es una forma de buscar algo indefinido que no satisface la verdadera emoción que se necesita. Ahorrar es una opción más racional y beneficiosa a largo plazo, pero menos gratificante a corto plazo. Tener ropa acumulada es un desperdicio de dinero, espacio y valor, que no se aprovecha ni se disfruta. El peor error que podemos cometer es tener dinero estancado en el clóset sin sacarle provecho. Por eso, te invitamos a reflexionar sobre tus hábitos de consumo y ahorro, y a buscar otras formas de llenar tu vida de sentido y felicidad.


Tres ideas principales sobre comprar, acumular y ahorrar:

¿No tienes tiempo para leer o no quieres leer?

Muchas personas dicen que no tienen tiempo para leer, que están muy ocupadas con el trabajo, la familia, los estudios, las redes sociales o el ocio. Sin embargo, ¿sabías que con sólo 45 minutos de lectura al día puedes leer entre 2 y 3 libros al mes?

El promedio de lectura es de 250 palabras por minuto. Esto significa que en 45 minutos puedes leer unas 11.250 palabras, lo que equivale a unas 30 páginas de un libro estándar.

Si mantienes este hábito de lectura todos los días, al final del mes habrás leído unas 900 páginas, lo que supone entre 2 y 3 libros, dependiendo de su extensión. Al año, podrías leer entre 24 y 36 libros, lo que te permitiría ampliar tu cultura, tu vocabulario y tu visión del mundo.

Ahora bien, ¿cómo encontrar esos 45 minutos al día para leer? La respuesta es sencilla: distribuyéndolos a lo largo del día. Por ejemplo, puedes leer 15 minutos por la mañana, antes de empezar tu jornada; otros 15 minutos por la tarde, después de comer o en el transporte público; y otros 15 minutos por la noche, antes de dormir.

De esta forma, no sólo aprovecharás mejor tu tiempo libre, sino que también disfrutarás de los beneficios de la lectura para tu salud física y mental. Leer te ayuda a reducir el estrés, a mejorar la memoria, a estimular la creatividad y a dormir mejor.

Así que ya sabes, si quieres leer más, no te pongas excusas. Busca un libro que te guste, elige un momento del día y dedícale unos minutos a la lectura. Verás cómo se convierte en un placer y en una necesidad. Recuerda: no hay tiempo para leer, hay voluntad para leer.