ĀæQuĆ© harĆas si te tocara la loterĆa?
Un premio que no se anuncia,
sonrisa que desborda,
mar que da certezas.Camino suave,
con la sonrisa abierta
como maƱana.Bajo a la playa:
el mar me va diciendo
que todo es posible.
ĀæQuĆ© harĆas si te tocara la loterĆa?
Un premio que no se anuncia,
sonrisa que desborda,
mar que da certezas.Camino suave,
con la sonrisa abierta
como maƱana.Bajo a la playa:
el mar me va diciendo
que todo es posible.
Un caso reciente de desinformación que experimenté de cerca revela los mecanismos sociales que la impulsan y las acciones concretas necesarias para detenerla.

El 18 de enero de 2026 comenzó a circular en distintos grupos de mensajerĆa una imagen que anunciaba un corte de energĆa de seis horas. La información no coincidĆa con el aviso oficial, que indicaba una interrupción de 60 minutos. La imagen se expandió con rapidez y generó consultas en varios espacios digitales.
La pieza difundida presentaba un mensaje simple y directo. Su formato visual facilitó su circulación entre usuarios que compartieron el contenido sin confirmar la fuente. En paralelo, el comunicado institucional, que contenĆa los datos reales, tuvo un alcance menor. En varios grupos se repitió el mismo patrón: el contenido inicial, aunque incorrecto, se replicó de manera constante, mientras que la corrección avanzó en menor proporción.
Para enfrentar la situación se empleó una representación de la misma imagen con un sello que indicaba su falsedad. Este recurso permitió que la aclaración circulara en un formato reconocible para quienes ya habĆan visto la primera versión. Aun asĆ, quedó en evidencia que la rectificación no se sostiene Ćŗnicamente en la emisión de datos correctos.
La respuesta mĆ”s eficaz provino de un enfoque adicional: solicitar a verificadores y personas con presencia activa en los grupos que publicaran la aclaración en los mismos espacios donde se habĆa difundido la información incorrecta. No bastó con notificarles el error. Fue necesario pedirles que actuaran, que compartieran la corrección y que indicaran de forma clara que el contenido original no era verĆdico. Su intervención generó un efecto directo porque los usuarios suelen reconocer y asumir como fiables los mensajes que provienen de personas con las que mantienen vĆnculos sociales dentro de esos mismos entornos.
El caso permitió observar el funcionamiento de la desinformación en contextos digitales. Los contenidos que ofrecen mensajes cerrados y directos suelen desplazarse con facilidad. La verificación, en cambio, requiere mÔs tiempo y depende de acciones coordinadas. Este contraste contribuye a que la confusión persista durante un periodo mayor del que tarda en circular la información correcta.
El episodio tambiĆ©n planteó una cuestión mĆ”s amplia: la necesidad de fortalecer prĆ”cticas de pensamiento crĆtico. Ante cualquier contenido que presente afirmaciones contundentes, resulta pertinente detenerse, examinar la fuente y contrastar con datos verificables antes de compartirlo. Este proceso reduce la propagación de información no comprobada.
La situación puso de relieve otro aspecto: los hÔbitos de consumo digital condicionan la manera en que se interpreta la información. La exposición constante a mensajes breves y continuos limita el espacio para anÔlisis detallados. Por ello, la lectura de materiales extensos y la revisión de fuentes diversas pueden contribuir a un uso mÔs riguroso de los entornos informativos.
El caso del corte de energĆa ofrece una mirada Ćŗtil sobre cómo se generan y corrigen las distorsiones informativas. La desinformación avanza cuando encuentra poca resistencia. La información verificada necesita apoyo activo de quienes participan en los mismos espacios donde surge el error. La combinación de verificación, coordinación y revisión crĆtica permite reducir el impacto de estos episodios.
Son libros que llevo tiempo dejando pendientes. Son libros que les debo un espacio en mi tiempo.
Entre ellos tengo Moby Dick y otros clĆ”sicos que siempre he querido experimentar en su forma original. TambiĆ©n estĆ” El conde de Montecristo, una novela que me intriga especialmente por todas las versiones cinematogrĆ”ficas que existen. Siempre me pregunto si alguna se acerca realmente al espĆritu del libro. Para resolverlo, solo hay un camino: leerlo.
Otro libro que tengo en espera es Orgullo y prejuicio. DespuƩs de ver varias adaptaciones, tengo curiosidad por descubrir quƩ matices y emociones ofrece el texto original de Jane Austen que no aparecen en pantalla.
TambiĆ©n tengo pendiente la biografĆa de Bill Gates. Me interesa entender quĆ© factores marcaron su infancia y su camino hacia el Ć©xito. Me pregunto quĆ© decisiones, circunstancias o hĆ”bitos hicieron que su historia fuese tan distinta de la de tantas otras personas con aspiraciones parecidas.
Y cuando quiero avanzar sin prisa, recurro a la antologĆa de cuentos de Isaac Asimov, que leo poco a poco. Cuando la lectura principal se vuelve densa, tomo uno de sus relatos para despejarme. Me gusta porque en esos cuentos se ve la semilla de muchas de sus grandes obras: pequeƱas ideas que luego evolucionaron en historias enormes.
Al final, elegir qué leer es un acto personal y sencillo. Y una lista de «querer leer» se vuelve a una lista de «libros pendientes».
Tener tiempo libre no deberĆa ser motivo de angustia. A veces sentimos que debemos llenarlo con mil cosas, y otras veces nos frustra no tener suficiente. La clave estĆ” en priorizar y elegir actividades que nos conecten con el presente: leer un buen libro, hacer ejercicio, pasear, o simplemente disfrutar del silencio.
Evita caer en el consumo interminable de redes sociales y contenidos vacĆos que solo generan distracción. RegĆ”late espacios para pensar, sentir y darte cuenta de dónde estĆ”s. El tiempo libre es tu oportunidad para reconectar contigo.


El miedo suele aparecer cuando intentamos algo nuevo. En el Stand Up Paddle (SUP), como en cualquier reto personal, la mente nos dice que no podemos, que es peligroso, que mejor nos quedemos en la orilla. Pero la realidad es distinta: cuando damos el primer paso, todo cambia.
El Stand Up Paddle (SUP) no es solo un deporte acuƔtico: es una experiencia que enseƱa a superar miedos, romper excusas y dar el primer paso hacia nuevos retos.
El miedo aparece cuando enfrentamos lo desconocido. En el SUP, puede ser el temor a alejarse, a caer o a perder el equilibrio. Pero la realidad es que la mayorĆa de esos miedos son mentales. Cuando decides actuar, descubres que nada malo ocurre y que eres mĆ”s fuerte de lo que pensabas.
Frase clave: El miedo limita, la acción libera.
Cada intento sobre la tabla es un recordatorio: la acción vence a la duda. Igual que cuando creemos que no podremos con un desafĆo en el trabajo o en la vida diaria, basta dar el primer paso para comprobar que sĆ podemos.
En la prĆ”ctica, el miedo a alejarse, a caer o a perder el equilibrio es comĆŗn. Sin embargo, cada intento nos enseƱa que nada malo ocurre si lo enfrentamos. La acción libera. Lo mismo pasa fuera del agua: cuando creemos que no podremos con un desafĆo, basta intentarlo para descubrir que sĆ podemos.
Las excusas son como olas que intentan detenerte: āestĆ” nubladoā, āmejor descansoā, āĀæy si no sale bien?ā. Pero cuando decides actuar, todo fluye. Inflar la tabla, remar, mantener el equilibrio⦠cada avance refuerza tu confianza y te aleja de la inercia.
Frase clave: Las excusas son olas; atrƩvete a remar.
Las excusas tambiĆ©n son olas que intentan detenernos: āestĆ” nubladoā, āmejor descansoā, āĀæy si no sale bien?ā. Pero cuando decidimos actuar, todo fluye. Inflar la tabla, remar, mantener el equilibrio⦠cada avance refuerza la confianza y nos recuerda que la comodidad no nos lleva a ningĆŗn lugar nuevo.
AdemĆ”s de ser un deporte divertido, el SUP aporta beneficios fĆsicos y mentales:
El SUP enseña una lección poderosa: la acción es la clave para superar miedos y excusas. Da el primer paso, atrévete a salir de tu zona de confort y descubre tu verdadera fuerza.
Atrévete. El miedo limita, la acción libera. Da el primer paso y descubre tu verdadera fuerza.
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