Yo no creo en los niños índigo

Niños índigo: una manera de ver la realidad

Los niños índigo vendrían con una misión especial, cambiar el mundo y hacerlo un mejor lugar para vivir.

¿Verdad o invención esotérica?, ¿Necesidad de atención o deseo intenso de los padres que sus hijos sean especiales? No importa cuál sea la respuesta, lo cierto es que el color azul índigo nunca ha sido tan valorado como ahora. Mezcla entre el rojo caliente y el azul frío, es un color secundario que se puede encontrar en la tierra como forma de lapislázuli o también, según los creyentes, en el aura de las personas, esa energía lumínica de colores que emana de cada persona.
De acuerdo a la tradición los niños índigo son una mezcla de inteligencia, astucia y agente de cambio y vienen con una misión clara al mundo, cambiar la realidad y crear un mejor lugar para vivir.
Para el parapsicólogo Angel Bautista, siempre han existido niños índigos y que sólo ahora, en las últimas décadas, se ha comenzado a estudiar estos casos. Si en un principio se asociada con facultades ocultas y mágicas y en los años 60 los niños índigos fueron catalogados como niños genio, en los ochenta fueron tildados de niños problema en Estados Unidos, y en los noventas fueron diagnosticados con déficit atencional. Ahora estos menores se les entiende como personas con un alto nivel de entendimiento.
Bautista afirma que la ciencia ha estudiado a los niños índigos y lo define como un nivel de energía que se expresa en un aura azul intenso, es decir, una manifestación física del plano espiritual. Todos tenemos un aura que nos rodea y esa aura es de diferentes colores. La más escasa, es el de color azul índigo.
También está la noción de independencia de los niños y su necesidad dar darles una explicación o justificación sobre el proceder de un adulto.
La percepción general es que un niño índigo viene a ayudar a las personas a cambiar el mundo y mantener una armonía entre todos quienes lo rodean.
Actualmente la parasicología está analizando este tema. En Iquique existen personas que se dedican a atender a niños índigo. No se atiende como si fuese una enfermedad, sino que el tratante se dedica más que nada a enseñar a los padres cómo enfrentar una vida junto a su hijo que es índigo. Bautista afirma que en sí el niño índigo no se puede entrenar, sino que el principal trabajo está con los padres. Al niño simplemente se le da las facilidades para explorar el mundo, opinar y dejarlo ser.
Actualmente él atiende a ocho niños índigos y sus respectivos padres. Los niños no saben que están siendo tratados por esta característica especial. «Los padres los han traído porque se dieron cuenta que los niños avanzan más allá de lo habitual y que están interesados en no truncarles su futuro y su desarrollo.»
Los talleres implican tanto a los padres como a los niños y se trabaja especialmente en canalizar las ideas, aclarar las ideas, asegurar un nivel de concentración de los niños y guiarlos en un proyecto de vida. Suenan temas complicados para un niño, pero Bautista afirma que los índigo tienen la capacidad de entender claramente estas ideas si se les explica. Así de simple.
Ninguno de estas familias accedió a conversar directamente. «Es que las madres no quieren publicidad. Ellos prefieren quedarse en el anonimato y así asegurarles una vida más tranquila a los niños», afirmó el parapsicólogo.
Además sostiene que esta decisión se basa en el temor del escarnio público o la posibilidad que esta característica juegue en contra de ellos mismo. Los padres han llegado a la consulta luego de pensarlo mucho.
Ahora está atendiendo a ocho menores, pero al menos tiene conocimiento de la existencia de 12 personas en Iquique con estas característica. «Y van en aumento», sostiene.
Una característica poco comentada que los común es que los niños índigos aparezcan en matrimonios o familias que están en problemas. «Su llegada y su sola presencia ayuda a mantener la unión, al entendimiento y al amor».
También se habla que los índigo tienen habilidades telepáticas, tienen la capacidad de cuestionar y crear revolución, cambiar lo establecido. «Un índigo no se puede quedar en un lugar, sino que siempre avanza». Índigo equivale al desarrollo como persona también y bajo esa perspectiva una persona puede evolucionar, cambiar el color de su aura y llegar a ser índigo».
Bajo esa perspectiva, una persona índigo influye en el desarrollo de la sociedad. «En Ecuador, Bolivia y Perú es muy natural tener niños índigo. En Chile está situación está cambiando y, según él, en los últimos años ha existido una explosión de casos de niños índigos. «El problema es que la sociedad no los atiende, no los escucha».
Agrega que los índigos «aparecen cuando la sociedad los necesita. Son agentes de cambio».
A su juicio, Chile enfrenta un punto de inflexión donde existe una generación de cambio y de niños índigo que serán un a porte del país. Sostiene que el estado tiene que abrirles las oportunidades y flexibilizar el sistema educacional para permitir que estos niños con características especiales logren su desarrollo. «No es que se crean escuelas especiales para niños índigos, sino que darle las herramientas para que explores y desarrollen sus capacidades. Hay que ayudarlos a crear y a desarrollar su mente».
Pero tener el aura de color azul índigo no implica que una persona esté orientada a una vida positiva. Un índigo puede inclinarse por el bien o el mal. Los índigos se van a los extremos pueden atacar o acoger. Utilizar sus habilidades para hacer el bien o el mal. Una de estas característica es la capacidad de negociación. «Si los tomas en cuenta se desarrollan en el lado positivo; si lo dejas de lado se vuelven malvados».

CONTRAPARTE

No es la primera vez que el psiquiatra Julio Volenski escucha sobre la idea niños con un aura azul índigo. El profesional rechaza de plano la idea de niños índigos y, especialmente, que vienen predestinados a una misión más allá de la comprensión humana.
Bajo una perspectiva clara sostiene que la personalidad está dada por una conjunción de factores biológicos y sociales. «Y si la sociedad va cambiando con el tiempo, las personas que nacen en esta sociedad también van cambiando. Si tenemos una sociedad en que se ha dado mayor importancia a la infancia, en que se ha cambiado el sistema conductivista (causa y efecto) por el constructivismo (idea de las cosas se obtiene interactuando con el medio) en la educación, en que se respeta los derechos de los niños y donde existe una mayor presencia de medios y manera de recibir información, es natural que tendrán que haber niños que reciben este influjo de cultura tan importante y se refleja en su modo de ser. No hay una explicación mágica, ni divina ni ufológica para ello».
Agrega que «la explicación del porqué algunos niños tienen una sensibilidad particular en cuanto a desplante, vocabulario o visión crítica, se encuentra en la sociedad misma, al alcance de nuestro ojo y no está en otra parte».
La idea de los niños índigos y la moda que vino aparejada con ella está en baja. «Fue una moda tan inverosímil que no duró mucho tiempo».
Respecto a las característica que tendría un niño índigo, Volenski sostiene que pueden ser evaluadas de varias maneras, desde la presencia de un niño con déficit atencional, un trastorno de la conducta, un niño con posición desafiante o un niño normal con una variante en su condición.
Afirma que «yo no hago un diagnóstico a un niño en base a una creencia o una ocurrencia de una moda, menos si ya está en descrédito. Tengo que basarme en hechos científicos y demostrados. No creo que exista una variante genética diferente o variedad divina y cósmica. Un niño índigo es una idea que obedece a una enorme creatividad humana, nada más que eso».
Volenski reconoce que ha recibido padres que han llegado afirmando que su niño es índigo. «Les he explicado la situación y han quedados agradecidos».
Como ejemplo pone que si una persona cría a un niño con un ambiente de alta agresividad, ese niño será agresivo. Si vive en una sociedad crítica, tiene más posibilidad de tener una vida crítica del mundo.
Bajo esa perspectiva, Volenski afirma que las característica que identificarían a un índigo son puntos que se pueden aplicar a cualquier persona en mayor o menor nivel y «que su incidencia en niños de cada vez menor edad es simplemente que el mundo va cambiando y que los niños, simplemente, nacen más «despiertos».

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Soria en La Nación

Ese es el título del reportaje que aparece hoy en La Nación. Ante la posibilidad que súbitamente se agote el diario en Iquique debido a algunos compradores compulsivos, es que aquí está el PDF de la historia sobre el alcalde.

Hay varios párrafos que llaman la atención como:

En su larga trayectoria no ha dudado en aliarse con “Dios o con el diablo” con tal de lograr sus objetivos. Para unos, es un edil ejemplar; para otros, un populista salpicado de corrupción e irregularidades.

La llamada “red de protección” se explica porque muchas de las personas que ocupan cargos de poder en la región están vinculados al alcalde. Sin ir más lejos, la presidenta de la Corte de Apelaciones de Iquique, Mónica Olivares, se inhabilitó, pues “su esposa postula en una terna al Juzgado de Policía Local, cargo que determina el alcalde”, explica una fuente que reserva su nombre.

Lo que pocos saben es que a mediados del año pasado, Jorge Soria, junto a sus hijos, creó una empresa destinada al transporte nacional e internacional de toda clase de mercaderías, llamada Soria e Hijos Agencia Naviera S.A.C. Además, junto a su mano derecha en la municipalidad, Ernesto Lo –quien también está procesado en el caso Wittmann–, creó dos empresas destinadas a la exportación e importación de productos, llamadas Bioceánicos Import Export Limitada y Transportes Bioceánicos Limitada. Empresas en las que también participan sus hijos Mauricio Soria, concejal de Iquique, y Jorge Soria, consejero regional, quienes también han viajado a China durante los últimos dos años.

Además, el hombre de confianza del edil, Ernesto Lo –“el poder tras las sombras”, según sus detractores–, comparte dos empresas de minería –Quebrada del Desierto S.A. y Asia y Mining Company Ltda.– con la concejal Myrta Dubost (RN), ex alcaldesa en tiempos de Pinochet y otrora enemiga a muerte de Soria. Actualmente, lo defendió públicamente y lo visitó en la clínica donde el edil se internó tras ser notificado de su procesamiento.

LND tuvo acceso a documentos que demuestran que en 2001, la empresa Fratelli S.A., de la familia Soria Macchiavello, Mauricio Soria y el actual alcalde subrogante habrían utilizado el Casino Municipal de Iquique para cambiar cheques que en su totalidad suman cerca de ocho millones de pesos.

Más imágenes de Iquique


Uno de los puntos positivos del periodismo es que uno puede captar el pulso de la ciudad, o al menos, estar en momentos interesantes y que llaman la atención. Hace tiempo había tomado la costumbre de reunir las fotos que tomaba, armar una presentación en PDF y enviarlas a mi familia. Era una manera de mostrarles en qué estaba.
Dejé de hacerlo durante algún tiempo y ahora he vuelto a armar una presentación en PDF gracias al Adobe Photoshop Album 2.0.
Son imágenes captadas durante mayo y junio de 2006 en Iquique, Huara y Pozo Almonte y pueden descargarlo acá.

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Uno de los puntos positivos del periodismo es que uno puede captar el pulso de la ciudad, o al menos, estar en momentos interesantes y que llaman la atención. Hace tiempo había tomado la costumbre de reunir las fotos que tomaba, armar una presentación en PDF y enviarlas a mi familia. Era una manera de mostrarles en qué estaba.
Dejé de hacerlo durante algún tiempo y ahora he vuelto a armar una presentación en PDF gracias al Adobe Photoshop Album 2.0.
Son imágenes captadas durante mayo y junio de 2006 en Iquique, Huara y Pozo Almonte y pueden descargarlo acá.

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Olvidados e ignorados en los pueblos del interior

A un año del terremoto on VimeoDenuncian olvido de pueblos del interior

Con banda de bronces y carteles, los manifestantes marcharon hacia la intendencia. En el frontis del edificio bailaron un trote nortino y luego ingresaron para sostener una reunión con funcionarios del gobierno regional.

Protesta aymara

Desde la plaza Condell hasta la Intendencia fue posible escuchar la banda de bronces que encabezó la marcha de dirigentes y parientes de familias afectadas por el terremoto del año pasado. Representantes de Pozo Almonte, Laonzana, Huaviña, Limaxiña y Mocha se hicieron presentes y manifestaron su molestia con el proceso de reconstrucción. A pesar de la música alegre, las palabras de los manifestantes mostraban indignación e impotencia.

El mensaje de los pobladores fue claro: quieren que los tomen en cuenta y que los hagan participar de las decisiones en la construcción de las nuevas casas. «Se sienten pasados a llevar», afirmó el concejal pocino, Wilfredo Bacián, quien sostuvo que el proceso ha sido lento. «Existen algunos avances, pero en el tema de vivienda ha sido poco.

A la gente no la han hecho participar en cómo quieren construir sus casas y con qué materiales». Silvia Contreras sacó la voz por los pobladores de Huasquiña. «En ese pueblo vive gente de 90 años y están abandonados. Creen que la gente es idiota, pero no es cierto. Ellos se dan cuenta que han sido olvidados». Orlando Gómez, dirigente de Laonzana, también levantó la voz y lamentó que la semana pasada tuvieron que celebrar a su santo patrono con la iglesias y las casas del pueblo en el suelo. «Laonzana sufre y nadie lo toma en cuenta».

Agregó que «la Presidenta Bachelet dijo que en 4 meses construirían ¿Ustedes creen eso?. No quiero más mentiras. Quiero que digan la verdad». Los dirigentes se reunieron en la Intendencia con el asesor Gustavo Orrego, para exponer los requerimientos de los pobladores.