Leonardo Da Vinci fue un genio que lo observó todo, lo aprendió todo y lo creó todo. No habĆa nada que se le escapara, desde lo que necesitaba comprar en el mercado hasta sus maravillosas invenciones en ciencia, geometrĆa, pintura, escultura, anatomĆa e ingenierĆa.
Sus libretas eran el tesoro donde guardaba todos sus secretos. AllĆ plasmaba sus ideas, sus descubrimientos, sus proyectos y sus curiosidades.
Sus ideas no se quedaban en el papel, sino que las unĆa y las transformaba en realidad.
Este incansable espĆritu de investigación se reflejó en todas las Ć”reas en las que incursionó. Desde la anatomĆa hasta la ingenierĆa, desde la pintura hasta la geometrĆa, Da Vinci destacó por su habilidad para trascender las barreras entre disciplinas aparentemente dispares, encontrando patrones y conexiones que escapaban a la mirada comĆŗn.
La cinta Ā«Dejar el mundo atrĆ”sĀ» narra la odisea de una familia neoyorquina ante un evento catastrófico que amenaza con desmoronar la civilización occidental. La trama despliega la vulnerabilidad de una familia acomodada, incapaz de enfrentar adversidades āclimĆ”ticas, de seguridad, sociales, sanitarias o alimentariasā sin las comodidades del siglo XXI. En un mundo sin internet, la sociedad se paraliza: embarcaciones varadas, aeronaves siniestradas y alimentos perecederos.
Actualmente, nuestra dependencia de los servicios de streaming es palpable, y su estabilidad, incierta. Esta realidad nos invita a reflexionar sobre la fragilidad del streaming y el valor del soporte fĆsico en la conservación de la cultura y la autonomĆa individual.
Crucialmente, el formato fĆsico es un pilar en la construcción y preservación de nuestra memoria e identidad, posibilitando la creación de una colección personal que refleje nuestros intereses y experiencias. Facilita, igualmente, la transmisión cultural a futuras generaciones, fortaleciendo el legado histórico y social.
Es esencial reconocer que el streaming, pese a su conveniencia, no es infalible y podrĆa desvanecerse, privĆ”ndonos de aquellos contenidos que nos complacen y enriquecen. Por ello, es imperativo valorar y respaldar el formato fĆsico, baluarte de libertad y autodeterminación. No se trata de abandonar el streaming, sino de complementarlo con lo analógico, conscientes de las ventajas y desafĆos de cada alternativa. AsĆ, podremos deleitarnos con la cultura de manera Ćntegra y consciente, asegurando su perdurabilidad y trascendencia.
En la era digital, los jóvenes estĆ”n cada vez mĆ”s inmersos en pantallas recreativas como pelĆculas, series, videojuegos y redes sociales. Este cambio en el comportamiento ha tenido un impacto negativo en su capacidad lectora. SegĆŗn las evaluaciones internacionales Pisa, el 75% de los alumnos de 13 aƱos en EspaƱa no pasan del nivel Ā«bĆ”sicoĀ» de comprensión lectora.
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