¿Cómo retomar el hábito de leer?

Leía mucho cuando joven. El trabajo me alejó de los libros, pero hace años logré recuperar ese hábito. Estos tips me funcionaron para reactivar este hábito:
1. Excava en tu memoria lectora ¿Qué libros te marcaron? ¿Qué géneros disfrutabas? Probablemente esos intereses sigan ahí. Identifica el estilo y los temas que te atrapaban.

2. Visita una librería sin comprar Solo explora. Observa qué portadas te llaman, qué títulos despiertan curiosidad. Sin presión de compra, descubrirás qué te atrae realmente.

3. Prueba las muestras digitales* Prefiero el papel, pero las muestras de ebooks son perfectas para evaluar si un libro realmente te engancha antes de comprometerte.

4. *Define antes de lanzarte* ¿Qué tema buscas? ¿Qué estilo tolera tu concentración actual? ¿Qué autor te genera confianza? La claridad ayuda a elegir bien.

5. *Empieza con algo ligero* No necesitas una obra de 800 páginas. Un libro sencillo, entretenido y fácil de avanzar es mejor para retomar. Completar una lectura reconstruye la confianza.

Luego de revisar y hacer estas recomendaciones estarás en condiciones de retomar el hábito de lectura y comprar ese primer nuevo libro. Ahora sabrás qué te gusta ahora, qué prefieres. El lector que regresa nunca es el mismo que se fue.

Sobre el pensamiento positivo

Mark Manson publicó esta idea sobre el pensamiento positivo. Siempre lo ha criticado, construyó toda una teoría en su contra y luego se da cuenta de que el pensamiento positivo no es tan malo, sino que es una herramienta más para usar, para avanzar, para salir del estancamiento y seguir adelante. Buena idea:

Y después de pensarlo, adopté una postura que me convence: pensar en positivo mientras estás sentado en el sofá viendo vídeos de gatos no sirve de nada.

De hecho, probablemente solo te mantiene más tiempo en ese sofá.

Pero el pensamiento positivo en medio de una lucha, cuando todo en ti quiere dejarlo? Ahí es cuando puede marcar la diferencia entre seguir adelante y rendirse.

Resulta que el pensamiento positivo es como cualquier herramienta.

Un martillo no sirve para cortar madera, pero eso no significa que los martillos sean una tontería.

Mark Manson

La IA sin publicidad y el último refugio de la neutralidad: el libro en papel

Claude publicó un vídeo anunciando que no incluirán publicidad en sus modelos de inteligencia artificial. Seguirán centrados en lo esencial: seguir pensando.

Y es cierto. Casi todas las herramientas que nacen en internet acaban en el mismo punto: la publicidad lo invade todo, distorsiona la experiencia y, en este caso, pone en riesgo la neutralidad de las respuestas. Queremos que un modelo de IA piense y responda tras un análisis objetivo —o al menos lo más objetivo posible—, pero eso se vuelve imposible si aparecen

anuncios incrustados en la conversación.
Mientras reflexionaba sobre esto, me di cuenta de que aún existe un artefacto tecnológico que ha sabido preservar su esencia. Un espacio sin publicidad ni interrupciones, donde las ideas viven limpias, completas y sin distracciones: el libro. El libro en papel sigue siendo esa unidad firme de contenido indivisible, cuidada página a página. Y ojalá siga así. Los libros impresos son el último bastión del sentido común para comprender el mundo, aprender y desarrollar lo que pensamos.

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Después de los 50: el poder de un solo cambio

Cumplir 50 años trae consigo una punzada silenciosa que te dice que pudiste hacerlo mejor. Que podrías haber tomado un curso extra, una carrera adicional para complementar lo que estudiaste en tu juventud. Que tal vez pudiste dormir más, viajar más, cuidarte mejor. Menos comida chatarra, más comida real. Más ejercicio y menos tardes enteras frente a la televisión. Más tiempo presente con tus hijos y menos distracciones. O haber cuidado esas amistades que se fueron diluyendo con el tiempo.

Y sí, es posible que todo eso sea cierto. Que efectivamente pudiste ser más en tus años anteriores. Pero ya fue.

El pasado no cambia. Lo único que puedes transformar es el ahora. No todo a la vez, sino una sola cosa. Un cambio pequeño, concreto, sostenido.

Yo ya lo hice. Y en un año pude ver los resultados de ese pequeño ajuste que decidí implementar. Es un resultado personal, reservado, pero funciona. Porque ese resultado marca lo que viene por delante. Y tú también puedes hacerlo.

Cómo empezar a usar IA en tu trabajo sin sentirte atrasado

Por qué es urgente empezar a usar IA ahora (y no verla como un juego)

Hoy, más que nunca, es importante entender que la inteligencia artificial no es una novedad pasajera, ni una moda tecnológica que se consume como si fuera una red social para entretenerse o matar el tiempo. Tampoco es un juguete para crear videos divertidos. La IA es, ante todo, una herramienta de trabajo, un potenciador real de tu gestión diaria, capacidad mental, tu velocidad, tu análisis y tu creatividad. Es una extensión de tu fuerza para trabajar y crear.

Si quieres avanzar, el mejor momento para comenzar a usar IA es ahora, no cuando “estés listo”, no cuando “todo esté perfecto”, y mucho menos cuando la adopción sea obligatoria. Hoy la ventaja está en quienes experimentan, prueban, fallan, ajustan y vuelven a intentar.

No tienes que dominarlo todo. Solo tienes que empezar.

Una de las ideas más importantes del artículo “It’s Not Too Late to Start Using AI as a Product Manager”, escrito por James C. Kemp, es precisamente esta:
no necesitas usar IA de forma perfecta para que empiece a mejorar tu trabajo.

Kemp es un profesional en WooCommerce, que escribe sobre cómo tomar decisiones más inteligentes y construir soluciones de forma más ágil. En su artículo explica que incluso quienes llevan tiempo trabajando con IA sienten que aún podrían estar aprovechándola más. Esa sensación de “voy atrasado” es universal… y, por lo mismo, irrelevante. Lo que importa es avanzar.

La IA como potenciador, no como un reemplazo

La IA funciona como un multiplicador de tu energía y tus ideas:

  • Te ayuda a producir más en menos tiempo.
  • Agiliza tareas que antes consumían horas.
  • Te permite explorar más opciones antes de decidir.
  • Y libera espacio mental para lo que realmente importa: pensar mejor.

Si la usas de forma estratégica —no solo para curiosidad o diversión— puedes transformar por completo tu flujo de trabajo, mejorando tu productividad de forma real.

Mejorar tus flujos de trabajo es el verdadero objetivo

El mensaje central del artículo de Kemp es claro:
empieza por una tarea pequeña y deja que la IA te acompañe en el proceso.
No necesitas esperar a tener un plan perfecto ni dominar todas las herramientas. Lo importante es integrar la IA en tu rutina laboral, igual que lo harías con cualquier herramienta esencial.
Todo comienza con un paso sencillo: empezar ahora. Usa cualquier modelo de IA, cualquier herramienta que tengas a mano. Revisa tus reportes habituales, identifica los que más tiempo te consumen y explora cómo una herramienta de IA puede ayudarte a acelerarlos. Tal vez necesites mejorar tu redacción, replantear ideas preconcebidas, detectar patrones ocultos en tus datos o simplemente ordenar mejor la información que ya tienes. Sea cual sea el punto de partida, la IA está ahí para potenciar tu trabajo.