Leer Ćŗnicamente para obtener información ya no tiene sentido. Hoy esa información estĆ” disponible en mĆŗltiples formatos āvĆdeos, artĆculos breves, hilos, podcastsā y suele llegar incluso mĆ”s rĆ”pido y mĆ”s simplificada que en un libro. Pero leer es otra cosa. Es un proceso mĆ”s profundo, casi existencial, en el que al llegar a la Ćŗltima pĆ”gina no solo sabemos algo nuevo: somos alguien distinto.
Cuando un libro es bueno, no solo te transmite datos, sino que te transforma. Te ayuda a mirar el mundo con otros ojos, a comprender mejor a los demƔs, a empatizar con realidades que no son la tuya y a reconocer lo pequeƱos que somos frente a la inmensidad del conocimiento humano. La lectura ensancha la mirada, abre mundos y, poco a poco, nos hace mejores personas.
Por eso leer sigue teniendo sentido, incluso mÔs que nunca. No por la información, sino por la transformación.
El 18 de enero de 2026 comenzó a circular en distintos grupos de mensajerĆa una imagen que anunciaba un corte de energĆa de seis horas. La información no coincidĆa con el aviso oficial, que indicaba una interrupción de 60 minutos. La imagen se expandió con rapidez y generó consultas en varios espacios digitales.
La pieza difundida presentaba un mensaje simple y directo. Su formato visual facilitó su circulación entre usuarios que compartieron el contenido sin confirmar la fuente. En paralelo, el comunicado institucional, que contenĆa los datos reales, tuvo un alcance menor. En varios grupos se repitió el mismo patrón: el contenido inicial, aunque incorrecto, se replicó de manera constante, mientras que la corrección avanzó en menor proporción.
Para enfrentar la situación se empleó una representación de la misma imagen con un sello que indicaba su falsedad. Este recurso permitió que la aclaración circulara en un formato reconocible para quienes ya habĆan visto la primera versión. Aun asĆ, quedó en evidencia que la rectificación no se sostiene Ćŗnicamente en la emisión de datos correctos.
La respuesta mĆ”s eficaz provino de un enfoque adicional: solicitar a verificadores y personas con presencia activa en los grupos que publicaran la aclaración en los mismos espacios donde se habĆa difundido la información incorrecta. No bastó con notificarles el error. Fue necesario pedirles que actuaran, que compartieran la corrección y que indicaran de forma clara que el contenido original no era verĆdico. Su intervención generó un efecto directo porque los usuarios suelen reconocer y asumir como fiables los mensajes que provienen de personas con las que mantienen vĆnculos sociales dentro de esos mismos entornos.
El caso permitió observar el funcionamiento de la desinformación en contextos digitales. Los contenidos que ofrecen mensajes cerrados y directos suelen desplazarse con facilidad. La verificación, en cambio, requiere mÔs tiempo y depende de acciones coordinadas. Este contraste contribuye a que la confusión persista durante un periodo mayor del que tarda en circular la información correcta.
La situación puso de relieve otro aspecto: los hÔbitos de consumo digital condicionan la manera en que se interpreta la información. La exposición constante a mensajes breves y continuos limita el espacio para anÔlisis detallados. Por ello, la lectura de materiales extensos y la revisión de fuentes diversas pueden contribuir a un uso mÔs riguroso de los entornos informativos.
El caso del corte de energĆa ofrece una mirada Ćŗtil sobre cómo se generan y corrigen las distorsiones informativas. La desinformación avanza cuando encuentra poca resistencia. La información verificada necesita apoyo activo de quienes participan en los mismos espacios donde surge el error. La combinación de verificación, coordinación y revisión crĆtica permite reducir el impacto de estos episodios.
Y cuando quiero avanzar sin prisa, recurro a la antologĆa de cuentos de Isaac Asimov, que leo poco a poco. Cuando la lectura principal se vuelve densa, tomo uno de sus relatos para despejarme. Me gusta porque en esos cuentos se ve la semilla de muchas de sus grandes obras: pequeƱas ideas que luego evolucionaron en historias enormes.
Tener tiempo libre no deberĆa ser motivo de angustia. A veces sentimos que debemos llenarlo con mil cosas, y otras veces nos frustra no tener suficiente. La clave estĆ” en priorizar y elegir actividades que nos conecten con el presente: leer un buen libro, hacer ejercicio, pasear, o simplemente disfrutar del silencio. Evita caer en el consumo interminable de redes sociales y contenidos vacĆos que solo generan distracción. RegĆ”late espacios para pensar, sentir y darte cuenta de dónde estĆ”s. El tiempo libre es tu oportunidad para reconectar contigo.
Descubre cómo vencer el miedo y las excusas para avanzar en el SUP y en la vida. La acción es la clave para crecer.
El miedo suele aparecer cuando intentamos algo nuevo. En el Stand Up Paddle (SUP), como en cualquier reto personal, la mente nos dice que no podemos, que es peligroso, que mejor nos quedemos en la orilla. Pero la realidad es distinta: cuando damos el primer paso, todo cambia.
El Stand Up Paddle (SUP) no es solo un deporte acuƔtico: es una experiencia que enseƱa a superar miedos, romper excusas y dar el primer paso hacia nuevos retos.
El miedo aparece cuando enfrentamos lo desconocido. En el SUP, puede ser el temor a alejarse, a caer o a perder el equilibrio. Pero la realidad es que la mayorĆa de esos miedos son mentales. Cuando decides actuar, descubres que nada malo ocurre y que eres mĆ”s fuerte de lo que pensabas.
Frase clave:El miedo limita, la acción libera.
SUP como metƔfora de la vida
Cada intento sobre la tabla es un recordatorio: la acción vence a la duda. Igual que cuando creemos que no podremos con un desafĆo en el trabajo o en la vida diaria, basta dar el primer paso para comprobar que sĆ podemos.
Primer aprendizaje: El miedo es mental.
Segundo aprendizaje: La prƔctica genera confianza.
Tercer aprendizaje: La acción abre caminos.
En la prĆ”ctica, el miedo a alejarse, a caer o a perder el equilibrio es comĆŗn. Sin embargo, cada intento nos enseƱa que nada malo ocurre si lo enfrentamos. La acción libera. Lo mismo pasa fuera del agua: cuando creemos que no podremos con un desafĆo, basta intentarlo para descubrir que sĆ podemos.
Cómo vencer las excusas
Las excusas son como olas que intentan detenerte: āestĆ” nubladoā, āmejor descansoā, āĀæy si no sale bien?ā. Pero cuando decides actuar, todo fluye. Inflar la tabla, remar, mantener el equilibrio⦠cada avance refuerza tu confianza y te aleja de la inercia.
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