Una visita a Huara durante la semana pasada

Huara

Huara removió sus escombros y mira al futuro

Huara literalmente removió sus escombros y limpió sus calles de la destrucción que dejó el terremoto de hace un año. A pesar de las críticas de algunos pobladores, los cambios son evidentes. Su alcalde, Felipe Rocha, afirma que el trabajo seguirá avanzando.

Hace un año el cementerio de Huara estaba como para ambientar una película de terror. Habían restos humanos por todos lados, nichos derrumbados y y un fuerte olor a descomposición eran evidentes en el camposanto. Los primeros días de emergencia nadie se fijó en el cementerio. Pero luego la noticia repercutió a nivel nacional, incluso el abanderado de la Udi, Joaquín Lavín y el senador Jaime Orpis fueron al lugar y constataron el macabro escenario.
Un año después el cementerio tiene un nuevo rostro. Instalaron un cierre perimetral y los nichos que estaban a la entrada del cementerio, que databan de principios del siglo XIX, y que sucumbieron al terremoto fueron desmantelados y los restos mortales que no fueron reclamados por sus familiares los depositaron en una fosa común ubicada en el sector sudeste del cementerio.
Si para los muertos el tema ya está zanjado, para los vivos las repercusiones del terremoto aún son palpables.
Rosa Molina entregó su testimonio a La Estrella el 16 de junio del año pasado. Su centenaria casa quedó con serios daños estructurales. Desde ese día comenzó a vivir en una mediagua que le entregó el gobierno y que fue armada por personal municipal de Huara. Luego comenzaron las reuniones y las esperas. Al final decidió demoler por su cuenta y comenzar la construcción de su nueva vivienda. Esta semana se mudó al inmueble que cuenta con dos dormitorios, cocina, baño y una gran sala de estar. Rosa Molina sostiene que fue a gracias a que es comerciante que los bancos le prestaron dinero para llevar adelante su proyecto. «Si no fuera por esto aún estaría en la mediagua».
De acuerdo al plan de reconstrucción, ella junto a otras 69 familias accedieron a un subsidio del gobierno de 210 unidades de fomento y están a la espera de la construcción de sus vivienda de 36 metros cuadrados. El proyecto es administrado por Cordeh y recién la semana pasada comenzó la instalación de las faenas para el proyecto «Renacer» que incluye a los dueños de los terrenos que quedaron sin casa.
Otra solución habitacional en proceso de instalación de faenas es «Pampa y sol» que reúne a 50 familias que arrendaban en Huara y que también vieron destruidas sus viviendas.

A diferencia de Rosa Molina, quien ya se cambió a una construcción sólida gracias a la banca, su vecina Margarita Rivera aún vive en un par de mediaguas. «En invierno son heladísimas y en verano no soportábamos el calor».

La pobladora desarmó toda su casa y ahora sólo queda la fachada de madera. Aún está esperando que comience la construcción de su nueva vivienda financiada por el gobierno. Al igual que sus vecinas, afirma que la demora ha sido demasiada y que las reuniones se alargan sin dar fechas o acciones concretas.
Otro tema que molesta a los pobladores es la remoción de escombros. En algunos casos, los restos de material fueron sacados por personal municipal días antes del 21 de mayo. En otros casos como en el terreno de Sotomayor con Arturo Prat todavía están los escombros desde el día del terremoto.
Angélica Tito, quien vive al lado del sitio eriazo afirma que ha enviado cartas al municipio y la respuesta es que no se pueden mover los escombros sin el permiso de los dueños del terreno. El propietario vive en Iquique y no se ha pronunciado sobre este tema. «Ese espacio se está convirtiendo en crianza de ratones y existen muros que están a punto de caerse y gente pasa por ahí todos los días».

ALCALDE

El alcalde de Huara, Felipe Rocha, respondió a las críticas e indicó que todo se ha realizado de acuerdo a los parámetros que indica la ley. En la fase de emergencia se entregaron 195 mediaguas a las familias que vivían en la Zona. En soluciones definitivas se han instalado 30 casas Rema en la comuna. Rocha afirma que este proyecto no ha resultado como se esperaba, ya que estimaba una mayor participación de la gente en la construcción de su propia casa.

Existen 55 casas Rema sin asignar debido a que de acuerdo a los requisitos impuestos por el plan de reconstrucción. La familia de Alejandro Cordovez está ocupando una de las 10 casas Rema ubicadas en el centro de Huara. Ellos fueron los primeros en mudarse hace siete meses. Tienen una sala de estar y dos dormitorios. De a poco han ido agregando espacios a su hogar. Sin embargo, está preocupado por la firmeza de su casa. Las maderas se están separando a nivel del techo y está dividiendo en dos la vivienda. «Espero que el personal municipal solucione el problema».
Cordovez vive con su esposa Elsa Cahuachía y sus dos hijas Karen y Gabriela y sostienen que no todas las casas Rema del sector están ocupadas y que incluso existen algunas que son arrendadas por sus dueños. «Se nota que la ayuda no llegó a quienes de verdad lo necesiten, o si no, no estarían arrendadas», sostiene el trabajador huarino.

PATRIMONIO

Un tema que preocupa al alcalde de Huara Felipe Rocha es el futuro del patrimonio arquitectónico. «El terremoto derrumbó las casonas centenarias y no existe un plan claro respecto al estilo arquitectónico que existía en algunas típicas de la localidad».
En tanto que el concejal de Huara, Luis Bustamante, no ocultó su molesta ante lo que considera como las promesas no cumplidas del gobierno. Acusó al ex Presidente Lagos de incumplir su promesa de reconstrucción del 100% de las zonas típicas y respetar la arquitectura de la comuna.
Criticó también la gran cantidad de estudios de arquitectura y factibilidad que se han realizado, «pero que no han servido de mucho, especialmente si hace pocas semanas las autoridades de gobierno reunieron a los pobladores y le preguntaron cómo querían reconstruir sus casas del interior. Eso no tiene sentido».
Insistió que en el tema de reconstrucción en los poblados pequeños de Huara ha sido nula y que el gobierno regional es culpable de este debido al exceso de burocracia, «y al evidente desinterés de la gente».

Visitando Pozo Almonte

Pozo Almonte

Santa Ana resurge de los escombros

Durante cinco años las casas de la Villa Santa Ana de Pozo Almonte habían estado en el anonimato. Sin embargo, hace exactamente un año se convirtieron en el símbolo de la destrucción que dejó el terremoto. Muros resquebrajados, paredes derrumbadas y trizadura en forma de «X» salieron a la luz pública.

A un año del terremoto, el escenario cambió. Ese es el caso de Isabel Carvajal Daza quien se mudó nuevamente a su casa hace exactamente una semana luego de vivir más de once meses en la población de emergencia que levantado a un costado del condominio Santa Ana. Fueron meses difíciles. Al principio fue el frío de la pampa y luego, el calor insoportable del verano. Afirma que la espera fue eterna, pero sirvió. Está consciente que la su casa ubicada en Calle La Noria quedó mejor y más firme que cuando le fue entregada por primera vez.
“Los pilares son más anchos y pusieron refuerzos en el segundo piso. Se nota que quedó firme. Los maestros dijeron que resistirán cualquier terremoto”.
Isabel Carvajal vive con otras cuatro personas. Al momento de ocurrir el terremoto habían pagado cuatro años dividendos de 36 mil pesos. Le faltaba un año para pagar. Sin embargo, gracias al beneficio del gobierno, esos dividendos fueron condonados. “Sé que no todos fueron beneficiados con lo mismo, porque algunos habían pedido el crédito hipotecarios en bancos”.
Ahora que el terremoto se está transformando en un mal recuerdo, los planes vuelven a surgir para su familia. Quieren ampliar la cocina, mover el baño para atrás y levantar un dormitorio más. “Son planes a futuro que tenemos para la casa”, sostiene.
Este fin de semana recién pasado el matrimonio compuesto por Sana Palape y Fernando Soza regresaron a sus casa luego de meses de estar arrendando en una población cercana. Ellos tuvieron la opción de mudarse al campamento de emergencia que fue organizado por el municipio. Su casa está en Carmen Bajo y Sandra Palape fue a revisar los trabajos antes de la entrega oficial. Durante todo el proceso han estado atentos a los avances de los maestros. Tiene vario planes. El terremoto los pilló en medio de una ampliación. Esos trabajos quedaron detenidos y ahora tienen la intención de retomarlos. Ampliar el living y la cocina. Hicieron un nuevo dormitorio y movieron el baño. Sandra afirma que el cambio fue muy rápido. En el dormitorio del segundo piso aún se encuentran pegados en la pared afiches y un horario escolar del 2005 que pertenece a su hija Paula. A diferencia de la familia de Isabel Carvajal, ellos siguieron pagando los dividendos al banco. “Nos ofrecieron repactar la deuda, pero no quisimos”. Esta familia tuvo que cancelar los dividendos por su casa en Santa Ana y al mismo tiempo pagar arriendo para vivir mientras se hacían los trabajos de reparación.
No todas las familias tenían los recursos para arrendar una casa durante los meses de espera. Fueron 36 las familias que vivieron en el campamento que se instaló al lado norte de la población Santa Ana. Irene Flores Escobar, fue una de las personas que ha vivido en la zona a la espera de los arreglos de su casa que está en calle Carmen Bajo. Ella, junto a su familia, fue una de las últimas en salir del sector. Su hogar estuvo en la cuarta etapa de entrega que comenzó en enero y que finalizó hace pocos días. Este viernes, las obras en su totalidad serán entregadas oficialmente.
Al igual que las demás familias, tuvo que revisar las obras, entregar sus reparos a los arreglos y ver los detalles como el encuadre de las puertas y las ventanas. “Casi todos los marcos de las casas quedaron descuadrados”.
Sostiene que lo más difíciles fueron los dos primeros meses donde todos tenían que vivir entre las mediaguas y las casas. Durante el día cocinaban, almorzaban y utilizaban los baños. En la noche regresaban a las mediaguas ante el temor de un temblor. Meses después comenzaron los trabajos y con eso, el inicio de la espera que terminó para todas esta familias durante esta semana.
En total se repararon 165 viviendas de la población Santa Ana. Todas las casas tenían los mismo problemas estructurales. La gran mayoría sufrió daños en sus muros en forma horizontal y las trizaduas en el frontis de las casas. Para todos era reconocible el siglo “X” que se formó en las uniones de las casa pareadas. Algunas sufrieron trizaduras, otras simplemente cedieron las bloquetas.
La Corporación Habitacional de la Cámara Chilena de la Construcción se hizo cargo de las obras de reparación, luego que se dio a conocer que la empresa constructora que llevó adelante el proyecto original había quebrado y con ello la posibilidad de hacer efectiva la garantía.
Fue la empresa Copayapu la encargado de llevar adelante los trabajos en las 165 casas dañadas. Todos los inmuebles fueron reforzados en pilares de 25 centímetros de ancho y la instalación de machones de hormigón armado en la planta baja. El controlador técnico de las obras, Víctor Titichoca, afirma que este reforzamiento de hormigón armado, las enfierraduras, más los soportes para el techo en el segundo piso, aseguran una firmeza que van más allá del estándar que se ofrece en este tipo de vivienda social.
Todas las casas fueron estucadas y en gran parte se utilizó marmolina para retocar las paredes del primer y segundo piso. Las casas originales habían sido entregadas en bruto.
La entrega de las casas se hizo en cuatro etapas. La primera ocurrió en enero y benefició a 37 familias. Luego fue en marzo e involucró a 40 familias. El grupo siguiente eran 45 casas y se entregaron el mayo. Los trabajos en las últimas 42 viviendas fueron finalizados la semana pasada.
Ahora los ánimos están mejor. Jacqueline Espinoza es sicóloga y estuvo encargada de coordinar a las familias afectadas por el terremoto en la población Santa Ana. Su rol fue más allá y tuvo la misión de mantener el ánimo en momentos en que se pensaba que todo estaba perdido.
Afirma que en un principio las personas desconfiaban de los compromisos que se estaban adquiriendo y que de cierta manera nada querían saber con la corporación habitacional, “pero a medida que vieron que las obras avanzaban esa desconfianza desapareció”.
También tuvo que lidiar con el dolor, “ese dolor de ver tu casa nueva inutilizable”. Los tres primeros meses fueron complicados entre la confusión y el dolor, el trabajo de Jacqueline fue juntar a la gente y lograr que todos trabajaran para mantener el mejor estándar de vida en la medida de lo posible.
“El schok fue fuerte porque de un dia para otro no tenían un lugar donde dormir, un lugar donde estar durante el día”.
Isaías Vega, es el vicepresidente de la junta vecinal n° 18 de Pozo Almonte. Su casa también resultó dañada en la villa Santa Ana. Afirma que los primeros meses fueron complicados y que era evidente la descoordinación entre los organismos. A los tres meses, recién tuvieron agua potable las familias que vivían en las mediaguas. A los cuatro meses, recibieron el empalme para la electricidad.
Las mediaguas fueron entregadas por el Gobierno Regional, mientas que los baños y la entrega de los servicios básicos, más la ayuda de emergencia y la logística fue entregada por el personal municipal.
Afirma que está conforme con los trabajos y también con la ayuda prestada por todos los organismos, públicos y privados. “En un principio se demoraron, pero ahora se nota que se cumplió lo que habían prometido. Existen algunos detalles en las casas, pero todo se puede solucionar”, afirma el dirigente vecinal.

En pelotas por la pesca

Piluchos Piluchos Piluchos Piluchos

Con desnudos protestan frente a la Intendencia

En una inusual marcha que avanzó por avenida Arturo Prat hasta el gobierno regional, una treintena de oficiales y patrones de pesca industrial se desnudaron para exigir el aumento de la cuota de captura del jurel a cien mil toneladas anuales.

Los manifestantes estuvieron pocos minutos, gritaron consignas en las cuales afirmaban que «quedarían en pelotas» si es que no se aprobaba el aumento del cuota de captura.

Mitchel Campillay, presidente del Sindicato de Patrones de Pesca de la Primera Región, organizó una improvisada conferencia de prensa donde todos estaban tal cual como cuando llegaron al mundo.

Afirmó que «hicimos esta protesta pacífica porque queremos demostrarle al gobierno que no queremos irnos a la violencia. No estamos quemando neumáticos o enfrentando a carabineros, pero queremos llamar la atención».

Explicó la situación que enfrentan: «Hubo una reunión en Valparaíso con la ministra de Economía, Ingrid Verónica Antonijevic, y el subsecretario de Pesca, Carlos Hernández, quienes no nos dieron ninguna solución a nuestra problemática actual que no tenemos anchoa, por lo cual necesitamos la urgente captura del jureles».

Agregó que la cuota de pesca que designó el subsecretario es poca. «Esa cuota la capturamos de tres a cuatro días con la flota que tenemos en el norte».

También apeló al tema social. «Tenemos a nuestras familias desesperadas, no tenemos cómo pagar nuestras cuentas. Estamos quedando en pelotas y por eso hicimos la marcha en estas condiciones».

Agregó que «le pedimos al gobierno que nos dé una señal clara y que se respeten los plazos que dio la ministra de Economía que es el viernes».

Amenazó con que «si el próximo viernes no se nos da una respuesta positiva, nosotros cambiaremos el tenor de nuestras protestas y nos sumaremos a nuestros compañeros tripulantes. Habría enfrentamiento con carabineros y tomas de puertos y a eso no queremos llegar».

Afirmó que «le estamos dando la oportunidad a este gobierno nuevo que haga bien las cosas. Nos hemos movilizado durante dos meses con reuniones y no hemos tenido ningún resultado».

Amenazaron que «el gobierno debe responder en forma positiva o si no nos enfrentaremos en las calles».

PROTESTA

La protesta que incluyó el tradicional «cara pálida» surtió efecto ya que pasadas las dos de la tarde, la intendenta Patricia Pérez firmó un protocolo de acuerdo en el cual se comprometen a que la comisión técnica convocada por el Consejo Nacional de Pesca se pronuncie sobre el aumento de la cuota de extracción del jurel a más tardar el viernes.

De esta manera finalizó una inusual jornada de manifestaciones que incluyó quemas de neumáticos en el acceso al puerto de Iquique, que fueron protagonizados por los tripulantes pesqueros y también una marcha de los patrones pesqueros.

Cuando los tripulantes se desnudaron, al interior del edificio del gobierno regional se encontraba la intendenta Patricia Pérez, quien no se asomó para ver la inusual protesta nudista.

Los patrones de pesca industrial no están conformes con las 40 mil toneladas de jurel que le fueron asignados para ocupar en el corto plazo

La marcha de los pescadores industriales nudistas se realizó en medio de una movilización donde se paralizó la flota pesquera durante un día en la Primera Región.

Marcha

Los tripulantes de Iquique insistieron en aumentar la cuota de extracción del jurel en 100 mil toneladas en el corto plazo.